19 de marzo de 2010

Canto de un padre a la madre de su hijo

.-

Esta es la carta que un padre, un maravilloso padre, dedicó a la madre de su hijo, que inicialmente tuvo muchísimas dificultades con la lactancia.

Hoy, 19 de marzo, Día de los Padres en España, tengo el placer de publicar esta hermosa carta, y contar además la historia de esta lactancia tan difícil, que por suerte, ha tenido un final feliz. Un final feliz gracias también a ese papá, que comprendió desde el primer momento cuál es el importante papel del padre en el apoyo del puerperio y la lactancia.

Este es el poema homenaje de un padre, y debajo publicamos los detalles de esta historia, desgraciadamente mucho más común de lo que quisiéramos.

Emocionaros y disfrutad de este ejemplo de empeño y apoyo paternal:

CANTO A LA VOLUNTAD


Los días están en mi mente, valga de algo el recuerdo. No debía estar allí, no había llegado el momento. No me dejan elegir, no preguntan lo que quiero. Todavía no estoy preparada, nada siento en mis adentros. Todo está planificado, organizado y dispuesto… eso dicen ¡eso creen ellos! Me provocan malestar, transforman lo natural, hacen feo lo más bello. Cae la tarde, tan lenta… ha llegado mi momento. Debo fiarme sin más, ¡no me queda otro remedio!
Los días están en mi mente, valga de algo el recuerdo, pues vio la luz entre sombras el tesoro que más quiero. Horas tintadas de gris, impregnadas de silencio, carentes de libertad y de acertados consejos. No sufras niña, te digo, es mi tímido consuelo, yo permanezco a tu lado aunque se rompa mi lecho ¡No os lo llevéis ni un instante! Abrazarlo quiero y puedo, él me da toda la fuerza y yo a él cariño y sosiego. Salgo al fin de aquella cárcel, ahora respiro aire nuevo. Me han tocado tantas manos, manos frías como el hielo, que no alivian el dolor ni me aportan el consuelo. En mi hogar, la vigilia, por el calor de mi pecho. Un día y otro arde con fuerza y no fluye el alimento. Mas yo lucho, él lo merece, vale mucho. Manos amigas se acercan, palabras de aliento y consuelo. Todo se torna normal, se acaba este desconcierto.
Los días están en mi mente, valga de algo el recuerdo. Es un canto a la voluntad, un himno al enorme esfuerzo, una madre sacrificada y un regalito del cielo. Has traspasado barreras, has vencido al desaliento. Eres un ejemplo a seguir, valga de mucho ese ejemplo.
A.R.

E. tenía mucha ilusión por un parto vaginal, pero tuvo la mala suerte de cumplir 40 semanas en Semana Santa. Había elegido para dar a luz una clínica privada, precisamente una con malas referencias (alto índice de cesáreas, nido casi obligatorio, etc) pero su ginecóloga atendía partos allí.

Era una gine presuntamente respetuosa. Pero estaba de vacaciones cuando E. llegó a término, así que su sustituto no se lo pensó mucho. Le dijo que el niño venía grande y con vuelta de cordón, y que le programaban parto inducido. Ya empezaron mal... pero es que lo peor es que la dejaron sólo unas horas, un tiempo totalmente ridículo en el que era imposible que se pusiera de parto, así que la excusa para hacerle la "inne-cesárea" ya estaba servida. Primera decepción.

Parió un niño precioso, grande, guapo y dormilón.

Pero luego vino lo peor... la lactancia. Mira que he leído y visto casos, pero el de E. se lleva la palma. A los dos días de parir ya tenía un edema grandísimo, el pecho no se le vaciaba. Le dieron muy malos consejos en la clínica, por ejemplo que se diera mucho calor y la machacaron con el sacaleches. E. lloraba de dolor e impotencia. Enfermeras, matronas, madres y cuñadas... la trataron fatal en la clínica, todo el mundo opinaba y se creía con derecho a tocarle las tetas.

Les dieron el alta y la cosa fue empeorando.  Tenía no dos pechos, tenía dos melones rojos, rojísimos a punto de estallar, todos llenos de bultos. Llevaba no sé cuántas horas sin dormir. Su marido le daba masajes para intentar deshacer los nudos. El niño dormía, pero pronto había que darle de nuevo. Tomas de horas, con dolor. Un par de grietas. Y un biberón después de cada toma, que el niño por cierto rechazaba con todas sus ganas. Él sabía lo que necesitaba.

Acudió varias veces a urgencias, según una asesora de lactancia que consultó por teléfono, era más que probable que tuviera infección. En todas las ocasiones se negaron a hacerle un cultivo de leche, nadie sabía qué demonios era eso. Al no tener (de momento), fiebre, descartaban mastitis. Le aconsejaron destetar en todas las ocasiones.

Su madre, hermanas, amigas... todas le dijeron que no merecía la pena. Pero ella quería, quería y quería dar el pecho. Siempre se negó a aceptar que no podía.

Fue empeorando, ya tenía fiebre y la mastitis estaba confirmada.

Finalmente acudieron a la Liga de la Leche, y allí empezaron a ver la luz. Aquí en Madrid hay un veterinario que colabora con ellas, es muy conocido, hace cultivos de leche materna y tiene un programa específico para tratar las infecciones del pecho.

Se puso en claro que tenía una infección, probablemente provocada por el antibiótico que le pusieron en el parto, que le hizo efecto rebote. Con los lactobacilus fue mejorando. El niño ya tenía varias semanas.

Pero también en la LLL dieron con el problema principal: el niño tenía el frenillo corto. Muy corto, de hecho tenía la lengua en forma de corazón, se veía claramente. Hasta entonces ningún pediatra, ginecólogo, matrona, se había dado cuenta.

El niño no podía vaciar el pecho (las tomas eran eternas), E. tenía infección y no se podía curar nunca, porque la leche estaba literalmente estancada en los conductos.

Contactaron con un pediatra que lo vio también claro, pero que les aconsejó esperar un poco para operar. Para entonces, la lactancia estaba ya un poco mejor, E. había mejorado por los antibióticos y los lactobacilus, y el niño tenía la boquita más grande y hacía las tomas más cortas, ya vaciaba los pechos.

El bebé cumplirá un año el 8 de abril. E. sigue dándole el pecho a demanda, y muy frecuentemente. Es un niño guapo, feliz, siempre se está riendo. Su madre está de excedencia, así que están a todas horas juntos.

Un inicio muy duro, admiro profundamente a E, su esfuerzo  gigante. Y admiro a A.R, su marido, quien siempre estuvo a su lado, de manera incondicional. Y que le escribió este canto a la voluntad. (R.R.)

14 comentarios:

  1. Gracias E., porque tu persistencia dió sus frutos y que la cuentes, sirve de inspiración para más mujeres.
    Gracias A.R., porque si no hubieras estado ahí... quien sabe si la historia habría seguido siendo la misma.
    Gracias Ile, por dar voz a esta familia.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Ileana, una historia preciosa.

    ResponderEliminar
  3. e. ¿operaste al final? Leerte ha sido como leer mi inicio...

    ResponderEliminar
  4. Toda una lucha sabiendo que al final del túnel había una preciosa luz...menos mal que consiguió asesoramiento eficaz y la ayuda que necesitaba. Desde luego, yo pondría una queja en cada lugar en el que no me han sabido atender, porque ha habido una praxis médica horrorosa.

    ResponderEliminar
  5. Me alegro que todo saliera bien. Ser fiel a tu instinto fue la salvación. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Ileana, somos Alvaro y Esmeralda, los protagonistas de la historia que has publicado. En primer lugar, queríamos agradecerte la publicación por si puede servir a alguien de ejemplo para seguir luchando.
    También le queríamos agradecer a Ruth toda la ayuda que nos ha prestado, sin su información no nos podríamos haber puesto en contacto tan rápido con LLL.Y agradecer a Juan Miguel, Helena,José, Inma y Alba toda su ayuda. MUCHAS GRACIAS A TODOS.
    En respuesta a la persona Anónima que pregunta si le operamos, la respuesta es no. Estuvimos haciendo un montón de papeles para adelantar la operación debido a que entonces yo estaba con la mastitis y no aguantaba el dolor, pero a los pocos días el niño cumplió los tres meses y todo cambió. El niño empezó a mamar con más fuerza y cogía mejor el pecho. A partir de entonces la lactancia ha sido maravillosa.

    ResponderEliminar
  7. Casi me pongo a llorar con la historia. A mi me ocurrio algo similar con el pecho pero cuando mi bb ya tenia 9 meses, nadie me daba soluciones, la unica era destetar, nadie queria hacerme cultivo porque al no tener fiebre "no tenia" infeccion, contacte con la LLL y me dieron el telefono de Juan Miguel, me realizo el cultivo y se confirmo que tenia infeccion, con los lactobacilos se me paso y mi bebe pudo sguir tomando el pecho hasta que ella quiso.
    Gracias por tu historia

    ResponderEliminar
  8. Oh, Esmeralda!!! Muchísimas gracias por dejar tu comentario aquí!!!

    Vuestra historia ha calado hondo, he visto en Facebook a varias personas y asociaciones de crianza publicando el enlace.

    Así que muchísimas gracias a vosotros, por vuestro ejemplo, vuestra valentía, y la generosidad de contarlo para que la experiencia sirva a otras personas.

    Un abrazo muy fuerte, y enhorabuena, bella familia!!!

    ResponderEliminar
  9. Gracias Ileana, me alegro de que la historia sirva de ejemplo para continuar luchando por la lactancia. La verdad es que también me ha encantado conocer tu página, te das cuenta de que hay más personas de las que pensaba que están a favor de la lactancia materna.Un abrazo.
    En respuesta a Anónimo, a mí también me ayudó Juan Miguel, sin su ayuda no habría consiguido continuar con la lactancia. Él me ofreció todas las alternativas posibles cuando no me curaba de la mastitis, mientras en el Hospital en el que dí a luz no hicieron absolutamente nada.

    ResponderEliminar
  10. Me ha encantado leer vuestra historia y me han caido lágrimas.
    Es tan triste que siendo algo tan bello como dar el pecho te encuentres con tantos obstáculos, y sobre todo tanta gente que te diga, que lo dejes.
    Hoy me considero una talibana de la teta y con muchísimo orgullo, jajajajajaja.

    ResponderEliminar
  11. Aqui una puertorriqueña que ha llorado al leer este escrito. Que puede entender claramente el impacto de esa experiencia en sus vidas. Que canto mas hermoso y lleno de fuerza! Al leerlo recorde mi parto igualmente uno inducido y recorde la mano de mi compañero a mi lado. Su mano lo unico calido, tierno y de fuerza en ese lugar. Bravo por ustedes familia! Que han podido vencer que han luchado juntos. Continuemos caminando, informando, orientando... Gracias por compartir esto

    ResponderEliminar
  12. una historia que hace llorar y da la que muchas no escapamos... yo tuve una cesarea innecesaria y gracias a la vida pude repararla con la actancia y con el nacimiento de mi segunda hija que nacio por parto normal!
    Esmeralda te felicito por el empuje y sabe para tu proximo embarazo que se puede parir despues de una cesarea!

    Saludos desde Argentina-

    ResponderEliminar
  13. Gracias, Limary desde Puerto Rico, y anónima desde Argentina!!! Es una gran dicha que podamos compartir desde tantos rincones del mundo, a favor de esta gran red de madres amorosas y respetuosas con la crianza.
    Muchas gracias a todas, y bienvenidas a esta vuestra casa!!!

    ResponderEliminar
  14. Estoy de acuerdo en que hay que dar a conocer estas experiencias. Sobre todo porque si hay futuras madres que las lean, sepan lo que tienen que pedir. A veces es suficiente con el conocimiento. Mi cuñada de 45 años a quien habían fijado hora para una cesárea me lo comentó y yo le dije que mi hermano que pesó más de 5 kg (hace 52 años) se dió la vuelta poco antes del parto. A los dos días su hijo se había dado la vuelta y ha nacido de forma natural y es precioso. También tenía claro que quería dar el pecho "si podía", y yo volví a decirle, ¡claro que podrás!, empieza a preparar tus pechos y tus pezones. Y su hijo cogió el pecho como si no fuese la primera vez. Por tanto es importante contar las experiencias, por cierto Gracias a Esmeralda y a Alvaro por compartir su experiencia.

    ResponderEliminar