14 de octubre de 2010

¿Qué es el instinto maternal?

Por Ileana Medina Hernández




"Después del histórico experimento de Terkel y Rosenblatt (1968), en el cual se inyectó a ratas vírgenes sangre de otras ratas que habían dado a luz hacía, como mucho, 48 horas, se generó un fuerte interés por el aspecto hormonal del comportamiento maternal. Las ratas vírgenes se comportaron como madres". 
(Odent, Michel: Las funciones de los orgasmos. La vía rápida hacia la trascendencia. Editorial Ob Stare, 2009).


 ©  Anne Huyette-Patay


Se han vertido muchos ríos de tinta sobre el famoso "instinto maternal".

¿Qué es? ¿En qué consiste? ¿Realmente existe? ¿Lo sentimos todas las mujeres? ¿Deberíamos sentirlo? ¿Nos obliga a determinados comportamientos? ¿Es biólogico o cultural, es innato o aprendido? ¿Podría ser igual al "instinto paternal"? ¿Es un argumento inventado para justificar la dominación sobre las mujeres?...

Simone de Beauvoir, tras mostrar varios ejemplos de mujeres notables que escribieron con ambivalencia sobre su propia maternidad concluye en El Segundo Sexo: "Todos estos ejemplos bastan para demostrar que no existe el «instinto» maternal: en ningún caso es aplicable ese vocablo a la especie humana. La actitud de la madre es definida por el conjunto de su situación y por el modo en que la asume. Como acabamos de ver, es extremadamente variable." 

Elizabeth Badinter, otra feminista francesa, en la misma línea, tras analizar la conducta maternal de muchas mujeres a lo largo de la historia,  recientemente ha retomado la postura de Beauvoir.

Y es cierto: el conjunto de la situación, los factores psicológicos, familiares, ambientales y sociales varían para cada mujer y para cada persona.Cierto que muchas mujeres vivimos con ambivalencia la maternidad, cierto que muchas veces nos sentimos superadas por ella, cierto que a veces maltratamos a nuestros hijos de muy diversas maneras y grados.

Pero, en mi opinión, lo que no logró percibir Beauvoir, ni tampoco Badinter,  es que eso no demuestra un "conflicto entre el individuo y la especie" inherente a las humanas, sino que es consecuencia precisamente de la cultura patriarcal. La maternidad herida, dolorosa y neurótica, no es "normal", es siempre patológica: su abundancia y "normalidad social" parece otra consecuencia más del patriarcado, y lo lógico sería, que las hembras y las crías disfrutáramos - al menos de manera general, en condiciones de salud- de los procesos reproductivos y la crianza.


1.- Algo de etología

Los psicólogos del siglo XX, en su esfuerzo por darle a la psicología la categoría de ciencia (demostrable experimentalmente) repudiaron el concepto de instinto. En su lugar, y asumiendo la categoría central de CONDUCTA (observable y medible empíricamente), lo cambiaron por el de "conductas innatas". Sea cual sea el origen del "instinto" es evidente que se plasma a través de una DETERMINADA CONDUCTA.

Luego estaría el problema de si pueden existir conductas innatas. O sea, conductas estrictamente biológicas que no dependen del APRENDIZAJE. Son pocas, pero algunas existen. Para nombrar a este tipo de conductas, los etólogos y psicobiólogos utilizan el concepto de PAUTAS DE ACCIÓN FIJA, para describir a esas conductas estereotipadas y de cierta complejidad que suelen ser exhibidas por todos los miembros de una misma especie, independientes de la experiencia, y que suelen satisfacer alguna necesidad, impulso o motivación. (1)

O sea, por "instintos" podríamos definir, a bote pronto,  a todas aquellas CONDUCTAS TÍPICAS DE UNA ESPECIE. En el caso de las especies que pertenecen a la clase MAMMALIA, una de esas pautas de acción fija sería la LACTANCIA.

Mammalia se define habitualmente así:  una clase de vertebrados amniotas homeotermos (de "sangre caliente"), con pelo y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a las crías. La mayoría son vivíparos (con la notable excepción de los monotremas: ornitorrincos y equidnas).

Que los seres humanos pertenecemos a la clase Mammalia, y por tanto tenemos glándulas mamarias productoras de leche con las que alimentar a nuestras crías, parece una de esas proposiciones lógicas elementales que se estudian en la primera clase de Filosofía de la ESO.

"Desde el nacimiento, todos los mamíferos presentan una 'secuencia comportamental definida' (Ronseblatt, 1994) que lleva al arranque y al comportamiendo del mantenimiento de la lactancia. Existen diferencias en esta secuencia, cada especie tiene la suya propia. Un descubrimiento fundamental y sorprendente ha sido constatar que lo determinante es el comportamiento de la cría recién nacida, que es su actividad la que induce una respuesta cuidadora de su madre." (2)

O sea, el "instinto maternal"; entendido como pauta de acción fija o como secuencia comportamental definida, podría definirse así precisamente: la respuesta cuidadora de la madre ante las demandas de la cría.

Ahora bien, cuando los nichos ecológicos son alterados, muchas de las "pautas de acción fija" o "secuencias comportamentales definidas" de las especies suelen resultar perturbadas. Entre ellas y principalmente, las de la reproducción y el cuidado de las crías. Eso lo saben todos los biólogos, botánicos y veterinarios de medio pelo. "La lactancia es un comportamiento frágil y transitorio: cualquier intervención puede fácilmente perturbarla". (Bergman, Nils: ob. cit.). Especialmente, coger a la cría tras nacer y llevársela lejos de la madre, aunque sea por pocos minutos.

Si las hembras de la especie humana perdemos la capacidad de embarazarnos, parir y amamantar, ha de ser porque importantes perturbaciones se están introduciendo en nuestro entorno, que atentan contra la propia estrategia de la especie para mantenerse.

2. -La conducta, los sentimientos y el deseo

Creo en  todo caso, que la "conducta maternal" sólo puede PROVENIR DEL DESEO, como tan bien explica Casilda Rodrigáñez en La represión del deseo materno... Para Casilda, el instinto maternal no es más que una inmensa producción de DESEOS, deseos de permanecer en contacto con la criatura.

Si por algo se caracteriza el "ser maternal" en el imaginario colectivo es precisamente por ser sentimiento, amor, emoción, pureza... Un matiz "platónico" que quizás nos ha hecho mucho daño, porque nos ha desviado de lo único que lo hace tangible, sobre todo para un bebé humano: el contacto físico. Lo hemos separado del DESEO y de la corporalidad.

Al tirar mano del concepto de conducta, pretendo enfatizar que no basta con que ese sentimiento, amor, emoción y deseo exista y esté dentro de nuestra cabeza y de nuestros corazones: debe además poder materializarse, concretarse, en unas CONDUCTAS Y SIGNOS CONCRETOS, que le permita al bebé satisfacer sus necesidades vitales: no sólo de alimento, higiene, calor, cobijo.. sino también sus NECESIDADES AFECTIVAS Y EMOCIONALES, de contacto y compañía, de amor y  SEGURIDAD.

Esa conducta tampoco puede ser ejercida por "deber". De ahí que sea imposible imponer a ninguna madre que amamante, cargue o cuide, si no es su DESEO, si no están funcionando los mecanismos psico-biológicos que lubrican el proceso. El concepto de "deseo maternal" de Casilda Rodrigáñez deviene pues fundamental, para entender el puente colgante que oscila entre las EMOCIONES, las PULSIONES SEXUALES y la CONDUCTA MATERNAL tangible.

3.- La maternidad como destino

El control de la natalidad me parece una necesaria opción y derecho, no sólo para las mujeres, sino para la sociedad en su conjunto. También para los mismos bebés y niños, que pueden ser mejor atendidos cuando no son demasiados.

El problema es cuando deja de ser una opción, y las humanas no podemos realizar nuestros actos reproductivos, creciendo en su lugar la frigidez, la infertilidad, las cesáreas y la lactancia artificial, EN CONTRA DE NUESTRA VOLUNTAD Y DESEO. Ahí, hemos perdido la conciencia y el control sobre los procesos, y estamos siendo víctimas de elementos perturbadores que podemos y debemos cambiar.

Que el "ser mujer" debe separarse de la maternidad es una reivindicación del feminismo clásico que comparto plenamente.

Ninguna mujer ha de ser menos por no ser madre biológica, ni debe ni tiene por qué estar abocada a ello. Pero cabe preguntarse qué pasaría si todas las mujeres decidiéramos voluntariamente no ser madres, o pospusiéramos tanto la maternidad ante otras prioridades que luego cuando queremos ya no podemos, algo a lo que nos invita el sistema unidimensional capitalista de la producción/consumo.

Visto desde el punto de vista individual de cada mujer, la maternidad no es el destino. Pero visto desde el punto de vista de la especie, evidentemente, sí tiene que serlo, o nos extinguimos.

Esta concepción feminista es válida para no discriminar a ninguna mujer. También para no atarnos a la única función de ser madres. Pero evidentemente o la sociedad encuentra la manera de hacer compatibles la maternidad con la producción, o perecemos todos. No podemos dejar de reproducirnos.

4.- ¿Pero qué es la maternidad?

En los años 70 y 80 del siglo pasado se puso de moda entre filósofos y sociólogos el concepto de "construcción social de la realidad", que yo abracé también con fruición, pues permite darnos cuenta de que muchísimas de las cosas que damos por "reales", objetivas, verdaderas o naturales no son más que visiones subjetivas, construcciones culturales más o menos duraderas.

Las feministas de la igualdad se atienen al concepto de "construcción social de la maternidad" para renegar de los "esencialismos biologicistas" y defender que no hay una única forma de ser madre, y por supuesto que no la hay. Somos madres o padres como mismo somos personas, cada uno único e irrepetible.

Pero evidentemente, la maternidad tiene que ser algo, tiene que haber un concepto más o menos consensuable, histórico y contextual, pero posible.

Si a pesar de todos los obstáculos que la sociedad moderna pone y que nos autoponemos las mujeres actuales para la maternidad, al final nos decidimos a embarazarnos: ¿ello llevaría aparejado alguna forma de conducta particular en tanto madres? ¿Qué es ser madre?

Mucho se ha escrito también sobre esto (tengo sobre mi mesilla de noche el conocido libro Ser Madre, de R. Schaffer, bastante desfasado ya, pero que es un ejemplo de cómo la psicología ha intentado definir este fenómeno).

Una respuesta posible y bastante abarcadora a esta pregunta podría ser: madre es quien ofrece al bebé/niño los cuidados necesarios para que pueda crecer y desarrollarse como una persona sana y feliz. Estaremos de acuerdo en que no sólo serían los cuidados necesarios para sobrevivir (para no morir).

Aquí surgen a su vez todas las otras grandes preguntas: ¿Y cuáles son esos "cuidados necesarios"? ¿Qué es estar "sano"? ¿Qué es ser "feliz"? De modo que estamos hablando de preguntas cada una de ellas tan genéricas y gigantes, que no es posible darles respuesta. Respuestas además que van cambiando con el tiempo. El listón de lo "saludable" ha subido mucho en las últimas décadas, incluyendo también la salud psicológica, como no podría ser de otro modo.

A partir de este concepto, madre puede ser un hombre, una madre adoptiva o cualquier persona que ofrezca los cuidados que una cría necesita y que sirvan para optimizar su salud y su bienestar (aunque no nos pongamos exactamente de acuerdo en qué es el bienestar).

¿Y qué sería entonces un padre? ¿En qué consiste la "paternidad"? Pues debería ser básicamente lo mismo: la maternidad y la paternidad se tendrían que definir en función de una conducta, unas acciones concretas dirigidas a un fin: una conducta de CUIDADO dirigida hacia el bienestar del niño. 

A lo largo de los siglos, y como demuestra muy bien el historiador Lloyd deMause, durante siglos y milenios de sociedad patriarcal, ni la maternidad ni la paternidad han cumplido exactamente esta función.

Los niños han sido, hasta hace muy poco (y aún lo son en muchos lugares del mundo) comúnmente asesinados, abandonados, vendidos, regalados, torturados, castigados, humillados, maniatados, abusados sexualmente, utilizados como sirvientes y esclavos, explotados laboralmente... por sus propios padres y familiares. Esa es la genealogía de desamor que todos llevamos a nuestras espaldas.

Todas esas prácticas hoy en día las consideramos inaceptables moralmente, legalmente delictivas y emocionalmente repugnantes.

Luego entonces sí existen unas CONDUCTAS DESEABLES y esperables de las madres y padres sobre sus criaturas. Falta que nos pongamos de acuerdo en cuáles exactamente serían, en el consenso social actual.

5.- ¿Cuáles podrían ser esas conductas maternales deseables a la luz de los conocimientos actuales?

Si estamos de acuerdo en que el sentido de la maternidad y la paternidad es el bienestar del niño (abandonar el enfoque adultocéntrico y poner al niño en el centro), luego entonces la "construcción social de la maternidad" no puede entenderse sino pensamos en los DERECHOS DE LOS BEBÉS Y LOS NIÑOS.

La función social de la crianza ha de ser dotar a la sociedad de los mejores seres humanos posibles, seres humanos sanos, felices, empáticos, solidarios, creativos, éticos.

¿Cómo? La ciencia, la neurobiología, los multitudinarios estudios sobre el "período primal" que ha reunido Michel Odent, apuntan hoy hacia la importancia básica del embarazo (periodo prenatal), el parto, la lactancia materna y el contacto físico durante los primeros meses y años de vida, para la salud emocional y física del individuo. También lo dicen la ética y el sentido común.

Por tanto, aunque tanto una madre como un padre, ambos, procuran cuidados a las crías, hay una sutil pero no baladí diferencia entre el "ser maternal" y el "ser paternal".

Una madre no es lo mismo que un padre por una sencilla razón: TODOS LOS SERES HUMANOS nos formamos en un útero, somos paridos o arrancados de los vientres de nuestras madres, y somos amamantados o no. Y las condiciones en que ocurren estos procesos tienen repercusión sobre nuestra salud física y psíquica y sobre nuestra capacidad emocional y amatoria del futuro.

El útero, la vagina y los pechos los tenemos sólo las mujeres. El resto de los cuidados pueden ser intercambiables con el padre, o con otras personas, abuelos, familiares, profesionales del cuidado. Pero, como mínimo, el bienestar intrauterino, el nacimiento respetado y la lactancia sólo podemos ofrecerlo a través de las madres, con el apoyo imprescindible de toda la sociedad.

Por tanto, el cuerpo de las mujeres tiene un poder, una exclusividad, y una responsabilidad:  ser el primer entorno donde se forman los seres humanos. Que ese primer entorno y esas primeras vivencias sean las más felices y saludables posibles, debería ser una prioridad para nosotras, para los hombres y para la humanidad en su conjunto.

A nivel individual cada una hace lo que puede. Pero a nivel social, las políticas deberían ir dirigidas a beneficiar esos procesos y no a perturbarlos.

6.- La conducta y el deseo maternales secuestrados

Entonces, ¿cómo podemos hacer compatible esta realidad con las prácticas maternales y paternales comunes hoy? ¿Qué problema tenemos como sociedad para ofrecerles a los bebés - o sea, a todos, para ofrecer(nos)- el mejor período perinatal posible, el mejor nacimiento posible, la mejor alimentación posible?

En realidad, lo que sucede es que la práctica -y por tanto el concepto- de la maternidad (y de la paternidad) están supeditados al mercado productivo-laboral. Primero somos trabajadores-esclavos-productivos-consumidores, y luego todos los demás.

Es el sistema laboral el que nos tiene que dar "permiso" para quedarnos embarazadas, para permanecer junto a nuestros hijos, para amamantarlos o no, para acompañarlos si se enferman... Es el sistema productivo-laboral el que elige por nosotros escolarizarlos desde los 4 meses de nacidos (o desde los 45 días en muchos países), el que nos obliga a dejarlos 12 horas en una guardería, el que nos obliga a llevarlos a "extraescolares" y ludotecas todas las tardes...

Es el sistema sanitario (también un sistema productivo-laboral para sus trabajadores) el que nos pone a parir en posición horizontal a la vista y comodidad de los médicos, el que nos programa una cesárea para cobrar más y para que el parto no caiga domingo, el que se lleva a los recién nacidos a un nido o cunero para someterlos a unas prácticas de un modo rutinario y estandarizado (semejante al de las fábricas).

Es el sistema productivo-consumista  el que nos vende leche de fórmula, biberones, calienta-biberones, porta-biberones, esteriliza-biberones, guarda-biberones, chupetes, guarda-chupetes, esteriliza-chupetes, cochecitos de mil euros, cunas, minicunas y recontraminicunas, hamaquitas, mecedoras, vibradores y mil engendros innecesarios, sucédaneos del cuerpo maternal.

La maternidad "construida socialmente" que conocemos hoy es una maternidad estandarizada, homogeneizada e industrializada, construida a la medida del sistema productivo/consumista. Pero además, no ha sido nunca mejor, porque siempre ha sido una maternidad secuestrada por un sistema social represivo y devastador.

Es lógico que en esas condiciones sintamos que el instinto maternal no existe. En esas condiciones no hay lugar ni tiempo para sentir, ni para desarrollar nada parecido a los "instintos", ni a los deseos ni a los placeres. No queda lugar para ningún llamado interior, ninguna conexión con nuestras emociones más profundas, no queda lugar para que nuestro cuerpo pueda reaccionar ante la demanda del bebé humano (que es lo que al fin y al cabo sería el "instinto maternal": nuestra capacidad para amar, para cuidar y para satisfacer las demandas del bebé). Nuestros cuerpos y sistemas emocionales se acorazaron cuando éramos pequeñas, frente al abandono emocional, y lo repetimos inconscientemente cuando devenimos madres. Frente a ese panorama sólo nos queda el abandono, la culpa, el "deber" o el "sacrificio".

No es una maternidad libre, nada más lejos. Podríamos decir, con Casilda Rodrigañez, que como consecuencia de esa maternidad sometida, estandarizada, robotizada, frígida y violada en sus principios más elementales, todos los individuos terminamos siendo igualmente estandarizados, robotizados, frígidos y sometidos.

Así, las conductas "desmadrizadoras" son un aliado -y muy potente- de un sistema social inhumano, cuya base es el dominio patriarcal histórico. En realidad, es su gran victoria. Es la garantía de su reproducción.

Para que la maternidad sea realmente libre hay que salvarla, resguardarla del sistema de producción en serie, de los depredadores, de los ruidos y de las exigencias del mundo exterior.

Y para que ello sea posible, sin perjudicar el acceso de la mujer al trabajo exterior, sin que sea causa de exclusión social ni de dominio sobre las mujeres, LO QUE HAY QUE CAMBIAR ES EL MODELO PRODUCTIVO-LABORAL. Que se adapte éste a la maternidad y a la crianza y no al revés.

Lo que es tanto como decir cambiarlo todo.

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Notas:

(1) Abril Alonso, Agueda y otros: Fundamentos de Psicobiología, UNED, Editorial Sanz y Torres, 2009.
(2) Bergman, Nils: "El cuidado madre canguro", 2005.

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Enlaces relacionados:

El instinto materno ¿existe? por Laura Gutman
¿Instinto o deseo materno?
Las "malas" madres
Elizabeth Badinter: Las claves del debate



34 comentarios:

  1. Wow
    Para variar (o mejor dicho no hacerlo) otra vez uno de tus posts me dejo con la cabeza dando vueltas.
    Realmente esta tan bien y logicamente planteado que es una de esas cosas que deberian imprimirse y entregar en la calle como panfletos para que la gente los lea...
    Aplauso.

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  2. ¿He leído bien?

    ¿Estás pidiendo que todo el sistema político-económico gire alrededor del cuidado de la infancia, que se respete la decisión soberana de cada mujer, que todos prioricemos el amor antes que el egoísmo, y que la maternidad sea repensada como principio vital de la humanidad?

    ¿SABES LO QUE ESTÁS DICIENDO, ILEANA? :O

    Por favor, ¿puedo copiarlo en mi blog? :)

    Sigue escribiendo así, sorpréndenos.

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  3. Curioso, acabo de comentar en el blog de una amiga periodista en EEUU que fantaseaba con como podria acomodar a su bebe en su despacho (si se lo permitieran, cosa muy improbable) y que tiene el corasson partio entre su profesion y sus entrañas.
    Excelente entrada querida. Conozco a muchas mujeres, demasiadas, que pondrian los ojos como platos ante lo que propones, y sin embargo es tan logico...

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  4. ¡Qué gran artículo! Para mí también los planteamientos de Casilda Rodrigañez son tan palpables y evidentes...
    Sin embargo el cambio que propones es tan difícil... Es un cambio que, creo yo, debe gestarse en lo más íntimo de la vida de las personas, y que no surge si permanecemos aletargados por las decenas de artimañas que utiliza el sistema para asegurarse su reproducción.
    Para cambiar el sistema es necesario despertar las conciencias.

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  5. Qué ilusión, Cristina, imaginarme la cantidad de personas que podrán llegar a leer esto y sonreir para sí mismas diciendo 'sí, yo ya he empezado el cambio'... :)

    Gran reflexión, Ile. Si cada mujer fuera verdaderamente sincera consigo misma y supiera escuchar sus deseos, todo cambiaría mucho más rápido. Pero hay vocecillas en nuestro interior que no a todo el mundo le gusta escuchar. Porque implica salirse del caminito, no seguir a Vicente, uf, qué miedo...

    Y cuánta razón en cuanto a lo de los "permisos"... quién no ha escuchado (o dicho!) "ay, no me puedo quedar embarazada ahora, que acabo de entrar en la empresa y fíjate, qué dirán..." o "en la entrevista me preguntaron que si estaba casada. No lo había puesto en el curriculum. Y a continuación me preguntaron descaradamente que si pensaba tener hijos pronto. Aunque les he dicho que no, estoy segura de que no me van a dar el puesto." "No, ahora no puedo quedarme embarazada, aún no tengo/tenemos estabilidad laboral (qué coño será eso...)" "No, no voy a pedir las horas de lactancia, una compañera antes que yo lo hizo y le han hecho la vida imposible, no lo entiende nadie, ni jefes ni compañeros ni compañeras" ... y con esto podría seguir horas y horas.

    Sólo podemos seguir luchando por revolucionar las conciencias, empezando por las nuestras propias, y luego poco a poco, todas las que podamos tocar a nuestro alrededor. Es imposible que no se note.

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  6. Yo doy teta allá donde mi hijo me pide, es mi granito de arena e intento predicar con el ejemplo en mi entorno sin caer en decir a nadie qué tiene que hacer, pero dando a entender que hay mas maneras de hacer las cosas de las que nos quieren, nunca mejor dicho, vender.
    Muy bueno como siempre ;)

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  7. Como siempre, Ileana, estás que te sales!!...no me entra en la cabeza que la sociedad no esté dispuesta a cambiar por la felicidad de todos y todas. En mi caso yo he tenido a mi niña en mi trabajo despues de la baja... mi jefe hasta me compró la cuna de viaje para tenerla aquí en la oficina y se deshacía en atenciones a ella cada vez que la veía!! sé que mi hija y yo somos afortunadas en ese sentido... y por eso mismo, sé que el cambio es muy díficil pero no imposible... hace falta alzar la voz cada uno en nuestro entorno, para cambiar las cosas, y gracias a personas como tú podemos alzarla cada vez más alto, paso a paso, por lo menos para lograr un mundo mejor para nuestros hijos!!
    Abrazos,
    Cristina

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  8. Yo creo que sí existe el instinto maternal y que comienza justo en el momento en que ves a tu hijo, lo hueles y lo abrazas (hijo biológico o no).
    He llegado a esa conclusión observándome a mí misma, pero creo que se puede generalizar bastante. Yo nunca había tenido ganas de ser madre. Tenía el coco bien lavado y pensaba que lo más importante era mi "carrera". Después de unos cuantos años ejerciéndola me di cuenta de que no era feliz y que nada de lo que me habían prometido se estaba cumpliendo. Un par de años después murió mi abuelo y ahí fue cuando el "animal" que llevaba dentro se desató.
    Por primera vez en vida, quise tener un hijo (31 años tenía, ya ves). Me quedé embarazada dos años después y, aunque el embarazo fue perfecto, no lo sentí como algo especial. No encontré nada místico en el hecho de estar embarazada. Pero cuando tienes a tu hijo en brazos por primera vez... Eso es harina de otro costal. Soy incapaz de describir el sentimiento. Y estoy más que orgullosa de haber escuchado a ese animal que llevaba dentro que me decía que cogiera a mi hijo, que lo acunara, que me lo pusiera al pecho sin mirar el reloj aunque la comadrona y el pediatra me dijeran lo contrario (hasta un mes después no leí los primeros libros de crianza natural). Ahora soy mil millones de veces más feliz que cuando ejercía mi "carrera" y creo que es gracias a haber seguido mi "instinto maternal". Sólo puedo decir que encanta ser un primate y que me siento más cercana a la hembra de orangután que vi el zoo de Barcelona que jugaba y amamantaba a su cría, que a mi vecina, que deja a su hijo doce horas al día en la guardería y jamás le da dado el pecho.

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  9. Muy bien argumentado el comentario. Muchas puertas abiertas a la reflexión. Como madre me gustaría hacer dos humildes observaciones: no sé si es instinto, conducta o como científicamente se le llame, en la práctica sé q el vínculo entre mad ...re e hijo es de una fuerza infinita, no he experimentado sentimiento mayor. Y respecto a la maternidad como continuidad de la especie, veo y me siento víctima de la involución del pensamiento social al respecto, no me extraña q hoy muchas mujeres renuncien a sentir el mayor amor entre humanos, pq parece q somos hasta culpables, muchos dineros a fondo perdido para proyectos supuestamente o verdaderamente innovadores, pero ¿cuántos apoyos en los convenios laborales realmente útiles para las madres? cuántas mejoras legales para aumentar el tiempo de la licencia maternal? es q tiemblan las manos de nuestros diputados a todos los niveles cuando se trata este tema?...

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  10. Un artículo interesantísimo como siempre Ileana.
    La génesis de el instinto maternal puede depender de muchos factores diferentes.
    Como siempre, las primeras vivencias influyen de forma fundamental. Una mujer cuya vida uterina y primeros años de vida transcurrieron privados de amor, vínculo y calidez, tendrá mucho más difícil reconectarse con este instinto básico que otra a la que si le fueron otorgados los cuidados de apego mínimos. De hecho, existen mujeres que desde que empiezan a jugar con sus muñecos sienten el instinto maternal y no lo pierden nunca.
    Partiendo de ahí, también es cierto que esta sociedad creada por hombres para hombres, mata ese instinto en muchas jóvenes cuya meta vital es la de alcanzar los logros económicos prometidos por el mundo laboral masculinizado y antimaternidad.
    Dentro de las situaciones psicológicas extremas que matan el instinto o perturban la reconexión con este, debemos citar los partos traumáticos y algunas cesáreas. Por cierto, partos agresivos e instrumentalizados en muchas ocasiones por médicos falocráticos cuyo deseo es el de jugar a ser dioses.
    El drama de estas madres aumenta si además de perder el parto pierden la lactancia materna. De hecho, pienso que la lactancia materna es el principal mecanismo con el que la naturaleza ha dotado a la mujer para la elaboración o reelaboración del instinto materno.
    Por desgracia, no todas las madres que ven a sus bebés, lo tocan o lo huelen sienten el instinto materno, incluso aunque hayan tenido partos realmente naturales, de hecho por eso existen abandonos, malos tratos e incluso infanticidios (algunos tras sufrir severas depresiones postparto).
    Sin embargo, también existen muchas mujeres que no tienen hijos y cuyo instinto es superior al de estas (tías que crían a sobrinos, mujeres que adoptan, maestras que enseñan de forma amorosa y un largo etc.).

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  11. Conectadas estamos, querida Ileana:
    Escribiendo sobre el Mito del Instinto Maternal ando...
    Si, algo tiene que cambiar y no es la naturaleza. Si, algo tiene que cambiar, y no es lo que nos hace mejores. Y si, hay un mejor y un peor en este postmodernismo relativista en el que vivimos.
    Un fuerte abrazo,

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  12. Muchísimas gracias a tod@s.

    @Matriarcal: claro que puedes reproducirlo en tu blog.

    @Elena: me parece buenísima tu aportación. La parte relacionada con la PROPIA INFANCIA DE LA MUJER ES FUNDAMENTAL, y me faltó incluirla. Los elementos "perturbadores" se introducen desde ahí.

    Muchas gracias a todos por dejarme saber que no estoy loca :-)

    Un abrazo fuerte!!!

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  13. Bueno, yo lo tengo clarísimo. El insinto maternal, las conductas maternantes existen, porque existen en seres humanos las mismas rutas biológicas que producen que las ratas, los murciélagos, las jirafas, los conejos sean madres, sin cuestionarse porqué ni como. Para mí la existencia de ese instinto no precisa mayor demostración.

    ¿En qué se traduce? Pues después de milenios de patriacardo violento, en el que la separación madre-hijo se realiza SIEMPRE, antes por medio de la fuerza, ahora por medio de las epidurales y los biberones, el instinto maternal se traduce en occidente por ese sentimiento de culpa. Esa es la conducta generalizada en las madres occidentales. Se sienten contínuamente culpables, actúan siempre bajo el peso de la culpa.

    La ventaja es que el sentimiento de culpa se puede trabajar, si una quiere, y conseguir finalmente oirse a una misma. Una vez que te oyes a tí misma lo demás está tirado. Porque cada maternidad depende de nuestras circunstancias, claro, pero cuando te escuchas a tí misma es cuando puedes modificarlas para que ellas se adapten a tí y no al revés. Más que deseo es placer, saber encontrar el placer.

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  14. Por supuesto que el placer femenino fuera del coito (y eso ahora, que antes ni tanto) es tabú. Ese es el quid de la cuestión. :P

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  15. Guao, @Irene. Gracias!!! Esa frase tuya me la llevo a la página de En qué creo. Es muy buena.
    Un abrazo!!!

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  16. Gracias Irene, gracias Ileana de todo corazon, lo de la culpa y el placer para mi leerlo tan claro me abre puertas de libertad

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  17. ¿Loca? Ojalá todos estuvierámos tan divinamente locos como tú Ileana. Me encanta leerte y más me gustaría que te leyeran y reflexionaran tantos...que quizás nunca lo hagan. El mundo empezaría a ser mejor. Somos granitos de arena, pero cada vez somos más. Gracias, porque palabras como las tuyas son las que nos aglutinan y podremos formar la playa donde algún naúfrago, que lo necesite, podría encontrar consuelo.

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  18. Ileana, genial. Me ha encantado.

    Irene, tu comentario también. Sobretodo el segundo: el placer maternal es tabú porque seguimos sin ver ningún placer fuera del coito. Placer/deseo sexual= placer/deseo coital. Eso hace que renunciemos al placer/deseo maternal: besar, amamantar, acariciar, mirar, disfrutar de nuestros hijos, del contacto continuo con ellos ES UN VERDADERO PLACER SEXUAL MATERNAL. Creo, aunque es sólo mi opinión personal, que este placer fue anulado (al menos en parte, la otra razón es la de generar "herederos y luchadores") para que siempre estuviéramos disponibles para el MACHO porque los dos placeres se complementan en nuestra vida y si estamos en uno es un poco (o un mucho, o un todo)a costa del otro .......... Así que han reducido el PLACER SEXUAL a SÓLO PLACER COITAL y cualquier placer fuera del coito entre hombre y mujer adulto lo han convertido en TABÚ ya que no admiten la existencia de un placer sexual ni coital ni dirigido al macho adulto sino maternal y dirigido a la criatura. Yo la relación entre madre e hijo hoy en día la comparo con la de una pareja que no practicara sexo coital y utilizara métodos artificiales para la fecundación (como paralelismo a dar el bibe y dejar al crio tooodo el tiempo en diferentes artilugios que hasta se mueven y "laten"). Pero lo cierto es que si digo esto sólo consigo escandalizar a la audiencia, supongo que porque es menos doloroso escandalizarse que sentirse culpable.

    Por cierto, Ileana, estoy leyendo este primer capítulo de "La evolución de la infancia" de Lloyd deMause pero no acabo de ver las cosas claras con él. Creo que tiene una visión en la que TODO es malo. Creo haber entendido que critica el colecho y la lactancia prolongada ¿Me equivoco? No se nada de este historiador y es la primera vez que leo algo de él así que no se si no tengo una visión muy realista y he malinterpretado......

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  19. Gracias, María.

    El de Lloyd deMause es un libro viejo, tampoco me gusta su lenguaje, ese exceso de tecnicismo psicoanalítico, etc... (Como para encima pedirle que defienda la lactancia prolongada y el colecho, jejejej...)

    Pero aporta mucho material relevante, y la hipótesis de la que parte es más que interesante y sugerente:

    "La fuerza central del cambio histórico no es la tecnología ni la economía, sino los cambios “psicogénicos” de la personalidad, resultantes de interacciones de padres e hijos en sucesivas generaciones."

    Guau!!! Es muy interesante esto. Es pasar de la macro-historia a la micro-historia. Cambiar totalmente el prisma, como hizo la Sociología. Cosa que la historia también está haciendo aunque menos, y que necesita urgentemente.

    No hay que estar de acuerdo con la totalidad de las cosas que plantea un autor, sólo coger lo que nos vale.

    Un abrazo y gracias!!!

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  20. Hola... Yo di teta hasta las 2 años y medio. Cuando nacio mi bebe renuncie a mi trabajo, porque queria estar mas tiempo con el, y porque era un poco riesgoso mi trabajo para mi hijo... (en un laboratorio de analisis quimicos)... eso me decia mi instinto maternal!.
    Ahora busco trabajo, desde hace casi 1 año, ha sido dififcl esa reinsercion laboral, y parece que hay pocas oportunidades para una "mama" que ha decidido quedarse con su hijo, y que no tiene dinero para estudiar, becas o algo similar, para actualizarse. Porque si no trabajas! a veces no alcanza el dinero para maestrias o cursos de actualizacion! y no oportunidade a nivel de gobierno ni de ningun lado.
    Por eso entiendo lo que la autora y muchas mujeres aqui quieren decir, lo he vivido en carne propia. Sin embargo, NO me arrepiendo de mi desicion de estar con mi hijo, de amamantarlo a libre demanda, de evitar llevarlo a un kinder a temprana edad y escolarizarlo tan pequeno, de que aprenda jugando, de dar paseos en el barrio, de cortar flores con el, de ir al supermercado con el...
    Mi "vida laboral" no va tan bien, pero a veces ser mama tiene un poco de sacrificio, en nuestras sociedades donde parece que lo primordial es la economia, el consumo! y luego todo los demas, como dice la autora.
    A veces me siento incomprendida, mucha gente ha criticado mi decision de salir del trabajo y de dar teta "tanto tiempo". Al leer este blog me siento acompañada, y no como un bicho raro!
    Muchas gracias a todas las mujeres que creeen en su instinto maternal... un abrazo!
    LU... DE COSTA RICA

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  21. Gracias a ti, Lu, de Costa Rica.

    La decisión de cada una debe ser respetada, porque cada una enfrenta la maternidad desde momentos vitales muy diferentes.

    Tu decisión de permanecer con tu hijo, desde luego, es muy madura y claro que no tienes que arrepentirte: ¡es uno de los mayores placeres de la vida!

    Un abrazo, y bienvenida, aquí estamos!

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  22. La foto de los bebes en cunas me recuerda a la pelicula Matrix... Ilena estas haciendo un gran trabajo :), este blog es muy grande. Yo cada dia tambien me siento un poco mas loco y eso que no soy mujer, ni voy en contra de toda la sociedad "criando" a alguien como siento lejos de todo lo que me digan... A seguir asi, muchos animos!
    Un abrazo

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  23. Saludos:

    Iliana, te equivocas completamente (o has puesto el error a propósito, a fin de dejar a la gente en el subyugo de la ignorancia).
    No todos los/as psicólogos/as afirman la existencia del instinto. Es más, son la mayoría quienes lo niegan; y está generalmente aceptado científicamente que estos no existen.

    Para hacértelo ver, te explicaré por qué no todos los psicólogos aceptan esta hipótesis (no teoría), y luego, por qué no existen:

    Los psicólogos se dividen en diferentes ramas:

    -Los psicoanalistas que siguen a Freud niegan los instintos. Hablan de pulsiones, que surgen en los bebés, y desaparecen con el crecimiento.

    -Los conductistas hablan sólo de Estímulos y Respuestas. Nada es instintivo; todo es adquirido para ellos.

    -Los cognitivistas hablan de estímulos y respuestas, pero en medio de ambos surge la cognición humana, el pensamiento, una serie de operaciones neuronales. Todo es aprendido y razonado; nada instintivo.

    ¿Claro?

    Saludos: Enrique.

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  24. Ahora te demuestro porqué, por lo general, no se cree en los instintos:

    La definición de instinto es la siguiente:

    Pauta de acción fija; conducta llevada a cabo por los animales sin ser aprendida o razonada.

    Los seres humanos podemos razonar y aprender. A lo mucho tendrían instintos los bebés recién nacidos, que no saben discernir.

    Todos podemos pensar sobre todo, y podemos actuar libremente. Y, excepto unas pocas cosas (como el amamantamiento), si no aprendemos, fallecemos.

    Tú puedes decidir ser o no madre; por lo cual, no existe el instinto maternal. Si existiese, no podrías elegirlo ni razonar sobre ello.

    Ídem con los hombres.

    Puedes elegir vivir o suicidarte; comer o no comer; por consiguiente, no existe el instinto de supervivencia.

    Etc.

    Saludos: Enrique.

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  25. Enrique, cuando empiezas un comentario con "Te equivocas completamente..." estás expresándote de forma bastante dogmática y poco agradable. Bueno, a mí me lo parece ásí.

    Intentemos expresarnos de una manera lo menos áspera posible, un pequeño esfuerzo por parte de todos será fantástico.

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  26. Mil disculpas, Matriarcal. El completamente se me escapó (tengo un trabajo que entregar hoy, y estoy tan nervioso que se me escapa alguna cosa. Por lo que dices, has leído muchos comentarios míos; sabes que no tengo por costumbre comenzar así un mensaje; porque, además, quien puede equivocarse soy yo. Me gusta ser crítico con los demás, y conmigo mismo.
    Lo que quería decir en realidad es que en este post no se cuenta toda la verdad. Se oculta una parte, y quería hacerla ver.

    Saludos: Enrique.

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  27. Enrique:

    El tono que has elegido para entrar a saco en este blog es de todo menos educado.

    Si crees que los bebés pueden tener "instintos" (o pautas de acción fija), entonces es muy lógico pensar que algunos adultos también tengamos que tener la capacidad de satisfacer esos instintos de los bebés, el principal de los cuales es sin duda mamar del pecho materno.

    Claro que los adultos tenemos discernimiento: también podemos "elegir" dejar morir a nuestras crías.

    Pero me temo que además de discernimiento, lo que nos tenemos las emociones, la capacidad de cuidado, y nuestras "pautas de acción fija" muy afectadas por el trato que recibimos en nuestras propias infancias, y que llevamos en el inconsciente.

    De eso se trata.

    Y si tienes tanto qué decir, ¿por qué no te animas a crear tu propio blog, y dejas de bombardear a los demás?

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  28. Anónimo:

    Dije que tal vez ellos sí puedan tenerlos, no que piense que los tengan. Lo dudo mucho también por su parte. Somos más culturales que biológicos, no sólo biológicos; y la cultura anula lo instintivo.

    En segundo lugar... no tengo tiempo para crear un blog, y no sé hacerlo; si pudiese y lo supiese hacer, lo haría.

    Y si lo que te molesta es que haga salir a la luz la verdad, y no lo que en este blog se interesa que se saque, pues lo siento mucho. Pero repito: Está más consensuado que no existe, que el que sí.

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  29. Y ya he pedido disculpas por cómo comencé a escribir en este post (en este).

    Empero, desde luego, no voy a dejar que la gente quede en el subyugo de la ignorancia (si algo lo conozco y sé que no es así), sólo por satisfacer a los demás.

    Yo también tengo derecho a pensar.

    Saludos: Enrique.

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  30. Lo que más me gusta en una mujer es que carezca del famoso "instinto maternal". Mi pareja y yo coincidimos en negarnos rotundamente a tener hijos. No nos interesan "los papás" ni "las mamás", sólo la mujer y el hombre como amantes. De hecho, es que a las mujeres que van con un bebé, prácticamente es que ni las percibo, son invisibles para mí. Y mi esposa opina que pocas cosas hay tan patéticas, como ver a un hombre empujando un cochecito de niños. Así que este problema que planteas, no lo es para bastante más gente de la que crees.

    Saludos de Marcela y Adrián.

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  31. Amamantar es dar amor ternura no existe nada en el mundo mas hermoso y tierno que una mirada de una madre amantando a su bebe es maravilloso conmovedor bendita mujeres por parir el amor orgullosas ustedes de alimentar la vida y que hacen que los hombres nos sintamos pequeños

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  32. ¡Me a dejado sin palabras! Es tan real como solo dar una visita a algún supermercado, y comprobarlo. Mil gracias por poner todo para poder aclarar este tema tan importante...¿Lo puedo compartí?

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  33. Claro que puedes compartirlo, Yemina: ¡eso es la red!
    Un abrazo!!!

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  34. Para mi es claro como el agua... triste realidad y cambio urgente, difícil pero necesario. Muchas gracias..creo que si se puede cambiar y que todos podemos comenzar en nuestro hogar. Eso es lo que yo procuro hacer a diario, e intento hacer lo mejor que puedo. Un abrazo.

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