28 de enero de 2010

La era de las emociones

Por Ileana Medina Hernández

"¡Los maestros son los niños! Ellos nacen libres,
con esa inocencia radical abierta al misterio,
 a la confianza en la vida y al amor al mundo.
Si la conservásemos..., ¡seríamos siempre creativos y felices!"

Elsa Punset

Así como Descartes y la Ilustración llevaron al ser humano a la era de la racionalidad, parece que en el siglo XXI se inicia esa Nueva Era que tanto anuncian: la era de la espiritualidad. Pero como todavía hay tanto escéptico -y tanto engaña-bobos- en torno al concepto de espiritualidad, se acepta cada día más el nuevo paradigma del "hombre emocional".

Desde el gran boom editorial de la Inteligencia Emocional (1995) de David Goleman, ya casi nadie se atreve a negar hoy en día el importante papel de las emociones en la vida humana.

Una sola emoción es inmensamente más compleja que todos los razonamientos humanos juntos, como ha demostrado la robótica, que aunque es capaz de crear máquinas cada vez más inteligentes, se le resiste la posibilidad de reproducir la más sencilla de las emociones.

A lo largo de la corta historia de apenas 2000 años de civilización occidental, las emociones, como el placer y la felicidad, fueron despreciadas y consideradas aspectos "vulgares" del ser humano, inferiores al raciocinio y a otras virtudes masculinas "loables" como la fuerza y la valentía. El mundo emocional, del mismo lado que el mundo femenino, fue demonizado y ocultado, temido y reprimido.

Hay actualmente una vertiente peligrosa y un poco estúpida en esta moda de las emociones, que consiste en aprender a "controlarlas" y "manejarlas", en la misma línea de la represión de los siglos anteriores, pero en su mayoría, forman parte de una gran "revolución" que nos lleva a reconocernos más humanos en cada una de nuestros laberintos emocionales.

Elsa Punset, pedagoga en gestión de las emociones, acaba de publicar un libro sobre la posibilidad de alcanzar mayores cotas de felicidad, partiendo de la recuperación de la inocencia infantil.

No he leído el libro aún, pero lo haré enseguida, engolosinada por esta entrevista que le concedió la autora al periódico La Vanguardia.

Elsa habla de la importancia de recibir afecto en la infancia para ser felices, y cita el importante concepto de resiliencia:

"Recibir afecto en la infancia infunde confianza y seguridad ante el mundo. Estudios sobre resiliencia –capacidad para remontar tremendos reveses– demuestran que niños tratados horriblemente que se agarraron a una mirada amorosa... pudieron remontar."

También afirma algo que ya había descubierto por mí misma: "Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo -dice- desde el miedo o desde el amor." Hace un tiempo me di cuenta de que lo contrario de la felicidad no es la tristeza, sino el miedo. Y lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo.

Básicamente, podemos decir que existen dos fuerzas psicológicas primarias similares a las fuerzas físicas primarias: la atracción (el amor, la libido) y la repulsión (la separación, la negación).

La atracción es lo que nos UNE con el mundo, con las cosas, con las ideas, con la naturaleza y con los otros seres humanos. El AMOR es la gran fuerza de atracción que nos une a nuestros semejantes, es la LIBIDO como fuerza energética de unión hacia los otros, que nos hace sentirnos parte del TODO, que nos permite experimentar los estados de fusión con el universo (que buscan todas las experiencias místicas). Todas las emociones positivas forman parte de esta "atracción universal": el amor, el placer, la alegría, la euforia, la compasión, la empatía...

El miedo es la otra emoción negativa primaria básica, desde la que surgen todas las demás emociones negativas: la tristeza, la angustia, la ira, la rabia, el asco, la inseguridad, la hostilidad, la agresividad, el odio...

Cuando estamos en el vientre materno todos nos formamos con el impulso de atracción hacia nuestro entorno, de vivir en armonía con él, de sentirnos SEGUROS en él. La conservación de nuestra vida y de nuestra especie depende de esa sensación de SEGURIDAD que sentimos cuando estamos en armonía con el entorno, cuando amamos y nos sentimos amados.

Lo contrario de la seguridad y el amor, es el MIEDO. El bebé desde que sale del útero materno, sabe que su SEGURIDAD y su supervivencia depende del AMOR que la madre y su entorno primario sientan por él. La separación brusca de la madre, la ausencia de un cuerpo humano que le cuide, le hable, le mire y le sostenga permanentemente, genera en él las primeras sensaciones de INSEGURIDAD Y MIEDO, que hoy preferimos llamar ESTRÉS. Las sustancias que el organismo genera en situaciones de alarma o estrés, son las mismas del miedo: la adrenalina y el cortisol que nos prepara para la huida y para la guerra. Y ese miedo, inseguridad, estrés, consecuencia de lo que el bebé interpreta como DESAMOR,  va lesionando el pequeño cerebro, más vulnerable cuánto aún está en formación, hasta convertir a la criatura en alguien  propenso a la sumisión o a la agresividad, que son las dos caras de la misma moneda.

La VIOLENCIA es siempre la consecuencia del miedo, lo opuesto del amor. La falta de autoestima es otra forma del miedo. La capacidad de amar a los demás es la misma de amarse a uno mismo, y viceversa.

No todos los niños carentes de afecto serán violentos, sumisos, o neuróticos. Algunos serán resilientes, y desarrollarán estrategias de normalización. Pero detrás de todo ser humano violento, sumiso o neurótico sí hay un niño que no recibió el suficiente amor, o al menos no del modo en que él podía interpretarlo.

Se abren los telones de la comprensión de las emociones, que es la comprensión del espíritu humano en toda su profundidad. Los ateos y científicos no quieren hablar de "espiritualidad".  Pero cada vez se parece más.

Y el origen de todo está, cómo no, en el evidente principio: el embarazo, el parto, el nacimiento, la lactancia, la infancia.

26 de enero de 2010

El "machismo" de Amparo Rubiales

Por Ileana Medina Hernández


A través del blog de Crianza y Confianza, me encuentro con este artículo publicado en el periódico El País, y firmado por Amparo Rubiales, abogada, profesora, ex-política y consejera de Estado.

En su artículo, la autora habla de los peligros de lo que ella llama "neomachismo", que no es más que las miles de formas en que el machismo sigue existiendo más o menos solapadamente en el mundo, pero lo verdaderamente asombroso e indignante es que, entre los ejemplos de ese neomachismo, cita a la defensa de la lactancia materna:
"Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neomachistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del "nido vacío"; y del aborto ni hablemos, parece que es un capricho de algunas."
Calificar a quienes intentamos que en un medio adverso la lactancia materna sobreviva, como "neomachistas", me parece no sólo un insulto, sino también una postura muy peligrosa.

Soy consciente de que el debate más candente con el que nos enfrentamos las defensoras de la lactancia materna, es precisamente con cierto sector del feminismo de la igualdad clásico, que desgraciadamente, es el que apenas acaba de llegar a las instituciones políticas.

En varios post anteriores (que pueden revisarse buscando la etiqueta 'feminismo' en la columna izquierda del blog) he intentado desfacer este entuerto y explicar por qué el fomento de la lactancia materna   precisamente beneficia la causa de las mujeres. 

Creer que la IGUALDAD consiste en que las mujeres dejemos de amamantar (ya que los hombres no pueden hacerlo, aplicamos la igualdad por el rasero masculino) para no tener obstáculos que nos impidan avanzar en el mundo laboral, me parece un disparate desde todos los puntos de vista. (También la igualdad pudiera consistir en que dejáramos de embarazarnos y parir, pero eso todo el mundo ve que es imprescindible para que nazcan nuevas criaturas, mientras que la lactancia PARECE que es prescindible.)

Es un disparate, en primer lugar, por las crías humanas. La lactancia materna es lo mejor para los niños tanto desde el punto de vista fisiológico como desde el punto de vista psicológico, y los derechos de las mujeres no pueden ir en contra de los derechos de nuestras propias crías.

En segundo lugar, porque es absurdo que en nombre de la igualdad,  las mujeres dejemos de hacer aquello que, hasta hoy día, solo nosotras podemos hacer: gestar, parir y amamantar, que además son tres cosas indispensables para la conservación de la especie, las más importantes de la vida humana. La sociedad en su conjunto debería priorizar primero el cuidado de los embarazos conscientes, partos libres y amamantamiento con placer, y luego todo lo demás. No por una cuestión machista o feminista, sino por pura supervivencia y bienestar de la especie. Primero hay que nacer, y nacer bien, para que luego podamos ser y hacer todo lo demás. .

En tercer lugar, porque si el amamantamiento constituye un obstáculo para que las mujeres podamos trabajar, ocupar puestos públicos, y ascender en nuestras carreras, lo que hay que cambiar es el modelo laboral, y no el hecho de que las mujeres podamos y debamos amamantar a nuestras crías.

Es curioso, porque el feminismo tradicional, el de esa absoluta igualdad, ha luchado mucho porque se reconozca la baja maternal como derecho para la parturienta, pero no ha hecho nada -aún- por que el mundo laboral proteja la lactancia materna y los derechos de los recién nacidos. Ya hemos pensado en los derechos de las mujeres, falta pensar en los derechos de los niños a recibir la mejor alimentación y el mejor cuidado. Pero eso, es como pedirle demasiado al mundo laboral, así que me temo que la postura de Amparo Rubiales es más machista que la mía, está más cerca del mundo masculino tal cual ha estado ordenado hasta ahora. Yo le pido más cambios al mundo laboral, al mundo hecho a imagen y semejanza de los hombres productores: le pido que me permita amamantar y tener baja maternal prolongada y remunerada sin discriminarme por ello en mi puesto de trabajo ni en mi carrera profesional. ¿NO SERÍA ESO UN FEMINISMO MÁS AVANZADO?

Me temo que al mundo machista y "neomachista" le conviene más la postura de Amparo Rubiales, que la mía. Amparo Rubiales quiere que las mujeres podamos incorporarnos al mundo público tal como está, tal como lo diseñaron los hombres a su imagen y semejanza. Para ella ése es el único mundo que existe, y quiere ser protagonista en él, siguiendo sus mismas reglas. Mi postura defiende que la entrada de la mujer al mundo público tiene que servir para cambiarlo. La mía es más revolucionaria, cuestiona más profundamente la esencia del sistema productivo-patriarcal-explotador basado en la fuerza, en la producción ilimitada de bienes de consumo y en la explotación abusiva de los recursos naturales y de la mano de obra asalariada (masculina y femenina).

En cuarto lugar,  no tiene ningún sentido concebir la igualdad como que todos los seres humanos somos idénticos (si todos fuéramos realmente iguales no tendría ningún sentido luchar por la igualdad). Luchar por la igualdad significa luchar por que TODOS SEAMOS IGUALMENTE VALIOSOS, A PARTIR DE NUESTRAS DIFERENCIAS, respetándolas y no barriéndolas del mapa.

Si las mujeres y los hombres aún conservamos alguna diferencia biológica (que la ciencia puede terminar eliminando), como adultos somos libres para ser homosexuales, bisexuales o heterosexuales, para cambiar de sexo, para abortar (estoy a favor de la legalidad del aborto temprano, siempre y cuando también dediquemos muchos recursos materiales y espirituales a evitar los embarazos no deseados), somos libres para decidir tener hijos o no... Pero desde que decidimos conscientemente traer al mundo una criatura, debemos hacer todo lo posible para que el embarazo, el parto y el amamantamiento transcurran de la mejor manera para ese nuevo ser; para que los estímulos, el contacto, el afecto y el bienestar que el bebé reciba desde que está en el vientre de la madre sean los mejores posibles.

Que las políticas públicas apoyen UN SOLO TIPO DE MADRE, la que desea incorporarse al mundo laboral desde que el bebé tiene 16 semanas o menos, y no apoyen a aquellas madres -o padres- que prefieran quedarse en casa durante un par de años;  es una discriminación, no una lucha por la igualdad. Que nos intenten vender que las guarderías o "escuelas infantiles" son buenas para los niños, es un engaño y una conformidad con el mundo laboral explotador existente.

En quinto lugar, ese feminismo del que habla Amparo Rubiales solo mide la igualdad y la libertad por la incorporación al mundo público, pero abandona la necesidad imperiosa de que tanto mujeres como hombres dediquemos más TIEMPO a la vida familiar, a la atención y cuidado de los niños, a las labores que no son lucrativas pero son la base de la sociedad; que dediquemos más afecto y presencia a la educación de nuestros hijos, en lugar de pedir que sea el Estado quien se responsabilice de la educación de las nuevas generaciones y les abandonemos desde lactantes en un mundo masificado sin individualización, afecto, intimidad ni apoyo emocional.

En sexto lugar, quienes defendemos la lactancia materna no "culpabilizamos" a las mujeres que no pueden amamantar, pues ellas son las primeras víctimas del sistema, que les ha arrancado una de sus capacidades fundamentales, que arrasa con todas aquellas capacidades humanas que necesiten altruismo, tiempo, paciencia, silencio y humildad; y nos ha hecho perder la confianza en nosotras mismas y en nuestros cuerpos.

Creo que el fomento de la lactancia materna, NO CONTRADICE AL FEMINISMO ni se opone a él. No es machista ni neomachista. Estamos del mismo lado en la lucha contra las formas patriarcales de dominación. Decía un viejo profesor y amigo: "sé avanzado y parecerás carca".

La lucha por la maternidad consciente y la crianza con apego es, si se quiere, una forma de feminismo más avanzado, que busca compatibilizar realmente los derechos de las mujeres no sólo al trabajo y la vida pública sino también con el derecho a gestar sin estrés, a parir con libertad y a amamantar con placer (cosa que no podía hacer la antigua mujer dominada aunque se quedara en casa); y a la vez pensar en el derecho de los niños pequeños a recibir el mejor alimento y el mejor cuidado en sus primeros años de vida; y en el derecho de todos los seres humanos a no convertirnos en robots productivos 15 horas al día, sino a disfrutar y compartir la vida doméstica, las responsabilidades familiares y el tiempo de crecimiento de nuestros hijos.


25 de enero de 2010

La madre del mundo

Por Ileana Medina Hernández



Aquí os presento a su majestad, la vaca. La madre que carga a su bebé al fondo también la reverencia. Se supone que lo mejor que esa madre pueda ofrecer a su hijo no es su propia leche, sino la leche de otro animal, explotado, encerrado y maltratado, para obtener su leche y luego manipularla industrialmente para que pueda ser digerida por los bebés humanos (y por los adultos).

En menos de 100 años, la fuerza de las industrias ganaderas y lácteas, unidos a otros factores sociales y culturales, lograron implantar en la conciencia de nuestras madres y abuelas la importancia de que los niños tomen leche de vaca durante toda su infancia, y además que incluso la "leche de fórmula" (que aún hay quien piensa que es leche obtenida en laboratorio sin ser consciente de que es leche de vaca modificada) es superior a la leche materna:
«Pues bien, eso es lo que se ha perdido: la cultura del amamantamiento, de la crianza natural y, posiblemente, el vínculo afectivo natural entre madres e hijos. En esa pérdida intervienen fundamentalmente tres componentes:

1. Modificaciones de la leche de vaca: hasta fines del siglo XIX poco se sabía de la composición de la leche y de sus diferencias con las de otros mamíferos. Se conocen desde la antigüedad recipientes en forma de biberón que hablan de los intentos de alimentación de niños con leches de animales, pero no es hasta finales de 1800 en que el progreso de las ciencias, de la química en concreto, hizo que se empezasen a realizar modificaciones aceptables de la leche de vaca: hasta entonces la mortalidad de niños alimentados con leches distintas a la de mujer era altísima (de orden superior al 90% en el primer año de vida).

2. Cambios sociológicos ocurridos en la era moderna de la sociedad industrial a lo largo de los siglos XIX y XX, entre ellos:

• La incorporación de la mujer al trabajo asalariado hace ver el amamantamiento como un problema, derivándose inicialmente (siglo XIX) hacia la lactancia mercenaria, que se extiende hasta los estratos más humildes de la sociedad y posteriormente (siglo XX) hacia la lactancia artificial.

• Un cierto espíritu de modernidad con creencia ciega en avances científico-técnicos, que hace que el pensamiento dominante acepte que todo lo artificial es mejor que lo natural, encuadrándose en esto la llamada “maternidad científica”.

• Pensamiento feminista inicial con pretensión de la mujer de todos los comportamientos y valores del otro género, incluso los perjudiciales para la especie. La lactancia artificial es considerada como una liberación.

• Enormes intereses económicos industriales.

• Una participación activa de la clase sanitaria, fundamentalmente, médica, convencida inicialmente de las maravillas de la maternidad científica aunada a una cierta prepotencia que negaba cualquier posibilidad de intervención válida de las propias mujeres en su parto y en la crianza de sus hijos.

3. Desde hace millones de años, la especie a la que pertenecemos (homínidos) empezó a basar su triunfo adaptativo en una sutil y lenta modificación evolutiva de su cadera que le conduciría de la condición de cuadrúpedo a la bipedestación, con liberación de sus patas anteriores: lo que en términos adaptativos globales supone una mejora para la supervivencia de los homínidos, hace que el parto, de poca distocia en los primates, suela necesitar asistencia en los humanos, convirtiéndolo en una actividad social más que en un comportamiento solitario. Esa asistencia, a lo largo del último siglo y según países, se viene prestando en hospitales coincidiendo con la implantación de la maternidad científica y el predominio de alimentación artificial: una serie de rutinas erróneas han sido difundidas por nosotros los sanitarios y, la mayor parte de ellas, contribuyen a dificultar enormemente la lactancia materna.

Hoy día, sobre todo en los países ricos, no podemos invocar ni el feminismo, ni el trabajo asalariado de la mujer, ni la presión de la industria de sucedáneos como excusa para no aumentar la prevalencia de la lactancia. Por otra parte, tras los desastres causados por empleo perverso de la ciencia, lo artificial es denostado en beneficio de lo natural.»
(Paricio Talayero, José María en: Guía de Lactancia Materna para Profesionales. Asociación Española de Pediatría, 2003.)
Es increíble como la suma de todos estos factores en tan poco tiempo, logró lavar nuestras conciencias hasta el punto de convertir la leche de vaca (y sus derivados: la nata, la mantequilla, el yogur, los helados...) en alimentos imprescindibles en las neveras de todas los hogares del mundo occidental.

Incluso las personas que no quieren o no pueden tomar leche de vaca (para digerir la leche de vaca se necesita una enzima específica, la lactasa, que la mayoría de los seres humanos no tienen, y que se desarrolló como cambio adaptativo entre tribus ganaderas de Europa hace unos 7 mil años) siguen buscando "un líquido blanco para beber" en forma de leche de soja, o de cualquier otra leche de granos, como si tuviéramos permanente nostalgia por aquel manantial blanco materno que no nos dejaron disfrutar a nuestro antojo en la infancia. Somos los únicos animales que bebemos leche de otra especie, y que además continuamos haciéndolo durante la vida adulta.

Son muy diversas las voces incluso dentro del ámbito científico que se levantan hoy denunciando las desventajas que puede tener para la salud humana esa enorme ingesta de leche de otra especie, con sus hormonas, su exceso de grasa, sus proteínas de difícil digestión...

Incluso está prácticamente comprobado que la leche de vaca produce mucosidad en el organismo humano y que su consumo puede estar directamente relacionado con ese hecho tan misterioso de que nuestros niños siempre tengan mocos y catarros. "Por eso les llaman mocosos" -me dijo mi pediatra una vez, refiriéndose a la supuesta normalidad de que los niños tengan mocos. ¿Es que tenemos que aceptar como algo "normal" que nuestros niños estén siempre con catarros, bronquitis, bronquiolitis, otitis y otras infecciones similares? ¿Qué hay detrás de esas epidemias que azotan a nuestros niños?

Las madres del mundo no son las vacas Foster que muestra ese cartel publicitario de los años 50 del siglo pasado. Las madres del mundo somos las mujeres, que todas podemos -sí, todas podemos- amamantar a nuestros hijos.

Sobre la succión "no nutritiva"

Por Ileana Medina Hernández

El chupete, chupa, tete o teto (entre otros nombres) forma, junto con el biberón y la leche de vaca, la gran trilogía de sustitución del pecho materno.

Nos hemos acostumbrado de tal forma a que es inevitable que los bebés chupen este pequeño trozo de plástico, que se ha convertido en signo para representar a los bebés en muchas ilustraciones, dibujos y símbolos comerciales.

A simple vista, la función del chupete es la de satisfacer la necesidad del bebé de succionar casi permanentemente, lo que en la jerga médica se ha llamado despreciativamente "succión no nutritiva", haciendo referencia al hecho de que a través de dicha succión no se ingieren alimentos.

Podríamos preguntarnos por qué razón los bebés humanos, necesitan succionar entonces aunque no tengan hambre, y qué función biológica y antropológica tiene esa "succión no nutritiva". La investigación científica sobre la "succión no nutritiva" es muy escasa, tal como comenta el pediatra José L. Díaz Roselló, en este fragmento que reproduce aquí Violeta Alcocer.

Cada vez que oigo a alguien decir: "es que te coge la teta de chupete" me pregunto: ¿pero qué fue primero la teta o el chupete? Evidentemente los bebés humanos (y todos los mamíferos) nacen con la necesidad biológica de succionar... el pecho de su madre.

El chupete puede entorpecer el establecimiento de la lactancia, no ya sólo porque el niño pueda confundirse (que yo creo que distinguen perfectamente), sino porque es la misma succión casi permanente del bebé la que estimula la producción de leche materna.

No se puede separar la succión "nutritiva" de la "no nutritiva" en un bebé amamantado, ya que es un continuum donde una es necesaria para lograr la otra, y ambas forman parte de la relación estrecha que el bebé necesita con su madre en los primeros meses -y años- de vida.

No hace falta demasiada investigación científica para darnos cuenta de que la mal llamada "succión no nutritiva" no es un "vicio", y tiene una importancia fundamental para calmar al bebé, para estimular los músculos de la cara, para mantener el contacto cuerpo a cuerpo con la madre, para desarrollar sus sentidos en contacto con el pecho de la madre, y también, y no menos importante, para satisfacer la libido primaria del bebé cuyo objeto es el cuerpo materno y que no tiene nada que ver con un "deseo coital" edípico ni con ningún absurdo tabú sexual. Los bebés nacen con el deseo y la necesidad de chupar el pecho de su madre, y pronto chocan con la frustración de verse todo el día consolados con un pedazo de plástico.

Los recién nacidos concentran toda su actividad sensorial en la boca. Durante la etapa que los psicoanalistas han llamado "fase oral", los bebés tienen el sentido del tacto en la boca, y su desarrollo sensorial -y también su supervivencia- depende de lo que puedan captar a través de ella.

Al succionar el pecho materno, los bebés se exponen a una serie de olores, texturas y sabores que son vivos y cambiantes, cálidos y humanos.

Sustituir esa experiencia por el chupeteo constante de un frío trozo de plástico, empobrece las experiencias sensoriales de los bebés. Incluso, algunos padres prohiben al bebé llevarse otro tipo de cosas a la boca (incluso sus propias manos o pies) y sustituyen todos los objetos que el bebé quiere "conocer" llevándoselos a la boca, siempre por el mismo chupete, con lo que terminan por perturbar ese proceso tan importante de aprendizaje.

Luego, los dentistas recomiendan que el chupete se retire antes de los dos años, porque está comprobado que malforma la dentición y el paladar de los bebés. Sin embargo, la mayoría de las madres y padres sabemos que a esa edad los niños aún necesitan succionar. La succión del pecho materno puede mantenerse tantos años como el niño la necesite sin ocasionar daños en la boca del bebé, ya que el pecho materno sí es verdaderamente "ergonómico".

Creo además que el chupete ha sido un artefacto imprescindible para separar a las madres de sus bebés y para normalizar el hecho de que estos puedan consolarse solos, o dormir solos en su cuna. La madre que amamanta, y cuyo bebé se duerme prendido a la teta, sabe que a veces es difícil cambiar al bebé de cama después, pues en el momento de cambiarlo se despierta ligeramente, y solo con la succión continúa durmiendo (para lo que necesitaría un chupete).

El  tiempo que el bebé pasa succionando del pecho materno, esté o no ingiriendo leche (que siempre algo sale) permanece en contacto directo con el cuerpo de su madre, sintiéndose seguro, tranquilo y en éxtasis. Esta seguridad no la necesita sólo cuando come, sino casi todo el tiempo durante los primeros meses, y muchas veces al día en los primeros años de vida.

La succión del pecho materno siempre es absolutamente nutritiva, pues nutre de afecto, amor y seguridad.

19 de enero de 2010

«Los niños son más agresivos y más desobedientes cuanto más tiempo pasan en guarderías»

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Entrevista publicada hace un tiempo en el periódico El Mundo, al psicólogo infantil JAY BELSKY:


CONTROVERTIDO PSICOLOGO ESPECIALIZADO EN ESTUDIOS SOBRE LA INFANCIA, JAY BELSKY SE HA CONVERTIDO EN UN PERSONAJE POLEMICO POR SUS POSTURAS ACERCA DE LA EDUCACION DE LOS NIÑOS, SU DEFENSA DE LOS ESTEREOTIPOS Y SUS OPINIONES SOBRE EL ORIGEN GENETICO DE LA HOMOSEXUALIDAD.
Por EDUARDO SUAREZ

CARGO: Director del Institute for the Study of Children, Families and Social Issues del Birkbeck College de la Universidad de Londres / EDAD: 56 años / CREDO: El conocimiento científico / AFICIONES: La natación y los paseos / SUEÑO: Que los gobiernos de todos los países prorroguen los permisos de paternidad

Lo primero que sorprende de Jay Belsky (Nueva York, 1952) es que tiene las gafas, el bañador y el gorro de nadar colgados en el envés de la puerta de su despacho. Y no porque no tenga una figura atlética y desenvuelta, sino porque no son objetos que uno espere encontrar en la oficina de un psicólogo de renombre.

El equívoco queda claro cuando uno lo ve en acción, subiendo las escaleras de dos en dos o levantándose de su asiento con un brío inesperado para alcanzar unas notas o consultar un libro de su biblioteca. Jay Belsky es un hombre ágil.

El profesor nos recibe una mañana lluviosa en su despacho, en una casona del barrio de Bloomsbury, a tiro de piedra del Museo Británico. Psicólogo de fama internacional, reside desde hace unos años en Londres, donde dirige un instituto de estudios familiares.

Belsky fue un héroe recurrente del feminismo a finales de los 70, al publicar estudios que descartaban efectos negativos en los niños que se quedaban en guarderías mientras sus madres iban a trabajar. Muy pronto, Belsky descubrió que se equivocaba: los niños que van a la guardería desde muy pequeños son más agresivos y desobedientes que aquellos a los que sus madres cuidan en casa.

Se trata de un axioma que se apoya en un rosario de pruebas científicas pero que choca contra la marea social. Por eso a Belsky lo han crucificado sus viejas amigas feministas y por eso pocos políticos le siguen el juego. Sus hallazgos no son políticamente correctos, pero son irrefutables desde un punto de vista científico. Y Belsky no piensa cambiar. Como no cambia de calle cuando nada un par de kilómetros cada mañana.

PREGUNTA.- Su tesis sobre las guarderías ha provocado cierta polémica en su país y en el Reino Unido. Me gustaría oírsela a usted, sin distorsiones y en un lenguaje sencillo, que puedan entender mis lectores.

RESPUESTA.- Se han dicho muchas cosas sobre mí. Por ejemplo, que creo que el cuidado materno es bueno y las guarderías son malas. Hacer una afirmación así es simplista y no tiene sentido. Es un dilema muy complicado. Pero mi punto de vista como científico es que hay pruebas concluyentes de que cuanto más tiempo pasan en guarderías, los niños son más agresivos y más desobedientes. En otras palabras, cuanto más tiempo pasan lejos de los padres, los niños se portan peor. Ojo, no quiero decir que estemos creando psicópatas o asesinos en serie. Es un efecto leve pero irrefutable.

P.- Hay colegas suyos que dicen que ese efecto no es relevante.

R.- Desde luego, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Se trata de un efecto pequeño, sí, pero muy extendido. La mitad de los niños americanos pasa 30 horas a la semana lejos de sus padres durante el primer año de vida. En Europa la proporción es algo menor, pero poco a poco la alcanzaremos.

P.- ¿Influye o no en estos problemas la calidad de la guardería?

R.- Pues no. No influye. Estén en una buena o en una mala, los niños en guarderías son casi siempre más agresivos. En este asunto juegan tres factores distintos. La dosis de la guardería -horas, días y meses antes de ir al colegio-, el tipo -en grupos grandes o pequeños, por ejemplo- y la calidad. Por supuesto, cuanto mejor es la guardería, mejor se desarrolla el niño, pero la agresividad continúa ahí.

P.- O sea, que usted cree que los niños no deberían ir a la guardería demasiado pronto...

R.- No es tan sencillo. Es como preguntarle a un endocrino si es bueno o malo para tu cuerpo un plato de pasta a la boloñesa. Dirá: «Depende. Las proteínas de la carne son buenas, pero los hidratos de carbono, tomados en exceso, pueden convertirse en grasas». El problema con las guarderías está casi siempre en la dosis.

P.- Explique eso.

R.- Básicamente quiero decir que cuanto más va el niño a la guardería, más agresivo se vuelve.

P.- ¿Han averiguado por qué?

R.- No lo sabemos a ciencia cierta. Tenemos algunas ideas sobre cómo pasa, pero ninguna de ellas es concluyente.

P.- ¿Quizás porque los niños se vuelven emocionalmente inseguros? Se me ocurre que quizás pueden sentir que sus padres no les quieren porque no pasan el suficiente tiempo con ellos.

R.- Hay algunas pistas de eso que usted dice. Está en lo cierto. Pero de todas formas eso no explica la agresividad y la desobediencia. Tampoco las explica la calidad del cuidado infantil. Así que realmente no lo sabemos. Pero mi hipótesis tiene que ver con la presencia del grupo. Para el niño, fisiológicamente es muy estresante estar en un grupo con otros niños.

P.- ¿Quizás porque tiene que competir por la atención de la persona que lo cuida?

R.- Puede ser. También con el hecho de que sea un sitio lleno de gente.

P.- Usted ha sido muy criticado por decir lo que dice. ¿Se siente maltratado?

R.- No demasiado. Tengo la conciencia muy tranquila. Lo que yo digo no tiene nada que ver con la ideología. No estoy en contra de las guarderías. No tengo una posición ideológica. Si el hombre del tiempo dice que va a llover mañana, ¿es porque está en contra de que haga sol? Mi opinión no tiene nada que ver con estar a favor o en contra de algo. Mi posición es científica y está basada en evidencias científicas.

P.- ¿Quiere decir que quienes le critican matan al mensajero?

R.- Supongo que sí. Lo que me molesta es que prefieren ignorar parte de mi mensaje. Y eso es política, no ciencia.

P.- Pero no me negará que la marea social está en contra de lo que usted dice. La sociedad y los gobiernos promueven que las madres trabajen.

R.- Yo nunca he dicho que esté en contra de que las madres trabajen. Mi consejo para las madres trabajadores es que busquen el mejor cuidado para sus hijos, que pasen el mayor tiempo posible con ellos y que no los metan en guarderías desde muy pronto. No tiene sentido meterlos en una clase con otros niños desde los 10 o los 12 meses. A partir de los tres o los cuatro años es otra cosa. Pero tan importante como el cuidado infantil es lo que ocurre dentro de la familia. Incluso si tu hijo está desde muy pronto en una guardería de mala calidad y durante muchas horas al día, una vida familiar donde haya cariño, respeto y autoridad compensará el daño. Si hay un ambiente en casa que favorezca la estimulación del cerebro del niño, la distorsión de lo que ocurre fuera será irrelevante para su desarrollo.

P.- Si usted fuera un político, ¿pondría el dinero del Estado en más guarderías o en aumentar la baja por maternidad?

R.- Yo siempre he creído que las familias deben poder elegir. Que hagan lo que quieran hacer. No me gusta que el Gobierno decida por mí y favorezca una opción sobre las demás. No estoy de acuerdo con que un político decida que es bueno que todas las madres trabajen y ponga el dinero del Estado, que es limitado, sólo en crear nuevas guarderías. Me gustaría ver un sistema que permita a los padres decidir si quieren o no llevar a sus niños a la guardería. Que el Gobierno utilizara parte del dinero para ofrecer guarderías de buena calidad para aquellos padres que tomen la decisión de poner a sus hijos al cuidado de otras personas desde muy pronto, pero que haya también un dinero que vaya directamente al bolsillo de las familias que decidan cuidar a sus hijos ellas mismas en casa. Lo que me molesta es que el sistema empuja a las familias a dejar a sus hijos al cuidado de otros porque no tienen dinero para cuidar de ellos en casa, pese a que en muchos casos es lo que las madres querrían.

P.- ¿De verdad cree que ése es el deseo de las madres?

R.- De las madres y de los padres. Cuando les preguntan en las encuestas si quieren volver a su puesto de trabajo a tiempo completo seis meses o un año o un año y medio después de tener un niño, todos dicen que no. Todos prefieren estar en casa cuidando de sus hijos. Y luego, después de un tiempo, todos quieren volver al trabajo y casi todos vuelven gradualmente. Y sin embargo, no pueden hacerlo. El Reino Unido está trabajando en esa dirección, extendiendo la baja por paternidad, mejorando el cuidado infantil y haciendo caso de las investigaciones, pero no todos los países pueden decir lo mismo.

P.- Supongamos que la madre trabaja. ¿Es mejor para un niño de un año ir a la guardería o estar con una canguro en casa?

R.- Según se mire. No se puede simplificar, pero en principio las guarderías crean niños más agresivos y desobedientes, como ya he dicho. Pero al mismo tiempo las guarderías mejoran las habilidades lingüísticas de los niños. Supongo que lo mejor es ir gradualmente del cuidado materno al de los abuelos u otros familiares. De ahí a algún tipo de cuidado en casa y por fin a la guardería. La idea de poner a un niño de 13 meses en un grupo de 10 o 15 niños es algo que no hace sentirse cómodos ni a los padres ni a los propios niños.

P.- ¿Qué es mejor para el niño? ¿Que el permiso de paternidad lo coja la madre o el padre?

R.- Aparentemente es indiferente. Yo creo que el hecho de que la pareja pueda elegir cuál de los dos cónyuges coge el permiso es bueno. De todas formas, Suecia ha tenido esa capacidad de elegir durante décadas y sin embargo siguen siendo las mujeres las que casi siempre lo cogen.

P.- ¿Qué influye más en el desarrollo de un niño? ¿La genética o el entorno en el que se educa?

R.- Durante mucho tiempo hemos minusvalorado la importancia de la genética y quizá ahora nos estamos yendo al extremo contrario. Digan lo que digan los genetistas, la educación importa. Aunque no importa lo mismo para todos los niños.

P.- ¿Ah, no?

R.- No. Para algunos niños el ambiente es muy importante y para otros en cambio es irrelevante. Hay niños que son brillantes, atléticos o inteligentes porque está escrito en sus genes y hay otros sin embargo que son brillantes, atléticos o inteligentes por la educación que reciben. Lo que quiero decir es que hay personas que son maleables a la influencia del entorno y otras que no lo son o lo son menos.

P.- Pero esa ductilidad también está determinada por la genética.

R.- Sí, claro. Cuando nacemos, estamos de alguna manera sentenciados. Por decirlo llanamente, algunos estamos más moldeados por la genética y otros más moldeados por nuestro entorno, pero ésa es una disyuntiva que depende de la genética.

P.- Volvamos a las guarderías. Esa agresividad que ha detectado en sus estudios, ¿qué efectos tiene cuando los niños llegan a la escuela?

R.- Pues complicados. Hicimos un estudio en una clase de primaria en la que la mayoría de los niños habían estado en guarderías desde muy pronto. Y uno de los hallazgos fue que la agresividad y la desobediencia se contagiaban. Los niños que habían pasado más tiempo en casa enseguida generaban conductas similares a las de sus compañeros y se volvían más agresivos y más desobedientes. Por eso, en mi opinión, el efecto en la conducta de los niños no debe obviarse. Sobre todo en el plano social. Es lo mismo que la contaminación en las ciudades. Las emisiones de carbono de un coche son mínimas, pero sumadas a las de varios millones de coches más convierten ciudades como Madrid o Londres en urbes contaminadas y donde respirar es más complicado.

P.- ¿Quiere eso decir que tendremos niños peor educados?

R.- Quizás sí, pero no sólo tiene que ver con las guarderías. Hay muchos otros factores: divorcio, más alcoholismo y familias monoparentales. Pero las guarderías tienen su parte. Crean niños menos amistosos, desagradables, ventajistas, poco cooperativos.. En el fondo es un paisaje familiar. Suena como la sociedad en la que vivimos.

P.- ¿Qué efectos tiene en los niños el divorcio de sus padres?

R.- Importantes. Hay muchas pruebas de que un divorcio traumático es muy negativo para el niño y eso causa tensiones durante años, incluso en futuras relaciones de pareja. Lo mismo se puede decir en sentido contrario. Una relación armoniosa y cálida entre los padres puede proteger a los niños de muchas cosas. Si tuviera que ordenar los factores según su influencia en la educación del niño, diría que lo más importante es la calidad de las relaciones entre padre e hijo, luego la relación entre los padres y luego la que tienen entre sí los hermanos. Por último, hay que decir que el dinero no importa. O mejor dicho, importa pero sólo en la medida en que le hace más fácil o más difícil ser padre.

P.- ¿Es mejor para el niño vivir dentro de un matrimonio infernal o pasar por un divorcio?

R.- Hay pruebas que sugieren que es mejor para un niño afrontar el divorcio de sus padres que estar expuesto continuamente a los efectos de una vida familiar problemática. En ese sentido, se podría decir que hay algunos divorcios buenos.

(...)
Lea el artículo completo aquí:
http://www.elmundo.es/2008/09/20/opinion/2500307.html

Eduard Punset entrevista a Jay Belsky aquí:

http://www.documaniatv.com/ciencia/redes-aprendiendo-a-ser-padres-video_b17aabd6c.html

14 de enero de 2010

Ecofeminismo y Lactancia

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Autora: María Jesús Blázquez
Catedrática de Biología- Geología
Cofundadora de Vía Láctea Asociación Vía Láctea- Aragón


INTRODUCCIÓN

Durante bastantes años el feminismo ha tenido un cierto temor al tema de la maternidad, para poder romper con la sociedad patriarcal e incorporarse a la vida social, laboral, política...etc. Se consideraba necesario superar el perfil de mujer maternal como exclusivo rol que la sociedad había reservado para las mujeres. En la actualidad, además de poder optar libremente a la maternidad, es necesario recuperarla, dignificarla y restituirla a la Humanidad.

El movimiento feminista ha evolucionado y son numerosas las feministas que se han sentido felices amamantando a sus criaturas y reivindican el derecho a elegir una maternidad libre y responsable y a elegir el tipo de lactancia que desean. Vivir la experiencia de la lactancia materna facilita a las mujeres un desbloqueo, una recomposición y una reconciliación con sus cuerpos, y a través de los grupos pro-lactancia, de ayuda madre a madre desarrollan acciones, reflexiones y análisis, que las identifica con otros grupos ecofeministas. El movimiento ecofeminista contempla un nexo común entre la dominación y explotación de las mujeres por los hombres y la dominación y explotación de la naturaleza por los seres humanos. Vandana Shiva (4) define el ecofeminismo como un nuevo término para designar un saber antiguo, y consiste en poner la vida en el centro de la organización social, política y económica. Las mujeres ya lo hacen porque a ellas se les ha dejado la tarea del cuidado y del mantenimiento de la vida.

GRUPOS DE MUJERES CONTRA LA DESTRUCCIÓN Y EL DETERIORO ECOLÓGICO

El término ecofeminismo, se utiliza por primera vez en 1974 por la escritora francesa Françoise d`Eaubonne y arraigó a través de las acciones de protesta contra los desastres ecológicos. Los grupos de mujeres que encabezan las numerosas luchas locales contra la destrucción y el deterioro ecológico no están formados únicamente por mujeres aunque ellas son las principales impulsoras, tanto en el Norte como en el Sur, de las movilizaciones contra la destrucción de la naturaleza.

En Alemania hace 25 años, un grupo de más de trescientas agricultoras crearon el movimiento antinuclear, Whyl, estableciendo redes con otros países; en Gran Bretaña el movimiento de Greenham Commons contra el despliegue de misiles nucleares aglutinó, en los años ochenta, a feministas, pacifistas y ecologistas en un frente común contra la energía nuclear, la guerra , la devastación ecológica, la pobreza y la opresión de las mujeres; en Japón en los años sesenta un grupo de amas de casa se organizaron contra la contaminación de los productos de agricultura química y se organizaron en redes de consumidores y productores autosuficientes, su lema es “democracia de la mujer: paz, vida, futuro y naturaleza”; en EEUU, un grupo de mujeres en los años ochenta organizaron la campaña contra los residuos tóxicos en el Canal de Love, y fue una mujer la primera que emprendió la lucha, en 1981, para defender la salud de su hijo y de su casa.

Las mujeres del Sur se han movilizado en grupos de resistencia frente al “mal desarrollo” para luchar contra la destrucción de los recursos naturales que son la base de su subsistencia (bosques, combustible, forraje, ganadería, abono natural, ríos etc), para estas mujeres es más fácil sentir que la Tierra es la Madre Tierra, un ser vivo y sagrado porque garantiza su sustento. Las mujeres del movimiento Chipko en la India, hace más de veinte años se organizan para oponer resistencia a la destrucción de los bosques, se trata de una lucha por la supervivencia impulsada por mujeres sencillas y corrientes, como Iwari Devi entre otras, que se abrazan a los árboles para impedir su tala, dando más importancia a la vida de los bosques que a las suyas propias. Vandana Shiva ha difundido por todo el mundo este movimiento emblemático que se realiza según la antigua concepción india del mundo en la cual la naturaleza es Prakriti, un proceso vivo y creativo, el principio femenino del cual surge toda vida. (3).

Otros movimientos en la India son los impulsados por las mujeres de Medha Patkar, a favor de una gestión más adecuada del agua, contra la construcción de grandes embalses en el valle de Narmada que obliga al desalojo de cientos de miles de personas; o la movilización de las mujeres que se agruparon para luchar como víctimas de la catástrofe de Bhopal (4); los de conservación del suelo, del uso de la tierra y del mantenimiento de la base de su supervivencia (4). En Kenya, Wangari Maathai, bióloga y Ministra de Medio Ambiente y Premio Nóbel Alternativo, fundó en 1977 el movimiento Green Belt (Cinturón verde) en Kenya que ha promovido la creación de 1000 cinturones verdes comunitarios. Todas las movilizaciones citadas están promovidas por mujeres aunque no nacieron en principio como un impulso feminista, sin embargo a lo largo del proceso llegaron a conclusiones muy semejantes, y descubrieron la conexión entre la tecnología y la agresión contra la naturaleza.

LOS GRUPOS PRO-LACTANCIA Y EL NEXO DE UNIÓN CON EL ECOFEMINISMO

La palabra más antigua que designa la 'libertad' es amargi, expresión sumeria que significa 'retorno a la madre'. Puede tratarse de una regresión, pero también de una referencia a la idea de que la naturaleza era benévola y que la libertad no existió más que en la cuna de la sociedad matricéntrica. (Murray Boockhin, Fuente Página Web de Casilda Rodrigañez) (2) Durante más de treinta años el movimiento ecofeminista ha demostrado que es posible y necesaria una coexistencia y relación entre el movimiento feminista y el ecologista, sin embargo queda pendiente todavía reivindicar el derecho de la mujer a recuperar la maternidad y la cultura biológica, emocional e intelectual propia, revitalizándola con elementos propios de nuestra época, de modo que la mujer durante la maternidad: no se encuentre infravalorada ni marginada, no se le arrebate la confianza en su propio cuerpo, no pierda su autonomía y sea dueña de sí misma, y pueda vivir el embarazo, parto y lactancia como algo suyo, sin interferencias, dejando atrás el hecho de que esa etapa se haya convertido, en general, en una afirmación del poder masculino sobre el cuerpo de la mujer.

Que la mujer pueda vivir su embarazo, parto y lactancia como un hecho fisiológico normal y saludable, evitando el intervencionismo excesivo. Se puede afirmar que la reivindicación de la mujer se perfila mucho más nítidamente desde la “madre” tanto en su forma real como simbólica. La lactancia materna hasta ahora ha sido la gran ausente en documentos de la temática del área de la mujer  (por ejemplo: Planes de acción positiva) y se da con frecuencia una cierta confusión en la administración por no saber dónde ubicar la lactancia si en el área de salud o de familia o de mujer, porque falta comprender que la lactancia materna es una transversal. La lactancia materna es un acto de bienestar y salud, un asunto de mujeres y un derecho. Los grupos pro-lactancia contribuyen con la ayuda de madre a madre a cambios sociales necesarios para recuperar y restituir la maternidad.

En los años cuarenta en España la sección Femenina realizaba campañas pro-lactancia, contra la mortalidad infantil, entendiendo la lactancia materna como un deber: “La Madres del Amor Hermoso”: ……..“Les enseñaremos a las mujeres el cuidado de los hijos, porque no tiene perdón que se mueran por la ignorancia tantos niños que son siervos de Dios y futuros soldados de España”- y se dirigían a las madres diciendo: “Criando a tu hijo al pecho cumples un sagrado deber y le evitas grandes peligros”. Viviendo ese “sagrado deber” sufrían y aguantaban muchas madres apretando un pañuelo en la boca para intentar calmar el dolor de unas grietas.

Esa promoción amenazante y sin espacio para la libertad ha dejado una huella histórica que ha influido especialmente en los comienzos del movimiento feminista que equiparaba lactancia materna a esclavitud. Si además la experiencia de amamantar ha sido dolorosa y se han tenido dificultades de inicio, por desconocimiento de una técnica adecuada o por falta de información y apoyo, se transmite a las siguientes generaciones un mensaje de frustración y rechazo hacia la lactancia, todo ello unido a la presión comercial de la industria de los sucedáneos de la lactancia materna, conduce a la realidad de la lactancia materna que ha vivido nuestro país durante los últimos cuarenta años.

Se ha comenzado a luchar y reivindicar la lactancia materna por aquellas mujeres que han gozado con la misma, que han elegido libremente, que han vivido la lactancia como un derecho y no como un deber, que han tenido una adecuada información y apoyo. Y así se ha ido produciendo un cambio como expresa una feminista aragonesa (Nuria de Miguel, madre de dos hijos): "... Conforme la sociedad ha ido aceptando nuestras reivindicaciones también las mujeres hemos ido descubriendo poco a poco temas que nos confundían en parte por su desconocimiento. Descubrir nuestro cuerpo en todas sus dimensiones ha sido un cambio costoso pero fructífero."

Afortunadamente, en mi opinión, el Movimiento Feminista como otros muchos movimientos evolucionó y empezaron a surgir muchas más ideas, diversidad de mujeres, de experiencias. Toda esa riqueza supuso sumar, añadir, llegar con nuestros mensajes a muchas mujeres que a su vez nos enseñaban, mujeres que en su vida privada habían roto muchos esquemas y habían optado por formas de vida alternativas. Los perfiles ya no eran lo importante, lo esencial era la felicidad que cada una de nosotras obtuviésemos eligiendo libremente aquellos caminos que nos llevaran hacia ella. En este contexto me parece importante comentar la íntima experiencia que muchas mujeres hemos vivido dando de mamar a nuestro hijos e hijas. Nos hemos sentido felices, importantes y fundamentalmente libres. Mujeres en muchos casos, como yo, que hemos dedicado alguna parte de nuestras jóvenes vidas a salir a la calle , y lo seguimos haciendo, para gritar que existíamos y que queríamos que se contase con nosotras para construir esta sociedad teniendo en cuenta al 50% de su población. Debemos de ser nosotras las que decidamos dar el pecho o no sin esperar la aprobación por parte de los demás sobre la decisión que tomemos. Lo importante es que la sociedad, o sea, los hospitales, el centro de trabajo, la familia, nos proporcione el apoyo que necesitamos para elegir libremente.

En EEUU hace más de cuarenta años nace el primer grupo de apoyo a la lactancia materna, la Liga de la Leche. En nuestro país los grupos de apoyo a las madres lactantes tienen una historia reciente. Vía Láctea es el primer grupo de apoyo en España, nació en Aragón hace dos décadas, aunque fue oficialmente legalizado en el año 1987, dos años antes de que la Declaración OMS- UNICEF (1989), resumida en los diez pasos para una feliz lactancia natural, recomendara la existencia de los grupos de madres. La maternidad y la lactancia materna son un hecho global. Salvo pequeñas diferencias culturales que lo enriquecen, la maternidad y el amamantamiento constituyen un hecho universal, en el espacio y en el tiempo. Madres de todo el mundo manejan un mismo lenguaje de cuidados, afectos, experiencias, dudas. Existe por tanto un marco de referencia global y una actuación local, puesto que las madres se organizan en pequeños grupos operativos en cada comunidad. “Pensar globalmente y actuar localmente”.

Los grupos de apoyo a la lactancia materna surgieron espontáneamente en un marco de ayuda mutua entre mujeres y con profesionales sanitarios, y están presentes y coordinados en objetivos y en acciones en todo el mundo, siendo la lactancia materna una gran perjudicada por la globalización economicista. Los grupos de madres de apoyo a la lactancia materna nacen impulsados por la fuerza que da a las mujeres vivir con gozo y libertad la experiencia de la lactancia materna, y a través de la cooperación como acto esencial que impulsa la vida se encaminan hacia una revolución como expresa M. Odent: “La revolución calostral es la fusión de la imagen de la Madre con la imagen de la Madre Tierra. La revolución calostral es una etapa obligatoria hacia la armonización del instinto y la Ciencia, entre el cerebro primitivo y el Neocortex. No es utópica, ya ha comenzado. Se trata de una revolución en la medida que implica un retorno a nuestra condición de mamíferos y un nuevo punto de partida. Para favorecer la llamada revolución calostral, no tiene que faltar ocasión de repetir en el mayor número de lugares que nosotros somos mamíferosMichael Odent (10)

VÍNCULOS ENTRE LA MADRE Y LA MADRE TIERRA.

Algunas reflexiones: “La reivindicación de la mujer se perfila mucho más nítidamente desde la madre, es decir desde la mujer que ha vivido la maternidad como un desarrollo de su sexualidad o como una etapa de su vida sexual. Creo que la maternidad nos está dando las pistas de esa mujer perdida en “la sombra de nuestra cultura”, inexistente hoy. La maternidad así sentida y vivida ayuda a hacer comprensible y posible la otra mujer de la que Freud decía que era tan difícil de devolver a la vida. El cuerpo está ahí por mucho que lo despiecen, por mucho que la represión y la autorrepresión debida a las creencias y a la moral cultural vigente, lo paralicen, lo bloqueen. Quieras que no, con el poquito de expansión o de recomposición que pueda darse a través de la maternidad, incluso aun estando tan robotizada, con ese poquito, es muchísima la luz, la sensibilidad que se puede recuperar, la percepción que puede conseguirse, de nuestros cuerpos, de nuestro ser psicosomático” . Casilda Rodrigañez (2)

“El Cuerpo de la mujer, la semilla y la tierra, enclaves de la regeneración creativa, se han tornado en objetos “pasivos” manipulados por los expertos para la obtención de beneficio. De esta forma, las fuentes de renovación de la vida se han transformado en material muerto, inerte y fragmentado, mera “materia prima” a la espera de ser manipulada procesada para llegar a ser un producto terminado”. “De creadoras y sustentadoras de la vida, la naturaleza y la mujer están reducidas a ser “recursos” en el modelo de mal desarrollo, fragmentado y contrario a la vida” Vandana Shiva (4)

Los actuales conocimientos científicos que aportan las ciencias como Ecología, Fisiología, Etología, Arqueología, permiten comprender la interconexión y la interdependencia entre los seres vivos, los sistemas sociales, los ecosistemas y la Tierra. Los nuevos métodos de investigación arqueológica y el enfoque interdisciplinario de los equipos científicos han provocado una drástica revisión de la prehistoria y permiten conocer cómo era la vida hace seis mil años antes de nuestra era, una vida de paz y amor, de respeto a la vida y la naturaleza, impregnada de una fe ardiente a la Diosa Naturaleza. la gran Diosa Madre o la Dadora de Todo, como fuente regeneradora de todas las fuentes de vida. (8).

También es importante y valioso conocer las aportaciones de la mitología, para comprender el significado profundo de la Tierra como un todo y la mutua unión de todos los seres con la Gran Madre. Se cree que la figura mitológica de una Diosa Madre todopoderosa es el primer ser divino con características humanas que ha sido creado por la humanidad. La mitología de la Madre tiene sus orígenes en los tiempos prehistóricos. (9).

Importancia del Periodo Primal (gestación, nacimiento y primer año de vida). Michael Odent es el fundador del Centro de Investigación de Salud Primal, en Londres, que cuenta con una base de datos recopilados durante los últimos años, de cientos de referencias y resúmenes de estudios publicados en revistas científicas o médicas en diferentes lugares del mundo. Este compendio de estudios que desde diferentes perspectivas sugieren conclusiones similares, permite alcanzar una visión de unidad, que de otro modo habría sido imposible conocer, teniendo en cuenta la excesiva especialización de la ciencia y la falta de visión integral en la actualidad, y además ha sido posible relacionar y reconstruir una visión de unidad y comprender la importancia del periodo primal para el ser humano.

En todos los estudios se comprueba la correlación existente entre la fase de la vida llamada Periodo Primal y los efectos producidos en la salud en la etapa posterior de la vida. La teoría de Gaia, “La Tierra como ser vivo”, enunciada por Lovelock (inglés) en los años sesenta, explica la Tierra como un sistema interactivo integrado por la vida, suelos, atmósfera y océanos y define la Tierra como un todo, un sistema autorregulador vivo. Lovelock postula “Las condiciones físicas y químicas de la superficie de la Tierra, de su atmósfera y de los océanos, ha sido y continúa siendo confortable por la presencia de vida y no como se creía, que la vida era la que se había adaptado a las condiciones del planeta, evolucionando por caminos separados”. (6)

Lyn Margulis, microbióloga de la Universidad de Massachussets, colaboradora de Loveloock durante 25 años, paralelamente al lanzamiento de Gaia, investiga sobre los cambios y la evolución de la atmósfera terrestre producidos por el mundo microbiano y presenta su teoría sobre la endosimbiosis según la cual las mitocondrias, los cloroplastos y los flagelos, componentes esenciales de las células eucarióticas tienen su origen en la asociación de bacterias especializadas en diferentes funciones que a través del beneficio mutuo crean superestructuras cada vez más generales y complejas. La idea de competencia y supervivencia del más apto desaparece y plantea una nueva idea basada en la interacción continua, la cohabitación y la mutua dependencia de las especies.

La Antropología muestra que la importancia de la relación con la madre y su repercusión en la relación con la Madre Tierra, son dos aspectos de un mismo fenómeno. En aquellos grupos humanos como los Los Kung San y los Efe Pigmeos (Selva Ituri del Zaire), estudiados poco antes de su desaparición, la estrategia de supervivencia consistía en vivir en armonía con el medio y no era dominar la Naturaleza ni a otros grupos humanos; estos grupos tenían un instinto ecológico bien enraizado y en particular un profundo respeto por los árboles. Según Jean Pierre Hallet, ellos no tenían creencias y rituales que pudieran perturbar el parto y el primer contacto entre la madre y el recién nacido. Michael Odent (10). También la Antropología permite correlacionar la violencia en la vida adulta con las carencias afectivas durante la crianza. Tal y como señalaba la antropóloga Margaret Mead, conocer el modo en que se trata a las criaturas es una de las maneras de averiguar cómo es una sociedad (11).

REIVINDICAR LA LACTANCIA MATERNA ES UNA ACCIÓN ECOFEMINISTA

“La lactancia materna es un acto político de insumisión”. Isabel Aler “La recuperación del poder creador de las mujeres, de sus obras y de sus criaturas es la llave para iniciarnos de raíz, que no de golpe, en la sanación del conjunto de síntomas y procesos morbosos que padece nuestra civilización. Es el antídoto para la misoginia- que con distintas consecuencias o intensidades nos afecta a mujeres y hombres entendida como el miedo que en forma de odio, desprecio, infravaloración, marginación o negación. Que de forma contenida o expresa se siente hacia el poder creador de las mujeres, y hacia sus obras y sus criaturas, es decir, hacia el poder de dar la vida en toda su integridad y potencialidad, que no es otro que el poder de concebir ,gestar y alumbrar biológica, social y culturalmente." Isabel Aler (12)

La ciencia carente de valores éticos se considera por encima del ser humano y de la naturaleza y con las modernas tecnologías el cuerpo de la mujer se convierte en una serie de objetos que suponen la pérdida de su integridad. Vandana Shiva establece una analogía entre el cuerpo de la mujer, la semilla y la Tierra, las cuales se han transformado en objetos pasivos, manipulados por los expertos, para la obtención de beneficio económico. Las semillas tratadas comercialmente, desplazan a las mujeres del Sur, conocedoras de la agricultura, la silvicultura y la ganadería, de la toma de decisiones, de igual modo que la presión comercial de la industria de sucedáneos de la leche materna intenta anular a la mujer en su capacidad para amamantar. (13)

Existe un sesgo de género que impide una evaluación real de la importancia de la crianza y dentro de esta la realidad de la lactancia materna. Si las madres y sus criaturas viven plenamente la lactancia materna, los grupos de intereses de ámbito mundial pierden un importante beneficio económico y por este motivo la lactancia materna se ve presionada por la lógica perversa del progreso y se hace invisible su dimensión económica, como sistema de ahorro para las familias, la sociedad y la sanidad. La realidad de la lactancia materna no permite una explotación comercial que aporte beneficio económico a los grupos de intereses de ámbito mundial. La lactancia materna es intrínsecamente valiosa, se puede calcular la dimensión económica de la misma como sistema de ahorro en sanidad y para las familias, sin embargo este valor se invisibiliza porque esto no beneficia económicamente a los grupos de poder. La lactancia materna tiene valores que son más importantes que el económico, amamantar es una fuente de salud para la madre y la criatura, la leche materna es el único alimento que proporciona todos los nutrientes y la protección inmunitaria que el bebé necesita, y los efectos beneficiosos de la lactancia materna se prolongan años después del destete y la ventaja más valiosa de la lactancia es que aporta una base emocional única para la madre y su criatura. Las mujeres que dan el pecho durante varios años en nuestra sociedad tienen que hacer frente a una serie de presiones de tipo social y familiar que las convierte en mujeres resistentes y luchadoras por el entrenamiento que realizan a lo largo del tiempo de lactancia en que se “saltan” las pautas habituales de crianza.

El conflicto que existe entre maternidad y trabajo pone de manifiesto la importancia social de la lactancia materna. Las mujeres que dan el pecho tiene derecho a trabajar y las mujeres que trabajan tienen derecho a dar el pecho. La lactancia materna requiere una definición de trabajo que respete la crianza y la simbiosis madre criatura como hechos indispensables para el desarrollo del ser humano. Cuando crianza y trabajo sean compatibles el mundo habrá empezado a cambiar o como señala W. Reich (1950) “La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalezca sobre cualquier otra consideración” Gestar, ser gestado, parir, nacer, mamar y amamantar, forman parte de la sexualidad común de todos los seres humanos. Ha llegado el momento de reivindicar la dimensión de la sexualidad infantil vinculada a la crianza, como expresan Casilda Rodrigañez y Ana Cachafeiro (2). La sexualidad es un todo como demuestra la fisiología, son las mismas hormonas las que intervienen en el acto sexual, en el parto, y la lactancia. La lactancia materna forma parte de la sexualidad de las madres y las criaturas, por lo tanto las represiones hacia la lactancia materna son también represiones hacia la sexualidad. Al mismo tiempo que se utiliza el pecho femenino como objeto sexual para el reclamo publicitario todavía se critica y se rechaza en muchos lugares que mujeres amamanten en público a sus criaturas. Existe una dimensión en la lactancia materna que conviene no olvidar jamás y es la lactancia materna como un acto de amor , eso es dar de mamar, amar y dejar aflorar los instintos, a través del abrazo “madre criatura” se despierta a una sabiduría interior, instintiva que nadie puede controlar, despierta una mujer salvaje que se encuentra bajo el influjo hormonal, de la oxitocina “hormona del amor”, la prolactina “hormona maternal”, las endorfinas “hormonas de la felicidad”, que impulsan a las mujeres hacia una revolución que intenta recuperar, y restituir la maternidad a la humanidad.

AMAMANTAR...

Es sencillo y hermoso, si la mujer está bien informada. Es un derecho, para todas las mujeres de todo el mundo. Promueve la salud de la madre y de su bebé. Favorece el vínculo afectivo entre la madre y su criatura. Da validez a los conocimientos ancestrales de las madres. Confirma la capacidad de la mujer para controlar su cuerpo. Aumenta la autoestima y la confianza de la madre en satisfacer las necesidades de su criatura. Reta al modelo consumista y de intereses que promueven la lactancia artificial. Es un derecho de la mujer trabajadora. Precisa cambios sociales y culturales que permitan vivir libremente la experiencia. No es una esclavitud. Une a las mujeres de todo el mundo. Despierta la sabiduría ecológica y el sentir de comunión con la Madre Tierra. Forma parte de la sexualidad de la madre y de la criatura. Recupera la dimensión de placer y satisfacción para las madres y sus criaturas. Es dejar fluir, desparramarse piel con piel. Disfrutar de la animalidad con plenitud de conciencia. Es un acto de amor.

María Jesús Blázquez
Doctora en Biología - Catedrática de Biología- Geología
Cofundadora de Vía Láctea Asociación Vía Láctea- Aragón

Ponencia presentada en el III Congreso de Lactancia Materna, Santander 2004, organizado por la Asociación Española de Pediatría.

(Las negritas y cursivas son mías. IMH)

NOTAS

1.- Declaraciones Internacionales- Iniciativas, Redes y Alianzas mundiales pro-lactancia materna: Declaración conjunta OMS-UNICEF 1989, resumida en los diez pasos para una feliz lactancia natural. Declaración de INNOCENTI 1990 Fue adoptada, en la reunión conjunta OMS – UNICEF en 1990 y aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en 1991 y hace un llamamiento a los gobiernos para apoyar en todo el mundo la Lactancia Materna, adoptando medidas para conseguir una Cultura de la Lactancia Materna. IBFAN (Red Internacional de Grupos pro Alimentación Infantil) fundado en 1979 para proteger la alimentación infantil y vigilar el mercadeo de los sucedáneos de la leche materna. IBFAN agrupa asociaciones que trabajan alrededor del mundo para mejorar la salud y bienestar de bebés, niños y niñas, de sus madres y sus familias a través de la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna libre de presiones comerciales y para mejorar la seguridad de los alimentos artificiales. El trabajo de IBFAN, contribuyó en buena medida a que en 1981 la Asamblea Mundial de la Salud (dicha Asamblea es un cuerpo político de la Organización Mundial de la Salud) aprobara el llamado: “Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Lactancia Materna”. WABA Alianza Mundial Prolactancia Materna, es una Red Mundial de organizaciones y de personas que creen en el derecho a la lactancia materna de cada niño y de cada niña y de cada madre y que se dedican a proteger, fomentar y apoyar ese derecho.Es la creadora de la Semana Mundial de la Lactancia Materna IGAM Iniciativa Global para el Apoyo a la Madre para la Lactancia Materna, Coordinada por WABA para atender las necesidades de información y apoyo a las madres durante todo el ciclo reproductivo. Contempla un a visión holística sobre el apoyo que necesitan las madres en todo el mundo para poder iniciar y continuar la lactancia materna.
2.- Rodrigañez C. Cachafeiro A. La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Móstoles: Madre Tierra; 1995 Analiza la relación entre la ruptura de la simbiosis madre-criatura y la socialización en un mundo de sumisión/dominación. “Podemos empezar a vislumbrar un concepto distinto de sexualidad que nos remite a nuestra propia herida, a la frustración de aquel amor primario que nos fue negado. No sólo nos llevará a una sexualidad femenina muy distinta, sino a una sexualidad de las criaturas y de los hombres cuya sensibilidad erótica sería muy distinta si de niños no hubiesen sufrido la represión primaria. Una sexualidad infantil vinculada a la crianza en lugar de al coito”
3.- Shiva V, Mies M. Ecofeminismo. Primera edición. Barcelona: Ed. Icaria; 1997 Vandana Shiva (India) Física, filósofa, ecologista y feminista. Premio Nóbel Alternativo, líder del Internacional Forum on Globalization, dirige la fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica de la India, es una de las pioneras de la protección del medio ambiente. María Mies, alemana, profesora de Sociología y feminista es coautora junto a Maria Mies de dos libros sobre Ecofeminismo donde analizan a partir de experiencias y percepciones las causas y las tendencias destructivas que amenazan la vida sobre la Tierra.
4.- La catástrofe de Bhopal, en 1984, causó la muerte a más de 3500 personas y otras 10000 quedaron afectadas por las emanaciones de metil isocianato, un gas tóxico, de la fábrica de productos químicos.
5.- El caso de India: Miles de personas han sido desposeídas de sus propiedades por proyectos de “desarrollo” en India. En los últimos 55 años, sólo las grandes presas han generado entre 33 y 35 millones de desplazados en el país y estas personas no pueden recurrir a la justicia.
6. - Lovelock J. Gaia. A New Look at Life on Earth Oxford: Oxford University Press, 1979. Gaia es una entidad compleja que comprende: la biosfera, la atmósfera, los océanos y los suelos. El conjunto es un sistema cibernético que busca un óptimo medio ambiente para su propia vida. Lovelock postula que: De acuerdo a ésta visión, la vida sobre la Tierra, desde las ballenas a los virus y desde las algas a los robles, debe ser mirada como expresión de un único ser vivo capaz de mantener la atmósfera de la Tierra para asegurar su propia vida y dotado de facultades para ir más allá de sus partes constitutivas. Así considerada,
7.- Margulis L. Microcosmos. Primera edición. Barcelona: Metatemas 39; 1995.
8.- Eisler R. El Cáliz y la Espada. Octava edición. Santiago de Chile: Ed. Cuatro vientos; 2003 Los estudios arqueológicos muestran que estos poblados no tienen fortificaciones, no hay señales de guerra, los lugares de culto albergan figuras femeninas, no se aprecian diferencias entre las tumbas de hombres y mujeres, ni signos que permita hablar de diferencias jerárquicas entre hombres y mujeres. Se trata de un mundo de ayuda mutua y armonía con la naturaleza
9.- Pruebas arqueológicas certifican que la Diosa Madre fue el centro de la estructura religiosa y social de las primeras comunidades de la antigua Mesopotamia y Europa, desde España hasta los Urales rusos La adoración de la Diosa sobrevivió hasta bien avanzados los periodos históricos: (Isis, en Egipto; Démeter, Koré, Hera en Grecia; Istar, Astarté y Lilith en Babilonia; Atargis, Ceres y Cibeles en Roma; hasta La Virgen María católica; La Pachamama, la Gran diosa Madre del sur latinoamericano o la antigua concepción del mundo en la India, según la cual la Naturaleza es Prakriti, un proceso vivo y creativo, el principio femenino del cual surge toda vida.
10.- Odent M. El bebé es un mamífero. Segunda edición. Madrid: Mandala; 1990 Michel Odent fundador del Centro de Investigación de Salud Primal en Londres Más información en (www.birthworks.org/primalhealth)
11.-. Así los indios Yequana en la jungla sudamericana, que describe Jean Liedloff en su libro El concepto del continuum. Los aches de Paraguay, los gusii de África oriental (Meredith F. Small, Nuestros Hijos y Nosostros). Prescott J.W. El placer corporal y el origen de la violencia. Bulletin of the Atomic Scientist 1975. Los estudios que realizó a 49 culturas permitieron conocer el origen de la violencia, así en aquellas sociedades humanas que dan a sus hijos gran cantidad de afecto físico, tienen menos delitos y violencia entre los adultos Prescott concluye: “La libertad en las relaciones sexuales para los jóvenes parece que ayuda a reducir la violencia en la sociedad y puede compensar la carencia afectiva durante la infancia” “La amenaza para la paz mundial viene de aquellas naciones que tienen los mayores ambientes de carencia para sus hijos, son más represivas con la afección sexual y la sexualidad femenina”
12.- Concebir, gestar y dar a luz a lo que somos y podemos ser gen-eros-a-mente. Ponencia de Isabel Aler en el curso de verano de la Universidad de Maspalomas 2003
13.- Vandana Shiva. Abrazar la vida. Mujer ecología y supervivencia. Barcelona: La Sal; 1996“ Los grupos de poder económico substituyen la biodiversidad por monocultivos para obtener mayor beneficio, aunque esto suponga una pérdida de la subsistencia para muchos pueblos. Las mujeres son las guardianas de la biodiversidad de los bosques y el ganado en la India donde se considera el valor intrínseco de la biodiversidad como sagrado, lo que supone una concepción del mundo diferente pues considera la semilla con más valor que el económico. El valor sagrado de la semilla considera como un microcosmos dentro del macrocosmos y la interrelación entre el cosmos y las especies vegetales unidas mediante relaciones que permiten equilibrio y sostenibilidad, es una forma de sentir lo que ya se ha comprobado desde la Ecología como ciencia que estudia la interrelación entre los seres vivos y el medio. Los explotadores de semillas producen semillas que no germinan en futuras generaciones y convierten al agricultor en comprador de un producto, perdiendo su autosuficiencia”.

6 de enero de 2010

La Adoración a los niños (Los Reyes son los padres).

Lección de Teología para Niños -6-

Pensaba escribir una entrada el 6 de enero sobre la Adoración de los Reyes Magos, y el hecho de que los Reyes son los padres (y los adultos, los gobernantes, la sociedad en general).

Pero me tropecé con la Newsletter de Laura Gutman de este mes, y pensé que no podría decirlo mejor que ella. Aquí os la dejo.

¡¡¡Feliz Día de Reyes!!!

Honremos a nuestros hijos
Por Laura Gutman

No hay nada más sagrado que un niño pequeño. Nada más puro, más hermoso y más frágil que un niño pequeño. Por lo tanto, no solo nos corresponde adorarlos, sino cuidarlos como un fino cristal, porque de lo contrario, se rompen para siempre. ¿Qué hacemos frente a una joya única que nos han dado para custodiar? La envolvemos en un manto de terciopelo. Luego la adornamos con cintas de oro. Vigilamos que nadie se acerque. Velamos que no sea manoseada. La acariciamos suavemente para que brille cada día más. La resguardamos de vientos y mareas. La protegemos de violencias humanas. Y en el momento adecuado, la volvemos a entregar al camino. El valor de la alhaja es incalculable y cualquier rasguño que sufra, será nuestra responsabilidad. Solo deteniéndonos a observar la belleza infinita que emana de su luz, podemos vislumbrar el tesoro que llevamos en nuestras manos. Así son nuestros hijos, así de bellos, de luminosos y resplandecientes.
Los niños merecen recibir desde el instante en que nacen, nuestro respeto genuino, complaciente y cotidiano. Cosa poco habitual. Quizás por eso sea ésta la más atroz contradicción de nuestra moderna sociedad: No honrar lo más bello y puro que tenemos, se convierte en una masacre colectiva. Por eso, hagamos unos minutos de silencio. Observemos a los niños. Ofrezcámosles nuestras mejores sonrisas, si no tenemos nada más para brindar. Acariciémoslos. Respetémosles el sueño, la vigilia, el hambre, el juego, el ritmo, el contacto, la curiosidad y el derecho a la verdad. Rindámonos ante ellos, tomando en serio cada pedido. Tratemos sus cuerpos con dulzura y dedicación. No los contaminemos con palabras furiosas. Recordemos que en los niños vibra el alma de la excelencia.
Laura Gutman
Newsletter Enero 2010.
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