11 de septiembre de 2010

El miedo

Por Ileana Medina Hernández

Parimos en un hospital por MIEDO, por miedo a que algo pueda ir mal...

Compramos biberones y botes de leche artificial por MIEDO, por miedo a que nuestra leche no sea "buena" o suficiente para alimentar a nuestros hijos...

Dejamos de coger a nuestros hijos en brazos por MIEDO, por miedo a que "se acostumbren" y no seamos capaces de estar disponibles para ellos...

Echamos a nuestros hijos a una habitación solitaria desde bebés por MIEDO, por miedo a que nos "tomen el pelo", por miedo a compartir, por miedo a esperar su propio ritmo de independencia...

Regañamos a nuestros hijos todo el día, impidiendo que exploren y sean libres, por MIEDO a que les vaya pasar algo malo...

Regañamos a nuestros hijos todo el día, impidiendo que toquen y descubran, por MIEDO a que rompan nuestros preciados objetos...

Los metemos en una escuela todo el día desde los 4 meses, por MIEDO a que vayan a ser distintos a los demás...

Aceptamos trabajos que no nos hacen felices, por MIEDO a emprender lo que verdaderamente nos haría sentir realizados.

Nos vestimos, nos maquillamos y nos aderezamos como mandan las modas, por MIEDO a no gustar y a no ser aceptados.

Aceptamos mil humillaciones en el trabajo, por MIEDO a quedarnos sin empleo...

Complacemos a disgusto a padres, hermanos, maridos, familiares... por MIEDO a que no nos quieran.

Gastamos un dineral en seguros, alarmas, video-cámaras... por MIEDO a que nos puedan atacar.

Discriminamos y atacamos a los que no piensan como nosotros, por MIEDO a que no se sostengan nuestras ideas por sí mismas.

Nos hacemos cirugías plásticas, gastamos miles de euros en potingues y tratamientos estéticos... por MIEDO a la vejez y a la discriminación que ello conlleva.

No comemos lo que nos gusta por MIEDO  a estar gordos. Comemos demasiado por MIEDO a enfrentarnos con nuestras propias miserias.

Nos vacunamos, compramos medicinas, hacemos caso a las campañas mediáticas por MIEDO, por miedo a lo desconocido, a esos azotes epidémicos que "vienen de lejos"...

Repetimos estereotipos, prejuicios, frases hechas, lugares comunes... por MIEDO, por miedo a abrir nuestra mente, a aprender, a escuchar nuestros instintos, a conectar con  nuestras emociones profundas, a pensar por nosotros mismos.

Terminamos siendo lo que los demás quieren que seamos, por MIEDO a la desaprobación externa, en la que basamos toda nuestra valía y nuestra autoestima.

Dejamos de vivir por MIEDO, por miedo a lanzarnos a la piscina, por miedo a ser auténticos, por miedo a tomar las riendas de nuestra propia vida...

¿Te has detenido a pensar cuántas de las cosas que haces al día, las haces por MIEDO, y no realmente por deseo auténtico?

¿Podríamos calcular cuántas de las decisiones más importantes de nuestra vida las hemos tomado influidos por el miedo?

¿Te has detenido a examinarte, a intentar conocerte a ti mismo, para descubrir cuántas de tus supuestas creencias son auténticas, o son fruto del acorazamiento que a lo largo de tu vida has tenido que ir fabricando para agradar, para ser querido, para ser aceptado, primero por tus padres, y luego por todos los demás... por MIEDO a perder su afecto?

El miedo es una emoción primaria básica imprescindible para la supervivencia. Gracias al miedo podemos prepararnos para HUIR ANTE LOS PELIGROS.

Pero el miedo es un recurso de emergencia, durante el cual se activan hormonas y neurotransmisores (como el cortisol y la adrenalina) cuya permanencia prolongada en nuestro organismo es tóxica y lesiva para el cerebro y para el sistema emocional. Esas sustancias además ponen a nuestro cuerpo en tensión, en estado de acorazamiento, preparado para la huida o la defensa.

Es como si quisiéramos ir por la autopista a 120 km/h con el coche en primera.

Es al miedo a lo que hoy llamamos finamente "estrés". El estado de estrés y el estado de miedo es similar a nivel biológico. El estrés no es más que la tensión permanente, tensión procedente de agresiones externas, de depredadores, de la presión social que nos obliga a hacer cosas que consciente o inconscientemente no queremos hacer.  Es en realidad MIEDO, miedo a no poder cumplir las expectativas que otros han puesto en nosotros, y que terminamos interiorizando como propias.

Un estudio reciente ha concluido que la principal fuente de estrés para los adolescentes son sus padres, mientras que para los adultos es el trabajo.

Otros estudios también han demostrado que los bebés están cada vez más estresados, y la principal fuente de estrés para los bebés y niños también somos sus padres, por supuesto, los únicos responsables de su bienestar.

Los padres preparamos a nuestros hijos para la "sumisión", que luego aprovechará el mercado laboral, la esclavitud moderna. A través, por supuesto, del mecanismo mágico de la dominación social: el MIEDO.

El miedo no es una emoción más, sino que es una emoción básica. Realmente solo hay dos grandes grupos de emociones: el MIEDO y el AMOR, de las que derivan todas las demás emociones negativas (de repulsión) o positivas (de atracción). "Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo: desde el miedo o desde el amor" -dice Elsa Punset.

El odio, la violencia, la ira, el rencor, la venganza... son formas de miedo. Atacamos como modo de defendernos. Nos formamos como seres violentos, porque primero hemos tenido miedo. Miedo a perder a nuestra madre, miedo a quedarnos solos en el mundo, miedo a no sobrevivir, miedo a ser castigados, miedo a perder el cariño y la aprobación de nuestros padres.

Miedo que no se cura con el desarrollo, ni con el progreso, ni con la riqueza material, ni con todo el dinero y las posesiones que logremos acumular... Hoy somos más ricos que nunca pero seguimos teniendo el mismo miedo (o más).

Porque... ¿de dónde sale ese MIEDO persistente, base de toda la sumisión y la dominación social, no como forma puntual de reaccionar, sino como estado permanente de la condición humana?

Nace de la primera crianza, de la etapa primal, de los primeros meses y años de vida, en los que se forma nuestro sistema emocional. El bebé es emocional, no racional, y es en esa etapa donde se forman las sinapsis de su cerebro, preparándolo para el amor o para la defensa permanente (violencia).

Si el bebé recibe soledad, separación, aislamiento, cuando se ignora su llanto reclamando presencia y cuerpo del adulto, se activan las hormonas del miedo, o sea del estrés, y si esas hormonas se mantienen de forma prolongada, nuestro cerebro termina dañado y nuestro cuerpo rígido, lleno de miedos y tensiones -inconscientes, pero dejando huellas en nuestros órganos y en nuestros músculos- que nos acompañarán de por vida en forma de emociones negativas y de enfermedades físicas.

Así, trasladamos a través de la crianza la espiral del miedo a nuestros hijos. Nuestros propios miedos nos incapacitan para satisfacer sus necesidades, para acompañarles y para amarles del modo en que ellos pueden sentirse amados... y los convertimos a ellos también en las mismas criaturas miedosas, acorazadas, tensas, estresadas y carentes de autoestima que somos todos hoy.

PD: Cinco días después de escribir esta entrada, vi esta película. No puedo sustraerme de dejaros este fragmento por aquí:

22 comentarios:

  1. Me encanta! Es un tema que me parece primordial. Creo que hace falta un esfuerzo de sinceridad para reconocer que es en realidad el "miedo" lo que nos mueve. Vivimos en el "por si" y en esa sensación tan gris de "a ver si lo hago mal y entonces...". Pánico a las consecuencias. Demonización del posible error. No es lícito cambiar, ni menos aún fallar... el miedo se aprovecha de nuestro instinto de conservación para hacernos pasar por el estrecho puente de "lo conocido", que nos lleva al redil... cuando todas tenemos alas para volar libres.
    Creatividad, instinto, confianza. Estamos hechas para ello. Sólo hace falta mirar dentro de cada una.

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  2. Ah!.. curioso, según las Leyes universales y bueno, la muy conocida "ley de la atracción" o del pensamiento mágico, atraemos con nuestros pensamientos todo aquello que hay en nuestra vida... cada concepto que hay en nuestra mente se hace realidad... así, si piensas "no quiero que me roben", el "universo" lo que escucha es.. "robar", y complaciente, te envía lo que "pides"... y te roban! :P
    Así que ... pensamiento positivo! jejeje

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  3. Es normal. Como especie, venimos de millones de años de lucha por la supervivencia.. y francamente, no hemos atravesado nada bueno: una larga lista de guerras, asaltos, atracos, hambrunas.. pestes. Hemos tenido que sobrevivir, y lo hemos hecho, a las mil y una calamidades!.. Y lo mas jodido es que el número es in-crescendo: a medida que sofisticamos nuestra tecnología, mas nos adentramos en la sofisticación de la maldad y sus métodos. A medida que aumentamos el número de los vivos..aumenta el número de los asesinados o de los muertos!. A medida que aumenta la abundancia de bienes, aumenta la pobreza espiritual de la gente... Todo es inversamente proporcional: Asesinamos como especie, más gente en el siglo XX, que en el XIX.. y más en el XVIII, que en el XVII.. Somo jodidísimos. Diría sin temos a equivocarme, que somos la única especie inadaptada entre todas las especies: descalabramos la naturaleza, matamos animales y plantas por placer.. acumulamos bienes que no nos llevan a la felicidad.. desoímos al necesitado.. somos egoístas y crueles.. y preferimos tirar a la basura algo antes que darlo a un necesitado... Y por eso, el Homo Sapiens es la especie del miedo.
    Por último, recordar a aque filósofo alemán: "El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo". Creo, atrevidamente, que lo que quiso fue darnos una palmadita en el hombro, para romper el miedo. Gracias Ileana.. una ves mas. Es un tema muy profundo ese!!.

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  4. Buena reflexión. Tan real. Tristemente me siento reflejada. Y lo que ahora me preocupa es, precisamente, lo que transmitiré a mis hijas, me preocupa sorprenderme tantas veces abusando de la autoridad para que "me hagan caso", para que "no les pase lo malo", lo que yo considero malo. Es muy difícil. Es muy difícil educar a los demás a ser libres, desde nuestras celdas, de las que nos da tanto MIEDO salir.

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  5. Muy buena tu reflexión de hoy. Y muy cierta...

    Cuando decidí no llevar a David a la guarde, hubo quien me dijo que tomaba esa decisión por miedo a la reacción de David, pero lo que no saben es que si la tomé es haciendole frente a mi miedo: el miedo a actuar de forma diferente de la mayoria, a salirnos del montón. En este caso no dejé que el miedo me domianra, pero soy muy consciente de que gobierna gran parte de nuestros actos.

    Un abrazo fuerte.

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  6. Ay, Alejandra, sí que es difícil...

    Yo también me siento reflejada, por eso mismo lo escribo, me lo digo a mí misma :-)

    Cierto que es muy difícil, o que se nos hace muy difícil DESDE NUESTROS PROPIOS MIEDOS.

    Un abrazo a todos!!!

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  7. Me encantó... Sólo señalar que tenemos tres emociones negativas básicas: miedo, rabia y tristeza. Las tres son reacciones emocionales a una necesidad instintiva no satisfecha. El miedo y la rabia son más profundas, más básicas y la tristeza ... se va colocando a posteriori... Cuando todo esto está bien mezclado, en lugar de sentir la emoción siento la culpa, y ahí ya no hay forma de aclararse.
    El amor no es una emoción. El amor es el vínculo que estableces con el otro a partir de recibir satisfacción a las necesidades instintivas, y por tanto, alegría.

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  8. Ana, sí. Al final no sabemos ni a qué tenemos miedo.

    Ha habido aquí quien ha dicho que si amamantas hasta los 3 años es por MIEDO a que tu hijo sea independiente, jejeje...

    Yo creo que respetar los ritmos y necesidades del otro, dejar que sea EL OTRO EL QUE DECIDA, precisamente es muy valiente.

    En el caso de los niños, ellos no se separarían nunca por sí solos de su madre hasta mucho más tarde de lo que lo hacemos en la sociedad actual. Eso sí, cuando lo hicieran quizás sería para no volvernos a ver jamás, jejeje...

    Gracias, Alberto. Al final es una cuestión "semántica", pero a mí me encantó esa frase de Elsa Punset, y por tanto esa división entre AMOR y MIEDO.

    Emociones positivas, regidas por el amor (pulsiones de atracción entre los seres humanos) y emociones negativas, regidas por el miedo (repulsiones).

    Todo lo que no es Amor es Miedo. Me gusta esa división, me parece muy gráfica y útil para entender el meollo del asunto. Aunque lo que tú explicas también sea otra forma de clasificación válida. Muchas gracias por tu aportación profesional.

    Gracias a todos, besos!!!

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  9. "Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo: desde el miedo o desde el amor" -dice Elsa Punset.

    Me encanta tu articulo!!!. Lo pondre en mi muro de facebook para tenerlo a mano y para q mi hija lo lea. Hay q tratar " en lo posible" de sacar tantos miedos con los q vivimos para acercarnos mas al amor y vivir mas felices.
    gracias Ileana.
    Nayade

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  10. Estoy totalmente de acuerdo! la buena noticia es que hay esperanza :), cada vez que te libras de uno de esos miedos siembras la semilla para liberarte de otro más, porque cuando encuentras las fuerzas te das cuenta de que no era tan difícil hacerlo. A veces digo, pero la gente no quiere escuchar, que todo este tiempo con mi hijo, todo este apego, el porteo, el estar a su disposición, es mi contribución para que de mayor no se gaste el dinero en psicólogos y sea feliz, pero a menudo me miran raro :).
    Un abrazo!

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  11. Gracias Ileana, una vez más.
    Es una reflexión que da para mucho. Podría escribir acerca de mis MIEDOS (y mis AMORES) durante horas....
    Genial la frase de Elsa Punset.
    Lo comparto!

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  12. Para imprimir y leer mas de una vez, y mas de dos, y para pensar...
    Yo tuve una cesarea porque mi hijo venia de pie, y si, tuve miedo de que en el parto algo fuera mal. Y la verdad es que no me arrepiento. Por poca que fuera la probabilidad de complicaciones (ya se que la cesarea tambien puede tenerlas) lo prefería porque me daban mas seguridad para mi hijo y para mi ¿Cobarde?¿Engañada? Seguramente nunca lo sabré, pero lo cierto es que ahora es algo que no me preocupa nada.
    En cuanto a otros temas que mencionas, ahí si que hay mucha tela que cortar.
    Besos

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  13. COMPARTIRE EL POST, los invito al mio familia y vivencias tambien en FB http://www.facebook.com/pages/Familia-y-Vivencias/177724069927
    saludos AILED

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  14. Qué buen post! y cuánta razón tiene...
    Nos da mucho miedo nadar contra corriente, el qué dirán, las observaciones de los demás y sobretodo no ser aceptados ni queridos.
    Todos tenemos un buen puñado de miedos, pero yo, que soy positiva por naturaleza, veo esperanza. Porque creo que si te das cuenta del problema, estás un paso más cerca de solucionarlo.
    Ya que hay mucha gente que tiene muucho miedo y además están CIEGOS.
    Saludos! Lo comparto en mi grupo de FB!

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  15. Sencillamente fantastico!!!! me ha encantado!!
    Yo tambien me veo reflejada.
    Un abrazo

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  16. A mi también me ha encantado. Que maravilla de entrada!! Da que pensar sobre tu vida y tus actos. Que cobardes somos en realidad y que valientes nos creemos...

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  17. Escribirlo otra vez, vale la pena...!una entrada fantastica!!Saludos.

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  18. No me había dado cuenta de que esta entrada la escribí el 11 de septiembre.

    El día que el miedo se hizo evidente para todos.

    Gracias a todos, sobre todo a los nuevos que van llegando por aquí, familiayvivencias, Pilar, Liliana... bienvenidas!!!

    Un abrazo!!!

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  19. Que buenas reflexiones, me encanta la idea de "Los padres preparamos a nuestros hijos para la "sumisión", que luego aprovechará el mercado laboral, ..."cuanta razón tienes...Gracias por compartir...

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  20. Me ha gustado mucho, pero espero algún día leer en tu blog cómo superar este miedo a todo!

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  21. Ay, latribu, superar los miedos es muy difícil, pero algunas cosas podemos hacer...

    -Informarnos: el conocimiento ayuda a combatir el miedo. Estar abiertos a aprender, a abrir la mente. "Ser cultos para ser libres", decía Martí.

    -Rodearnos de personas que nos aporten, que nos nutren y que piensan como nosotros. Saber que no estamos solos.

    -Acudir a terapias psico-corporales, o regresivas...(no conductistas) que nos ayuden a tomar conciencia de nuestro pasado y del origen de nuestros miedos.

    -Querernos a nosotros mismos. Trabajar la autoestima y el crecimiento personal.

    Bueno, no hay recetas, es un largo camino, pero hay que empezar por tomar conciencia, es el primer paso.

    Un abrazo y gracias a todos por compartir!!!

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  22. Hola Ileana,

    Me gusta mucho el tema que tratas. el MIEDO.El miedo al SER.
    Indudablemente e mas duro el camino del SER que el del Tener, pero compensa!

    N m gusta mucho escribir n blogs asi que te he enviado un a solicitud por facebook.Me gustaría mostrarte algunas peliculas, libros y personas que tienen mucho que enseñar sobre este tema.Puede que ya las hayas visto o conozcas pero uno siempre puee aportar algo nuevo(aunque sobradamente conocido y no reconocido por miedo).Cristina.

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