29 de noviembre de 2010

¿Desde arriba, o desde abajo?

Por Ileana Medina Hernández



Es verdaderamente complicado intentar hacer un análisis en unas pocas líneas, cuando de lo que se trata es de cambiar verdades que han sido asumidas como tales durante más de 2.000 años , o sea, durante todo el periodo que conocemos como "histórico".

La crianza y educación "desde arriba" es una de ellas.

El pensamiento dominante en Occidente durante siglos, inspirado por el judeo-cristianismo y coronado por la Ilustración, ha mirado siempre al ser humano "desde arriba", desde un dios celestial superior castigador y omnisciente, desde la energía solar masculina.

Así, los niños pequeños han sido vistos, en el mejor de los casos, como tabulas rasas que hay que llenar "desde arriba" para convertirlos en personas. También como pequeños monstruos que hay que "domar", animalitos que hay que "civilizar", demonios que hay que reprimir, seres violentos y agresivos que hay "educar", piedras en bruto que hay que "pulir"...


1.-EL ENFOQUE ADULTOCÉNTRICO: represión y unidireccionalidad.

El enfoque adultocéntrico consiste básicamente en eso. En mirar desde arriba, desde la mirada del adulto, y creer que a esas pequeñas personitas hay que llenarlas de normas, de miedos, de amenazas, de coacciones, de órdenes, de autoridad, de límites, porque si no, pueden convertirse en algo terrible y peligroso.

El enfoque adultocéntrico se ha transmitido de generación en generación a través de la "pedagogía venenosa" que tan bien define Alice Miller. Los niños maltratados se convierten a su vez en adultos que creerán en la necesidad de maltratar a sus propios hijos para que sean como ellos. Herirán donde mismo han sido heridos, "por su propio bien".

Dentro de ese enfoque adultocéntrico, hay dos vertientes, que casi siempre van juntas, aunque pueden ir separadas. Una, la vertiente represora. Parte de la base de que el ser humano nace con una cuota de "violencia" innata que hay que reprimir para poder vivir en sociedad. Es el " hombre lobo del hombre" de Hobbes, que llegó hasta el mismo Freud.

Freud pensó que el "malestar en la cultura" provenía precisamente de que el ser humano se veía obligado a reprimir la violencia innata para poder vivir en sociedad. Freud creía en la existencia de una pulsión de destrucción o agresión innata -tanatos- igual de poderosa que la pulsión amorosa o eros.

No dejéis de leer el intercambio de correspondencia que Freud mantuvo con Einstein a propósito de la guerra. Es justamente el intercambio entre dos grandes hombres del siglo XX que representan cada uno una postura diferente: la de quien cree en la bondad innata del ser humano (Einstein) y la de quien cree en la maldad innata del ser humano (Freud). Es muy probable que los primeros hayan sido lo suficientemente amados y sostenidos en su infancia; y los segundos, no tanto.
"La cuestión de la bondad innata de las criaturas humanas ha sido tema de controversia universal, controversia que Freud, para no enfrentarse al orden social de nuestra civilización, lleva al extremo de afirmar la existencia del tánatos innato y a calificar a las criaturas humanas de perversos polimorfos. Si somos malas, sea cual sea nuestro pecado original, la represión está justificada; pero si somos buenas, entonces los malos serían los que nos reprimen. Por eso, al final de todos los discursos nos encontramos con esta misma controversia. 
El tánatos innato, el karma, el pecado original... son, en definitiva, discursos de culpabilización de la víctima, que es el rasgo más universal de las relaciones de dominación."
(Rodrígañez, Casilda: La sexualidad y el funcionamiento de la dominación, 2008, pág. 30)
Si partimos de esa base, de la existencia de una "maldad innata", una de las funciones principales de la educación sería precisamente la represión o al menos la contención cultural de esa violencia primaria.

La segunda vertiente, sería la vertiente "transmisora de conocimientos". Desde el enfoque adultocéntrico dominante durante siglos, la educación consistiría en transmitir conocimientos de un modo unidireccional, de arriba hacia abajo, del maestro al alumno, del adulto al niño, "embutiendo conocimientos" como si de engordar un pavo de Navidad se tratara. "La letra con sangre entra" fue un lema pedagógico durante muchos siglos practicado.

Esta segunda vertiente, aunque es la que predomina todavía hoy en la mayoría de las escuelas donde un maestro de pie imparte monólogos a un grupo de niños sentados, callados y reprimidos, siempre ha sido también cuestionada por algunos pedagogos de avanzada. El conocimiento sería algo que hay que construir desde adentro, desde la motivación interior, con la participación activa y el protagonismo total de los niños, siguiendo sus ritmos, motivaciones y necesidades.

La primera vertiente, la de la necesidad de "reprimir" y  "educar" para que los niños no salgan "tiranos" ni "monstruos", está, si se quiere, casi intocada en todos los ámbitos, incluso entre las autoridades políticas y educativas.

Es frecuentísimo oír, cada vez que vemos en las noticias un niño o un adolescente delincuente o criminal, que se alzan las voces: "es que hacen falta normas, es que hace falta autoridad". Quienes así piensan, más o menos inconscientemente están diciendo que los seres humanos seríamos "monstruos delictivos" si no se nos ponen normas "desde la cuna", autoridad clara, y "un cachete a tiempo".


2.-La CRIANZA CON RESPETO: ¿"dejadez"? o ¿"sobreprotección"?

En los últimos años, sin embargo, un nuevo paradigma emerge para hacer añicos estas dos vertientes de la educación y la crianza adultocéntricas:

Se trata de la llamada CRIANZA CON RESPETO, CRIANZA CON APEGO, CRIANZA CON AMOR (attachment parenting).

Los principios de la crianza con respeto se basan en las EVIDENCIAS CIENTÍFICAS que ha aportado la neurología, la psicología y la psiquiatría sobre el importante papel que el EMBARAZO (la etapa prenatal), EL PARTO (el nacimiento), Y LA PRIMERA CRIANZA tienen en la formación de nuestra personalidad, de nuestro carácter, de nuestra capacidad de empatía, de nuestra capacidad de amar.

Las "pulsiones agresivas" de las que hablaba Freud podrían no existir, o reducirse mucho, si cada bebé es deseado, gestado conscientemente, nacido en un parto natural sin violencia, y criado desde el deseo materno, desde la corporalidad, la lactancia materna natural, la compañía para dormir, el porteo para andar durante el día, hasta que sea el mismo niño el que se va independizando.

O sea, si el ser humano es AMADO desde el primer minuto de su gestación,  y amado en un modo en que él pueda recibirlo como tal: con presencia, amor y caricias; las pulsiones "agresivas" no llegarían al río. Las pulsiones agresivas crecen en respuesta al desamor de ese entorno primal, de los inicios de la vida, y no como algo biológico ni genético. La capacidad de odiar y agredir existe, pero sólo se desarrolla en un entorno hostil.

Quien oye hablar de esto, y oye campanas y no sabe dónde, suele tener dos tipos de reacciones curiosamente contrapuestas entre sí:

-Que la crianza con respeto es similar al abandono, dejando al niño hacer lo que quiera. Sin límites, sin normas, sin referentes... No es así. En la crianza con respeto el niño aprende A RESPETAR SIENDO RESPETADO. Aprende los límites naturales que rodean la vida de su familia y de su comunidad. La autoridad patriarcal conductista y adultocéntrica es sustituida por PRESENCIA, COMPAÑÍA, AMOR, interacción permanente... sobre todo durante LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DEL NIÑO.

-Por el contrario hay quien piensa que la crianza con respeto es SOBREPROTECTORA, acaparadora, devoradora de la individualidad de los niños. Que la madre iría corriendo tras el niño para enchufarle la teta cuando este se quiere ir a la universidad. Tampoco es así.

No digo que no pueda existir quien dé teta tres años y a la vez abandone a su hijo, o que se convierta en una tirana sobreprotectora de por vida. Puede haber de todo en la viña del señor. Imperfectos somos todos y cometemos todo tipo de errores, demos o no la teta.

Pero la filosofía, la teoría de la crianza con respeto no es ni "dejadez" ni "sobreprotección".

Ambas posturas CONTINUARÍAN SIENDO ADULTOCÉNTRICAS, puesto que parten de las necesidades del adulto. En el primer caso de la necesidad de salvarnos nosotros mismos, dejando a los niños a la deriva; en el segundo caso, de la necesidad de sentirnos importantes, omnipotentes, imprescindibles en la vida de "nuestros" hijos; o de un miedo a la vida paralizador.

Los primeros, los del abandono, suelen ser fatales en los primeros años de vida de los niños. Suelen delegar la crianza, la responsabilidad y el cuidado, en manos de otros. Digamos que es la tentación más fuerte que hay hoy en día, cuando madres y padres, tan ocupados en nuestras vidas laborales y/o atrapados en unas dinámicas sociales explotadoras, dejamos a los niños en manos de cuidadores extraños desde los pocos meses, sustituimos la leche materna por el biberón que puede dar cualquiera, los acostumbramos con métodos conductistas a dormir solos desde bien pequeños, no los cogemos en brazos "porque se acostumbran", les dejamos llorar para que aprendan "que la vida es dura", pensamos que la escuela es la responsable de su educación, etc...

El abandono es fatal en los primeros meses y años de vida del niño, cuando la necesidad de CONTACTO, de cariño, de brazos, de calor humano, de tacto, es el único modo que tiene el bebé de sentirse querido y protegido.

Cuando esa necesidad de contacto, de TIEMPO compartido con la familia, de CUERPO progenitor se satisface, es muy poco probable que surja un individuo patológico, un neurótico, un psicópata o un futuro delincuente.

También es muy probable que con esa base, se construya una relación de comunicación empática y sincera entre padres e hijos, desde la cooperación y no desde la autoridad o la lucha permanente, que haga innecesarios los métodos autoritarios tradicionales.

Por eso, a veces desde la crianza con respeto se habla de la "innecesariedad" de los límites. Los límites, cuando la familia está presente de día y de noche, y cuando las necesidades afectivas están de verdad cubiertas, se desprenden de un modo natural, desde la imitación, el EJEMPLO, la cooperación  y el respeto, sin necesidad de castigos ni azotes. Sin violencia física ni emocional.

El otro modelo, el modelo sobreprotector, suele ser fatal de la adolescencia en adelante. Son padres que no dejan a sus hijos crecer, que siempre quieren que sean bebés bajo sus faldas, que no los dejan ni a sol ni a sombra, y que se "realizan" a través de sus hijos, imponiéndoles que sean como ellos quisieran haber sido.

Lo curioso es que frecuentemente hay gente que es lo uno y lo otro. Que hacemos las cosas al revés. Que en la infancia abandonamos, y en la adolescencia sobreprotegemos. O que al mismo tiempo que aplicamos el método Estivill sobreabrigamos en invierno.

Quienes ven en la teoría de la crianza con apego el peligro de la "sobreprotección" o el peligro de la "dejadez" es porque siguen atrapados en la dimensión adultocéntrica, porque no pueden imaginar un mundo donde los niños saben lo que hacen, porque no pueden confiar en la naturaleza, y por ende ven miedos y peligros por todas partes cuando la naturaleza hace su trabajo.

Todos los animales crían a sus hijos (les amamantan hasta que sean ellos mismos quienes se desteten, duermen con ellos, les protegen durante la noche y el día...) y luego, cuando estos crecen, se van y muchos no vuelven a verlos nunca más.

Ofrecen raíces, y luego alas. De eso se trata.



3.-APOYO Y NUTRICIÓN DESDE ABAJO.

La crianza con respeto, crianza con apego, crianza NO ADULTOCÉNTRICA, se propone fijar la atención en las necesidades del niño, del hijo. En respetar sus ritmos, en NUTRIRLES DESDE ABAJO.

La madre es la TIERRA. Como si fuéramos plantas, la progenitora nos conecta con el universo, ofrece LOS NUTRIENTES NECESARIOS para que los niños puedan nutrirse física, emocional e intelectualmente, y crecer ellos a partir de nuestro APOYO, de nuestro SOPORTE, de nuestra raíz.

Desde este punto de vista, las madres y padres sólo tenemos que estar bien nutridos nosotros mismos. Tanto física, como emocional, como intelectualmente, para que los niños tengan de dónde chupar para crecer. No tenemos que imponer, ni marcar límites, ni pegar, ni luchar, ni tampoco anularnos, ni sacrificarnos: sólo tenemos que ser personas libres nosotros mismos, y acompañarles en su crecimiento.

Libres, no esclavos del trabajo. Libres, no esclavos del éxito social. Libres, no esclavos de nuestra historia personal de desamor y de nuestra incapacidad afectiva. Libres, no esclavos de unos patrones rígidos de belleza física. Libres, no esclavos del dinero y el consumo. Libres, no esclavos del qué dirán ni de lo políticamente correcto.

Libres para concebir y gestar hijos cuando podemos ofrecerles el mejor entorno posible y todo nuestro amor, compañía cuando la necesitan, leche materna, afecto, cuidado, cuerpo y sostén a raudales, comida sana preparada por nosotros mismos, mirada, juego, nutrición física y emocional mientras son pequeños y la necesitan.

Ellos, los niños, son los que marcan su propio crecimiento. Ellos son los dueños de sus vidas. Vidas propias que sólo necesitan UN TERRENO FÉRTIL, sostenedor y amoroso para desarrollarse.

La tierra está debajo de sus pies, no encima. No los pisa ni los aplasta, sino que los empina. La tierra nutre, no manda. La tierra sostiene, no impone. La tierra es femenina. La tierra es humilde. La tierra está siempre disponible. La tierra nutre y da la base para erguirse y llegar hasta donde cada uno sea capaz.

Los niños son los que deciden cuándo destetarse (lo natural según los estudios parece que sería entre los 2,5 y los 7 años); ellos son los que deciden cuándo se sienten seguros para dormir solos; ellos son los que deciden cuándo y qué comer de entre los alimentos que les ponemos a su alcance; ellos son los que deciden cuándo emanciparse siendo personas seguras, sólidas, afectuosamente tratadas, cuidadas y respetadas.

Ese es y ha de ser el modelo que se debería apoyar desde la sociedad en su conjunto, desde las políticas sociales, laborales y educativas. Que cada uno luego es imperfecto, es obvio. Pero a nivel teórico, y de instrumentación de políticas, las cosas deberían comenzar a aclararse.

La crianza y la educación no adultocéntricas, la crianza y la educación con apego y con respeto, la crianza y la educación centradas en el niño y no en las necesidades insatisfechas de los adultos, la crianza y la educación desde abajo, crean INDIVIDUOS SOSTENIDOS, CONFIADOS, SEGUROS, LIBRES, AMOROSOS, EMPÁTICOS, RESPETUOSOS, SÓLIDOS, SANOS, CREATIVOS Y PACÍFICOS.

27 de noviembre de 2010

La educación prenatal y la paz mundial

"Podemos esperar que seres gestados, nacidos
y educados en el amor y el respeto
sean capaces de construir un mundo más humano,
más justo, pacífico y fraternal
en donde cada uno pueda encontrar su lugar y estar al servicio de todos."

La Organización Mundial de Asociaciones de Educación Prenatal, con Estatus Consultivo Especial en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, presenta:



26 de noviembre de 2010

La violencia obstétrica es violencia de género

O simplemente, Violencia, sin más.

"Por tu propio bien", Corto realizado por la directora española Icíar Bollaín, para el proyecto Hay Motivo (2004).

24 de noviembre de 2010

Requisitos para dirigir una nación

Por Ileana Medina Hernández



El principal problema de la historia universal de la filosofía y del pensamiento es que la han escrito hombres que no se han embarazado, no han parido ni tampoco han cuidado nunca bebés ni niños pequeños. Eso significa, básicamente, que no saben nada de la vida.

Una sociedad dirigida, escrita y pensada en su totalidad por personas ajenas al inicio, al milagro y al cuidado de la vida, no puede ser una sociedad buena.

Hagamos el siguiente experimento:

Estudie usted durante más de 20 años. Estudie historia, filosofía, lengua, literatura... Leáse a todos los filosófos desde los presocráticos hasta los postmodernos. Leáse toda la buena literatura universal de las lenguas más habladas del planeta, y también de las pequeñas. Disfrútelo. Cuestiónese a los profesores y a los dogmas, lea e investigue por sí mismo.

Estudie ciencias. Física, Química, Matemáticas, y sobre todo, Biología, Ciencias Naturales. Aprenda y observe en el mundo real cómo funciona la vida en todas sus formas, desde las procariotas hasta los primates.

Termine la universidad. Luego haga un máster y un doctorado. Trabaje un par de años de becario, y otro par bien puteado en una gran empresa. Cambie de país, viaje, conozca las culturas de todos los continentes.

Si ha hecho todo eso antes de los 35 años, entonces, embarácese.

Conciba un hijo en un acto sexual apasionado e inolvidable con la persona que ama y que le ama.  Llévelo 9 meses en su vientre. Sienta cada mes como crece dentro de usted, sienta sus movimientos, sienta como se acomoda entre sus vísceras. Vívalo luna tras luna, sueñe con su cara, con su felicidad futura, con la vida que merece tener.

Páralo, permítale nacer naturalmente, sin interferencias externas. No permita que ningún extraño intervenga en el proceso. Espere su momento, busque su sitio, muévase, y sienta como la vida rompe sus entrañas y sabe nacer una criatura sana, palpitante y deseante.

Continúe el experimento. No se separe del bebé. SÓLO OBSERVE. Como buen científico usted sabe que no debe interferir en el experimento. Deje que el recién nacido haga lo que quiera. Sienta como repta sobre su cuerpo y busca la teta. Sólo desea eso: permanecer junto a usted y alimentarse de su pecho.

Continúe el experimento. No lo interrumpa. El bebé no puede desplazarse por sí mismo. Sólo quiere permanecer junto a usted, que usted lo transporte y lo lleve junto a sí  todo el día. 24 horas. Alimentándolo con su propio cuerpo.

24 horas. 7 días. 4 semanas. 9 meses. Otros 9 meses en los que el bebé no querrá ni podrá separarse de usted, solo irá sobre usted y comerá cuando lo necesite. No lo fuerce. Si lo coloca sobre cualquier superficie y se aleja, el bebé llorará y le reclamará. Como buen científico, usted no interferirá en el proceso que está observando. Se limitará a satisfacer las demandas del bebé, a dejarle actuar, a protegerle de los peligros, y a investigar sobre su conducta innata y sus deseos.

Pasará un año, y usted no se ha separado del bebé ni un solo minuto. Entonces el bebé será capaz de caminar por sí mismo. Pero todavía llora si usted desaparece de su campo visual. Tardará por lo menos 3 ó 4 años en permitir que usted se aleje y se marche durante un rato.

Entonces, y sólo entonces, podrá usted, uniendo lo que ha aprendido durante estos 3 ó 4 años, con todo lo que estudió los 30 años anteriores, llegar a sus propias conclusiones sobre la NATURALEZA DE LA VIDA HUMANA.

Quizás podrá entonces usted, escribir su propio tratado de filosofía, de psicología, de politología, de teología, o de fisiología humana. Podrá intentar definir lo que es el amor, las emociones, la empatía, la generosidad o la paciencia.

Quizás pueda usted entonces dirigir pueblos y países, fundar empresas, diseñar políticas sanitarias, dirigir el comercio y la política internacional.

Ser madre o padre -sobre todo de la forma en que se es madre o padre en la sociedad actual- no es garantía de aprender nada. También hay algunos sabios y sabias que no han necesitado parir ni criar para comprender el milagro de la vida.

Pero desde luego, parece muy difícil acertar teorizando sobre la humanidad, o dirigiendo la vida de un pueblo, si antes no se ha permanecido un buen tiempo amando, cuidando, observando, sosteniendo y satisfaciendo las necesidades físicas y emocionales de los niños pequeños.

¿Probamos a tener una sociedad dirigida por seres humanos que se hayan embarazado, parido, amamantado y criado a varios hijos del modo antes descrito, que hayan permanecido meses y años cuidando y nutriendo con su propio cuerpo a niños pequeños, y que además tengan DIGNIDAD,  LIBERTAD, CONOCIMIENTO, FORMACIÓN Y PRESTIGIO SOCIAL?

¿Cree usted que en un mundo así habría guerras, miseria, hambre, niños que se mueran de enfermedades curables, explotación, enajenación, abuso, violencia generalizada?

Pues ahora ya sabe a quien tiene que votar en las próximas elecciones.

23 de noviembre de 2010

Recuperando el olfato

Por Ileana Medina Hernández



Cuando me quedé embarazada, lo supe por el olfato.

Antes de hacerme ningún test, esa mañana noté que todos los olores del camino hacia la escuela donde trabajaba eran inusitadamente fuertes. Que pedazos de acera que normalmente no olían a nada, ese día olían a yerba recién cortada, o a rastros de basura. Que pasar por la esquina de la gasolinera era insoportable, y que mis compañeras usaban perfumes caros. Supe por el olfato que mi cuerpo había cambiado, y que el milagro se había producido. Al atardecer, pasé por la farmacia y el test lo confirmó.

Es muy probable que, a lo largo de la evolución, las hormonas del embarazo hayan acentuado el sentido del olfato para que las embarazadas tengamos más precaución de no comer alimentos en mal estado, plantas venenosas o sustancias irritantes que puedan hacernos daño a nosotras y al bebé, sobre todo en el primer trimestre.

Cuando nació mi hija, el recuerdo más fuerte que tengo del mismo momento de su nacimiento es su olor. Me llegó el olor antes de verla, ese poderoso olor a entrañas, mezcla de líquido amniótico, de sangre, de sexo, de fluidos vitales... lo guardaré en la mente mientras viva.

El olfato es el más primitivo de los sentidos, y también el más importante al nacer, cuando el recién nacido reconoce a su madre y busca la teta por su olor. Todos sabemos que muchas madres del reino animal rechazan a sus crías si un desconocido las toca, y pierden esa capacidad de vínculo. No sé si existen estudios sobre el papel del olfato en el establecimiento del vínculo madre-bebé, pero intuyo que puede ser significativo.

El olfato es muy importante para la supervivencia en casi todas las especies de animales. Sirve para distinguir los enemigos, y también para reconocer la familia. Para distinguir los alimentos de los venenos. Para anticipar los peligros, acotar territorios y jerarquías y para establecer alianzas. Dicen que los seres humanos somos capaces de identificar más de 10.000 olores, aunque creo que la mayoría de las personas perdemos esa capacidad o no la ejercitamos.

Incluso es posible que elijamos pareja por el olfato. Las feromonas son un elemento de comunicación no verbal muy importante, que tienen su papel en la atracción sexual y también en la sincronización de los ciclos de mujeres que viven juntas, lo cual sugiere una interesante pista sobre la importancia ancestral de la convivencia de los grupos de mujeres, para la reproducción de la especie.

El olfato, junto con el tacto, son sentidos que no pueden "teletransportarse", que nos mantienen en contacto con la realidad, con la dimensión corporal y material de las personas, de los objetos y de la naturaleza. Son química, biología, corporalidad, fluido, energía directa. Son la base del contacto físico, del amor, de la sexualidad, de la cercanía y del intercambio energético con nuestros semejantes.

El mundo exclusivamente "racional" (en el mejor de los casos) en que vivimos, nos ha borrado nuestra capacidad intuitiva, igual que menosprecia el olfato. Tengo un amigo anósmico, que se queja de que nadie hace caso de su enfermedad e incluso se ríen de él. De hecho, es interesante que al lado de la ceguera, la sordera u otras limitaciones de los sentidos, la anosmia nos parezca insignificante. Lo que da una idea de la poca importancia que le damos al olfato en nuestras vidas.

El olfato está relacionado con el inconsciente, con la intuición y con la capacidad de movernos por el mundo con seguridad. El olfato nos conecta con las emociones, con el cerebro primitivo, con la memoria más antigua, con la capacidad de acercarnos o alejarnos de aquello que "nos huele" bien o mal, lo cual es al fin y al cabo la función de toda la gama emocional (los impulsos de atracción y repulsión).

"Tener buen olfato" significa tener desarrollada la percepción, ser capaces de anticiparnos a los hechos, de captar intuitivamente las intenciones de los demás, o las posibilidades de éxito de un proyecto.

Creo que de esa dimensión olfativa es de la que habla Clarisa Pinkola cuando nos invita a "correr con los lobos" y a recuperar nuestra "mujer salvaje". A recuperar el olfato como confianza en una misma, en nuestros instintos, en nuestra capacidad innata de distinguir el bien del mal, sin necesidad de que la ciencia tenga que demostrarlo ni de que nadie tenga que decírnoslo.

A mí la maternidad me está sirviendo para confiar en mi "olfato", para recuperar esa sensación que no se puede describir, pero que una "sabe". No hace falta explicarlo, ni demostrarlo, ni convencer a nadie, simplemente sabemos que es "así". Hay quien le llama a eso fe, o incluso dogma. Yo ahora sé que es buen olfato. Capacidad innata que tenemos todos de distinguir el bien del mal, el amor del miedo, y para sortear el camino personal a pesar de las malas hierbas, sin importar lo que puedan pensar los demás.

Recuperando el olfato, recuperando la intuición, recuperando el lado salvaje, recuperamos la seguridad en nosotras mismas. Sentimos un giro en nuestras vidas, una certeza de que estamos haciendo lo correcto y de que nadie nos puede hacer daño. Recuperamos la capacidad de autoguiarnos, la libertad interior, la capacidad de saber hacia donde vamos y hacia donde queremos ir. ¡Y sienta de puta madre!

22 de noviembre de 2010

Eduard Punset: El descubrimiento social más importante de los dos últimos siglos es...

Vía| Eduard Punset

El divulgador científico Eduard Punset lo afirma con claridad:

"Si mis lectores me insisten en que les diga cuál es el descubrimiento social más trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré más remedio que responder: el impacto insospechado en su vida de adulto de lo acontecido al bebé desde el vientre de la madre."

O sea, el impacto que en nuestras vidas tiene la etapa prenatal, el parto/nacimiento, los primeros meses de vida. Lo que el obstetra Michel Odent ha llamado "salud primal" o"ecología del útero materno".

Por su pertinencia con los temas tratados en este blog, me traigo su artículo aquí completo, aunque puede leerse y comentarse directamente aquí.


Lo tengo claro. Hace muy poco tiempo nadie se ocupaba seriamente del impacto que tendrían en el feto del vientre de la madre los niveles de estrés de esta última o, con menor razón, del padre. Está claro que el dilema consistía luego en enviarlo o no a la guardería como única alternativa para que ella no tuviera que abandonar el trabajo; muy pocos tenían la conciencia o el conocimiento para preocuparse del tratamiento educativo que recibía allí el recién nacido. Nadie sabía nada de los efectos que sobre la adolescencia de una niña tenía la ausencia del padre tras una separación.

Si mis lectores me insisten en que les diga cuál es el descubrimiento social más trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré más remedio que responder: el impacto insospechado en su vida de adulto de lo acontecido al bebé desde el vientre de la madre.

Vayamos por partes. Cuando la madre está angustiada o estresada, ¿repercute en la salud del niño? Parece difícil negarlo. Un padre puede tener, biológicamente, muchísimos hijos, mientras que una madre apenas unos pocos. El resultado de esta diferencia comporta que el valor otorgado inconscientemente por uno y otro es distinto. Para la madre se trata de uno de los poquísimos activos biológicos con los que podrá contar en toda su vida. No es extraño que el grado de preocupación por el impacto en la vida del feto, o más tarde del bebé, de su propio estrés o angustia sea mucho mayor en el caso de ella que del padre.

¿Alguien puede sugerirme por qué intentamos esconder los resultados negativos de la mayoría de las encuestas y los análisis efectuados sobre el aprendizaje en las guarderías infantiles? Los resultados tienden a demostrar que se produce un aumento de la agresividad y violencia en edades posteriores cuando el régimen de las guarderías empezó antes de los cinco años, prolongándose durante muchos años durante 30 o 40 horas por semana. Como me dijo en una ocasión un gran neurólogo británico especializado en la educación infantil: “A veces estamos más dispuestos a pagar por un buen parking que por guardar a nuestros hijos”.

En lo anterior subyace una de las grandes contradicciones de nuestra sociedad. Tenemos el gran mérito –comparados con el mundo islámico– de haber sabido asimilar a la mujer en los procesos de producción y de ahí que otras civilizaciones basadas en religiones excluyentes no podrán competir jamás con nosotros. Ahora bien, está por realizar el sacrificio o la aplicación del conocimiento necesario para que esa incorporación de la mujer al trabajo se pueda hacer en las mejores condiciones, velando por la calidad de los contenidos físicos y académicos de las guarderías necesarias.

Por último, ahora también sabemos de la comunicación intergeneracional de los niños. Resulta que, en promedio, una niña abocada a crecer sin la presencia del padre a raíz de una separación del matrimonio accede antes de la edad promedio a la pubertad; y no solo eso, suele tener mayores dificultades de integración que el promedio de las niñas de su edad. La adolescente no para de hacerse a sí misma preguntas sobre su propia situación, acumula información codificada sobre el grado de confianza que puede depositar en los adultos y, muy particularmente, en los hombres. De esas preguntas surge una actitud decidida sobre el entorno familiar.

Tenemos que cuidar muchísimo más de lo que hemos querido o sabido hacer el aprendizaje emocional de los niños y no solo, como ha ocurrido hasta ahora, el aprendizaje cognitivo o académico. Hasta los siete años, los niños son el mejor ejemplo de un departamento de I+D con gastos pagados, que no podemos abandonar a su suerte si queremos sobrevivir.

Muchas Felicidades, Irene y Ana

Hoy Irene cumple 6 años de ser mamá. Su hija Ana cumple 6 enérgicos años regalándole alegría y enseñanzas.

Ella, en cambio, nos ha regalado hoy a nosotr@s, esta maravillosa historia.



¡Muchas felicidades, Irene y Ana!

Y además, muchas gracias.

Gracias por crecer, aprender y estar aquí para compartirlo.

Gracias por no cerrar los ojos, por no intentar justificar lo injustificable.

Gracias por no culparte.

Gracias por saber colocar las cosas en su sitio.

Gracias por tomar perspectiva y sanar.

Gracias por contar tu experiencia, para que otras podamos aprender, reflexionar, emocionarnos, conmovernos contigo.

Gracias por la objetividad, por poner nombres y apellidos a la violencia.

Gracias por la lucidez, por la inteligencia, por la búsqueda incesante.

Gracias por la valentía, por mirar hacia adelante, por asumir y asumirte.

Gracias por la alegría, por el sentido del humor, por el optimismo.

Gracias por estar en la blogosfera maternal, gracias por ser mi amiga.

¡¡¡Un abrazo del tamaño del sol!!!

¡¡¡Muchas felicidades, Ana!!!

18 de noviembre de 2010

Los bebés sí traen instrucciones: cariño y teta


¡Ya está a la venta el nuevo libro de la psicóloga Rosa Jové, autora también de los best-sellers Dormir Sin Llorar y Crianza Feliz!

De la Colección Libros para Torpes, este libro "te acerca al mundo que rodea al bebé y te cuenta con claridad y humor cómo recuperar ese saber natural que todos llevamos dentro: teta y alimentación complementaria, higiene, sueño, llanto,... en definitiva, cómo criar a un bebé sano y feliz."

Rosa pone en lenguaje sencillo, cercano y con mucho humor, los principios fundamentales para una crianza feliz. Porque los bebés sí traen instrucciones y lo piden a las claras: cariño y teta, brazos y más teta, compañía y respeto, mimos y contacto.

Si crees que no tienes suficiente leche... PIDE AYUDA.

Por Ileana Medina Hernández




A partir de un comentario de una lectora,  que refleja dudas y estereotipos que aún tienen muchas madres, convierto mi respuesta en un artículo independiente.

¡Si crees que no tienes suficiente leche, PIDE AYUDA!

Hay grupos de apoyo a la lactancia, cada vez más en casi todas las ciudades. Busca el tuyo más cercano.

Hay profesionales de la salud bien informados sobre lactancia, cada vez más, y los que no lo estén, es porque no están actualizados científicamente, ¡BUSCA OTRO!

Hay muchísimos grupos en la red, blogs, foros de crianza, artículos de divulgación, que pueden ayudarte a obtener en primer lugar, la información necesaria. En este mismo blog, a la derecha, tienes un buen puñado de enlaces. No basta con la información, pero por la información se empieza.

Casi siempre hay muchas soluciones antes de concluir que no tienes leche, y antes de dar un biberón.

Casi todas las madres podemos tener suficiente leche. Los casos de hipogalactia real son muy pocos.

En primer lugar, ten en cuenta que las primeras semanas lo normal es que el niño esté mamando casi todo el tiempo. Como bien se explica en este artículo.

Muchas madres, POR DESCONOCIMIENTO, POR DESESPERACIÓN, O POR FALTA DE APOYO, o lo más común por las tres cosas a la vez, creen que el hecho de que el niño pida a todas horas significa que no tiene suficiente leche, o que su leche "no es buena".

No. Es que la lactancia materna es así. Al principio, las primeras semanas, lo único que tiene que hacer la madre es estar disponible para el bebé TODO EL TIEMPO.
Si hemos tenido un parto respetado, si no nos han separado en ningún momento de nuestro bebé, si estamos embargadas por los picos más altos de OXITOCINA que la especie puede tener, si estamos en el planeta "mamá" llenas de oxitocina, prolactina, y de las hormonas del amor y de la felicidad, todo será todavía más fácil. Nuestro cuerpo responderá solo a esas demandas del bebé.

Lactar es como el sexo, es en realidad sexualidad femenina no coital: es abandonar la racionalidad, el tiempo, los relojes; las mediciones, las expectativas, miradas y opiniones ajenas; aparcar los prejuicios, los miedos, los esquemas mentales, y entregarte a tu bebé. "Hay que volverse un poco loca para maternar".

Las madres que no amamantan a demanda suelen tener más tiempo para hacer las cosas de la casa, atender visitas, y complacer peticiones de parientes y vecinos. El posparto es el momento de ser atendida, sostenida y apoyada, para nosotras poder dedicarnos sin molestias a lo principal: nutrir a nuestro hijo.

Para eso, desgraciadamente en la sociedad actual, se necesita buscar información,  mimar nuestra autoestima,  articular formas de apoyo, cultivar nuestra paciencia, pedir sin reparos ayuda con el resto de las labores de la casa, tomar toda nuestra confianza en nosotras mismas... Y son esas cosas las que tenemos que buscar, preparar con tiempo, y propiciarlas LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO.

No somos sólo las madres, ES EL RESTO DE LA SOCIEDAD QUE TIENE QUE APOYAR A UNA MADRE RECIÉN PARIDA, para que encuentre el lugar, el silencio, el cariño, la ayuda, el respeto, la armonía y el tiempo necesarios para TENER SUFICIENTE LECHE.

La verdadera "ayudita" no es el biberón, es la ayuda de los demás que pueda permitirnos aumentar nuestra disponibilidad para que el bebé succione, y por tanto, que aumente nuestra producción.

El biberón no es la primera opción si tú quieres tener leche, como no es una opción resignarnos a estar enfermos, elegir no andar, usar una silla de ruedas, o extirparte un riñón, si antes hay otras vías que pueden curarte.
 
En la lactancia materna, esas vías pasan POR EL RESPETO, EL APOYO Y LA AYUDA DIRECTA DE LA PAREJA, DE LA FAMILIA, DE UNA DOULA, DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS, DE LOS EMPLEADORES, Y DE TODAS LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN. Por eso, la leche materna es sanadora y fundamental para la salud, no sólo del bebé, no sólo de la madre, sino de TODA LA SOCIEDAD.
 
¡Ánimos a todas!

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"La verdad de la lactancia es que es una etapa importante en la sexualidad de la mujer"

"La sincronización corporal se hace evidente de manera abrumadora en la fisiología del amamantamiento. La composición de la leche que la madre produce no es siempre la misma, siendo la criatura apegada a la madre quien controla y determina las variaciones.

Sabíamos que la composición de grasas y proteínas de la leche no es la misma al principio que al cabo de quince minutos, o que final de una misma tetada (y este argumento nos servía para cuestionar las reglas mantenidas durante mucho tiempo por la pediatría sobre la frecuencia y duración de las tetadas); y que tampoco era la misma de una tetada a otra; ni la misma los primeros días que a los 15 o que a los tres meses del nacimiento. También se habían comprobado diferencias en las tasas de inmunoglobulinas y algunas otras variaciones. Pero ahora se han encontrado más de doscientas sustancias químicas (no quiere decir que sean todas las que hay) necesarias para la absorción del nitrógeno, del hierro, del calcio, etc., para la producción de diferentes enzimas, para la puesta a punto del intestino etc., que se producen en la leche materna y que se regulan a demanda de la criatura. En cuanto al sistema inmune, la leche materna no solo proporciona inmunoglobulinas en general sino también las inmunoglobulinas específicas requeridas en cada momento por la criatura. La cantidad de agua en la composición de la leche también varía con las necesidades de la demanda(humedad ambiente etc.). La leche materna es algo similar al suministro por vía del cordón umbilical. La diferencia es que el cordón umbilical supone un sistema que está físicamente integrado, mientras que la unión física en la exterogestación está prevista por la pulsión libidinal.

Desde el psicoanálisis, M.Mahler (4), ya había advertido que la libido es ‘una matriz extrauterina’, que mantiene o debería mantener unida a la madre y a la criatura, formando una díada funcional. Biológicamente no está previsto el desapego, ni la violación del deseo materno, ni la impasibilidad ante el llanto de la criatura.

En la vida intrauterina, la placenta hace de reguladora del intercambio, para acumular sustancias que podrían ser requeridas por el feto sin tener que cogerlas de golpe a la madre, y/o para inducir su producción a los sistemas de la madre.

En la exterogestación, son los sentidos, el contacto piel con piel, el latido unísono de un mismo ritmo y de unas mismas pulsaciones lo que garantiza la sincronización fisiológica. La verdad de la lactancia es que es una etapa importante en la sexualidad de la mujer, que al mismo tiempo es la sexualidad básica del ser humano: una sexualidad que produce una relación simbiótica, promovida por una fortísima carga libidinal; según algunos autores, la más alta de la vida humana. Esto se entiende puesto que es la relación corporal más fuerte de la vida de un ser humano: una relación simbiótica con intercambio de fluido fisiológico continuado durante la gestación intra y extra-uterina.

Bergman (1) pone de manifiesto lo inadecuado de las leches industriales, producidas a base de leche de otras especies, principalmente de leche de vaca, que como muy bien dice, es un animal que tiene cuatro estómagos, con un proceso digestivo muy diferente al humano –sin mencionar el estado inmaduro desde un punto de vista gestacional en el que nacemos-. El tipo de caseína, la diferente proporción suero/proteína de una y otra leche, o la proporción de nitrógeno no proteico que la criatura humana requiere, serían suficientes datos para llamar la atención sobre la inadecuación de la leche industrial.

La industria no puede crear la leche idónea, ni puede variar su composición a demanda de la criatura; la composición de la leche es el resultado de un fenómeno vital cambiante, fisiológicamente regulado, y el cuerpo de la madre es una fábrica que continuamente cambia la producción según el cambio continuo de la demanda fisiológica de la criatura. No somos máquinas, ni coches a los que se les echa siempre la misma gasolina.

Según otras investigaciones, en la leche industrial comercializada hay también una ausencia de ácidos grasos esenciales necesarios para el desarrollo de las criaturas; una ausencia que la industria no puede subsanar porque son sustancias muy biodegradables que no pueden ser sometidas a procesos normales de pasteurización (5).

¿Qué fábrica y que canales de distribución comercial pueden igualar la producción y ‘la distribución’ materna? Ninguno; ahora bien, aunque la industria y sus redes comerciales no puedan igualar a la madre, lo que las multinacionales sí pueden hacer es acabar con esa producción materna de diversas maneras, siendo la principal el impedir la simbiosis y la relación libidinal; porque impidiendo la relación libidinal, se frustra la regulación fisiológica que a su vez acaba frustrando la lactancia. Lo que sí pueden hacer es deshacer la unidad madre-criatura y organizar un ‘modo de supervivencia’ (survival mode).

Pero sigamos con la explicación de Bergman sobre la lactancia, porque fisiológicamente mamar no es sólo alimentarse; Bergman explica que cuando el bebé mama realiza un ejercicio que es diferente del que realiza para tomar el biberón; cuando mama y ordeña el pezón emplea un músculo de la cabeza que le permite al mismo tiempo realizar los movimientos necesarios para mantener el ritmo de la respiración y la oxigenación estables; en cambio para succionar la leche del biberón tiene que emplear los mismos músculos –que están por la garganta- que emplea para respirar, de manera que no puede tomar el biberón y mantener el ritmo respiratorio al mismo tiempo; en otras palabras, el biberón altera el ritmo respiratorio, y puede producir hipoxia, lo que altera a su vez el ritmo cardíaco, siendo todo ello evidentemente un factor añadido de stress (Restoring the original paradigm). Así pues, Bergman afirma que el biberón produce a la criatura stress.

Hay otra importante diferencia conocida en los dos tipos de succión: al mamar se produce un determinado movimiento de la mandíbula y una estimulación del paladar que induce la segregación de hormonas tranquilizantes y del placer (endorfinas); esta estimulación del paladar tampoco se realiza al tomar el biberón. Según Bergman, el tono vagal necesario para mantener abierto el programa de nutrición -y cerrado el programa de defensa- tiene dos focos de estimulación y de regulación: el paladar de la propia criatura, con el movimiento de succión al mamar, y el torso de la madre, estando la criatura sobre él, en contacto piel con piel. Quizá no recordemos el deseo de estar cuerpo a cuerpo con nuestra madre, o el placer que sentíamos al mamar. Pero algunas mujeres que hemos parido podemos dar testimonio de haber sentido el deseo de tener el cuerpo de la criatura sobre nuestro cuerpo y de haber sentido placer al realizar ese deseo. La líbido existe y tiene razón. Tiene una razón de ser que es la de mantener la autorregulación fisiológica y realizar el bienestar humano.

El mejor indicador de ese bienestar es la ausencia de llanto en la criatura recién nacida.

Otra de las comprobaciones clínicas de Bergman, es que la criatura piel con piel con la madre llora muchísimo menos (very much less). Aparte de la sincronía térmica mencionada, y de la regulación sincronizada de la composición de la leche, Bergman también describe la sincronización del sueño; esto es un tema muy importante porque la alteración de la regulación simbiótica pasa una gran factura a las madres que enseguida después de parir quieren recuperar su actividad como antes de ser madres, lo que nos hace con frecuencia alcanzar estados de cansancio y de extenuación muy grandes.

De hecho, la unión madre-criatura en la etapa inmediata al parto/nacimiento ha sido hasta fechas relativamente recientes respetada en ciertos ambientes; era la famosa ‘cuarentena’, que incluso a pesar de todos los pesares se había mantenido bastante antes de la aparición del parto hospitalario (y que hoy todavía se respeta en zonas de América Latina, por ejemplo). Durante este periodo la lactancia es también especial; las tetadas tienen que ser muy frecuentes porque el sistema digestivo no está preparado para grandes ingestas. Para hacernos una idea del estado de inmadurez del sistema digestivo, hay que tener en cuenta el modo de alimentación en la vida intrauterina, que es semejante a cuando nos alimentamos por suero, un goteo lento y continuo. La puesta a punto del sistema digestivo en esta transición requiere por ello un acceso permanente a la teta materna para tetadas frecuentes; un ritmo también acorde con el tipo de leche de esos momentos, que tiene una alta proporción de suero con respecto al aporte proteico.

Estos aspectos de la transición de la vida intrauterina a la extrauterina nos sirven para comprender los estados de sueño y de vigilia, que han de ir parejos a la frecuencia de las tetadas y a la composición de la leche. En otras palabras, la sincronización madrecriatura también comporta una sincronización de los estados de sueño, de vigilia y de toda la gama de intermedios: lo que supone que la madre tiene que dormir cuando duerme la criatura, y pasar por estados de semisomnolencia mientras que la criatura sigue mamando o chupando también en estados intermedios entre el sueño y la vigilia.

Esta sincronización del sueño se regula mediante sustancias opiáceas que se secretan con la lactación y con el contacto piel con piel, y que, al compás del ritmo alimentario, producen el sueño y el descanso reparador para ambas. Pero esto es imposible si la madre pretende recuperar enseguida la actividad anterior y seguir con su anterior patrón de actividad y sueño, como suele suceder -puesto que ya incluso se ha perdido la noción de la cuarentena, durante la cual la madre yacía con la criatura sin ninguna otra ocupación; ahora incluso la madre que amamanta quiere ‘aprovechar el tiempo’ y ‘hacer cosas’ entre tetada y tetada, o ‘aprovechar mientras que la criatura duerme’ para
hacer la casa, etc..

La madre sincronizada podrá hacer de seguro muchas más cosas que la madre desconectada del cuerpo de su criatura -y de las pulsiones de su propio cuerpo. La mujer, como sucede actualmente en países no occidentalizados, y como ha sucedido en general durante milenios, puede recuperar su actividad, después de la cuarentena, llevando colgado y apegado a su cuerpo a la criatura, recogido con bandoleras al estilo de la madre canguro, como tan bien explica y muestra Bergman en sus documentales.

La actividad no se tiene que recuperar dejando a la criatura; ni siquiera cuando duerme.

El paradigma o la idea es que la actividad se debería recuperar poco a poco después de la cuarentena, manteniendo la unidad funcional, con la criatura apegada y sujetada contra el cuerpo con bandoleras o pañuelos. Para hacer esto posible, la madre debería recibir durante la cuarentena todo el apoyo que fuera preciso de su entorno.

La regulación fisiológica requiere un mínimo de descanso y de sueño para ambas, y si no se respeta puede producir el stress y la alteración del conjunto; por eso las futuras madres deben saber que en el periodo posterior al parto hay una transición en la que hay una sucesión de estados de sueño y de vigilia cortos, tanto para ella como para la criatura, que poco a poco se irán alargando. La transición (la antigua ‘cuarentena’), debería considerarse un período asociado al parto más que a la crianza, y ser socialmente asumido como tal. Este periodo es además básico para la formación y el rodaje de la unidad funcional de la díada extrauterina, y para que la criatura crezca de manera saludable física y psíquicamente."

(1) Los textos citados de Nils Bergman pertenecen a su comunicación en la VI ème Journée Internationale de l’Allaitment, Paris, marzo 2005. También se cita el documental Restoring the original paradigm que contiene una información muy completa sobre el paradigma maternal. Existe otro documental más corto (con menos datos y menos información): Rediscover the natural way, que está traducido al castellano y que se puede conseguir pidiéndolo a: encargos.libros@laligadelaleche.org.  En www.kangaroomothercare.com se puede pedir el Restoring the original paradigm y descolgar varios textos, los estudios clínicos de Bergman en el Mowbray Hospital de Cape Town, etc.


Rodrigáñez, Casilda: "El matricidio y la represión del deseo materno a la luz de la neurología y de la práctica clínica neonatal", 2006.

17 de noviembre de 2010

Los ingredientes de la leche de fórmula

Por Ileana Medina Hernández


Quizás una de las razones por las que recurrimos tan fácilmente a la leche de fórmula, ante el primer obstáculo que nos encontremos con la lactancia materna, es porque tenemos a mano un hermoso paquete conteniendo un polvito blanco, que nos parece completamente adecuado para nuestros niños.

Pero podríamos preguntarnos: si nuestro bebé de 3 días de nacido tiene hambre, ¿le daríamos por ejemplo, aceite de pescado, maíz tal vez transgénico o tres cucharadas de soja molida, si tuviéramos esos ingredientes por separado en nuestra nevera? ¿Le haríamos tranquilamente una papilla a nuestro bebé recién nacido con esos ingredientes? Pues esos son justamente los ingredientes que puede contener cualquier leche de fórmula.

Revisando las etiquetas de las latas de leche que hay en cualquier supermercado, nos encontramos que declaran algunos ingredientes como estos:

-Leche de vaca desnatada (es el ingrediente principal de las leches de fórmula, aunque sorprendentemente aún hay quien lo ignora. ¿De qué vacas? ¿Criadas cómo? ¿Ordeñadas cómo? ¿Procesada cómo esa leche?)

-Aceites vegetales (A veces sin especificar qué tipo de ellos. Pueden ser aceite de coco, aceite de palma, aceite de maíz (¿quizás transgénico?) u otros aceites que los mismos adultos no estamos acostumbrados a incluir en nuestra alimentación).

-Azúcares (algunos no especifican cuáles. Pero pueden utilizarse lactosa, sacarosa, glucosa, malto-dextrina de maíz...)

-Vitaminas y minerales

-Aminoácidos (como l-carnitina, taurina, l-histidina, etc. ).

-Lecitina de soja

-Galacto-oligosacáridos (GOS)  Probióticos. ¿De dónde se obtienen? Quizás de "residuos de la industria láctea"?

-Aceite de pescado (Esto, al verlo hoy en una etiqueta de una conocida marca, me dejó fría. Si los pediatras recomiendan que el pescado  no se introduzca en la alimentación infantil hasta los 9 meses como mínimo, ¿cómo es que las fórmulas de inicio para lactantes pueden incluirlo? ¿Y las posibles alergias por exponer  tan precozmente a los bebés a todos estos productos?)

La periodista británica Ann Sinnot publicó recientemente un libro, donde anexa un escalofriante análisis sobre los ingredientes, aditivos y contaminantes que pueden incluir las distintas leches de fórmula, cumpliendo con la legislación establecida por la Unión Europea.

He estado buscando la legislación española acerca de los preparados para lactantes, y reconozco que es una labor que se presenta ardua, al menos para los ignorantes en Derecho como yo. Creo que la norma actual en vigor es el Real Decreto 867/2008 por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación.

El Reglamento es muy severo en cuanto a los plaguicidas que no han de utilizarse en los productos utilizados para las fórmulas, y en sus anexos, deja muy claro los porcentajes de nutrientes (proteínas, grasas, carbohidratos...) que deben tener las fórmulas, pero no dice nada acerca del origen de los ingredientes, solo que deben ser:  

"ingredientes alimenticios cuya adecuación para la alimentación especial de los lactantes desde el nacimiento haya sido determinada mediante datos científicos generalmente aceptados". (Art. 3.1.a)

La legislación y los fabricantes se centran pues en la proporción de los diferentes tipos de nutrientes (la composición nutricional), pero no obliga a los fabricantes a declara sobre la CALIDAD ni el ORIGEN ni el TIPO DE PROCESAMIENTO a que se someten los ingredientes utilizados para fabricar la fórmula. De eso nada sabemos.

Revisando el Reglamento, me tropiezo con algunas joyas muy interesantes:

El Art. 9. 2, al referirse a la publicidad de los preparados para lactantes dice: "Tal información no deberá insinuar ni hacer creer que la alimentación con biberón es equivalente o superior a la lactancia materna." (Podríamos preguntarnos entonces, si incluso está incorporado en nuestra legislación, cómo es posible que aún alguien se atreva a afirmar públicamente que dar biberón es una "opción igual de válida" que la lactancia materna).

El Artículo 10.2 obliga a las Administraciones Sanitarias a velar para que:

El material informativo y educativo, escrito o audiovisual, relativo a la alimentación de los lactantes y destinado a las mujeres embarazadas y a las madres de lactantes y de niños de corta edad, incluya informaciones claras sobre los puntos siguientes:

-Ventajas y superioridad de la lactancia materna.
-Nutrición materna y forma de prepararse para la lactancia materna.
-Posible efecto negativo de la alimentación parcial con biberón sobre la lactancia materna.
-Dificultad de rectificar la decisión de no amamantar.
-En su caso, el empleo adecuado de los preparados para lactante

El profesor Angel Nogales, jefe del departamento de Pediatría del Hospital 12 de octubre, está de acuerdo en que el suministro de leche artificial de forma masiva a los bebés, es el experimento sin control más vasto de la historia.

Los Servicios de Microbiología y de Epidemiología del Hospital Universitario Vall d'Hebron, de Barcelona, realizaron un análisis sobre los peligros de contaminación y puntos críticos que la utilización de leche de fórmula y biberones puede suponer para los recién nacidos y sobre todo para los prematuros. Dicho estudio puede consultarse aquí.

Resulta que la carne de res que comemos debe tener su "trazabilidad", para saber donde fue criada y dónde fue sacrificada. El pescado que compramos está obligado a informarnos si es de captura o de cría, en qué mar fue capturado y hasta en qué fecha. El arroz lo elegimos del "delta del Ebro", el aceite de oliva lo elegimos de primer prensado en frío y mejor si es de Jaén; el jamón, de Jabugo;  el queso, manchego; y los plátanos, de Canarias. Hasta nos molestamos en comprar azúcar moreno de caña para echarle a un buen café colombiano. Es más, el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental está haciendo  campaña para que se generalice la alimentación ecológica en todos los comedores escolares de España.

¿Y a nuestros bebés, a lo que más queremos, en la etapa más delicada e importante de sus vidas, les alimentamos exclusivamente y durante meses con unos aceites que ni siquiera sabemos de qué son, cómo han sido obtenidos y manipulados, o de dónde han salido?

A mí me parece, cuando menos, preocupante.

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Entradas relacionadas:

Los inconvenientes de la lactancia artificial
Suck on this! Chúpate esta!
El mecanismo del vínculo (o por qué no tengo leche).

16 de noviembre de 2010

Sonríe, y pasa.

Esta es una carta que me emociona mucho desde niña, y me sigue reconfortando el alma cada vez que la leo. Es como una oración, para salir al mundo cada día.



(...) "Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas.-y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno, y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del día. Es hermoso, asomarse a un colgadizo, y ver vivir al mundo: verlo nacer, crecer, cambiar, mejorar, y aprender en esa majestad continua el gusto de la verdad, y el desdén de la riqueza y la soberbia a que se sacrifica, y lo sacrifica todo, la gente inferior e inútil. Es como la elegancia, mi María, que está en el buen gusto, y no en el costo. La elegancia del vestido,-la grande y verdadera,-está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesita poco afuera. Quien lleva mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco. Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuera belleza prestada: se sabe hermosa, y la belleza echa luz. Procurará mostrarse alegre, y agradable a los ojos, porque es deber humano causar placer en vez de pena, y quien conoce la belleza la respeta y cuida en los demás y en sí. Pero no pondrá en un jarrón de China un jazmín: pondrá el jazmín, solo y ligero, en un cristal de agua clara. Esa es la elegancia verdadera: que el vaso no sea más que la flor.-Y esa naturalidad, y verdadero modo de vivir, con piedad para los vanos y pomposos, se aprende con encanto en la historia de las criaturas de la tierra.-

(...)

Pasa, callada, por entre la gente vanidosa. Tu alma es tu seda. Envuelve a tu madre, y mímala, porque es grande honor haber venido de esa mujer al mundo. Que cuando mires dentro de ti, y de lo que haces, te encuentres como la tierra por la mañana, bañada de luz. Siéntete limpia y ligera, como la luz. Deja a otras el mundo frívolo: tú vales más. Sonríe, y pasa."


Carta de José Martí a María Mantilla, Cabo Haitiano, 9 de abril, 1895.

12 de noviembre de 2010

El parto es nuestro


© Amanda R. Greavette
Para cambiar el mundo, antes hay que
cambiar la forma de nacer.
Michel Odent

Por Ileana Medina Hernández

Mañana sábado 13 y domingo 14 de noviembre se celebrará la Asamblea Anual de la Asociación El Parto es Nuestro.

Soy socia desde hace poco, y me hubiera encantado poder ir para conocer en persona a las maravillosas mujeres que sacan ese proyecto adelante.

La Asociación El Parto es Nuestro, con 386 soci@s y un eco en la red muy amplio,  posiblemente sea la asociación más importante de apoyo a la maternidad funcionando ahora mismo en España.

Desde su página web, sus foros, artículos, informaciones, historias de partos... nos ha servido de inspiración a miles de mujeres y familias para sentirnos reconocidas en lo que nos ha pasado con nuestros partos, para aprender acerca de la importancia de que no nos mutilen con episiotomías, para que no nos separen de nuestros bebés, para que el momento en que nos miramos por primera vez a los ojos los hijos y sus madres sea lo que tiene que ser: el mejor momento de nuestras vidas.

Entre otras acciones,  han desarrollado un bonito proyecto llamado Descubriendo la maternidad, que consiste en una serie de talleres a impartir en colegios en distintas etapas educativas, mediante materiales lúdicos y originales, para hacer llegar a los niños una información veraz y útil sobre los procesos de embarazo, parto y lactancia.

Es bonito pensar que recomendaciones como las que recientemente ha publicado el Ministerio de Sanidad y Política Social sobre los cuidados desde el nacimiento, o la Estrategia de Atención al Parto Normal aprobada en 2007, puedan haber recibido alguna influencia desde los nuevos estados de conciencia que crecen a partir de la importante labor de asociaciones como El Parto es Nuestro, y de otros muchos grupos de apoyo a la maternidad, a la lactancia y a la crianza que se multiplican por el territorio español.

Desde aquí quiero desearles a la directiva y a todas las compañeras de El Parto es Nuestro que disfruten muchísimo el encuentro de este fin de semana, y augurarle muchos éxitos en el futuro a esta asociación pionera en la defensa de los principios más elementales de la vida.

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¿Quieres ayudar tú también a mejorar la atención en el parto en España, para todos los bebés, las madres y sus familias? Para hacerte miembro de la Asociación sólo tienes que seguir las instrucciones que se explican aquí.

En Facebook: Grupo El Parto es Nuestro

11 de noviembre de 2010

Kimbo nos necesita

Vía| La Mamá Vaca

Excelente campaña de Unicef:



La campaña pretende concienciar sobre las muertes infantiles que podría evitarse en el mundo debido a la desnutrición. Podéis encontrar más información en la web de Unicef.

Las cifras son escalofriantes: Más de 8,1 millones de niños muertos cada año, el 70% durante el primer año de vida... Unicef trabaja para disminuir esa mortalidad en varios países con medidas que incluyen el fomento de la lactancia materna, las vacunaciones, programas de salud para embarazadas...

Yo también soy Kimbo.

" No se puede ideologizar la crianza, como no se puede ideologizar el amor, ni el sexo, ni la libertad"

(Nuevas oportunidades para seguir conociéndonos mejor a nosotros mismos).

Por Ileana Medina Hernández

Desde el estupendo blog "Psicodinámica y Humanismo" del psicoterapeuta José Luis Cano Gil me llega esta alusión que asumo como un buen punto de partida para seguir reflexionando y creciendo en torno a estos temas.

Dice arrasadoramente José Luis:

"Si quieres criar bien a tu hijo, simplemente hazlo. No necesitas ser feminista para ello. (...) La crianza es, en todo caso, un asunto de derechos humanos, de derechos civiles, de bienestar social, de salud pública, etc, pero no un asunto feminista. Y lo mismo cabe decir del propio feminismo: ¡es innecesario!"

¿Qué puedo decir ante esta frase incontestable? :-)

Muy cierto que las etiquetas, sean del tipo que sean, son limitantes. Si de lo que se trata precisamente es de superar el "pensamiento binario",  las etiquetas del tipo machista/feminista sobran.

Pero es que el pensamiento binario hace falta -al menos en una etapa- para salir de la fusión, del amnios. Igual que un niño no puede desarrollarse si no es capaz de distinguir primero lo salado de lo dulce, o lo azul de lo amarillo, o la madre de sí mismo, quizás los seres humanos no podemos desarrollarnos si en algún momento de nuestras vidas no somos capaces de darnos cuenta que el cosmos, el Orden en el que hemos vivido ha sido el Orden Patriarcal.

Hay que darse cuenta de eso primero. El segundo paso es darnos cuenta de que el Feminismo de la Igualdad sigue siendo un gran exponente del Orden Patriarcal. El tercer paso es simpatizar con el Feminismo de la Diferencia (que quizás es el pecado que ves en esos artículos que citas, ninguno de ellos escrito directamente por mí, aunque sí suscritos). Y el cuarto paso, quizás entonces, es el de poder SUPERAR EL PENSAMIENTO BINARIO (las etiquetas, los -ismos) e integrarnos en una verdadera madurez de conciencia.

O, por lo menos, ese ha sido un poco mi camino y el camino que veo a nivel social. A lo mejor es el camino más largo para llegar a donde nunca debimos haber salido: la fusión universal. (Pero me temo que esa es la falacia pre/trans de la que habla Ken Wilber).

A lo mejor ustedes como hombres tuvieron fácil el salto del primer paso al cuarto, y las mujeres hemos tenido que recorrer un camino más largo, precisamente por haber sido víctimas, por haber tenido peor la autoestima. O bueno, a lo mejor es tan simple como que cada uno sigue el que buenamente encuentra y puede.

Nunca me he considerado feminista, y creo que desde que abandoné con 20 años la Juventud Comunista de Cuba, a riesgo de ser expulsada de la Universidad y de que me pudieran anular  de por vida en aquel país, me prometí a mí misma no volver a ponerme ninguna etiqueta ideologizante.

Sucede que, al comenzar a ahondar en los asuntos de la maternidad, caí en "la trampa" (o no, simplemente era una etapa que tenía que procesar) de asombrarme de una cosa obvia: embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad femenina. La "exclusividad" de este hecho biológico en las mujeres, me llevó a buscar qué decían las feministas al respecto.

He leído muy poco a autoras feministas. Pero me pareció apasionante el análisis intelectual -que no ideológico, aunque no sé si pueden separarse- que puede hacerse de la crianza, a la luz de esos dos grandes pilares teóricos del siglo XX: el psicoanálisis y los feminismos, a la vez tan enemigos entre sí, y tan parecidos en el fondo como tú bien apuntas.

Es indudable, que al menos en un momento histórico determinado, el feminismo fue necesario para avanzar socialmente (como también el psicoanálisis, probablemente las dos corrientes de pensamiento social más importantes del siglo XX). Pero me tropecé con lo obvio: lo que dices tú, José Luis. La mayor parte del pensamiento feminista cae en lo mismo que critica. Y probablemente me fui yo también por el sumidero y terminé cayendo, no digo que no.

En ningún momento, sin embargo, me he declarado a mí misma "feminista". Incluso hubo una anterior polémica al respecto, donde dije: "si soy o no feminista es lo de menos. Las etiquetas me importan un comino".

Sin embargo, frente a los ataques que la lactancia materna recibe por parte de feministas de pro,  me pareció interesante la posibilidad de aunar posturas, a partir del hecho de que la lactancia materna puede ser un contenido feminista, o digamoslo de otro modo, contribuye a mejorar la autoestima y la salud de las mujeres, tal como también cree la ex-presidenta de La Liga de la Leche en Francia  o la organización internacional WABA.

Embararse, parir y ofrecer lactancia es, desde luego, una experiencia corporal que sólo tenemos las mujeres, y como tal, lo que las corrientes de pensamiento y expresión producidas por las mujeres piensen y sientan sobre ella, me parece digno de tener en cuenta.

Eso, en análisis de tipo intelectual. Escribir en un blog es a fin de cuentas un acto del intelecto (en el mejor de los casos :-P). Que la crianza es un problema básicamente de afectos, de vivencias, de actitudes, de acciones concretas y no de palabras, desde luego.

Que el hecho de que una mujer amamante o no a su cría trasciende en mucho cualquier aproximación intelectual al tema, por supuesto. Que la crianza es mucho más que lactancia, pues también.

Que yo peco, y caigo en los propios vacíos de mi "niña interior", desde luego. Que es mi propia niña interior no amamantada, que son mis propias cuentas pendientes con mi historia personal, las que me hacen ser o menos vehemente, por supuesto.

Además hay que tener otra cosa muy en cuenta: hay muchos tipos de feminismos. Si con algún feminismo puedo simpatizar (que no militar) jamás será con uno que propugne un "machismo a la inversa", una ginecocracia. Tampoco con el de esa "igualdad" que consiste en mutilar nuestras partes femeninas (embarazo, parto, lactancia) para poder competir en productividad con los hombres. Y menos todavía con esas teorías sobre crianza y organización social que se enorgullecen de ser el "término medio", que dicen pues mitad pá ti y mitad pá mi, cuando lo que hay para repartir es tan extremadamente poco.

Pero reconozco que las palabras "feminismo" igual que "matriarcado" pueden tener mucho peso negativo. El peso de parecerse demasiado a "machismo" y a "patriarcado".

Quizás por eso a ti te parece mejor la etiqueta "humanista". No digo que no, quizás filológicamente sea mucho más apropiada. O quizás todavía mejor "ecologista" (para incluir a todo el sistema viviente en su conjunto). O quizás haya que buscar una palabra nueva. Conceptos que engloben mejor la decisión de buscar soluciones personales y sociales donde todos vivamos mejor.

Lo que sí es cierto es que -aunque a veces se nos escape la tentación de sacar banderas y puños en alto- la lactancia y la crianza no se mejoran con "consignas" y menos aún con obligaciones. No se puede imponer la crianza, precisamente porque no es intelectual ni racional, porque no se pueden imponer los afectos, las emociones, el amor, el sexo.

Pero sí podemos defender nuestros derechos (no basta, por ejemplo, con desear amamantar, si las prácticas hospitalarias erróneas o la presión social intensa terminan con ella) , y a veces, en este terreno, una cosa se parece peligrosamente a la otra.

Como bien dice uno de los sensatos comentaristas de tu blog:

"Ante esto solo queda la revolución... pero la interior. La social ni está ni se la espera, y si algún día llega será porque hay suficientes individuos que han triunfado en sus propias revoluciones interiores."

La revolución interior, la revolución calostral, la que cada una de nosotras hace cuando amamanta a su hijo acompañada y en fusión con su pareja, la que cada familia hace en su propia cama.

PD: Gracias, José Luis. Un abrazo grande.

10 de noviembre de 2010

Victoria Sau: ¿Dónde estabas, Madre?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres firmaron el Contrato Social Masculino a tus espaldas y a la de todas tus descendientes?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres se repartieron la tierra en Imperios o Grandes Potencias, como en los tiempos de Zeus, Hades y Poseidón?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres decidieron que otros seres humanos que no eran ellos mismos se podían trasladar, exponer, vender, alquilar, prestar y hasta matar?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres proveyeron que el trigo no crecía para todos los humanos y que las tierras que dan leche y miel sólo son para unos pocos?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres decretaron la(s) matanza(s) de los inocentes?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres acordaron que la Ley iría por un lado y la Justicia por otro?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres prohibieron que los Sentimientos fueran tenidos en cuenta al mismo tenor que la Razón, para evitar remordimientos?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres inventaron la mentira infamante de que la prostitución es el oficio más viejo del mundo?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres se reunieron en el Proyecto Manhattan para dar a luz la bomba atómica?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres consintieron que el comandante del avión B-52 que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima lo bautizara con el nombre de su madre, Enola Gay, y la bomba con el de little boy (muchachito)?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres alumbraron la solución final?

¿Dóndes estabas, Madre, cuando los Padres invirtieron el sentido de las palabras para perdernos y a la Mentira la llamaron Verdad; al Caos, Orden; a la Guerra, Paz?

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres sodomizaron el Amor y lo llamaron después Debilidad?

¿Dónde estás, ahora mismo, Madre?

Victoria Sau



Y ahora soy
tan igual a ti, madre,
que no me reconozco en el cristal
de este retrato tuyo tan presente.
Si supieras que todo
lo que de ti he odiado y maldecía
ahora en mí lo descubro
tan extraño y reciente como el cerco
de una piedra en el agua, repetida.

Juana Castro (1994): "Cáliz"; fragmento

"Si no hay Madre, ¿qué se ha hecho de lo genuinamente femenino que ella incorporaba? lo cual es como decir: si no hay Amor porque la fagocitación de la Madre sume a todas y a todos en el universo del Odio, ¿de dónde sale y dónde está el sucédaneo con el que los humanos se las arreglan todos los días para seguir existiendo? Vivir sólo de Padre es letal, o sea, imposible. Del mismo modo que no se puede dejar el agua sin el H2 o sin el O, porque deja de ser agua, ¿dónde está el elemento escamoteado puesto que la humanidad sigue vive, aunque herida?" Victoria Sau

"Sólo se puede amar verdaderamente a la madre si antes se la ha odiado. Porque la odiada es la impostora, mientras que la amada es la huérfana que hay en ella, la otra "hija mayor", tan hija como la hija misma. Ella hizo de madre como pudo. A veces se quitó la vida; a veces la asesinaron; en ocasiones se fugó y no se volvió a saber de ella; la violaban de vez en cuando; otras terminó en un psiquiátrico. Muchas, a pesar de todo, cumplieron como pudieron hasta el fin de sus días. Como los detenidos de un campo de concentración, estaban pasmadas por no saber qué hacían allí, quiénes las habían puesto y por qué. Rodeadas de ollas, de niños, de horarios, de prohibiciones, de obligaciones, de parientes políticos, del qué dirán; economistas de la pobreza familiar, primeras en dar, últimas en pedir. Saliendo adelante a pesar de haber sido maltratadas, abandonadas, burladas, engañadas". Victoria Sau

"La igualdad y la libertad son sólo palabras. No conocemos realmente sus implicaciones. Nuestros diversos intentos de liberación sexual, igualdad de derechos, no son más que torpes tentativas y pequeños pasos hacia adelante en un mundo donde el verdadero problema es si el amor puede o no tener cabida en él." Suzanne Brogger. Y líbranos del amor.  Caralt, 1978.





Tomado de:
Sau, Victoria: El vacío de la maternidad. Madre no hay más que ninguna. ICARIA editorial, Primera Edición 1995, Segunda Edición 2004.





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9 de noviembre de 2010

Sobre los permisos iguales y obligatorios de maternidad y paternidad

Vía| Bebés y Más



Leo en Bebés y Más sobre la existencia de esta plataforma que tiene como principal objetivo iniciar una REFORMA LEGISLATIVA para que la legislación española:

"Establezca que los permisos por nacimiento y/o adopción deben concederse a cada progenitor/a de tal manera que sean INTRANSFERIBLES, DE IGUAL DURACIÓN, CON LA MISMA PARTE OBLIGATORIA Y PAGADOS AL 100%."

No dice nada acerca de la duración de esos permisos, sólo que el padre debería tener al menos las mismas 6 semanas de permiso obligatorio que tienen las madres actualmente, con lo que estoy absolutamente de acuerdo.

Aunque coincido con la mayoría de las cosas que plantean, lo que me ha hecho saltar las alarmas es lo de que sean "obligatorios" e "instranferibles". Si con ello se refieren a la duración total del permiso (y no sólo a una pequeña parte obligatoria) esto sería estupendo si, al menos, cada uno de los permisos llega a los 6 meses.

Si la totalidad del permiso tuviera que ser obligatoria, irrenunciable y pagada al 100%, y además ambos permisos llegaran como mínimo a los 6 meses... ¡estaría plenamente de acuerdo! pues sería algo bastante mejor de lo que hay hoy. Pero me temo que eso es algo aún muy utópico... más utópico que yo misma :-)

La solución de crear permisos iguales, obligatorios e intransferibles para madres y padres, SI ESTOS SON TAN BREVES COMO LOS QUE AHORA HAY, me parece que puede entrañar ciertos peligros,  que paso a explicar a continuación:

-Seguir subordinando la organización de la vida familiar a la vida productiva. El origen de esta idea parte del objetivo de que así, las mujeres no seríamos discriminadas del mundo laboral. Mantiene la forma de pensar la "conciliación" desde el centro productivo, y no desde el centro familiar. Esta solución no apunta hacia un cambio en la mentalidad de los discriminadores, ni en la organización productiva, sino que hace que las familias tengan que ajustarse homogénea y obligatoriamente a lo más conveniente, fácil y rápido para el sistema productivo.

-No contemplar la especificidad de la LACTANCIA MATERNA: Aunque madres y padres tengamos exactamente los mismos derechos en torno a la crianza, hay una singular e importante diferencia entre ambos en el período del que se trata: la lactancia materna. Cualquier legislación sobre permisos de maternidad/paternidad en esta etapa debería tener en cuenta que la lactancia es parte del ciclo reproductivo de la mujer y es nuestro derecho tener un permiso que nos permita ejercer esta función e incluso que la apoye y la incentive. (A menos que los permisos sean tan amplios, que aunque sean iguales para ambos, ya vayamos sobradas para amamantar).

-Ser ADULTOCÉNTRICO: O sea, priorizar la problemática de los adultos sobre las necesidades y derechos de los bebés y niños pequeños. Es por todos sabido que la Organización Mundial de la Salud recomienda que los bebés sean amamantados de modo exclusivo un mínimo de 6 meses. Los beneficios de la lactancia materna están más que consensuados científicamente, tanto para el bebé como para la madre. Cualquier distribución de los permisos de maternidad y paternidad debería tener en cuenta la posibilidad (que no obligación) de que el bebé pueda estar los primeros 6 meses recibiendo exclusivamente leche materna si así lo desea su madre. Para eso, ambos permisos tendrían que ser entonces por lo menos de 6 meses.

-Al revés de lo que se proponen, las soluciones "igualitaristas" pueden borrar las diferencias, en lugar de respetarlas. Me dan mucho miedo las soluciones OBLIGATORIAS. Quienes defendemos la lactancia materna exigimos EL DERECHO de las madres y padres a permanecer con los hijos si así lo deseamos, pero no la obligación. Es curioso, porque se nos acusa de "talibanas" cuando solo queremos que se establezca un ridículo permiso de 6 meses de baja maternal que permita a las madres QUE ASÍ LO DESEEN permanecer junto a sus hijos. ¿Si nosotras somos "talibanas" por exigir un derecho, qué tendrían que ser entonces estas personas que hablan de OBLIGATORIEDAD? El "igualitarismo", lejos de aumentar la tolerancia a las diferencias y con ella la riqueza humana, las borra del mapa, "bota el sofá".

-Negar la diversidad familiar, la diversidad de intereses, y la diversidad de soluciones que puedan encontrarse en cada familia. Las soluciones "igualitaristas" invitan a todas las familias a solucionar el problema del mismo modo. Sin tener en cuenta que cada familia tiene y debe tener sus propias prioridades. Puede ser que una familia prefiera o le convenga más que sea el padre el que se quede con los niños determinado tiempo, o que sea la madre, según sus propios intereses, salarios, tipo de empleos, etc... Todo esto quedaría imposibilitado por una ley de este tipo.

-Convertir la permanencia con los niños en una "obligación" y no en un privilegio. Estoy absolutamente de acuerdo en que las labores de cuidado tienen que dejar de ser algo exclusivo de las mujeres. Pero al final, este discurso siempre me deja la impresión de que hay que obligar a los "padres" por ley a que permanezcan con sus hijos, porque en realidad es algo que no queremos hacer.

Que nos estamos "fajando" por ver quién es quien se queda con los niños, porque es una tarea no deseada, que nos impide el desarrollo profesional ("ya que nos lo va a impedir, que nos lo impida a todos por igual") , y que nos supone una molestia, como lavar los platos o barrer la casa, y por tanto, hay que repartirlo a partes iguales. Es un poco extraña la necesidad de obligar por ley aquello que se supone debe ser un placer.

-Mantener el VALOR en el sistema productivo y no en el cuidado de los niños: Una medida de este tipo mantiene el sistema de valores actual, en el cual lo más valioso es el SISTEMA PRODUCTIVO, y las tareas de cuidado de los niños permanecen atrapadas en el MUNDO INVISIBLE Y NO VALORADO, confundido con las tareas domésticas. Es necesario "poner la vida en el centro", cambiar el paradigma, y revalorizar el placer y la dignidad de los trabajos de cuidado, de prodigar afecto y atención a los niños, enfermos, ancianos... de manera tal que nos "peleemos" por realizarlos, y no por no realizarlos. Creo que sólo así los hombres, históricamente auto-desplazados de estas tareas, desearán por sí mismos realizarlas, en lugar de tener que obligarles por ley.

Como conclusión (por el momento, porque estos temas están lejos de concluir), creo que tenemos que exigir bajas maternales y paternales remuneradas más largas como derecho, no como obligación (un mínimo de 6 meses para la madre para incluir el derecho del bebé a ser amamantado durante este período, en aquellas familias que así lo sientan y lo deseen); dirigirnos hacia un modelo al estilo noruego, que ha sido considerado tanto el país más adecuado para ser madre según estudio de la ONG Save the children (tienen hasta 56 semanas de baja maternal) como el país con mayor índice de desarrollo humano según la ONU, (que coincidan ambas cosas no ha de ser casual); y sobre todo, trabajar las conciencias para darnos cuenta de que necesitamos permanecer más tiempo con nuestros hijos por nuestro deseo y por el bien de ellos y de todos, y no porque nos obligue una ley.

No sé si imponer un modelo estandarizado y obligatorio sea la solución para encontrar el modo sincero y amoroso de permanecer junto a nuestros hijos. Estamos hablando de emociones, de placeres, de deseos, de disponibilidad afectiva... y no sé si eso puede "obligarse" por ley.

Por ese camino, me temo que -si nos gobernara el Rey Salomón- serían muchos los niños troceados a la mitad.