
Por Ileana Medina Hernández
Las mujeres en el último siglo estamos demostrando que -si nos lo permiten y nos lo permitimos- podemos hacer igual de bien todo lo que hacen los hombres: hacer ciencia, dirigir empresas y gobiernos, viajar al cosmos, escalar montañas de 8 mil metros, pilotar aviones, escribir libros, dirigir orquestas, construir puentes... y hasta hacer la guerra.
Sin embargo, si nos preguntamos si queda alguna cosa que sólo un sexo pueda hacer, nos encontramos una sencilla respuesta: gestar, parir y amamantar. De momento, solo las mujeres podemos.
Y "casualmente" esa pequeña diferencia es la que garantiza la supervivencia y la continuidad de la especie. (Cierto que no podemos hacerlo solas, pero el semen es abundante, ecológicamente barato y generalmente disponible; y el hecho de que necesitemos el apoyo del macho en todo el proceso, no nos quita la exclusividad del hecho biológico).
Parece increíble que casi todos los feminismos del siglo pasado -y los que siguen dominando hoy todas las instituciones públicas de "la igualdad"-hayan pasado por alto ese "pequeño detalle".
Imaginad un grupo de pequeños animales -o de extraterrestres-, que podáis observar desde lejos, desde fuera, como si los miráramos con un microscopio. En ese grupo de seres, resulta que sólo la mitad, en un momento de su vida, puede hincharse, hincharse e hincharse, hasta que su cuerpo se abre y da lugar a otro nuevo ser. ¿Qué pensarían los que no pueden hacerlo (e ignoran su papel en ese proceso)? ¿No se morirían de envidia? ¿No será que la envidia primera fue la envidia del útero, en lugar de la envidia falocéntrica que describió Freud?
Esa otra mitad que no se hincha, que tomó "conciencia" de su ser, pero ignoraba su papel en el proceso, o en última instancia no podía garantizar la legitimidad de su paternidad, aprovechando la superioridad de su fuerza física, decidió construir un sistema en el que lo valioso fuera todo lo que el macho podía construir, y en el que el parto y la lactancia fuera menospreciada: "parirás con dolor y tu marido te dominará".
¿Y si resultara que lo mejor, lo verdaderamente "mejor", lo que más felicidad y realización reporta, el verdadero poder, residiera en la capacidad de parir, amamantar y criar?
¿Si resultara que el verdadero feminismo no estuviera en hacernos "iguales" a los hombres, sino en aprender a reconocer que lo verdaderamente valioso, lo mágico, el gran milagro de la vida, es lo que podemos hacer con nuestros vientres y nuestros pechos?
¿Si el verdadero y mayor poder consistiera en criar hijos sanos y felices?
¿Si resultara que el verdadero cambio social estuviera en aprender a valorar la crianza y la maternidad como actos socialmente respetables, y como parte fundamental de la libertad de la mujer?
¿Si las mujeres, libres y conscientes, fuera de la dominación masculina, conocedoras de nuestro propio cuerpo, de nuestra sexualidad, de la importancia de los afectos y del mundo emocional... acabásemos descubriendo que el amor y el cuerpo maternos en la primera crianza es lo verdaderamente valioso, y lo que hace a la humanidad más libre, más feliz, más justa, más equitativa, más solidaria?


9 comentarios:
Ileana,
me encantan todas estas preguntas :) que por otro lado, ya se sabe que son más valiosas que cualquier respuesta.
Me sigue fascinando lo conectada que me parece que estoy contigo... no iré a misticismos y simplemente pensaré que somos dos mujeres madres con ideas muy parecidas.
Yo intento hacer apología de estas ideas 'revolucionarias' sobre la feminidad/feminismo, pero creo que me toman por loca, cuando no que me he pasado al lado 'conservador'...
Un beso :)
Ileana, para mi sin lugar a dudas, la mayor realización en la vida es ser madre.
Besos guapa.
Hola!!
Me encanto este post, y comparto totalmente tú opinión, me siento muy identificada en tus palabras, garcias por compartirlo!!!
Te dejo un saludo muy especial!!
Querida Ileana: Anteayer descubrí con emoción, al abrir tu blogue, supongo que por telepatía contigo, la formidable coincidencia de nuestra concepción del amamatamiento. Inmediatamente quise rendir un homenaje a tu filosofía del feminismo, que también coincide con la mía y con la de mi mujer. Lo hice dedicándote mi artículo de ayer bajo el título: "Tras concebir y parir, amamantar es amar".
Salvador García Bardón
Universidad de Lovaina
Comprenderás que tengo un deseo muy grande de besarte, abrazarte y de verte entre mis mejores amigos en FaceBook.
Me ilusiona el dar a conocer, en todas la publicaciones de la "Amistad Europea Universitaria" que dependen de mí, tus experiencias de Mamá que amamanta y que lo hace sabiendo que el Mundo necesita esta revolución, para pasar de la ferocidad de la avaricia a la dulzura de la donación personal.
Me despido de ti diciéndote "hasta pronto" y pidiéndote que al amamantar le cuentes a tu bebé que en el Mundo que le estás preparando hay ya muchos Amigos que piensan y actúan como tú lo haces.
Me ha emocionado, profesor, espero que estas lágrimas dulces que corren por mi rostro, lleguen a mi hija como signo de que efectivamente, un mundo mejor le está esperando.
Un abrazo y muchas gracias de nuevo!!!
Ileana por azares encontrè tu blog y vaya!
Escribes precioso y ademàs tienes las ideas tan claras que es un verdadero placer leerte.
Puedo reproducir este escrito tuyo en mi blog? por supuesto citando la fuente y link.
Un abrazo enorme desde Mèxico.
Ale, muchísimas gracias por visitarnos desde México, y dejar tu comentario.
Por supuesto que puedes reproducir los textos en tu blog, será un placer.
Aquí estoy para lo que gustes.
Un abrazo cubano-canario!!!
Ileana, te conocimos a través de María Ghiachino de Espacio Nutricio - con quien nos "encontramos"en Crianza y actualmente nos acompañamos virtualmente. Realmente es un placer encontrarnos con redes de mujeres, con búsquedas y sentimientos tan afines... Reencontrarnos, acercarnos a nosotras, redescubrirnos, tratarnos más amorosamente es un inicio para poder luego maternar amorosamente a nuestros hijos... Es como vos decís, el verdadero desafío consiste en criar hijos sanos y felices... De nosotras y nuestra disponibilidad depende. Abrazos desde Buenos Aires, Argentina
Roxana
¡¡¡Bienvenida, Roxana!!!
¡Qué envidia me dáis, discípulas de Laura Gutman! ;-)
Es un placer poder apoyarnos aunque sea desde la distancia, y darnos cuenta de que cada vez la ola de amor es más amplia y poderosa.
Un fuerte abrazo!!!
Publicar un comentario en la entrada