11 de septiembre de 2018

Entrevista para Madresfera

Comparto la entrevista que me realizó la periodista Mónica de la Fuente para la sección #GenteChachi de la Revista Madresfera.

Una entrevista distendida en la que cuento algunos aspectos de mi vida, pero también hablamos por supuesto sobre maternidad, crianza, políticas de conciliación, etc:

Aquí la tenéis:

Escucha"464. #GenteChachi con @ilmedinah ‏de Tenemostetas.com" en Spreaker.

3 de julio de 2018

El secreto mejor guardado

Por Ileana Medina Hernández



En todas las especies mamíferas el vínculo fundamental es el vínculo madre-criatura.
De la calidad y respeto de ese vínculo, depende la salud tanto física como emocional de las generaciones vivientes. Y también la calidad de todo el resto de los vínculos.
Si me preguntas cuál es el secreto mejor guardado de la humanidad, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es el daño que más se repite generación tras generación, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es la causa de todo el resto de las violencias humanas, te diría que la violencia primaria que se ejerce sobre las criaturas humanas en su fase primal: nacimiento, primeros meses y años de vida.
Si me preguntas qué cosa es salir de matrix, te diría que darnos cuenta de que la crianza "normal" que recibimos es tremendamente violenta con los bebés y los infantes humanos.
Si me preguntas cuál es el conocimiento fundamental que debería tenerse en cuenta para la salud física y mental de toda la sociedad, te diría que la protección y el bienestar de las bebés humanos.
Si me preguntas a qué llamamos destino, pues te diría que al futuro que está marcado por la etapa prenatal y perinatal.
Si me preguntas cuál es la base más importante de la sabiduría humana, oculta y escondida en todas los conocimientos paganos, crípticos y cabalísticos, te diría que ese.
Lo fundamental es el amor, y sobre todo el amor físico, presente y real que recibimos cuando somos bebés y niños pequeños.
Y eso es todo. Nada más, y nada menos.

2 de julio de 2018

¡PERMISOS TRANSFERIBLES!

 
En este momento de debate parlamentario y social, la Plataforma Feminista de Madres por la Ampliación de los PErmisos TRAnsferibles (PETRA) nos oponemos frontalmente a una ley que regule las prestaciones de maternidad y paternidad que no recoja estas exigencias sociales imprescindibles:
 1- UNA AMPLIACIÓN DE LOS PERMISOS PARENTALES QUE GARANTICE EL DERECHO A LA LACTANCIA MATERNA.
 2- LA TRANSFERIBILIDAD DEL GRUESO DE LOS PERMISOS INFERIORES A UN AÑO.
 Y en la que previamente no se haya realizado para su elaboración:
 - UN ESTUDIO DE OPINIÓN RIGUROSO QUE RECOJA EL POSICIONAMIENTO DE LA CIUDADANÍA SOBRE ESTE ASUNTO Y MUY EN PARTICULAR LAS DEMANDAS DE LAS MADRES.
 - UN INFORME INDEPENDIENTE CON LAS CONSIDERACIONES AL RESPECTO DE EXPERTOS/AS EN PEDIATRÍA, SALUD PERINATAL, NEUROBIOLOGÍA PERINATAL, TRABAJO SOCIAL, ETC.
 ¿Por qué?
España está a la cola de Europa en tiempo de licencia remunerada disponible para las madres. Las míseras 16 semanas con que cuenta la madre que no permiten practicar los 6 meses de lactancia exclusiva que recomienda la Sociedad Española de Pediatría y la OMS -que también recomienda una lactancia complementaria de hasta los dos años o más-, ni tampoco conceden a la madre y al bebé el tiempo necesario para que  puedan establecer con tranquilidad un vínculo que es básico para la vida y la crianza humana tal y como apunta la evidencia científica en el campo de la neurobiología del apego. La proposición de ley planteada por Unidos Podemos que aboga por la intransferibilidad de los permisos no permite la ampliación de la baja materna, y la obligatoriedad para las madres de incorporarse a su puesto laboral a las 16 semanas impide una lactancia o un maternaje en condiciones. En la práctica, una reincorporación a la vida laboral tan temprana supone, cuando hay lactancia materna, la casi segura interrupción de la misma debido al estrés y falta de contacto regular con el bebé.
Reivindicamos, por tanto, El DERECHO A EJERCER LA LACTANCIA MATERNA Y A MATERNAR en condiciones óptimas como derecho feminista y la posibilidad de la TRANSFERIBILIDAD de los permisos parentales, para permitir que cada familia se organice EN LIBERTAD y como considere más conveniente, de manera que las madres puedan elegir el modo en que deciden maternar.
Es este criterio, la TRANSFERIBILIDAD, el que se aplica mayoritariamente a las prestaciones y licencias parentales. Las licencias parentales remuneradas en Europa alcanzan en Suecia los 16 meses, en Noruega, Finlandia y Alemania los 14 meses, en Dinamarca los 12 y en Reino Unido los 9. Y en todos estos países la mayor parte de la licencia remunerada es TRANSFERIBLE; de modo que las madres suecas pueden disponer, si así lo desean, de 13 meses remunerados de crianza; las noruegas, finlandesas, danesas, alemanas, austriacas, eslovacas y checas de 12 meses; las francesas de 10 y las británicas de 9.
La implementación de unos PII como los contemplados en la proposición de ley que Unidos Podemos presentó al Parlamento, efectivamente otorgaría a los varones españoles el privilegio de tener los permisos paternos intransferibles y remunerados al 100% más largos de Europa: 4 meses frente a los 3 de Suecia e Islandia, y los 2 de Noruega, Finlandia y Alemania;  mientras que las madres españolas, que con los PII no verían ampliada su baja en un solo día, seguirían siendo junto con las maltesas, las madres europeas con menos tiempo disponible de licencia remunerada. Incluso Islandia, una isla con una población como la de Córdoba, y paladín de la igualdad entendida como igualitarismo tiene 3 meses transferibles.
Es importante tener en cuenta la experiencia de los países que hace ya muchos años diseñaron sus sistemas de permisos parentales: cuando en Suecia y Noruega se implementaron cuotas paternas intransferibles allá en los 90, las familias ya disponían desde hacía mucho tiempo de 12 meses de licencia remunerada completamente transferible para la crianza. Aun hoy las mamás suecas siguen consumiendo al menos el 75 % de la licencia remunerada. Y en Noruega, en 2014 se decidió reducir la cuota paterna intransferible de 14 a 10 semanas aumentando el periodo transferible, debido al escaso uso que los padres hacían de ella; y en Dinamarca, la cuota paterna tuvo una corta existencia, y fue erradicada en 2002.
 En todos estos países las familias organizan la mayor parte el tiempo de licencia remunerada como quieren, igual que se organizan para el resto del tiempo de crianza que no está remunerado. Sin cuotas obligatorias por ley. Nosotras abogamos firmemente por una sociedad más cuidadora en general, más sensible a las necesidades de las personas dependientes, en la que los trabajos de cuidado no sean invisibilizados, sean puestos en valor y remunerados, pero que nunca deben ser impuestos bajo el paradigma de la OBLIGATORIEDAD, pues entendemos que cuidar como obligación encierra una contradicción en sí misma.
Consideramos que se debería aplicar el concepto de EQUIDAD, y entender la igualdad como justicia en la diferencia no aplicando criterios idénticos antes situaciones diferentes, que en muchos casos acaba llevando a situaciones injustas. Se ha de respetar las diferencias inherentes a la fisiología del parto, postparto y lactancia.
Además, el proyecto de ley establece una discriminación de base para los bebés que se crían en familias que no encajan en el modelo de familia nuclear biparental:  las familias monoparentales -que constituyen entre el 20 y el 25% de las familias con menores- solo disfrutarán de 16 semanas para cuidados remunerados, por lo que consideramos que no se está respetando un principio básico de igualdad y el proyecto de ley falla en la protección de las  criaturas y las madres allí donde más necesaria es esa protección.



Las BAJAS DE MATERNIDAD DIGNAS debe ser una reivindicación feminista. Consideramos que tan feminista es reivindicar el derecho al aborto como el derecho a una lactancia y un maternaje en condiciones. Y además esto no debería ser solo una reivindicación del feminismo sino que debería estar ubicado en el sentido común que pone en el centro la vida por encima de los imperativos neoliberales y del mercado.
Creemos que es un error pensar en los permisos parentales como herramientas para frenar la discriminación hacia las mujeres en el mercado laboral. Consideramos que el peso de la discriminación no puede recaer sobre las madres y bebés. Las políticas públicas deben velar porque el peso de la discriminación recaiga sobre la sociedad y las empresas que ejercen la discriminación y el machismo.  Por ello, hacer política feminista debería ser encontrar las fórmulas legales no para que nos adaptemos nosotras a las exigencias del mercado sino para que el mercado laboral se vaya adaptando y vaya encajando la crianza humana y sus necesidades.

  • Si así lo sientes, firma esta petición de Change: 

https://www.change.org/p/congreso-de-los-diputados-transferibilidad-de-permisos-parentales-y-protecci%C3%B3n-del-derecho-a-la-lactancia-materna?recruiter=8127540&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook_link&utm_campaign=share_petition&utm_term=psf_combo_share_initial


  • Si deseas escuchar mi explicación sobre los permisos transferibles, aquí está la entrevista que me realizaron en Radio Ecca: 

http://www.ivoox.com/ley-permisos-parentales-iguales-e-intransferibles-audios-mp3_rf_26776867_1.html

12 de junio de 2018

La fiereza de las madres lactantes

Por Ileana Medina Hernández



Las mujeres conectadas con nuestras crías a través del poderoso mecanismo biológico y emocional de la lactancia, hemos descubierto la fiereza de las madres mamíferas. La fiereza que se basa en el amor y en la ternura.

Hemos descubierto, conscientemente, porque hemos leído y estudiado, pero porque además lo hemos experimentado, que ningún momento oxitocínico es más importante en nuestra especie que ese trascendental momento de un parto/nacimiento sereno y respetado,  más la conexión visceral de la lactancia.

Hemos descubierto que esa fuerza biosocial, esa fuerza emocional y biológica, ayudada por los mecanismos hormonales que funcionan cuando no son perturbados, es el vínculo más fuerte, el pegamento más fuerte que une la sociedad humana.

De la calidad de sus vínculos depende la salud emocional de una sociedad. Y el vínculo primario, el más fuerte, el más sólido, es el de una madre conectada psicológica y físicamente con sus crías. De la calidad de ese vínculo, depende la calidad de todo el resto de los vínculos afectivos de una sociedad.

Y, como leonas, monas o jirafas, defendemos nuestro derecho a ello. Las madres mamíferas saben, sabemos, que el amor y la ternura, a veces hay que defenderlos con fiereza.

La lactancia no es sobreprotección, es necesidad básica y vital de las crías humanas. El vínculo de apego primario ofrece la seguridad necesaria para que las personas puedan ser verdaderamente seguras e independientes después, más tarde, cuando llegue el momento.

Las madres que hemos leído y estudiado, pero que además hemos tenido la suerte inmensa de conectarnos con nuestros bebés, lo hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestras psiques. Hemos experimentado el placer, el poderío, la satisfacción de una relación sana y entrañable. No hay nada comparable.

Y el lactivismo se vuelve fiero contra quien haga falta: contra las feministas de la igualdad mal entendida (que nada han entendido), contra los pediatras vendidos a la industria de la leche de fórmula, contra los legisladores y políticos insensibles. No, jamás, contra otras madres. Cada madre hace lo mejor que puede y entiende, pero las autoridades médicas y políticas, tienen la obligación de actuar según la evidencia científica y según los derechos de las madres y de los bebés lactantes. Es indiscutible e innegociable. 

16 de mayo de 2018

Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo

Por Ileana Medina Hernández





Durante la primaria, la secundaria y el bachillerato aprendí matemáticas, español, física, química y esas cosas que uno nunca recuerda ni falta que hacen.
Luego llegué a la Habana, a la Universidad, y creo que de Periodismo no aprendí mucho, pero de convivir en condiciones inhóspitas para la vida humana, tener amigos, pasear, ir al cine, al teatro, leer todo lo que estaba al alcance... de eso aprendí y disfruté barbaridad.
Luego salté a Tenerife, y sobre el mundo verdadero y el amor romántico verdadero, aprendí un montón. Di clases, aprendí de mis alumnos. Me amó un hombre bueno, aprendí que el amor no es sufrir, sino gozar y regalar, curar y agasajar.
Luego vinieron los hijos, y sobre la condición humana, puedo decir que lo descubrí (casi) todo, que también puede ser nada. Un bebé en brazos resume de qué va esto de la humanidad, la civilización, la cultura, la biología, el bien, el mal y la puñeta. Se ponen las cosas en perspectiva. Se les da la importancia que de verdad tienen. La macropolítica pierde todo sentido (o lo cobra) cuando un bebé llora en la noche.
Y ahora que ya no tengo bebés, vuelvo a las amigas antiguas, y aprendo a hacer postres, a leer otra vez lo que se va decantando y va quedando, a escuchar nueva música, a apreciar la belleza...
La vida es aprender y disfrutar cada etapa. Espirales que vuelven con más profundidad y comprensión. Crecer. Fluir. Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo.