4 de julio de 2011

Cuando la ciencia es cómplice de la tortura...

Por Ileana Medina Hernández




"La soberbia del científico toma cuerpo dramático 
cuando se refiere al hombre y lo reduce a un exclusivo producto fisiológico 
en el que los organismos sólo reciben pasivamente lo que les hacen". 


El periodista y escritor Miguel Jara se somete públicamente al Test de Diagnóstico de la Hiperactividad. Conocer en qué consiste lo que oficialmente los psiquiatras y psicólogos consideran Hiperactividad da terror.

Yo también me someto públicamente: digo que sí a todo. La mayoría de los adultos, de los niños y de las personas vivas damos positivo en todo lo que este test plantea.

Produce escalofríos que se pueda considerar como SÍNTOMA DE ALGUNA ENFERMEDAD, de cualquiera, el hecho de que alguien "a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades" o "a menudo se remueve en el asiento" o "a menudo tiene dificultades para guardar su turno".

¿Qué enfermedad es esta? ¿La enfermedad del niño que es niño? ¿¡la infancia como enfermedad!? Es difícil no darse cuenta de que la enferma es la sociedad que considera "síntomas" algo como esto. No me atrevo a afirmar que la enfermedad no exista, sólo que no puede diagnosticarse a partir de considerar  como "síntomas" lo que a todas luces son características normales de los niños.

Si os fijáis, son todas cosas relacionadas con la escuela: ¿No será la escuela la que está mal al pretender que los niños estén sentados durante horas, callando y esperando su turno?  ¿Desde los 4 meses de nacidos y durante cada vez más horas al día? ¿No seremos los padres los que nos equivocamos al pretender que los niños estén tantas horas en el colegio para nosotros poder trabajar? ¿No es la sociedad la que está cometiendo una atrocidad con los niños, al pretender que permanezcan tantas horas en el colegio, sentados, callados y encima, si no cumplen con todo, les metemos una medicación para que se estén tranquilos? ¿Lo patológico no es una educación que se basa en la OBEDIENCIA en lugar de en la MOTIVACIÓN?

Cuando se une "el lado oscuro" de un maestro que no puede o no sabe cómo trabajar con niños "difíciles" o simplemente con un abanico de niños diferentes cada uno en su espectro; con el de un sistema educativo caduco que tampoco forma ni apoya a los maestros y mucho menos a los niños; con el de un psicólogo o psiquiatra que o bien acata sin cuestionarse lo que pone el DSM (la "biblia" cientifica que recoge la clasificación de las patologías mentales) o bien nunca se ha mirado en el espejo de su propia infancia (que los hay por miles); con la lógica mercantil de la sociedad para la que los niños "estorban" y a la que le conviene que todos seamos consumidores, incluso de medicamentos... el resultado puede ser catastrófico.

Medicar con tranquilizantes ha sido y puede ser un método de tortura, fácil, rápido, barato, simple... Si los adultos, que tenemos un malestar o enfermedad real, nos sentimos mejor con ellas, y lo hacemos por nuestra propia voluntad ante la escasez de otras vías curativas en el mercado, o ante nuestra incapacidad para buscarlas o encontrarlas, aún no siendo lo preferible, entiendo que sea legal... Pero hacerlo a niños, con el acuerdo y tranquilidad de los propios padres que confían en los profesionales, debería ser siempre la última opción después de agotar todo tipo de intervenciones.

La sociedad hipócrita ilegaliza y condena el uso de drogas, a la vez que normaliza, incluso desde la infancia, el uso de medicamentos psicotrópicos, cuya función es básicamente la misma de las drogas ilegales: crear un estado de salud mental artificial.

"No podemos olvidar otro tipo de droga, legal para más señas, como los fármacos de prescripción psiquiátrica o médica, pues su efecto, de ser necesaria su prescripción en casos determinados y teniendo en cuenta las complicaciones sociales, en ningún momento han de yugular la experiencia que vive el paciente. Encuentro muy difícil la recuperación en personas que ya se han habituado a la precaria solidez de los fármacos lo cual da lugar, por un tratamiento seguido de años consecutivos, a que los pacientes se sientan impotentes para dar el salto y conseguir una libertad fundamentada en su propio autoconocimiento. Joan Halifax siente mucha pena por la fuerte medicación que se le puede llegar a dar a personas  que experimentan crisis de crecimiento, anulándose el potencial para curarse a sí mismas y a los demás, siendo químicamente, si no físicamente, encarceladas." (Almendro,  Manuel: Psicología y psicoterapia transpersonal, Kairós, 5ta edición, 2008, pág. 84).

Cuando una enfermedad crece, tenemos que preguntarnos qué es lo que estamos haciendo mal. De qué manera podemos evitarla o prevenirla. El cerebro de los niños está en formación, es altamente permeable, permeable sobre todo al amor, a la empatía y a la confianza en ellos. Debería estar prohibido medicalizarlos con psicotrópicos.

Es preocupante el grado a donde puede llegar la ciencia, cuando está desconectada de la empatía, de las emociones, y del amor y el respeto por la vida, por la alegría, por los niños, por lo auténtico y vital que hay en cada uno de nosotros.

Cuando la "autoridad científica" llama "curar" a lo que realmente es empastillar, drogar, maniatar... mantener sumisa y drogada a la gente. Cuando acallamos simplemente los efectos, sin preguntarnos por las causas, por el origen desafectivo de la enfermedad...  O lo peor, cuando nosotros mismos nos lo creemos y vamos como corderitos al matadero... y hasta agradecemos que nos "curen".

El psicólogo Ramón Soler me advierte: "Y agárrate, Ileana, porque el nuevo DSM-V que saldrá en 2013, tiene como nuevo trastorno mental lo que llamarán "Trastorno negativista de la Infancia"... con los siguientes criterios de diagnóstico: niño que, a menudo se encoleriza e incurre en rabietas, que a menudo discute con adultos, que a menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas, etc. Imagino que irá acompañado de la correspondiente medicación (tan inútil como llena de efectos secundarios). Resulta vergonzoso que lo que deseamos para nuestros niños, es decir, que sean independientes, librepensadores y que no se sometan ciegamente a la autoridad, sea considerado una enfermedad."

El psiquiatra Claudio Naranjo define la neurosis como la disociación entre el intelecto, las emociones y los instintos. Entre los tres cerebros humanos.

La neurosis que rampa hoy, entre los mismos psiquiatras, psicólogos y profesionales, da mucho miedo. Legitimar la neurosis desde los mismos que se supone deben curarla es la muestra de hasta dónde puede llegar una sociedad desconectada de los signos afectivos y vitales, una sociedad robotizada que pretende que todo el mundo calle y otorgue, que seamos zombies en manos, primero de los padres, luego de los maestros, finalmente de las empresas y las tiendas.

El tristemente célebre Dr. Estivill recibió hace unos días un homenaje en Madrid por parte de la Asociación de Juristas contra el Ruido.

Desconozco si en este caso las aportaciones del Dr. Estivill sobre la contaminación acústica son válidas o interesantes, pero ese señor, en nombre de su supuesto prestigio científico, ha divulgado en España un método de adiestramiento conductista para enseñar a dormir y a comer a los niños, que debería considerarse tortura. (Un método que ni siquiera es de él, es de un norteamericano, un tal Ferber, y el libro tampoco lo escribió él, contrató a una periodista).

En el acto donde fue homenajeado, el señor Estivill llegó al cinismo de decir: "el cerebro de una mamá con un recién nacido, oye antes el llanto del bebé que el ruido de una tormenta".

¿Y no se ha preguntado nunca el susodicho doctor por qué y para qué la naturaleza provee a las madres de semejante capacidad?

Pues precisamente para atender al llanto de los niños, señor. Porque eso es lo que los niños necesitan: que el adulto se despierte y los atienda. Justo lo que usted diagnostica como un  "trastorno" del sueño infantil: despertarse por la noche, algo que todos los niños sanos hacen desde que el mundo es mundo. Demandar la atención y la compañía de los adultos, justo lo que necesitan para dormir con tranquilidad, seguridad y sin miedo.

Aunque los estudios de este señor sobre el impacto del ruido fueran buenos (y suponiendo que no sean expresamente traídos al pelo para justificar que no haya fiestas en Chueca) no puedo de ningún modo considerar a un personaje que por otra parte se aprovecha de los padres desinformados, agotados e impotentes, desconectados de su paternidad y enchufados al trabajo, para promulgar métodos de adiestramiento de niños. Seguramente a los niños también los considera "ruido". Homenajear a Estivill por su trabajo "a favor del silencio", viene a ser algo así como homenajear a Hitler porque amaba y protegía a los murciélagos, por poner un ejemplo exagerado.

Estivill es el ejemplo más cercano y sangrante que tenemos de cómo la neurosis patriarcal y la ciencia pueden ser altamente compatibles.

De cómo no somos nada cuando no hay emociones, sentimientos, empatía, capacidad de ponernos en el lugar del otro, también y sobre todo, con los niños.


_________________ Sobre el TDAH: 

Artículo científico: El niño hiperactivo como síntoma de una situación profesional y social: ¿Mito, realidad, medicalización?, por Dr. Jorge L. Tizón, psiquiatra.

Reflexiones de una psicóloga: TDAH, ¿creer o no creer?, por Liliana Castro Morato.

Divulgación: TDAH, la hipótesis del granjero y el cazador , en Bebés y Más.

STOP DSM (como criterio único de diagnosis clínica). Manifiesto de profesionales de la salud mental.

Pastillas para niños difíciles, artículo publicado en El Periódico de Catalunya, el 24/07/201. España es el segundo país del mundo en consumo de fármacos, solo superado por Estados Unidos.

Pastillas para niños difíciles: la medicalización de la infancia y la adolescencia, en El Blog Alternativo.

Una sociedad TDAH y El mito del TDAH, del psicoterapeuta José Luis Cano Gil

23 comentarios:

  1. Me ha entandado este post, tienes toda la razón, no se pretende curar, se pretenden hacer pequeños robots que nos obedezcan en todo, habría que ser más meticuloso buscando el origen del problema.

    ResponderEliminar
  2. Bufff se me ponen los pelos de punta.. que verguenza y que pena, cuando parece que las cosas se van encaminando aparecen estas otras... tendremos que seguir luchando :) desde el amor, la ternura y el respeto a nuestros hijos cada día, en cada rincón, para que se alce desde el silencio nuestra voz ...

    ResponderEliminar
  3. Totalmente de acuerdo a tu reflexión Ileana. Hoy mismo he twitteado y recomendado del Post de Miguel Jara en nuestra página de facebook.

    Me has inspirado un post respuesta a tu post. No sé de donde voy a sacar el tiempo pero lo haré.

    Quiero matizar algunas cosas, seguro que te gustará y nos dará más credibilidad en relacion a nuestra común opinión al respecto de la sobrevaloración de la enfermedad, tanto fisica como mental.

    Espero no tardar un mes en escribirlo :)
    Por cierto tengo ya cerrado el viaje a Tenerife, así que espero conocerte en persona y presentarte mis respetos!

    Un gran abrazo y besos mil
    Alejandro

    ResponderEliminar
  4. Por supuesto, Alejandro! Escríbelo y lo publico yo también en este blog.
    Y en Tenerife, por supuesto nos vemos, cuenta con ello. Mi admiración también para ti.
    Gracias a tod@s! Besos!

    ResponderEliminar
  5. ¿realmente conoces a algún niño hiperactivo? Cuando lo conozcas, tú misma te darás cuenta de que tiene una enfermedad.

    ResponderEliminar
  6. Ileana, me da gusto conocerte y fue por intermedio de Lactando amando crianza feliz...!. Concuerdo plenamente con lo que has comentado. Las políticas de éstos nuevos "señores omnipotentes, psiquiatras" de tachar como enfermos a niños que solo son más "hiperactivos" o curiosos o "agresivos", que lo normal... lo MAL llamado normal. Sí, los niños lo son, por que no nacen siendo adultos y para llegar a serlo deben pasar por tantas etapas y lo serán, felices y "normales", guiados por sus propios padres, con amor y valores predicados con el ejemplo. Es normal ver niños más activos que otros o más desconcentrados.., es que sí hay hasta adultos con éstas características... es que no todos somos iguales y esa es la gran realidad. Todos somos únicos y diversos en el mundo y no estoy de acuerdo a "medicar" a los niños, para que sean más "controlables", por parte de los adultos que NO son capaces de hacerlo ¡a través de otro método!.
    Un abrazo!.
    Gracias a éste post, que da para reflexionar..., ya que hasta uno cae en el error de sobre exigir a nuestros propios hijos...
    Soy Mamá Nortina, Educadora de Parvulos y madre, de Chile.
    Cuando quieras te paseas por alguno de mis blogs...
    Uno es sobre las experiencias con mi hija de 5 años http://mamdeunamonita.blogspot.com/ y el otro, muy hermoso, es sobre Cuentos Infantiles, que hacemos en conjunto con mi hijita, sobre Valores, se llama http://julietalajirafita.blogspot.com/
    Desde ahora te sigo!

    ResponderEliminar
  7. Anónimo:

    En ningún momento digo que la enfermedad no exista.

    Digo, 1) Que en ningún caso "el moverse del asiento" o "el no pedir turno para hablar" debe ser considerado síntoma de una enfermedad. Si la enfermedad existe, debe ser diagnosticada a partir de otros parámetros, pero no de esos.

    2) Si la enfermedad existe, tampoco debería ser tratada con psicotrópicos. Ni esa, ni ninguna otra enfermedad mental infantil. Deberían utilizarse otro tipo de tratamientos, pero no drogas, al menos, mientras no haya peligro de autolesiones o de daños a otros, o cosas así... Pienso que la droga debe ser el último recurso. Me parece muy peligroso que se administre con tanta facilidad drogas a los niños. No ya a mí, hay muchas voces que se levantan contra eso, entre ellos muchos profesionales mismos de la psicología y la psiquiatría.

    @Mamá Nortina, muchas gracias, en cuanto pueda me doy un paseito por tus blogs, que prometen mucho!

    Un abrazo a tod@s!

    ResponderEliminar
  8. Genial! Tengo el caso cercano de una amiga, que se siente mal porque cuando su hijo, que ahora tiene 19 años, era niño le mandaron ritalin y ella no se la dio. No me canso de enviarle este tipo de noticias esperando que algún día ella interiorice que no hizo nada malo, como el siquiatra le ha hecho creer!

    Una sicóloga en una ocasión le llegó a decir que su hijo es MARAVILLOSO y que le da pena que los papis se hayan quedado tan cortos ante tanta imaginación y creatividad.

    Yo, tengo una pequeñita muy activa, que me encanta y no se cansa con nada, pero como fue tal mi deseo de ser madre, saco fuerzas de donde a veces no hay, para estar a la altura de sus necesidades y que nadie venga a decirme que tiene algo, porque yo mismo, hasta 3r grado no lograba quedarme quieta en la escuela y acabé colegio con honores y hasta una carrera en la U, sin ningún diagnóstico ;)

    Me encanta tu blog y la franqueza con que dices las cosas!

    ResponderEliminar
  9. Buenas:

    Yo también creo que hoy, demasiado alegremente, en cuanto un niño es "movido", se dice que es hiperactivo, y que eso es una enfermedad, y desde luego estoy en contra. No digo que no haya casos, pero nos están intentando convencer de que son muchos más, niños que son movidos, curiosos, ¡niños! en definitiva.

    Y una anécdota: Cuando mi hija mayor era más pequeña (como 1 año y medio ó 2 años), pues eso, era muy movida, inquieta... vamos,que eso de "las niñas tranquilas" yo aún no lo he vivido. Un día fui a comprar el pan y se ve que le dije a la dependienta algo como "yo al final del día acabo agotada, se supone que tengo que cansarla y me cansa ella a mí y ella aún sigue". Sus palabras textuales fueron: "Medícala". Y yo pensando: "¿Y por qué no te tomas tú un Red Bull si no puedes seguir el ritmo?" es que de verdad,que pretendamos drogar a los hijos sólo porque acabamos agotados... es deprimente.

    saludos

    ResponderEliminar
  10. Iliana, excelente post, le haré difusión en todos los medios a mi alcance. Quiero, a propósito de la posición de la comunidad científica de psiquiatras y psicólogos sobre el tema de los diagnósticos formateados de patologías, compartir un manifiesto de un grupo de profesionales de la ciencia de la conducta que no negocian sus principios éticos y se han pronunciado al respecto. El manifiesto se titula STOP DSM (como criterio único de diagnosis clínica) y lo puedes ver en este enlace http://stopdsm.blogspot.com/2011/04/manifiesto-favor-de-una-psicopatologia.html?spref=fb

    ResponderEliminar
  11. Estoy de acuerdo con lo que planteas, en realidad un manual diagnóstico como el DSM que se basa en estadísticas para construir clasificaciones diagnósticas de enfermedades mentales sólo es eso, un estudio descriptivo que puede servir de orientación, pero no debería ser la biblia de los que nos dedicamos a la psicología. Sin embargo, el tema que a gran parte de las madres y también a los padres en Chile y me imagino que en otras partes del mundo es la dificultad para compatibilizar trabajo y paternidad/maternidad. Qué difícil es cuando te califican como mejor profesional cuando haces horas extras o cuando no tienes ningún tipo de problema "doméstico" que te impida cumplir con tus obligaciones laborales. Esa disociación entre dos mundos que en realidad son parte de la integralidad de los adultos, es muy similar a lo que asistimos en los profesionales de la salud, esta disociación entre el mundo adulto e infantil, mientras el primero no muestre empatía, calidez y afecto para entender al segundo, estaremos lejos de hacer sociedades con individuos sanos, integrales y, por sobre todo, felices.

    ResponderEliminar
  12. Por favor, que terrible que haya profesionales que clasifiquen de esa manera y padres que confien en eso. Realmente es tan dificil entender porqué alguien querria que los niños, en lugar de ser niños, sean robots, automatas, no pensantes, que obedezcan ciegamente.

    ResponderEliminar
  13. Ileana, genial este post. Lo comparto y difundo. A ver si más científicos van quitando vendas de padres y familias. Criar a un hijo da trabajo y supone sacrificar muchas cosas, no son un mueble ni una mascota.

    ResponderEliminar
  14. Se me ponen los pelos de punta al leer el test de diagnostico de hiperactividad, yo debo de estar totalmente enferma. Y el llamado "doctor" Estivill, sólo oir su nombre me cabrea.
    Totalmente de acuerdo contigo Illena. L@s niñ@s son niñ@s y tienen que comportarse como tales.
    Por cierto, me encantó poneros cara a muchas de vosotras, viendo el video de presentación de "Una nueva maternidad" en Barcelona.

    ResponderEliminar
  15. Gracias, Berna, sí, acabo de verlo también el blog de Miguel Jara. Lo enlazo ahora mismo en el post.

    Gracias a tod@s, besos!!!

    ResponderEliminar
  16. Estupenda entrada, Ileana, como siempre. Y gracias por la referencia.

    El tema de Estivill (que demuestra tener la misma sensibilidad que Robocop) y el "ruido" me ha recordado un dicho de la inglaterra victoriana que aún sigue vigente en la educación... dice:
    "children should be seen and not heard"

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. http://blogs.tv3.cat/quequicom.php?itemid=35488

    ResponderEliminar
  18. Lo confieso: yo también soy hiperactiva. A veces me distraigo en el trabajo, como también me distraía en la escuela. No me gusta esperar mi turno, ¿a quién sí? No acepto de buen grado tener que pasar cuatro o cinco horas sentada sin moverme.

    Ahora, si me encuentran, que me mediquen ;)

    Ileana, excelente entrada. Gracias, una vez más.

    Besos psicotrópicos,
    Lady Vaga.

    ResponderEliminar
  19. Redes – El sistema educativo es anacrónico. Entrevista de Eduard Punset a Ken Robinson:
    http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml

    ResponderEliminar
  20. Recuerdo las pastillas naranjas que me daba mi madre para que no me hiciera pis en la cama; años despues he sabido que eran tranquilizantes "porque no parabas quieta, hija¡eras un puro manojo de nervios!".
    No debieron hacer mucho efecto ya que a mis 40 años sigo sin ser capaz de estar más de una hora sentada,hago varias cosas a la vez, siempre estoy metida en algún sarao... Si, será que estoy enferma... ¡de vida!
    Debo ser rara porque a mi lo que realmente me preocuparía si mi nenè se pasara horas durmiendo, sin hacer ruiditos, sin saltar, sin moverse... vamos, sin ser un niño.

    Gracias por tu post, como siempre muy enriquecedor.
    Abrazos inquietos!

    ResponderEliminar
  21. Hola Ileana, me llamo Jimena y es la primera vez que comento aunque ya llevo un tiempo leyendo tu blog. Como psicóloga que soy me resultan muy interesantes tus post, por eso quería saber si te importaría que te enlazará en el mio, y si te molesta que te cite en alguno de mis post. Gracias.

    ResponderEliminar
  22. @Ramón: Que importante es que los psicólogos y psiquiatras también se pronuncien sobre estas cosas. Para que se vea que no es una cuestión de "ciencia", sino de al servicio de qué se pone la ciencia. Gracias por tu presencia y apoyo.

    @Nin: ¿Pero eres vaga o eres hiperactiva? ;-) Creo que somos un poco las dos cosas, que manía con etiquetar a la gente! Lo que hay que hacer es aceptarnos a todos con nuestras neuras... Sí, en esta sociedad todos estamos enfermos, enfermos de desamor primario, pero precisamente hay que reconocerlo no para medicar a todo el mundo, sino para !aceptarnos a todo el mundo!

    @Magia: Inconscientemente relacioné en este post la medicación y el sueño... y en este proceso de auto-conocimiento que no para, recordé ayer mismo que mi madre también me daba algo con calcio de pequeña... Me puse a investigar, y era Brocalcín (o Calcibronat), un compuesto de bromo y calcio que se usa como sedante, recomendado en Pediatría "para trastornos leves del sueño", que nunca tuve (ni tendrán la mayoría de los niños) debe haber sido seguramente para que no me despertara de noche y aceptara dormir sola en la cama.

    El proceso de sacar la mierda que llevamos dentro para no repetirla con nuestros hijos nunca termina. No siempre lo logramos, pero por lo menos intentarlo vale la pena, no ya sólo por nuestros hijos sino por nosotros mismos.

    @Jimena. Gracias por animarte a comentar! Si eres psicóloga seguro que tus comentarios pueden ser muy enriquecedores.

    Por supuesto que puedes reproducir y/o enlazar mis artículos: eso es la red!!!

    Un abrazo hondo a todos y gracias por vuestros comentarios!

    ResponderEliminar