28 de octubre de 2010

¿Qué tipo de familia queremos?

"Sin familias sólo queda soledad y negocios"

The Ecologist y El Blog Alternativo nos cuentan la clave.


Por Ileana Medina Hernández

No queremos el concepto conservador de familia patriarcal donde la rigidez, las normas, la ideologización y el lavado de cerebro de los niños ha ido de la mano de la violencia física o cuando menos emocional de todos sus miembros,  basada en el cultivo de las "apariencias", de una falsa moral y donde los afectos reales han sido lo menos importante.

Tampoco la lógica reacción "progre" a ese modelo de familia represivo, que ha terminado diciendo que la familia no existe, no importa, y que bienvenidos sean los úteros artificiales.

Esa reacción, al final, le ha servido en bandeja de oro al capitalismo más agresivo que nos convirtamos en mano de obra barata las 24 horas del día con nuestro propio orgullo de ello (la dominación perfecta). Que sólo en el trabajo y en el consumo podamos encontrar posibilidades de realización o de alegría.

La familia necesaria es aquella que funciona como ESPACIO NUTRICIO, sostenedor de las necesidades afectivas de los niños, donde se crean vínculos más o menos estables y sinceros que permitan que la gente tenga un ESPACIO Y UN TIEMPO para el ocio, para los afectos, para el juego, para la alimentación sana y feliz, para compartir y ser en fin, humano, y no un robot productivo.

Esto no es un post, es sólo una buena noticia, una introducción para que vayáis corriendo a leer este artículo de El blog Alternativo, y a comprar la edición en español de la revista The Ecologist. ¡A ver dónde la consigo mañana!


“Mientras la prioridad de nuestra sociedad esté en satisfacer las necesidades de las empresas y del Estado, más que las propias del ser humano, la familia seguirá descomponiéndose hasta prácticamente desaparecer.

Ello conlleva un verdadero desastre para el mundo infantil y para el mundo adolescente. El caos y la desorientación campan a sus anchas. La falta de referentes sólidos, claros, impera por doquier. En la infancia falta el contacto, también físico, con los padres, la lactancia materna, el estar en brazos (como durante millones de años hicieron nuestros ancestros) y no en patéticos carritos de marca"
La "salida del armario" de este número de The Ecologist caza con lo que viene defendiendo el ecofeminismo y la crianza natural desde hace años, yo diría que la rama del ecologismo que nos conecta ya no sólo con la salvación de los animales, las selvas y los mares, sino con la salvación de los seres humanos, que debería ser la fundamental y primera ecología. Sin una no hay otra.

Al fin vemos claramente que  la ecología, la naturaleza, la maternidad, la paternidad, la crianza, el trabajo, las emociones y nuestras dimensiones humanas tienen un lugar donde encontrarse y eso es lo que tiene que ser la POLÍTICA.

Y ya puestos, amamantar está en el centro de todo ello. No sé cómo puede haber quien defienda la "comida sana", la alimentación ecológica, o la "dieta mediterránea" y esté dispuesto a que comencemos por alimentar a nuestros bebés y niños -por sistema y no como excepción- con comida de lata (eso es al fin y al cabo la fórmula) durante meses y años, los primeros y más importantes meses y años de nuestra vida.

La leche materna -como REALIDAD Y COMO SÍMBOLO de cuidado, amor y naturaleza- está en el centro de los problemas ecológicos, de los problemas alimentarios, de los problemas afectivos, de los problemas de "igualdad", de los problemas de conciliación de la vida familiar y laboral, de los problemas de organización del trabajo...

Los políticos de izquierda y de derecha están en otro planeta, hablan de otras cosas que no tienen nada que ver con lo que la realidad demanda. Pero hay lugar para la esperanza.

¡Seguiremos hablando de ello!

Amig@s de la tribu: ¡No dejéis de soñar, de escribir, de compartir, estamos en la brecha!

26 de octubre de 2010

¡Elegir el biberón no me parece mal!

Por Ileana Medina Hernández

A partir del post que ha escrito Ecohumanist en su blog, sobre las cesáreas y el parto libre, he tenido la idea de hacer una versión igual, pero con los biberones y la lactancia materna.

Nunca me he visto en la necesidad de escribir un post aclarando que no tengo nada en contra de las madres que dan biberón (yo misma pude ser una), y que las campañas a favor de la lactancia no van contra ninguna madre individual, sino que tienen el objetivo de cambiar las costumbres sociales y los intereses políticos y económicos que impiden -más o menos invisiblemente- la posibilidad de la lactancia materna libre, a demanda, con placer, en público, y en los plazos mínimos que recomienda la OMS.

Pensé que se daba por supuesto. Sin embargo, visto como arrecian los intentos de dejarnos como una secta extremista, "talibana" o intolerante, voy a parodiar en este post a Ecohumanist.

Para lograr el efecto completo, te recomiendo que abras las dos ventanas a la vez.

¡Elegir el biberón no me parece mal!

No, no me siento en posición de juzgar a nadie.

Aún menos para juzgar a madres que han intentado amamantar y no lo han conseguido.

¿Por qué entiendo a quienes eligen biberón?

Actualmente el biberón es la opción más generalizada de alimentación infantil, la que se ve en todos los escaparates y anuncios publicitarios, la que incluso dan sin tu consentimiento en el hospital al nacer al niño, la que hemos visto "toda nuestra vida" y vemos dar a nuestro alrededor... La que, en una cultura totalmente cuantitativa, nos permite ver la "cantidad" que comen nuestros niños y mantener el control de la situación, con horarios y medidas. La que, frente a las desbordantes sobre-exigencias de la vida actual sobre la mujer, nos permite delegar la tarea de alimentar a nuestros bebés.

La mayoría de las madres que dan biberón han tenido que enfrentar miles de obstáculos provenientes de un entorno sobre-exigente y poco sostenedor- y eso es lo que se trata de cambiar-; o han carecido de información y ayuda profesional para resolver los problemas -y eso es lo que se trata de cambiar-; o han sufrido un parto traumático y la separación de su bebé durante horas o días, que les ha imposibilitado el correcto establecimiento de la lactancia -y eso es lo que hay que minimizar- , o peor aún, llevamos en nosotras heridas emocionales grandes, víctimas de crianzas autoritarias, de abusos sexuales, etc... que perjudican nuestras vivencias de la maternidad; o en todo caso, lo han elegido libremente, y entonces no hay nada ni nadie que pueda hacerlas sentirse culpables.

Tampoco creo que las madres que amamantamos seamos "mejores madres". La crianza se compone de muchas cosas. Las madres que amamantamos, en todo caso, sólo nos sentimos madres más plenas que nosotras mismas si no hubiéramos amamantado, o al menos así lo expresamos muchas. No se trata de compararse con nadie, se trata de hacerlo lo mejor que cada una pueda.

Pero no entiendo a quienes no son capaces de respetar la elección de una lactancia natural no interrumpida por el uso de biberones...

...y niegan el consenso científico total a favor de la lactancia materna, a la vez que muchos médicos siguen recomendando el famoso "biberón de refuerzo", y midiendo y pesando a nuestros bebés como si fueran objetos que deben cumplir unos estándares de calidad.

Es decir: defenderé hasta las últimas consecuencias el derecho de cada mujer a escoger la forma en que desee alimentar a su hijo. Si eso implica escoger el biberón, adelante.

Lo que nunca aceptaré es lo siguiente:

-Que se nieguen, se oculten o se manipulen las evidencias científicas a favor de la lactancia materna y los riesgos de la lactancia artificial, y se sigan perpetuando las verdaderas prácticas -a veces invisibles de tan "normales"- por las que el sistema las hace fracasar.

-Que se siga vendiendo la idea de que amamantar es incompatible con el trabajo. Si el trabajo es el problema, cambiemos a los discriminadores y al sistema productivo-laboral.

-Que quienes no han podido amamantar y se sienten mal por ello, nos acusen de criticarlas o de "hacerlas sentir peor". Que maten al mensajero, en lugar de intentar cambiar las cosas para que su experiencia no se repita. Es al revés, precisamente podemos ayudar a que cada vez menos madres se sientan mal por no haber podido amamantar, lográndolo.

-Que se diga que la lactancia atenta contra la participación del padre en la crianza. Que -tras milenios en que los padres no han puesto ni un pañal y aún estamos muy lejos de repartos equitativos- vengan a decir que el hecho de que no puedan dar de comer a sus hijos sólo durante los primeros meses, interfiere en su capacidad de vincularse con el bebé es, cuando menos, demagógico.

-Que se perturbe de cualquier modo el derecho de un bebé/niño a ser amamantado y de su madre a amamantar, a demanda, en cualquier lugar, sin miradas ni comentarios de desaprobación, mientras el niño lo desee.

En resumen: acepto y me identifico con la afirmación de una mujer que dice: "yo elegí el biberón porque así lo quise, o porque fue la única solución posible en mis circunstancias". Es una postura honesta, que nadie podría criticar.

Lo que me parece inaceptable es el discurso que pretende diluir las diferencias entre la lactancia natural y la artificial, disfrazarlo de feminista, y enfrentar a unas mujeres contra otras, con argumentos carentes de toda base.

Espero que mi posición relativa a la libertad de elección haya quedado explicitada para tod@s.

25 de octubre de 2010

Unid el conocimiento y la fuerza maternal...

Por Ileana Medina Hernández



¡Y es una fuerza que nadie la para! Una fuerza inédita en la historia que hasta ahora conocemos. Lo más revolucionario e invencible que pueda imaginarse.

La historia de las mujeres a lo largo de los siglos pasados es bien conocida: desde la quema de brujas, a la privación de todo derecho civil. Un mundo construido por los hombres y para los hombres. Es más, un mundo construido únicamente a la medida del hombre blanco cristiano europeo heterosexual y rico.

En el siglo XX, el feminismo, con Simone de Beauvoir a la cabeza, comenzó a cambiar poco a poco ese panorama. La incorporación masiva de la mujer al trabajo remunerado ha sido uno de los hitos fundamentales de la historia de la humanidad.

En el inicio del feminismo, pareció que sólo al precio de renunciar a la maternidad era posible insertarse en el mundo público productivo-laboral históricamente masculino.

Las feministas del siglo pasado (las pioneras, y también sus grandes figuras últimamente noticia, como Lidia Falcón -75 años-; Amparo Rubiales -65 años-; Celia Amorós -66 años-; Elisabeth Badinter -66 años-, que vivieron en los años 70 el fervor del feminismo de la igualdad) y todas las mujeres de la generación de nuestras madres que se incorporaron al mundo laboral, científico, académico, político... a veces pagando precios muy altos en su propia vida personal, hicieron una gran obra para que hoy todas nos encontremos donde estamos.

Hoy, sus hijas sabemos que es posible recoger esa bandera y ampliarla, para no dejarnos nada por el camino: embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad femenina, y la lucha por ampliar los derechos para poder disfrutarlos debidamente, ha sido y debería ser un contenido feminista.

A pesar de que todavía falta mucho para lograr la plena igualdad de las mujeres en todos los planos, cada vez más mujeres sabemos que no es incompatible tener acceso al conocimiento, a la cultura, al trabajo remunerado, incluso a los altos cargos, con poder vivir nuestra maternidad de modo pleno; como los países nórdicos demuestran.

Ministras, diputadas, actrices, modelos, cantantes, altas ejecutivas, se embarazan y paren exhibiendo su felicidad ante las cámaras. El tabú sigue siendo la lactancia, que es lo único que nos falta compatibilizar con todo lo demás.

La pregunta de por qué la lactancia sigue siendo tabú, un tabú del que no se puede hablar aunque la ciencia médica en pleno y el sentido común coincidan en que "ninguna intervención sanitaria proporciona tantos beneficios sobre la salud a tan poco coste (coste cero)."  merece un post aparte.

Pero hoy, cada vez más mujeres sabemos que no es imposible cambiar el sistema económico y social para que las mujeres podamos tener profesión y maternidad plena. Y que eso, es lo mismo que decir que todos, hombres, mujeres y niños equilibremos nuestras vidas, y seamos más libres y mejores.

"Su mano izquierda me acariciaba con fuerza"

Dado que la prensa generalista sólo publica historias de horror y de misterio en torno a la maternidad, enfrentándonos a unas mujeres contra otras, hoy tengo el privilegio de publicar este relato que me ha mandado una madre que me contactó a través de Facebook.

Emocionante, una de esas historias de verdadero CRECIMIENTO PERSONAL a partir de la maternidad, una historia de buscar, encontrar y amar.

Gracias, muchas gracias, Alicia, por compartir y enseñarnos con tu ejemplo.


 "Me quedé embarazada en el viaje de novios en Grecia, y con mucha ilusión preparamos la llegada del bebé.

Todo iba bien durante el embarazo, era un niño que nació de parto natural, pero cuando nació, en la camilla me dí cuenta de que el niño... no tenía mano.

Al principio pensé que le iba a salir, pero oí a una enfermera que dijo “ya lo ha visto” y me eché a llorar. Me llevaron a una sala llamada “sala de despertares” dónde estaba sola en una habitación inmensa con una enfermera alejada de mí, y mientras me preguntaba qué había pasado, le ofrecía mi pecho al bebé.

El doctor me preguntó si había estado en contacto con pesticidas, pinturas etc... y con el bebé en los brazos me preguntó que, si de haberlo sabido, hubiera abortado. La verdad que no sentí ningún sostén por parte del hospital, ni atención psicológica ante el shock de haber dado a luz un bebé con agenesia en el brazo izquierdo.

Y me vi con un bebé que necesitaba ser sostenido, alimentado y amado... y unos padres frustrados, tristes, desorientados, impotentes, con rabia, que tenían que ser fuertes para darle al bebé todas sus necesidades.

El bebé enseguida se enganchó al pecho, y yo mostré interés por aprender y buscar la mejor manera de dárselo.

Un mes antes de dar a luz, después de una clase de psicología, pues soy psicóloga con formación psicoanalítica, le decía a mi compañera que esto de dar el pecho era tercermundista, que hoy en día existen muchos alimentos en las farmacias y no es necesario estar dando el pecho, que las asociaciones que había eran como sectas o extremistas, sin imaginar que, tras nacer mi hijo, he tenido que recurrir a Vía Láctea y Lactaria para que me ayudaran ante las diversas dudas y calmar mis ansiedades debido a la presión externa.

Me habían hablado tan mal de dormir con el bebé y de sus efectos contraproducentes que tampoco tenía previsto que dormiría con mi hijo.

Acudí a una psicóloga para poder sostenerme, pues la agenesia de mi hijo nos desbordaba a mi marido a y mí. Durante un año lloraba a menudo, y sufríamos las miradas y preguntas de los demás, incluso desconocidos que querían saber qué le había pasado al bebé.

Debíamos ser fuertes, porque yo sabía que una madre triste no era nada bueno para mi hijo, pero además el primer hijo, padres novatos, pues no fue fácil... Entrábamos en el campo del "no saber” y ello también produce ansiedades: ¿cómo limpiar el ombligo, grietas en el pecho, cómo bañarlo, cómo calmarlo cuando lloraba? Se nos juntó ir a vivir a un barrio nuevo, a un piso nuevo a los diez días de nacer el bebé.

Nada más nacer, al bebé le hicieron muchas pruebas, en el hospital, le miraron la vista, el cerebro, el corazón, el estómago, análisis de sangre para ver su genética, traumatólogos, y todo esto en un mes.

Nunca sabremos porqué nació así y qué pasó en el primer mes de gestación.

Y de nuestra ciudad nos derivaron a Barcelona San Juan de Dios, donde fuimos atendidos por la doctora Marisa Cabrera, especialista en prótesis. Allí nos hablaron de la posibilidad de colocar una prótesis mioléctrica al niño, que era funcional, que tenía pinza y le permitiría agarrar las cosas. Se le colocaría a los dos años, pero antes se le debía colocar una prótesis estética.

Mi hijo con cinco meses llevaba una estética, y la aceptó muy bien, se manejaba bien con ella, gateaba con la prótesis y sin ella, y hacía lo mismo con prótesis y sin prótesis. Lógicamente sin prótesis tiene sensibilidad, así que no la lleva las 24 horas del día, pero era importante que la llevara para acostumbrarse al peso, a la lateralidad e integración de una mano con cinco dedos.

Todo esto nos supone un coste económico, y desgaste psíquico, pues pedir las prótesis no ha sido fácil ni lo es en la actualidad. En Barcelona nos pagaron dos prótesis pero la segunda la pagamos nosotros pues nos dijeron que había pasado poco tiempo de una a la segunda, pero coincidió con la introducción de la alimentación complementaria y el niño engordó.

La prótesis mioléctrica estuvimos intentando conseguirla en Barcelona diez meses, al final no la conseguimos y nos supuso mucha angustia. Actualmente nos han aprobado el pago de la misma en nuestra ciudad, pero debemos adelantar nosotros el dinero: 18 mil euros que le durará dos años y medio, y conlleva cambio de guantes (que los pagamos nosotros), cambio de encajes, y viajes a Barcelona, y muchas más complicaciones. En nuestra ciudad nos han dicho que con la crisis no saben cuándo nos pagarán porque no saben de cuánto dinero disponen para el 2011 y cuándo podrán pagarnos.

Y retrocediendo a la lactancia materna,  a fecha de hoy, con 30 meses que tiene mi hijo, sigo amamantándole a demanda.

Para mí la lactancia supuso un vínculo muy importante con mi hijo, una unión muy fuerte, yo veía cómo su mano izquierda me acariciaba con fuerza mi otro pecho siendo muy bebé, haciéndome hasta daño, pero esta unión me ayudó a aceptar su minusvalía, puesto que al principio inconscientemente rechazaba al bebé, pero al sentirlo tan cerquita de mi, y viendo lo mucho que éste me necesitaba, más me unía él.

Al segundo mes de vida, el bebé no engordaba mucho y empezó la presión externa, intromisión e intento de anular mi crianza, poco a poco me fui acercando más a una crianza natural consciente, de respeto hacia el bebé: de sus tiempos, potenciando el gateo, durmiendo con él para calmarlo y acompañarlo en el sueño, le mecíamos para dormirlo, le cantábamos nanas, le dormíamos en brazos, le cogía siempre que nos lo pedía o nos apetecía a pesar de las críticas externas.

No siento que haya sido fácil la crianza de mi hijo pues además de tener que superar y aceptar su minusvalía, que también nos afectó a nivel de pareja (ya de por sí el nacimiento de un hijo provoca discrepancias en la pareja, se acrecientan más si hay problemas), y la crisis económica que también nos afectó, como a muchos en la actualidad.

Por cierto, yo pensaba dejar el bebé a los cuatro meses en una guardería y cuando llegó el momento de incorporarme al trabajo, me despedí para estar con mi hijo el mayor tiempo que pudiera, y así poder criarlo, aunque para ello renunciara a vivir mejor económicamente.

Pienso que no es fácil criar a un hijo, jamás imaginé que todo el mundo se considerara con derecho a opinar sobre todo, sobre si le doy el pecho, sobre si no le llevo a guardería, acerca de si sería mejor que fuera sin prótesis, de lo mal que lo estamos haciendo con el sueño y que no sepa dormirse solo, de su alimentación y lo poquito que comía... hasta ahora que con 30 meses ya podemos decir que si come.

Ahhhh y el gateo, potencié el gateo y lo hizo hasta los 14 meses, que de repente se levantó y no paró de andar, pero lo hacía mejor que los que no habían gateado, con una seguridad y elegancia que no tienen otros.

Me siento tan identificada con tantas madres que sufren las miradas inquisidoras de los demás, y ataques por dar el pecho... Desde que todas mis amigas tienen hijos/as, siento que nuestras amistades han cambiado porque no piensan como yo: aplican el método Estivill, dan el biberón a los pocos días de nacer el bebé eliminando el pecho poco a poco, se atreven a pegar a los niños y castigarlos teniendo sólo doce meses , y luego cuando saco el pecho me piden que no lo haga delante de ellos/as, o me miran mal, al igual que la familia.

No comprendo por qué se nos hace sentir como si fuéramos malas madres. A veces en alguna discusión con mi propia madre cuando ella no entendía que no le diera un bibe a mi hijo o no le forzara a comer verduras. Pues ella, cuando le daba de comer a mi hijo le agarraba las manos, y yo me negaba a que lo hiciera. Le decía “¿pero no os dais cuenta que además tenemos la preocupación de la prótesis y de que nuestro hijo haya nacido así ¿por qué nos machacáis?”

Hace poco lo hablaba con otra mamá que tiene gemelos y uno de ellos con agenesia, le da el pecho a ambos y tienen ya 15 meses, me decía que además de la presión por dar el pecho y el resto de la crianza, sufrimos con los problemas de la Administración española y de cada comunidad para que se nos paguen las prótesis, y las luchas que tenemos, debiendo recurrir a políticos o medios de comunicación para sensibilizar de que se nos ayude, que nos paguen el tratamiento de nuestros bebés, que dependiendo de dónde hayan nacido, en qué comunidad reciben unas ayudas u otras, y lo peor es que esta lucha no se acaba con la primera prótesis pues son niños y crecen. Sufrimos mucho y tenemos que ser fuertes por nuestros hijos, que nos vean felices y hacerles la vida feliz.

Pero para positivo te contaré que mi hijo es maravilloso, es bueno, es listo como el hambre, habla mucho y muy bien para su corta edad, y yo creo que es por la lactancia y todo lo estimulado que está por estar conmigo y su familia, es cariñoso y con una gran empatía, además de sociable, y bueno que voy a decir yo que soy su madre, para mí el más maravilloso del mundo.

Si tuviera otro hijo, lo haría igual, le daría el pecho a demanda aunque fuera cada cinco minutos, le dormiría en brazos, le besaría muchísimo e intentaría amarle igual que amo a mi hijo.

Hace poco un familiar me dijo ¿merece la pena esta lucha que estáis llevando? Y le dije: por mi hijo todo, sería injusto que no lo hiciera, vosotros lo hicisteis por vuestros hijos, yo también lucho, he luchado por darle el pecho hasta ahora, porque al principio fue muy difícil con tanta presión de médicos, pediatras, familiares y gente externa a mi entorno, lucho para que no me afecten las preguntas en torno a la manita, lucho para no hacer caso cuando me dicen que no le coja en brazos, lucho para pasar de la pregunta ¿no lo llevas a la guardería?, luché para no obligarle a comer...

¡Qué dura es la crianza, pero merece la pena, porque siento que mi hijo es perfecto para mí!"

Doce cerditos



De Gloria Fuertes

Ocho tetitas
tiene mi cerda,
ocho tetitas
-y orgullosa de ellas.

Doce lechoncitos
tuvo mi cerda,
ocho están gorditos
y los otros dan pena.

Cuatro biberones
para los lechones
prepara la abuela,
los cría uno a uno
con santa paciencia,
con mucho cariño,
con leche de oveja.

Los cuatro cerditos
no pueden crecer
(biberón de oveja
no les sienta bien).

En vez de gruñir
sólo dicen ¡beee!

24 de octubre de 2010

La mala leche

Tomo de la página de Facebook que se llama Me indigna que El Mundo haga este ataque contra la lactancia materna, este texto que reproduzco debajo, como declaración de principios.

Es la última vez que haré referencia a este medio patético, que creo que desde hoy ha cambiado su nombre por el de LA MALA LECHE.

Señores de El Mundo.

Sabemos que nos leen. Sabemos lo difícil que es criar. Por supuesto, no criticamos a las madres que dan biberón. Ni siquiera nos indigna que nos critiquen por dar pecho. A eso ya estamos más que acostumbradas.

Lo que sí nos indigna es que “¿profesionales?” de la información tergiversen la realidad descaradamente en contra de la lactancia materna. Que lo hagan desde su posición de poder. Que lo intenten convertir en ideología. Y, sobre todo, que lo planteen como una guerra de mujeres.

No señores, no. La guerra no es entre nosotras. Es contra el sistema.

Queremos poder decidir. Unas y otras. Pero para poder hacerlo, necesitamos información veraz, apoyo y respeto. Lo que ustedes no han demostrado todavía.

23 de octubre de 2010

Sobre el "término medio", la mediocridad, el centro y la falsa tolerancia


Cualquier semejanza entre la Campana de Gauss
 y una teta, es pura coincidencia.
 Por Ileana Medina Hernández


¡Pero qué daño nos ha hecho la campana de Gauss! :-)

¡Y el populismo de los partidos que buscan el "centro"!

1.- La estrategia psicológica del inseguro

Conozco a mi alrededor muchísimas personas que en todas las discusiones, tiran del típico "en el término medio está la virtud".

Esa frasecita siempre queda muy bien y parece que es el no va más de la "tolerancia", cuando en realidad atenta contra ella, empujando hacia un centro homogeneizador.

A nivel psicológico, siempre me queda la impresión de que esas personas, más que tolerantes, están inseguras, y necesitan quedar bien con todo el mundo.

Una estrategia psicólogica para no buscarse problemas, para encontrar apoyos, o incluso para evadir la necesidad de pensar o pensar(se).

Aunque en algunas conversaciones familiares y de amigos esta estrategia pueda resultar útil, no lo es para enfocar temas serios ni puede basarse en ello la solución de problemas sociales.

2.- El peligro del "todo vale".

Eso además viene reforzado, porque últimamente la postmodernidad, que tanto me gusta para muchas cosas, ha traído un riesgo muy peligroso:  ha puesto de moda como virtud una "falsa tolerancia", aparentemente muy democrática, que consiste en creer que "TODO VALE".

Y no. No todo vale. No vale lo mismo la ignorancia que el conocimiento.  No vale lo mismo el egoísmo que la generosidad. No vale lo mismo la inteligencia que la estupidez. No vale lo mismo la honestidad que la mentira. No vale lo mismo la apatía que la pasión. No vale lo mismo la solidaridad que la avaricia. No vale lo mismo la compañía que el abandono. No vale lo mismo el amor que el desamor.

El peligro del "todo vale" es obvio, pues terminamos perdiendo el rumbo, terminamos perdiendo toda NOCIÓN ÉTICA.

3.- Los límites de la opinión

Todas las personas valemos lo mismo. Pero no todo lo que nos mueve en un sentido u otro es siempre válido.

Esa "falsa tolerancia", ese "término medio", muchas veces no es más que mediocridad, ignorancia, ceguera. Que también tiene derecho a expresarse, faltaría más, pero que no tiene derecho a descalificar a los demás, a todo lo que no le gusta escuchar, como "extremistas", "fascistas", "talibanes"...

El único extremismo peligroso es el VIOLENTO. Así son las reglas del juego democrático. Las opiniones son todas válidas, en un debate sereno, sin INSULTOS NI DESCALIFICATIVOS.

Ninguna opinión puede ser censurada, con el pretexto de que "hace sentir culpable a otro", o la libertad de opinión no se sostendría. La culpa es de cada uno.

La prensa del corazón y su modelo de "el ignorante opina" se está extendiendo peligrosamente a todos los ámbitos y a todas las secciones de los medios de comunicación, de modo que cualquier análisis se convierte en una olla de grillos gritones e insultantes, donde nadie escucha al otro, sólo se escucha a sí mismo, y donde nadie está dispuesto a hacer el mínimo esfuerzo por informarse del tema sobre el que va a opinar.

4.- ¿Cómo se construye "el término medio"?

Para que exista el término medio, tienen que existir los extremos.

Es obvio, el término medio es 5, porque un extremo es el 0 y el otro el 10. Pero si sólo uno de los dos extremos se mueve, ya el término medio también tiene que moverse.

Es más, quien defiende el "término medio" en realidad no tiene opinión propia, sino que construye la suya en función de dónde están los extremos.

No es un "centro" homógeneo, mediocre y amorfo lo que necesitamos: sino una estrella de muchas puntas, una pluralidad de posturas y valores que den como resultado un equilibrio.

Los extremos se mueven social, cultural e históricamente.

Por ejemplo: hace un siglo, pegar simplemente una cachetada a una mujer, podría ser "término medio". Hoy es inadmisible. Estaría en un extremo.

La sociedad avanza, a lo largo de los siglos, hacia conductas cada vez más respetuosas con el prójimo. Son los "extremos positivos" los que tiran del hilo, y hacen posible la evolución. ¡¡¡El "término medio" se ha movido una barbaridad!!! Hace sólo 150 años lo  habitual era que los niños fueran violados sexualmente por los adultos, incluidos sus familiares más cercanos, y sus propios padres. Hoy ese es el tabú más grande que existe: ¡nadie admitiría un "término medio" con eso!

Hay verdades absolutas que sí existen: es la Tierra la que gira alrededor del Sol, aunque a Galileo lo hubieran condenado a la hoguera por ese "extremo".

Que los bebés humanos necesitan la leche humana para ser criados óptimamente, que necesitan el pecho materno, que nacen inmaduros como consecuencia de la bipedestación y  necesitan continuar el contacto con su madre que es "su primer hábitat", el único entorno que conocen al nacer y que les da seguridad, es una verdad de ese tipo, que en unos años nadie con dos dedos de frente discutirá.

Que algunas madres no deseen o no puedan o no estén en condiciones de ofrecerlo, es respetable, nadie las insulta ni las ofende por eso, ni pretende prohibir los biberones.

Pero no pueden construirse las estrategias sociales a partir del biberón:  A NIVEL SOCIAL hay que tomar medidas para fomentar, cuidar y proteger la lactancia, algo que muy pronto será indiscutible, y que ya es indiscutible en algunos países y en los sectores científicos.

5.- La verdad es un consenso social

Lo que entendemos por "verdad" es una cuestión de consenso social. La "construcción social de la realidad" es desde hace décadas indiscutible.

Ni siquiera la ciencia es única (y menos la ciencia social): casi siempre se pueden encontrar estudios científicos para demostrar una cosa y su contraria, a menos que ya la comunidad científica haya alcanzado consenso sobre ello, y a nadie se le ocurra investigar otra cosa.

Lo que está ocurriendo ahora en España con el tema de la lactancia materna, es que precisamente estamos asistiendo a un cambio de conciencia social.

El mismo que se produjo hace 20 ó 30 años en Suecia, Finlandia, Noruega...  Estos países son hoy considerados como los óptimos para ser madre, y a la vez tienen los índices más altos de participación femenina en el poder político y económico.

El debate en España acaba de saltar a los medios de comunicación, (Y VENDRÁN MÁS ARTÍCULOS Y REPORTAJES REACCIONARIOS CONTRA LA LACTANCIA) precisamente porque los índices de lactancia están aumentando, aumentan los grupos de apoyo, aumenta la "VISIBILIDAD" de la lactancia, y eso hay a quien le hace pupa. Hay a quien no le gusta mirarse en ese espejo.

La balanza se está virando a favor de la lactancia (aún cuando los porcentajes están muy por debajo de lo deseable), y es normal que haya reacción.

Reacción que no tiene mucho sentido, más allá de la pataleta de quienes se sienten mal con el tema, apoyados por las industrias lácteas y de los plásticos que no les interesa en absoluto que la lactancia se generalice, y por los intereses económicos en general.

La filosofía a favor de la lactancia, de la crianza con tiempo y respeto, del amor hacia nuestras familias, de priorizar nuestra familia sobre el trabajo, tanto los hombres como las mujeres, es LO MÁS ANTI-SISTEMA que se haya dicho jamás.

Jamás hasta hoy ningún sistema le ha dado derecho a sus esclavos-trabajadores de tener tiempo libre, de dedicarse a los afectos, de poner LA DIMENSIÓN HUMANA por encima de la productiva.

Las madres libres, conscientes, con voz y voto, tenemos que aportarle eso a la humanidad: la capacidad de poner la dimensión humana por encima de la productiva. Y no podemos hacerlo, si nos sumamos acríticamente al sistema económico-laboral tal como está, con la ayuda del biberón.

6.- ¡Salvemos la OXITOCINA!

Teníamos que llegar las mujeres al mundo productivo, y tropezarse el sistema laboral con la PIEDRA DE LA MATERNIDAD, para que esto pueda producirse. Porque las madres humanas, sí, somos vacas, gorilas, leonas, lobas: ¡fieras que ponemos a nuestros cachorros por encima de todo lo demás!

Y así tiene que ser: así lo previó la especie y la evolución, porque si no, nos extinguimos.

Los niveles de OXITOCINA, la hormona del amor, MÁS ALTOS QUE PUEDE TENER LA ESPECIE SON LOS DEL PARTO Y EL POSTPARTO. (Nota: El suministro de oxitocina artificial atenta contra la producción de oxitocina natural.)

Lo que viene a ser lo mismo que decir que los niveles de amor más altos que puede llegar a sentir un humano son los de la madre por su cría: ¡eso tiene una lógica tremenda!

¡Salvemos los niveles de oxitocina mayores a los que puede llegar la especie!

Tenemos que salvar las cotas de oxitocina más altas: si no ¡el término medio baja mucho! Si dejamos de ser capaces de sentir el nivel más alto de amor, de oxitocina, de apego, de vínculo amoroso, el "término medio" de la especie caería en picado, no podría sostenerse.

Y estamos hablando nada más y nada menos que de nuestra capacidad de amar. De bajar notablemente el "término medio" de la experiencia amorosa y afectiva de los seres humanos.

7.- Adjetivos calificativos y adjetivos clasificativos.

Bien, ya hemos pasado por la estadística, la ética, la sociología y la biología. Por último, quiero echar mano de la gramática.

Los gramáticos clasifican los adjetivos en calificativos y clasificativos.

No todas las cosas son "graduables": no todos los adjetivos admiten graduación ni intensificación.

Los adjetivos calificativos como bueno, feo, dulce o rápido admiten el mucho, el poco y el "término medio".

Los llamados clasificativos o relacionales no admiten adverbios de cantidad ni términos medio:

Por ejemplo:

-energía solar (no puede ser muy solar ni poco solar)

-ganado vacuno (no puede ser muy vacuno, o poco vacuno, solo es vacuno)

El adjetivo clasificativo "mamífero", clase a la que pertenecemos los seres humanos, es de este segundo tipo, como cualquiera podrá apreciar.

No se es muy mamífero, o poco mamífero. Se es mamífero sin más.

Y seguramente, no podemos ser mamíferos y criar como reptiles, sin que eso tenga desastrosas consecuencias para nuestra especie.

21 de octubre de 2010

La movida va de otra cosa

Por Ileana Medina Hernández

"Nada puede ser cambiado en el mismo
nivel de conciencia en que fue creado".
Albert Einstein



Si algo bueno tiene todo este revuelo que se ha armado con lo de El Mundo (que a Pedrojota le encantará, su ego vive de que hablen de él, aunque sea mal), es que retrata muy bien el panorama.

El panorama de la cantidad de gente que no entiende nada :-)

Entender que la lactancia materna es una oscura conspiración del capitalismo para devolver a las mujeres al hogar, me da un ataque de risa. Como si la historia de la lucha por la emancipación humana, desde el esclavismo hasta hoy, tuviera un destino manifiesto: que las tetas desaparecieran de nuestro cuerpo, como los cuartos molares, jiji.

Señoras "feministas de la igualdad", el interés del capitalismo no es que las mujeres volvamos al hogar.

Al revés:  al capitalismo más rancio le interesa tener el doble de mano de obra disponible, barata, explotada, trabajando 12 horas al día, sin permisos de maternidad ni de paternidad ni de nada, con mucho paro, para poder tirar y volver a coger… Le interesa el modelo chino de esclavitud industrial.

Y le interesa sobremanera que todos nos creamos que el trabajo es lo más maravilloso del mundo. Que seamos sirvientes, sí, pero no del amor a nuestros bebés, sino ESCLAVOS DEL TRABAJO. Esclavos orgullosos de serlo, vaya chollo.

Y al capitalismo le interesa sobre todo, vender leche en polvo, biberones, esterilizador de biberones, calienta-biberones, porta-biberones, recontra-biberones, cochecitos de mil euros, hamaquitas, mecedoras, sillas, recontrasillas, vibradores, chupetes, golosinas, comida basura… y todo tipo de engendros sustitutos de las madres nutridoras.

Que además aumentan enormemente la probabilidad de convertir al niño en un futuro y permanente CONSUMIDOR PASIVO de sustitutos del afecto.

Si algo es anticapitalista es la crianza natural: BEBÉS HUMANOS QUE CRECEN Y SE FORMAN LEJOS DE LA INDUSTRIA DE LOS LÁCTEOS Y DE LOS PLÁSTICOS. Familias completas que cambian hacia modos más respetuosos, libres y amorosos a través de la paternidad y la maternidad conscientes.

Tampoco se trata de sacar a los hombres de la crianza: al revés. Como he explicado en otros posts (aquí y aquí), de lo que se trata es de invertir todos más tiempo y energía en la crianza de los niños pequeños. Claro, eso le quita parte de nuestro tiempo al mercado laboral explotador, y eso sí que afecta al capitalismo.

Muchas de las familias que se vuelcan en el modelo de "crianza natural" (teta, colecho, porteo...) son también ecologistas, desertan del consumo indiscriminado de pacotillas plásticas, piden permisos y bajas maternales largas, cambian de trabajos para otros que les permitan estar más tiempo con sus familias, se van al campo o se dedican a la artesanía o al trabajo en casa: ¡¡¡eso es mucho más anticapitalista que el feminismo del biberón!!!

Como expliqué en este post, la sensibilidad masculina que se necesita para apoyar a la madre lactante, es mucho más "avanzada" que la que se necesita para dar un biberón.

El biberón es una solución para un problema puntual (como las protésis), y como tal está muy bien que exista, pero no es lo óptimo ni lo normal en la especie humana. Que quienes dan biberón se sientan tan "ofendidos" o "presionadas" con estas campañas, no es más que una muestra de lo importante que es la lactancia, porque si no, simplemente nos ignorarían.

De lo que se trata es del fin de la cultura del biberón como algo generalizado, de un cambio imparable hacia el afecto como centro de la existencia y hacia la cultura del cuidado, hacia la oxitocina en lugar de la adrenalina, hacia nuestra sexualidad y nuestros cuerpos en lugar de hacia el plástico, hacia la búsqueda interior en lugar de la vanidad del mundo externo...

No es una vuelta atrás, es un paso hacia adelante: es otro nivel de sensibilidad y de respeto hacia los bebés y niños, hacia las mujeres, hacia los hombres y hacia la naturaleza. O sea: ¡hacia todos!

¡¡¡Y si todavía no lo ves, por lo menos siéntate a esperar y no abras la boca para decir tantos disparates!!! ;-)

Petición de firmas: "Nada tan fácil fue nunca tan beneficioso"

"Ninguna leche artificial contiene anticuerpos y la única manera que tiene un bebé humano de inmunizarse en sus primeros meses es a través de la lactancia materna"

Reproduzco aquí el texto íntegro de la doctora María del Carmen Iglesias de la Cruz que sustenta la petición de firmas, una magnífica recopilación de los argumentos a favor de la lactancia, con sus respectivas referencias científicas.

Estimado D. Pedro J Ramírez,

Mi nombre es Mª del Carmen Iglesias de la Cruz. Soy Licenciada y Doctora en Farmacia por la Universidad de Alcalá, especialista en Fisiología Humana, Postdoctoral en la University of Pennsylvania (EEUU) y Profesora de Biología Celular e Histología en la Universidad Autónoma de Madrid.

En referencia al Dominical publicado por su periódico el pasado domingo 17 de octubre de 2010, permítame apuntarle lo siguiente:

1.- Es una denigración para la mujer lactante el mismo título del artículo “Madre o vaca”, además de ofensivas las imágenes que lo ilustran. Sepa usted que tanto los seres humanos como los rumiantes pertenecemos a la clase de los mamíferos (Taxonomía básica), pero no somos iguales. ¿O es que ustedes también dudan de si están viendo una vaca cuando ven a una perra amamantar, o a un delfín, o una oveja? La misma equivocación podría darse entre otros dos mamíferos: sus periodistas y las ratas, ambos mamíferos pero sin nada que ver ¿o sí?

2.- Como experta en Fisiología Humana, déjeme darle unos pequeños apuntes sobre cómo funciona el riñón de los seres vivos (ya entenderá por qué hablo del riñón más adelante). Pues bien, básicamente el riñón se encarga de filtrar la sangre de “deshechos” formando así la orina. En la sangre que no se filtra permanecen moléculas de alto valor biológico, por ejemplo, las proteínas, algunas vitaminas, etc. Cuando una persona tiene muchas más sustancias que han de filtrarse, el riñón recibe un sobre-esfuerzo, que generalmente culmina en una insuficiencia renal. Pues bien, la leche de vaca, la que maman los terneros, es mucho más hiperproteica (mayor contenido en proteínas) que la leche humana. Esto es así por las evidentes diferencias en tamaño y, por lo tanto, en necesidades nutricionales, entre los terneros y los bebés humanos. Las leches artificiales “aptas para consumo humano”, son eso, aptas, no óptimas. El proceso de elaboración de estas leches incluye la deshidratación y una des-proteinización, además de otros procesos. La cantidad de proteínas que se consigue eliminar es determinada, de manera que la fórmula final sigue siendo altamente proteica respecto a la leche humana. Así, los riñones de los bebés humanos alimentados con leche de vaca artificial, deshidratada y desproteinizada, trabajan considerablemente más de lo normal, forzando así su función. No es sano ni bueno en ningún sentido hacer trabajar más a los riñones de bebés recién nacidos.

Referencias bibliográficas de esta exposición (algo de lo que su artículo carece, por cierto), en revistas científicas de alto índice científico de impacto, revisadas por pares y con datos de investigación biomédica independiente.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1589309/pdf/brmedj01556-0034.pdf
http://www.springerlink.com/content/y5m75xnnr26yvg31/


3.- No existen en el mercado, ni probablemente existan jamás, leches artificiales con anticuerpos. Simplemente es inviable producir en masa leche artificial con anticuerpos humanos, necesarios para la maduración del sistema inmunitario del bebé. Como sabrá, o no, los niños humanos nacen fisiológicamente inmaduros, ya que es el “precio” que hay que pagar por la bipedestación (Trevathan, W.R. 1987. Human birth: An evolutionary perspective. Hawthorne, NY: Aldine DeGruyter). Me explico: nuestra especie, en condiciones biológicas normales, deberíamos tener un periodo gestacional más largo, para poder desarrollarnos por completo. Pero si creciésemos mucho más intraútero, sería imposible salir por donde salimos ya que nuestro canal del parto está evolutivamente más cerrado debido a la bipedestación. Ningún mamífero tiene ni el cuello del útero tan cerrado (para evitar que se nos caiga el feto mientras andamos debido a la gravedad) ni la pelvis tan estrecha como los seres humanos. El hecho de que tengamos que nacer a los 9 meses de gestación implica que nacemos con deficiencias fisiológicas importantes, pero no letales. Nacemos con los sistemas digestivo, nervioso, inmunológico y óseo inmaduros. Pero este hecho no supone mayor letalidad necesariamente, ya que la evolución es muy sabia y se cuenta con el apoyo materno que ofrecen las glándulas mamarias, órganos perfectamente funcionales en la inmensa mayoría de las hembras humanas (como lo son sus hígados, riñones y corazones, todos funcionales). La secreción láctea humana es absolutamente determinante para la maduración óptima en un tiempo óptimo de todos esos sistemas, como explico a continuación.

Sistema inmunológico: la leche materna contiene anticuerpos para proteger al bebé de infecciones, Además es la única fuente posible de anticuerpos de los recién nacidos humanos (y demás especies). Los anticuerpos se absorben en el intestino del bebé por un proceso de transcitosis y en la parte superior de los tractos digestivo y respiratorio (laringe, faringe, esófago, fosas nasales). La absorción de hierro, importante para el correcto funcionamiento del sistema inmune, también es muy superior con la leche materna que con la artificial.
Referencias:
 http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17664905
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3305665?dopt=Abstract;
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2019919?dopt=Abstract;
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17269587

En cuanto a la aparición de alergias en los bebés humanos, está científicamente probado que los niños amamantados presentan menos alergias que los niños alimentados con leche artificial: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3061316%20como como la penosamente habitual dermatitis atópica: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7564787 o el asma (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19227546)

Más controvertido es el estudio de un grupo de investigación de la University of Minnesota en EEUU, publicado en el Journal of the National Cancer Institute, en el cual se presentan evidencias científicas de que la lactancia materna reduce el riesgo de padecer leucemia infantil; y digo controvertido porque faltan datos epidemiológicos, no científicos: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10528028

Como dato curioso a nivel sociológico y cultural, le diré que cuando en mis clases a los alumnos de la Licenciatura de Bioquímica les indico que ninguna leche artificial contiene anticuerpos y que la única manera que tiene un bebé humano de inmunizarse en sus primeros meses es a través de la lactancia materna, todos se quedan asombrados, no dan crédito. Aun sabiendo que los anticuerpos han de conservarse en frío y nunca se ha visto leche artificial que se venda en frío. Una prueba año tras año de la desinformación reinante a este tema que tiene la sociedad.

Sistema digestivo: la leche materna contiene proteínas y otras moléculas altamente específicas humanas para el desarrollo y la maduración de la flora intestinal. Este hecho también está en relación con el anterior punto, ya que el intestino necesita de una flora intestinal adecuada para que pueda ser una barrera efectiva contra gérmenes infecciosos (además de síntesis de vitamina K): http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20450531
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20105662

Más relacionada con el sistema endocrino está la protección que ofrece la lactancia materna frente a la aparición y desarrollo de diabetes en los niños: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16137119

Sistema neurológico: mucho habría aquí que exponer sobre los beneficios de la lactancia materna sobre la maduración del sistema neurológico. Y en este caso particular, no sólo hablo de la leche materna, sino de la lactancia materna de manera integral, donde incluyo el famoso y demonizado vínculo materno, el apego madre-hijo (inmaduro, recordemos) y por supuesto la leche materna. Que los seres humanos recién nacidos necesitan apego procedente de una figura materna (madre o nodriza) es algo ya tan demostrado desde multitud de disciplinas (sociología, antropología, psicología, psiquiatría, pediatría, fisiología, etc.) que no hace falta que yo añada nada más, salvo quizá las referencias bibliográficas obligadas y pertinentes para que usted pueda comprobarlo:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9363425
 http://www.prematuros.cl/cursos/cursolactanciapuertomontt/apegopinto.htm
 http://ojana.wordpress.com/2010/07/30/eduardo-punset-la-crianza-y-el-bienestar-de-la-sociedad_el-abandono-del-bebe-en-la-cuna-es-comparable-al-desamor-en-el-adulto

Además, la leche materna contiene aminoácidos específicos para cada momento del día (aprovecho para indicarle que la composición de la leche materna cambia a lo largo del día, de las semanas, los meses y los años, adaptándose específicamente a las demandas de cada lactante en particular. (No me diga usted que eso no es biológicamente excelente, y que ser capaces de eso no es motivo de orgullo y satisfacción).

En este sentido, la leche materna precipita la maduración del sistema neurológico, puesto que ayuda a crear un correcto ritmo circadiano, y muy señor mío, créame cuando le digo que los niños amamantados y sanos duermen infinitamente mejor y más tiempo que los niños alimentados con leche de vaca deshidratada e hiperproteica, y sus mamás también. No hay que salir de la cama, no hay que despertarse del todo, no hay que preparar nada, simplemente hay que acercar el pecho a la boca de tu bebé y dejarle que beba, coma o se tranquilice.

Nada tan fácil fue nunca tan beneficioso.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15384564

Sistema óseo: Está demostrado que la biodisponibilidad y absorción de calcio y fósforo (imprescindibles en la maduración para el sistema óseo y formación de tejido óseo) de la leche materna es mucho mayor que las de la leche artificial.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1603633

En definitiva, la leche materna es absolutamente fundamental para la maduración completa de los bebés humanos, y quien diga lo contrario, está mintiendo bien por ignorancia o bien por maldad.

4.- Soy una mujer trabajadora, como todas mis amigas que dan el pecho, como mi madre lo fue cuando me dio el pecho, como tantos cientos de miles de mujeres en España que dan el pecho, como tantos millones de mujeres en el mundo que dan el pecho. Y sí, yo me he extraído leche en mi trabajo porque podía. Y si no hubiera podido, tampoco hubiera dejado de dar el pecho, puesto que se puede mantener cualquier toma del día, porque siempre es buena por poca que sea. La glándula mamaria se adapta en su producción de secreción láctea a la demanda que hace el bebé mediante la succión efectiva.

Y sí, he visto mi carrera enlentecida.

Ante esto, dos apuntes: 1) esto es precisamente lo que debemos cambiar, no dejar de dar el pecho. ¿Si te duele la cabeza te cortas la cabeza? Pues si tu carrera se resiente por dar el pecho, la solución no es dejar de dárselo, sino luchar contra esa injusticia.

2) Mi carrera se ha enlentecido, sí, pero también se hubiera enlentecido si no hubiera dado el pecho, porque lo que ha afectado a mi carrera es la mismísima MATERNIDAD. A mi carrera, a mi vida, a mi familia, a mis valores, a mis prioridades, a mi ocio, a toda yo. Y así es como debe ser, porque un hijo no es una prenda de ropa, ni una película, ni algo que le pasa a otra persona. Cuando te pasa a ti, ha de afectarte en todas las facetas, has de vivirlo como lo que es, una de las experiencias más maravillosas del mundo, si no la más. Y puedo decir más, para muchos padres (sobre todo los que se implican en la crianza), la PATERNIDAD también les afecta de manera radical en su carrera y en sus vidas.

5.- Vayamos pues, rebatiendo punto por punto todas las “desventajas” de la lactancia materna que aparecen tan alegremente en el reportaje, sin ningún rigor científico, ninguna referencia bibliográfica ni ningún sentido común:

-"Puede acarrear problemas de salud para la madre como pechos obstruidos, pezones agrietados, candidiasis e incluso mastitis. Aumenta el riesgo por depresión post-parto debido a la falta de descanso de la madre:"

Parafraseándoles a ustedes, la cosa quedaría así: La lactancia artificial puede acarrear problemas de salud para el bebé, como insuficiencia inmunológica, gastroenteritis recurrentes por falta de flora intestinal correctamente desarrollada, otros síndromes infecciosos del tipo de otitis, conjuntivitis, etc. e incluso el síndrome de estrés post-traumático debido a falta de apego con su madre. Aumenta el riesgo por depresión post-parto debido a la falta de descanso de la madre ya que ha de levantarse a preparar el biberón y dárselo como mínimo sentada, de manera que se despeja completamente cada vez que su hijo requiera alimento. Dando teta, a veces ni abres los ojos, levantas un brazo y barra libre para tu hijo.

-"La madre lactante debe ingerir 500 calorías extras al día, ya que la producción de leche implica un mayor esfuerzo metabólico. La mujer debe llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas y ácido fólico: "

No hay absolutamente ningún estudio científico ni riguroso que apoye la primera afirmación de esta frase, sobre todo en mujeres bien alimentadas sanas. Más bien al contrario. Pero aunque así fuera, ¿qué hay de malo en ingerir 500 calorías más al día si se van a invertir en convertirlas milagrosamente en una secreción biológica y necesaria? Siempre quejándonos de que no podemos comer, y cuando podemos, no queremos, ni siquiera sabiendo que va destinado a alimentar a un hijo. Y respecto a la segunda frase, SIEMPRE habría que llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas (el ácido fólico TAMBIÉN es una vitamina, ¿no lo sabían? Seguimos con la desinformación….).

-"Se debe vigilar la ingestión de cualquier tipo de medicamentos, ya que los componentes de algunos fármacos pasan a través de la leche:"

http://www.e-lactancia.org/ Página web del Servicio de Pediatría del Hospital de Denia (Alicante, España) dedicada a la compatibilidad de la lactancia materna con medicamentos y otros productos. Un rápido vistazo a esta magnífica página web y verán ustedes que la inmensa mayoría de los medicamentos son seguros durante la lactancia materna.

-"A las mujeres con trastornos como hipotiroidismo, enfermedades de los pechos, pezón plano o ausencia de leche les resultará muy complicado amamantar a sus hijos:"

Amamantar con hipotiroidismo:
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2265.1989.tb01283.x/abstract.

Madres tratadas con medicación para el hipotiroidismo también pueden dar de mamar: http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/full/108/3/776?maxtoshow=&HITS=10&hits=10&RESULTFORMAT=1&title=milk&andorexacttitle=and&andorexacttitleabs=and&andorexactfulltext=and&searchid=1093796056642_3090&stored_search=&FIRSTINDEX=0&sortspec=relevance&fdate=1/1/2001&tdate=12/31/2001&journalcode=pediatrics

¿Enfermedades de los pechos? ¿a qué se refieren? ¿carcinomas? ¿mastectomías? ¿bultitos?

A propósito, tanto con implantes de silicona como con mamoplastias reductoras, se puede amamantar: http://www.breastimplants4you.com/breast_feeding_complications.htm
 http://bfar.org/possible-reduction.shtml .

Pezón plano: se soluciona inmediatamente con la succión inicial de cualquier bebé a término; y si es prematuro y no succiona bien, se compra una un extractor de pezones que lo único que hace es succionar un poquito para que salga el pezón y así facilitar el agarre del bebé a él.

¿Ausencia de leche? ¿Se refieren a la rarísima enfermedad de la hipogalactia? Porque verdaderamente es muy rara. Todas las mujeres sanas poseemos glándulas mamarias con capacidad para producir leche, al igual que un páncreas que secreta insulina, un riñón que fabrica aldosterona, un hígado que metaboliza los hidratos de carbono con multitud de secreciones enzimáticas, etc. Las tetas funcionan, señores, y si no funcionan, significa que se está enferma.

-"Puede ser muy difícil de compaginar con la vida laboral. La leche puede extraerse y congelarse, pero es un procedimiento engorroso y hace que el niño se acostumbre al biberón y pueda rechazar el pecho"

Insisto, tan difícil de compaginar con la vida laboral es la lactancia materna como lo son el gimnasio, el pádel, el ocio y mantener las amistades. Todo es cuestión de organizarse en la vida, para esto y para todo. Si se puede extraer leche en el lugar de trabajo, se hace, y si no se puede o no se quiere, se mantiene la lactancia materna con las tomas que se quieran. Les aseguro a ustedes que es perfectamente posible y, es más, llegar a casa y amamantar a tu bebé puede ser una excelente manera de reducir el estrés diario, tanto para la mamá como para el bebé.

Respecto a acostumbrarse al biberón, los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva durante sus primeros 4 meses de vida (duración de la baja maternal en España), no tienen problemas para diferenciar perfectamente el biberón del chupete y de la teta. Ellos saben muy bien, por puro instinto natural, que cuando se les ofrece pecho para comer, es infinitamente mejor y más reconfortante que el biberón.

Recomendaciones del NIH (National Institutes of Health) de EE.UU. para las madres lactantes trabajadoras: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/news/fullstory_104184.html

Y respecto al perfil profesional y nivel de educación de las madres lactantes, aquí tiene usted un estudio, publicado en la revista científica Pediatrics (Publicación Oficial de la Academia Americana de Pediatría), donde uno de los datos que presenta, por ejemplo, es que las madres más altamente formadas deciden dar el pecho en un porcentaje muy superior a aquél de las madres con menos estudios http://pediatrics.aappublications.org/cgi/content/full/123/6/e1017

Entre mis conocidas y amigas que damos el pecho, además de yo misma, hay Licenciadas en Arquitectura, en Ingeniería, en Ciencias Físicas, en Derecho, etc. Y les aseguro, a usted y a la Sra Carmen Machado, que somos tan profesionales como la que más, pero la diferencia es que afrontamos la maternidad como algo natural, no como un “impedimento” a nuestra carrera.

-"Deja únicamente en manos de la mujer la responsabilidad de la crianza. Si la mujer se queda en casa, el alejamiento del mundo laboral puede traerle dificultades al reincorporarse o para ser promocionada":

De todos los argumentos, este sin duda es el más falaz. La crianza no es sólo la lactancia materna. El padre apoya, ayuda y se encarga de muchas cosas más relacionadas con la crianza de un hijo. Hablamos de juegos, higiene, ocio, paseos, caricias…tantas y tantas cosas que un padre puede y debe hacer. Pero señores, ellos no tienen glándulas mamarias productoras de leche humana, NO LAS TIENEN, así que, en principio, no están diseñados para alimentar a su bebé. Esto es un hecho, se asuma o no. Alimentar a un bebé humano con leche de vaca deshidratada e hiperproteica solamente para que el padre pueda participar en la alimentación de su hijo es una estupidez de tal calibre que atenta contra todo sentido común, además de una aberración biológica y fisiológica.

Respecto al alejamiento del mundo laboral, vuelta el burro al monte. La baja maternal de 4 meses supone un alejamiento del mundo laboral tanto si se amamanta como si se da leche artificial. Por lo tanto las dificultades para la reincorporación al mundo laboral o para las promociones, las ocasionan los 4 meses de baja maternal, no la lactancia materna. Y en este sentido, ¿pasa la solución por no tener hijos? Este es otro debate, desde luego.

En definitiva, creo que ha quedado patente que todos los inconvenientes que la periodista ha reflejado en su artículo son opiniones, infundadas y subjetivas. De toda la falta de rigor periodístico y científico que se destila de este artículo, estas desventajas ilustradas son una muy buena muestra de que esta mujer no se ha preparado lo más mínimo en el tema que la ocupa.

6.- Respecto a la OMS, les recuerdo que son las siglas de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Es decir, las recomendaciones de la OMS están dictadas para favorecer la salud de la humanidad. Negar o poner en duda dichas recomendaciones, además de un claro atentado contra la salud pública, es un intento de desprestigiar a esta organización, lo cual me parece que habla por sí mismo. ¿Sabe la periodista más que la OMS? ¿Cómo se atreve a dudar de las recomendaciones que da la OMS? Es inaudito, y que usted apoye este artículo publicándolo, créame que tampoco le deja en muy buen lugar, ni humano ni profesional.

7.- SER AMAMANTADO ES UN DERECHO INALIENABLE DE TODO NIÑO.

No lo digo yo, lo dijo afortunadamente UNICEF:
http://www.unicef.cl/centrodoc/ficha.php?id=6.

Como ejemplo, en el Estado de Misissippi existe una ley, aprobada en 2006, que protege al bebé cuando quiere ser amamantado. Esta ley da derecho a la madre a dar de mamar a su bebé en público y en cualquier lugar, y al bebé a ser amamantado cuándo y dónde quiera. Asimismo, todos los empleadores deben permitir que sus trabajadoras puedan extraerse la leche del pecho durante la jornada laboral, y las guarderías deben apoyar la práctica de dar de mamar al niño: http://msdh.ms.gov/msdhsite/_static/resources/2066.pdf

Existen muchos más ejemplos en todo el mundo que dan buena cuenta de lo importante que es mantener intacto ese derecho que tienen los niños a ser amamantados, y cuán injusto e injustificable resulta dejar de hacerlo sin una razón médica para ello.

8.- Apuntes menores:

1) En cuanto a las declaraciones de la abogada y periodista Lidia Falcón: afirma que las campañas a favor de la lactancia materna son falsas. Pues bien, mucho más falso es decir que lo mismo da alimentar a un bebé con lactancia materna que con lactancia artificial. Eso sí que es, desde un punto de vista médico, completamente falso, como se puede comprobar a lo largo de toda esta carta. Y nada tienen que ver los beneficios y derechos sociales de la mujer con amamantar, absolutamente nada señora. ¿Y dónde deja usted el derecho del niño o la niña a ser amamantado? ¿Por debajo de los derechos sociales supuestamente vejados de las mujeres?

En otro párrafo habla de ¿campañas a favor de la lactancia materna supuestamente científicas? No señora, campañas rigurosamente científicas ¡Estudie! ¿Que no se habla de la salud de la madre?

Precisamente amamantar es lo mejor que puede hacer una madre por su salud en cuanto a

-osteoporosis http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8225744
-desarrollo de diabetes http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20800156
-aparición de brotes en enfermas de esclerosis múltiple http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19506118
e incluso riesgos cardiovasculares http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19384111

 2) La lactancia materna no implica “volver a casa”. Se pongan ustedes como se pongan, lo quieran defender como sea, pero no, insisto, la lactancia materna no implica ni volver a casa, ni no trabajar, ni encargarse exclusivamente de la crianza de los hijos ni nada remotamente parecido.

3) Respecto a las tallas que se alcanzan en diferentes lugares del mundo, y su intento de relacionarlas con la lactancia materna, la Sra Lidia Falcón establece una generalización con tan absoluta falta de criterio que realmente asusta. Vamos a ver, el resultado de la talla que alcanza una población, de media, es el resultado de multitud de factores: desde una alimentación correcta y equilibrada, hasta consideraciones genéticas poblacionales, pasando por diferentes estilos de vida de cada país. Decir que la población africana es más bajita que la europea, y que eso se debe a que toman más lactancia materna es una estupidez. ¿No será debido a la desnutrición generalizada?

Pero también podría decirle que los suecos, por ejemplo, son más altos que los españoles, y además que el porcentaje de madres que practican lactancia materna prolongada allí (con apoyos de agencias gubernamentales y empresarios y empleadores) es muy superior que en España. Si quiere, establezca usted misma la relación.

4) Por último, por qué no mencionar también que la lactancia materna ofrece enormes beneficios económicos (tanto a nivel familiar como macroeconómico –menor gasto sanitario para atender a lactantes enfermos-) y medioambientales (no genera residuos de ningún tipo), de manera que ayuda a la implantación del Desarrollo Sostenible.

Sin más que añadir, y agradeciéndole de antemano su interés, su tiempo y sus disculpas, reciba un muy cordial saludo.

Dra. Mª del Carmen Iglesias de la Cruz.

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Más artículos publicados sobre este tema:

El Blog Alternativo:13 consejos para que fracase tu lactancia materna y la réplica.  Excelente resumen contra todos los tópicos.

El parto es nuestro: Buena leche de madres insumisas.

Los ojitos que brillan: Nosotras a lo nuestro: el pensamiento neocon o el arte del escaqueo.

Amor Maternal: La era de las madres vaca. Desglosada y discutida.

Madre rebelde: El mundo está muuu mal

ZGZ Pro parto natural: Mujer vs. Vaca

FEDALMA (Federación Española de Asociaciones pro-Lactancia Materna): Carta de su presidenta.

Los que vamos contracorriente: Otra que dice MUUUUUUU

Bebés y Más: Las madres lactantes contra "el Mundo".


Los Verdes

Desde el correo electrónico del diputado Raül Romeva i Rueda (Iniciativa per Catalunya Verds), me ha llegado la única respuesta que recibí después de la carta enviada a todos los diputados.

Raül  Romeva nos ha enviado este mensaje:

Estimadas/Estimados:

Les agradezco mucho por vuestros numerosos mensajes y vuestro interés, es muy gratificante recibir contribuciones de parte de los ciudadanos.

Para vuestra información adjunto nota de prensa.

Información adicional en : ttp://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/180389

Un saludo cordial.

Raül Romeva i Rueda /Diputado Europeo /Iniciativa per Catalunya Verds /Verdes/ALE en el Parlamento Europeo

COMUNICADO DE PRENSA - Estrasburgo el 20 de octubre

Prolongación del permiso de maternidad de 14 a 20 semanas

Verdes/ALE aplauden que las madres europeas tengan más derechos, aunque menos de los que merecen

El PE se pronunciará sobre la extensión del permiso de maternidad mínimo en la UE de 14 a 20 semanas, con una remuneración equivalente al 100% del último sueldo de la madre. De esas 20 semanas de baja, los diputados proponen que seis sean obligatorias después del parto. La comisión de Derechos de la Mujer también exige a los Estados miembros un permiso de paternidad obligatorio de dos semanas.

Tras el voto esta mañana del Informe sobre la Revisión de la Directiva relativa a los derechos de las madres trabajadoras en la UE, el vicepresidente de Verdes/ALE y ponente en la sombra del informe, Raül Romeva i Rueda (ICV), ha manifestado lo siguiente:

"Finalmente este Parlamento ha hecho un poco de justicia para con las madres trabajadoras de la Unión Europea, aunque no toda la que se merecen. Ha sido un proceso largo. Ya a finales del mandato pasado estuvimos a punto de aprobar, en este Parlamento, un texto que hubiera significado un salto de gigante en favor de los derechos de las mujeres trabajadoras madres. No pudimos votar porque PPE y Liberales se aliaron en su contra y decidieron devolver el informe a la Comisión FEMM.

Tras meses de trabajo hoy hemos votado nuevamente un texto que, sin ser tan ambicioso como el anteriormente rechazado por PPE y Liberales, es significativamente valiente: permite a las mujeres mantener su sueldo durante el periodo de maternidad, fortalece su protección legal contra el despido, permite mayor flexibilidad horaria para compatibilizar mejor la maternidad con el trabajo, amplia el permiso de maternidad hasta, al menos, 20 semanas (aunque algunas y algunos hubiéramos querido que fueran 24, como recomienda la OMS), facilita la movilidad de las mujeres trabajadoras en la UE, y avanza, aunque no tanto como algunas y algunos quisiéramos, en la corresponsabilidad de los padres.

Sin embargo, deben saber las madres y los padres europeos que si este texto no es más ambicioso se debe a algunos grupos de la cámara siguen anclados en la anacrónica idea de que eso de tener hijos es, simplemente, una responsabilidad que atañe sólo a las mujeres, y no de la sociedad en su conjunto, como algunas y algunos defendemos. Felicitémonos pues, de momento, pero no bajemos la guardia".

Isabelle Zerrouk
Attachée de presse
Verts/ALE au PE

Le agradezco a Raül Romeva que nos haya enviado este mensaje a los ciudadanos que nos pusimos en contacto con él, y reproduzco la respuesta que acabo de enviarle por email:

Gracias, Raúl. Ha sido el único diputado de quien he recibido respuesta.

Su intervención ante el PE me parece muy buena. Sólo un detalle. Donde usted dice que sólo las mujeres podemos embarazarnos y parir, pero que para ello necesitamos el apoyo de toda la sociedad, yo hubiera incluido: y amamantar.

Es una omisión que no es baladí, dado que precisamente la leche materna es el principal motivo de conflicto político hoy en día entre los distintos feminismos y entre las distintas estrategias políticas sobre la maternidad, y para mí la clave incluso de la necesidad de prolongar esta baja maternal.

La lactancia materna además es -o debería ser- una causa ecologista de primer nivel, dado que, entre otras muchísimas cosas, significa comenzar la vida al margen de la industria láctea y de los plásticos.

El movimiento a favor de la lactancia materna y de la crianza natural, es hoy en día uno de los movimientos ecologistas más vivos que existe. Las madres "pro crianza natural" somos en gran mayoría pro teta, pro alimentación ecológica, pro pañales de tela, pro ropa de tejidos ecológicos para nuestros bebés, pro derechos de los animales, pro respeto a la vida... y con ello estamos contribuyendo a que la próxima generación "nazca ecológica".

Este es un movimiento creciente, cuya lugar de expresión es fundamentalmente la red, con una inmensa cantidad de páginas, blogs y foros de madres y padres, que desde mi modesta opinión, estamos dando un vuelco importantísimo a la mentalidad dominante.

Ignoro la importancia que en vuestros proyectos políticos le están dando a esto, pero me parece vital, y quizás un nicho de mercado interesante para vuestras campañas políticas.

No sé si ha estado al tanto de la polémica que se ha suscitado esta semana contra el reportaje aparecido el domingo pasado en el suplemento de El Mundo, en el que comparaba a las madres lactantes con vacas. La movilización entre el movimiento de madres "lactivistas" ha sido inmediata, y ha tenido un gran impacto en la red.

Reproduzco el texto de su intervención en mi blog, y también este mensaje que le envío.

Un saludo!!!

Ahora, visitando la página de los Verdes Europeos, me encuentro con esto de la Food Revolution, y me pregunto: ¿Cualquier "food revolution", cualquier "food culture", no ha de comenzar por la lactancia materna?

20 de octubre de 2010

Buena noticia: el Parlamento Europeo aprueba la baja maternal de 20 semanas

Por poco margen, pero finalmente la Eurocámara ha aprobado ampliar la baja maternal mínima a 20 semanas.

Como decíamos antes, lo interesante es que esta baja se acerque, por lo menos, a las 24 semanas. Así los bebés pueden permanecer con sus madres los 6 meses que se recomiendan de lactancia materna exclusiva, y al quedarse con otras personas, pueden iniciar la alimentación complementaria (con cucharilla) en nuestra ausencia.

Este pequeño detalle, que puede costarle a las arcas públicas 1000 millones de euros al año, puede a la larga ahorrarnos muchas cosas. Sería interesante que alguien estudiara cuánto nos terminaríamos ahorrando en Sanidad Pública, con esas lactancias apropiadas. Y en otras cosas que no es posible contabilizar.

Además, se me ocurre, que prolongando las bajas maternales (y paternales) podríamos plantearnos la posibilidad de articular un sistema de sustituciones laborales, que permita a los PARADOS ocupar temporalmente esos puestos, de una manera rápida y efectiva, y sin que a los empresarios les cueste dinero. ¿Es posible algo así? ¿Alguien sabe si se ha estudiado o si se puede estudiar?

19 de octubre de 2010

Las "malas" madres

Por Ileana Medina Hernández



En el patriarcado, todo el mundo está huérfano de madre
Victoria Sau

Lo que conocemos por "civilización occidental", la unión del judeo-cristianismo con el Imperio Romano, se fundó sobre la omisión de la madre.

El valor simbólico del mito de Rómulo y Remo es precisamente ese: la orfandad. La madre ha desaparecido y en su lugar aparece una loba. Roma y su imperio de césares se fundaron con la madre ausente.

En el mito judeo-cristiano, sucede exactamente lo mismo. Los seres humanos tenemos una madre: Eva, salida de la costilla de Adán (o sea, secundaria) y además pecadora. De esa guisa,  todos somos unos "hijos de puta". Pecado original que consiste tanto en querer saber, como en asumir nuestra sexualidad. ¡Vaya pecado!

María, la madre cristiana, era lo contrario: virgen. O sea, Eva pecó y por ello fue condenada (a parir con dolor). María, con la lección aprendida, no llegó siquiera a pecar. La dualidad virgen/puta nos ha encorsetado a las mujeres a lo largo de estos milenios de civilización patriarcal.

En la mayoría de los cuentos infantiles clásicos también la historia parte de una madre muerta, a partir de la cual se desata la desgracia, y la búsqueda de un "príncipe" salvador.

Estos mitos encierran en sí mismos una verdad "oculta" durante muchos siglos: la sociedad patriarcal reprime a la mujer, y con ello, perjudica su poder maternante. Nos convierte a todos en huérfanos, de cierto modo.

El llamado "feminismo de la igualdad" perdió el rumbo al creer que lo peor del patriarcado ha sido que las mujeres no hayamos podido acceder a los oficios y profesiones, al trabajo remunerado, a la vida pública, al derecho al voto, y al poder político y económico.

Eso es cierto, y muy lamentable. Pero lo peor, lo que nos cuentan Luperca, Eva y María es que la mujer mutilada, reprimida y violentada, no es la madre que ella misma puede llegar a ser.  Nuestros cuerpos reprimidos son la forma de reproducción del patriarcado.

¿Por qué?

Pues porque embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad femenina. La represión de la sexualidad femenina  no sólo nos ha perjudicado como mujeres, sino que ha perjudicado a las criaturas, criaturas que somos todos.  

Todos descendemos de esa madre maniatada, y como consecuencia, frígida. La cría humana necesita una madre sexual, feliz en su propio cuerpo, y capaz de sentir placer al concebirle, al gestarle, al parirle, al amamantarle y al abrazarle.

Una mujer plena, amada y sostenida, cuya libido, cuya  poderosa energía vital, se desplace hacia la cría en el puerperio, para que así el niño construya su sistema emocional desde el amor, no platónico, sino palpable, corporal, líquido, lechoso y caliente.

El problema actual de la maternidad y la culpa, no es que las mujeres nos hayamos incorporado al trabajo. La mujer que no trabajaba en el pasado también estaba mutilada, aún más que las mujeres actuales. Las mujeres ricas de las épocas anteriores eran separadas de sus hijos nada más nacer, que eran criados por otras. Las mujeres pobres bastante tenían con su miseria, la ignorancia, insalubridad, las enfermedades, el marido abusador...(y sigue siendo así en la mayor parte del mundo).

La dominación se delata en nuestros cuerpos de dos maneras básicas:

- Sexualidad reprimida: Todavía existen mujeres que ni siquiera saben lo que es un orgasmo. La cópula se sigue representando en todas partes como un "mete y saca" en el que la mujer gime y el hombre finalmente eyacula. Algo totalmente disociado de la verdadera sexualidad femenina.

-Autoestima baja: Siglos y siglos de mujeres sometidas, a la violencia emocional y física, como se sigue demostrando tristemente cada día. Los procesos fisiológicos de las mujeres considerados como algo de lo que avergonzarse: menstruación, flujo vaginal, olor, embarazo, parto, menopausia... considerados y tratados como enfermedades.

Estos dos factores influyen decisivamente en la MATERNIDAD. La maternidad es sexualidad: embarazo, parto y lactancia son parte de nuestro ciclo sexual, de nuestro ciclo reproductor. Vivirlos desde nuestra sexualidad reprimida y desde nuestra baja autoestima perjudica a nuestras criaturas, de una manera invisible.

La "emancipación" de la mujer no es sólo la emancipación económica, y ahí es donde fallan las "feministas de la igualdad". La liberación femenina -y masculina- es un camino que nos lleva hasta nuestro propio cuerpo. A la asunción y no a la negación de nuestra biología y de nuestras emociones.

Tenemos la necesidad de curar la femineidad, para curarnos a nosotras mismas y a la vez, curar la maternidad. Para mejorar el entorno en que se forjan todos los miembros de la especie. Y dejar de ser los recipientes de reproducción del patriarcado frígido, duro y violento.

La reivindicación pública por parte de cada vez más mujeres del embarazo consciente, del parto libre y de la lactancia materna no va dirigida  contra otras mujeres ni contra otras madres. No es un ataque a ninguna otra mujer ni opción. Cada una de nosotras es libre, o mejor dicho, cada una es presa de nuestras propias circunstancias y de nuestra propia historia personal, totalmente respetable.

Pero como sociedad, los poderes públicos, las políticas sociales deberían tomarse en serio la mejora del entorno en que se forman, nacen y se crían todos los seres humanos del futuro.

Creo que la libertad de las mujeres pasa por la libertad de asumirnos y reconciliarnos con nuestros cuerpos, con nuestra sexualidad y con nuestra autoestima.

Devenimos madres por los mismos mecanismos biológicos que lo hacen las monas, las lobas, las vacas, las murciélagas y todas las demás mamíferas. Si no somos capaces de concebir, de parir, o nuestras tetas no funcionan, algún problema grave hay subyacente, un problema que se trasmite de generación en generación, a través precisamente de la maternidad y la crianza, y que se ha agravado en el último siglo por la excesiva tecnologización y perturbación de los procesos (y por la gran facilidad con que, aparentemente, podemos sustituirlos).

Si de repente al 70% de los seres humanos nos dejara de funcionar nuestro hígado, ¿intentaríamos buscar las causas, verdad? ¿Entonces por qué vemos como algo "normal" que a las mujeres dejen de funcionarnos nuestras tetas? ¿Por qué las mismas mujeres creen que "no tener leche" es una desgracia que les ha tocado sin más, y que no tiene remedio más allá del biberón?

La represión no sólo afecta a las mujeres, también afecta a los hombres. Durante siglos nos hemos alejado de nuestros cuerpos, en los que quedan perpetrados las huellas de nuestras propias historias de desamparo, de desamor, de miedo, de represión y de acorazamiento frente a las emociones: eso son las enfermedades.

Wilhem Reich (como el gran "nigromante" y sabio que fue) lo vio con claridad : al nacer, aprendemos pronto que el amor maternal y paternal no es incondicional. Que debemos reprimir nuestras emociones, nuestros deseos y nuestras conductas para recibir amor y aprobación. Y a partir de ahí surge todo.

“La civilización comenzará el día en que la preocupación por el bienestar de los recién nacidos prevalezca sobre cualquier otra consideración" -dijo.

Con ese mal empezar, la historia de la infancia ha sido la que describe el historiador Lloyd deMause: la historia de la infamia, del maltrato, de la violencia, del abuso, la historia de cómo la raza humana destroza a sus propios miembros desde el mismo comienzo de su vida.

Así es como se trasmite la represión -y la carencia de cuidado- de generación en generación. Y por eso, cuando devenimos madres nos ataca la culpa. Nos ataca nuestra propia "sombra", nos deprimimos con tanta frecuencia... La niña desamparada que a su vez fuimos se apodera de nosotras y llora en competencia con nuestro bebé.

El hombre, que debería ser nuestro sostenedor emocional en ese momento, pero que también fue un niño privado, no puede asumir ese papel. Al revés, muchas veces se convierte en el depredador emocional de la madre y de la cría, reclamando para sí la atención que el bebé merece. (A lo largo de siglos, las mujeres dominadas hemos tenido que servir de criadas de nuestros maridos, "ladrones" de cuidados que corresponderían a las crías, a quienes ellos tendrían también que cuidar. Así el padre no sólo no ha sido cuidador, sino que le ha arrebatado a la madre buena parte de sus energías cuidadoras).

Cada vez que dejamos al niño llorar sin consolarlo, cada vez que lo dejamos solo, cada vez que le gritamos o pegamos, cada vez que reprimimos sus emociones diciéndole que no se llora, cada vez que le negamos nuestro cuerpo, nuestro tiempo o nuestra mirada, estamos proyectando nuestra propia infancia. Herimos a los demás donde mismo hemos sido heridos.

Ésa es la historia de puerperios que tan bien ha descrito la psicoterapeuta argentina Laura Gutman en sus libros. Esa es la historia de "represión del deseo materno" que magistralmente explica Casilda Rodrigañez. Esa es la historia oculta de nuestras enfermedades que revela la la filósofa y psicóloga polaco-suiza Alice Miller en El cuerpo nunca miente. y el resto de sus libros. Esa es la historia de desencuentro con nuestro útero, nuestros ovarios, nuestra vagina y nuestros pechos que retrata la médica norteamericana Christiane Northrup en Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer.

La relación entre sexualidad femenina y maternidad es la clave. La clave de nuestra incapacidad para sentir placer al parir, amamantar o al sostener a nuestros hijos. Y ésa, nos ha sido arrebatada, de manera genérica, a lo largo de siglos de represión.