25 de octubre de 2011

Una nueva maternidad, presentación en Tenerife el próximo viernes

"Acabo de publicar un pequeño libro, no para obtener utilidad del mismo,
sino para regalárselo a aquellos que me aman, en nombre de mi hijo,
que es mi señor: es el romance de mis amores con mi hijo;
uno se cansa de leer tantos romances de amores con mujeres."
José Martí, sobre el «Ismaelillo» (1882).





El próximo viernes 28, se hará la presentación en Santa Cruz de Tenerife del libro Una nueva maternidad, donde quince mujeres miramos y describimos la maternidad desde adentro, buscando vivirla no como un obstáculo ni como un deber o un sacrificio, sino como una posibilidad única de crecimiento personal, de conocimiento, de empoderamiento, de iluminar las sombras, de intensidad amorosa, de simbiosis entrañable... como un romance.
 
¡Te invitamos a descubrirlo con nosotras!
 
La presentación se hará en la sede de la Asociación Besana, Camino de las Acacias, 7, Santa Cruz de Tenerife.
 
 

Ver mapa más grande

Una nueva maternidad, página oficial.
 
En Facebook, Una nueva maternidad.

En El Blog Alternativo: Tenerife, presentación de Una Nueva Maternidad
 
En este blog, más información.

14 de octubre de 2011

Estivill delira...

Por Ileana Medina Hernández

"Mamá, ¿por qué si yo soy pequeña y tengo miedo, he de dormir sola,
y ustedes que son grandes duermen acompañados?".





Cuando duerme una madre junto al niño
duerme el niño dos veces;
cuando duermo soñando en tu cariño
mi eterno ensueño meces.
Tu eterna imagen llevo de conducto
para el viaje postrero;
desde que en ti nací, una voz escucho
que afirma lo que espero.
Quien así quiso y así fue querido
nació para la vida;
sólo pierde la vida su sentido
cuando el amor se olvida.
Miguel de Unamuno


El dr. Estivill (también conocido como Cruel Devil) arremete de nuevo. Presenta un nuevo libro denominado algo así como "pediatría con sentido común para padres con sentido común" y también amenaza con una nueva edición de su ya tristemente célebre Duérmete niño, que según él mismo dice ha vendido más de tres millones de ejemplares.

Ya sabemos que algo se anuncia de un modo porque es precisamente lo contrario. Un libro firmado por Estivill y que se llama "con sentido común" es así como los embutidos de una conocida marca que se anuncian como "sanísssimos". O las pizzas congeladas que se venden como "comida de la abuela".

Lo que menos tiene es realmente "sentido común". El sentido común -y la historia de la humanidad, y el vínculo oxitocínico, y una sociedad cuerda- le dice a una madre que coja a su hijo en brazos cuando llora, que le consuele, que le amamante, que le duerma en brazos, que le cante, que le acompañe... justo lo contrario de lo que este señor vende.

Este señor, especialista en trastornos del sueño, encontró la gallina de los huevos de oro: si digo que los niños (que normal y naturalmente se despiertan de noche) tienen un trastorno del sueño, tendré como clientes potenciales ¡a todos los bebés y niños del mundo! Es decir, a sus padres, desinformados, cansados, con condiciones laborales precarias, y/o desconectados de su esencia emocional. Los bebés son las víctimas. Precisamente porque despertarse de noche no es un problema ni un trastorno ni una enfermedad en los bebés y niños pequeños.

Además, este señor, en su afán lucrativo, padece una gran deshonestidad intelectual. Sí, simple y llanamente miente.

Miente cuando omite en su libro toda referencia bibliográfica, escamoteando a los lectores que su método fue creado por el Dr. Ferber (quien a su vez se inspiró en otro libro publicado ¡en 1895!). Miente, porque su famoso libro del metodito fue redactado por una periodista, que aparece como coautora (siempre hay "coautores" en sus libros).

Si él no creó el método, ni tampoco escribió el libro: ¿qué ha hecho este señor más allá de crear una marca con su apellido, y extender la fórmula con sus tentáculos mercantiles a todos los ámbitos: la alimentación, la adopción, la crianza, la pediatría en general...?

Estivill, aupado por la industria editorial, vio un nicho de mercado en padres desorientados y desbordados por la no-conciliación, y creó una marca comercial de divulgación del adiestramiento conductista en la crianza infantil (con unos cien años de retraso). Eso sí, cada vez más disfrazado de progresía, de buenas palabras y de "buenas intenciones".

Métodos de "modelado de conducta" que dejan afuera a las emociones, que son más viejos que Matusalén, y que tomaron cuerpo en la primera psicología que quiso ser científica. Son métodos de extinción de respuesta: el niño deja de llorar porque aprende que no va a ser atendido. El niño come algo que no le gusta o que no necesita (lo que sea que el progenitor le haya puesto en el plato) por miedo al castigo, por necesidad de obtener la aprobación de sus padres, o porque no le queda más remedio.

Es la pedagogía negra de la resignación. De "así es la vida". Qué triste. Enseñar a los niños que por mucho que lloren, sus demandas, sus necesidades emocionales, no van a obtener respuesta de las personas que más los quieren: sus propios padres. Y de paso, fomentar la deshumanización y la industria del sucedáneo: el cuerpo y el abrazo sustituidos por el chupete-que-brilla-en-la-oscuridad, el muñeco de peluche, las luces móviles, las cunas sofisticadas...

Y miente finalmente cuando en su delirio de grandeza se autoproclama "la voz de la ciencia", porque precisamente su especialidad, la neurofisiología, en los últimos años ha ido por los derroteros contrarios: está demostrando los grandes estragos que las hormonas del estrés (el cortisol, la adrenalina...) hacen sobre el cerebro, sobre todo cuando está en formación, como es el caso de los bebés humanos.

También los antropólogos han demostrado que el sueño infantil, a lo largo de toda la historia y la evolución humanas, ha sido siempre discontinuo, y por supuesto, acompañado, como en el resto de primates y mamíferos.

Los niños se despiertan de noche -y necesitan compañía para reanudar el sueño- porque necesitan cerciorarse de que las personas que les cuidan están cerca. Que les quieren y les protegen. Todos somos descendientes de los que se despertaron. Porque los que no lloraron, se los comió el lobo. Por tanto, despertarse de noche y demandar compañía es una conducta absolutamente normal, premiada por la evolución, -y quizás hasta deseable- en los niños pequeños. Son bebés "despiertos", que velan por su vida. Es una señal de inteligencia, es una estrategia de supervivencia.

Y la conducta normal de todas las tribus humanas a lo largo de la historia, ha sido la de acompañar a los bebés en sus despertares, darles teta, un abrazo, una nana, acariciarlos, mecerlos o pasearlos, meterlos en la cama (colecho), para que todos puedan reanudar pronto el sueño. La mayoría de los bebés del planeta duermen acompañados por sus progenitores, como debe ser.

Despertarse de noche, Sr. Estivill, no es un trastorno en un niño pequeño, a menos que usted pretenda con sus métodos crear de verdad inseguridades, fobias y miedos que deriven en insomnio en el futuro, y así convertir a los padres en los clientes de hoy y a los niños en sus clientes del mañana.

Los terrores nocturnos y las pesadillas no son "normales" a los 3, ni a los 4, ni a los 5 años, como dicen algunos libros y sostienen algunos pediatras. Más bien pueden ser la consecuencia de dejar a los niños solos toda la noche. Normal que sientan miedo, normal que quieran estar acompañados. Sí, son habituales en una cultura de la soledad y el desamparo emocional como es la nuestra. Pero no biológicamente normales.

El sueño es un proceso madurativo, y como tal, con los años se va alcanzando la capacidad de dormir solos y de un tirón, desde la seguridad, el apoyo y la compañía mucho mejor que desde la soledad y la negación de sus necesidades afectivas.

Además, el colecho es una magnífica oportunidad de compartir tiempo, piel con piel, amor, respiración y tacto con nuestros hijos, que se pasan todo el día en el colegio desde casi recién nacidos.

Rosa Jové cuenta una anécdota: una niña le preguntó a sus padres un día: "mamá, ¿por qué si yo soy pequeña y tengo miedo, he de dormir sola, y ustedes que son grandes duermen juntos?". Una reflexión demoledora. Eso sí que es sentido común.

No se trata de ciencia, señor Estivill: se trata de con-ciencia, de humanidad, de empatía, de amor, si me apuras de "animalidad", pura conducta mamífera. Algo que usted probablemente no conoció de niño, y que arrastra y proyecta inconscientemente a día de hoy. Se puede saber todo sobre la electro-bioquímica de la fase REM, y muy poco del amor, de la vida, de la carencia afectiva, de tu propia historia personal, del inconsciente, de las estrategias emocionales de supervivencia.

Se autoproclama usted "la voz de la ciencia", el traductor para profanos de un supuesto conocimiento elevado y exclusivísimo. Dice usted que nadie en el mundo científico ha criticado sus métodos. Si nadie en la comunidad científica se hubiera pronunciado, sería una vergüenza para la ciencia (y no sería la primera vez), pero no es verdad.

La neurofisiología es su especialidad: divulgue lo que está diciendo sobre los efectos de las hormonas del estrés en el cerebro humano, aún más en los bebés y en los niños pequeños. Difunda lo más actual sobre las emociones y la configuración neuronal. Su ciencia para incautos se ha quedado en el siglo XIX.

Los padres que necesitan que sus hijos duerman solos, son responsables de lo que hacen. Pero no se puede vender como algo científico, ni educativo, ni beneficioso para los niños. Es sencillamente anacrónico, falaz e inadmisible.

Y a usted, y a los demás que le siguen, les dejo un amplio listado bibliográfico, sustentado por otros profesionales, tan científicos (y tan humanos) como usted:

Firmada por varios médicos, pedagogos y profesionales: Declaración sobre el llanto de los bebés
González, Carlos: Bésame mucho, Temas de Hoy, 2006.
Gutman, Laura: No quiere dormir solo, marzo 2011.
Jové, Rosa: Dormir sin lágrimas, La Esfera de los Libros, 2006.
Jové, Rosa: Crianza Feliz, La Esfera de los Libros, 2009.
Gerhard, Sue: El amor maternal, Albesa, 2010.
McKenna, James: Bebés de la edad de piedra en la era de la conquista espacial, París, 2005.
Punset, Eduard: El cerebro del bebé, Redes 447, diciembre 2007.
Sunderland, Margot:  La ciencia de ser padres, Grijalbo, 2007.
Small, Meredith: Nuestros hijos y nosotros, Crianza Natural, 2006.

Y a revisar los listados bibliográficos y referencias científicas correspondientes que se citan en todos esos libros.

Que cada uno elija su opción, pero que nadie se erija en portavoz de la ciencia.

La cuestión es que hay crisis, y Estivill quiere vender libros, para que otros niños se beneficien de la crisis, pero sus nietos no la noten. 


________________________________
Artículos relacionados:

El método Estivill: el último eslabón de una larga cadena de doctrinas hostiles a la infancia, por Juan Campos
Terapia para el Sr. Estivill, de Mente Libre
Hay que vencer al miedo, de Ser Mamás
Pediatría con sentido común... de Para el bebé
Sobre el "sentido común" de algunos de nuestros pediatras, de Reeducando a mamá
Mi carta al señor Estivill, el señor que vende malos sueños, de Mimos y Teta
Cómo no conciliar y no sentirse culpable por ello, de Bebebibobu
El 80% de los niños duerme en compañía, de Bebés y Más.
Artículos sobre sueño infantil y colecho, en Crianza Natural
Sobre el colecho, en El Arte de Criar
El sueño infantil, mitos y realidades, en Dormir sin llorar.
Por qué los niños se despiertan por la noche, de Carlos Glez, en Holistika

13 de octubre de 2011

Yo elijo dónde, cómo y con quién parir

Mientras en España soñamos con que la Seguridad Social recoja la posibilidad de que las mujeres podamos parir en casa en óptimas condiciones si así lo deseamos, en Argentina una médico diputada está intentando eliminar esa posibilidad, que allí existe.

Me sumo en este post, tanto al apoyo a las mujeres argentinas como a las mujeres españolas, que queremos recuperar el control sobre nuestros procesos vitales.

Reproduzco el texto publicado en el blog DESEO PRIMAL, y me adhiero a la manifestación bloguera que ellas han convocado:



«Hay a quienes las noticias le llegan tarde y además se ensordecen de tanta prepotencia. Los hay quienes se empeñan en frenar el movimiento, la gran evolución que hoy, m/padres entrañables, estamos gestando. Hay quienes aún creen que pueden prohibir que se derrumbe el patriarcado, que continúan mutilando sus entrañas para apoyar un sistema que a todos nos perjudica y empobrece. Y hay quienes aún creen que el poder es para tener siervos y no para PODER: poder cambiar, transformar, crecer, generar y construir bienestar.

Actualmente existe en Argentina el proyecto de ley 7719 promovido por la diputada Maria Elena Petrona Chieno, el cual busca hacer modificaciones a la actual ley obstétrica del país, pero junto a modificaciones positivas, se pretende incluir una cláusula que anularía la posibilidad a las parteras de tener casas de partos y a la larga de atender partos domiciliarios planificados. Una cláusula que ni siquiera debió plantearse como posible (mucho menos por alguien cuya labor es garantizar el bienestar y el acceso a los derechos de tod*s l*s ciudadan*s), ya que no se trata de la consideración que a cada quien le merece el parto en casa o de las elecciones que cada quien decide hacer, sino de nuestro derecho inalienable a decidir qué es lo mejor para nosotr*s y para el nacimiento de nuestr*s niñ*s, sin que ningún estado, ente u organización pueda arrogarse este derecho. Este intento de prohibición se sustenta en la idea de que somos esclav*s del sistema, a él le pertenecemos y él decide que podemos hacer, con quien y donde…

Después de tener noticias de la prepotencia y arrogancia de la diputada Chieno, creemos que es una mujer que necesita oír las voces de tod*s aquell*s a quienes en su afán por homogeneizar y prohibir lo diferente a ella, pretende negar e invisibilizar; a tod*s aquell*s a quienes en su ceguera y temor por lo diverso pretende eliminar y prohibir. Es ahora cuando esta mujer necesita escuchar las historias de amor, de intimidad y celebración que hemos protagonizado en nuestros partos en casa, elegidos a conciencia y en libertad; y también es ahora cuando necesita escuchar de las historias de terror que aún nos poblan de pesadillas y que han dejado heridas abiertas en nosotras y nuestras criaturas por las que ahora elegimos o elegiríamos un parto en casa, “un parto donde, como y con quien nosotras decidamos”. Es hora de que esta mujer vea los rostros, escuche las voces y conozca las historias de tod*s aquell*s a quienes pretende violar, negar y anular, que sepa que estamos viv*s , que nos somos estadísticas y que ante todo no estamos dispuest*s a que nuestra libertad sea vulnerada.

No importa tu nacionalidad, ni tu lugar de residencia. Se trata de construir un mundo donde quepamos tod*s. Como tampoco importa tu elección personal frente a con quien, como y donde parir. Este tipo de iniciativas van más allá de las elecciones personales: atentan contra nuestra libertad, y lejos de lo que nos hicieron creer cuando uno de nosotros pierde su libertad, la perdemos todos. L*s invitamos a unirse a esta red para que nuestras voces sean escuchadas y nuestras decisiones y derechos reconocidos. Hay mucho por hacer y tod*s son bienvenid*s!

1. Firma el petitorio online

2. Escríbele un mensaje a la diputada Chieno manifestándole que es nuestro derecho inalienable decidir cómo, donde y con quien parir y el repudio a su iniciativa. Su e-mail: mchieno@diputados.gov.ar  Y formulario de contacto.

3. Si tienes un blog te invitamos a participar en nuestra manifestación bloggera bajo el lema “Yo elijo donde, como y con quien parir”. Si no tienes blog pero quieres participar envíanos tu texto y nosotras lo publicamos

4. Si están en Buenos Aires, nos juntamos el jueves 13 de octubre a las 15hs en la Plaza de Mayo para manifestarnos y apoyar la idoneidad de las parteras para asistir partos en domicilio planificados

5. Las familias que eligieron parir en casa manden una foto por cada hij* o de la familia entera, en sobre de color, a Presidencia de la Nación. En el reverso con nombre del niñ*, edad y localidad en la que nació. Y con una frase pidiendo apoyo por el derecho a elegir “donde, cómo y con quien parir” o por el derecho a elegir, o “yo elegí”

6. Recolectar firmas en físico. Toda firma cuenta. Tenemos unas planillas para tal fin, mándanos un mensaje a info@deseoprimal.com.ar  y la enviamos por correo, no importa cuantas firmas puedas recolectar, todo suma! Luego organizamos para buscar las planillas con firmas

7. Manifestación en facebook. Armá tu cartel (como la foto que aparece como imagen en esta entrada) con la frase “Yo quiero elegir cómo, dónde y con quién parir”, sacate una foto y enviala a lascasildas@hotmail.com así te enviamos tu polaroid. Invitamos a que el 13 de Octubre los que quieran la utilicen como foto de perfil para visibilizar nuestro derecho a parir en paz.

8. Necesitamos testimonios, historias de partos en casa ojalá en Argentina, pero no es excluyente el país de residencia. Así como testimonios que expliquen las razones que nos impulsan a elegir un parto en casa, pueden enviarlos a historiasdepartos@deseoprimal.com.ar

Si quieres participar en la manifestación bloggera con tu blog, escribe un post bajo el lema “Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir”

"Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir", es una red que tejemos hombres y mujeres para manifestar nuestro desacuerdo con la iniciativa de prohibir que las parteras asistan partos domiciliarios planificados en Argentina. Es nuestra manera de dar voz y rostro a todos aquellos que deseamos elegir en libertad, a los que buscamos nacimientos distintos para nuestros hijos. Creemos que es urgente manifestarnos, exponer nuestras razones y contar nuestras historias.»



_________________________
Más sobre el parto seguro en casa:



Por qué parí a mi hijo en casa - El Blog Alternativo

Por qué parí en casa - Nace una mamá


9 de octubre de 2011

No nos vamos a enfrentar

Beatriz Gimeno, filóloga y escritora, y quizás la más importante activista española a favor de los derechos homosexuales, presidenta de la FELGTB entre 2003 y 2007 precisamente cuando se aprobó en España la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, publicó días atrás un artículo en la revista Pikara Magazine, titulado provocativamente ESTOY EN CONTRA DE LA LACTANCIA MATERNA. 

Debido al gran número de comentarios que tuvo su artículo, luego escribió otro en su página personal, beatrizgimeno.es, titulado Respuestas al asunto de la lactancia. 

Beatriz tuvo la amabilidad de responder a mi comentario dejado allí, y se suscitó un pequeño intercambio que pueden leer completo AQUÍ. 

Desde aquí, agradezco a Beatriz el tiempo y el espacio concedido en su página, le ofrezco humildemente mi espacio para compartir también lo que ella quiera, y, salvando las distancias entre mi escaso curriculum y el suyo, le ofrezco también mi disposición teórica e intelectual, mi corazón y mi abrazo para juntas encontrar los lugares que nos permitan A TODAS LAS MUJERES, A TODOS LOS HOMBRES Y A TODOS LOS NIÑOS AVANZAR JUNTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y LIBRE.

No nos vamos a enfrentar las mujeres en este camino. Y tampoco nos vamos a enfrentar con los hombres, ni mucho menos con los bebés y los niños: estamos obligados a encontrar fórmulas para vivir todos más felices y plenos.

Aparte de los comentarios que dejé en sus dos artículos, quiero resumir aquí en forma de carta las ideas que me han venido a la cabeza a partir de los argumentos de Beatriz:

¿POR QUÉ HABLAMOS DE LACTANCIA? 

Estimada Beatriz: 

Admiro profundamente tu labor a favor de los derechos lgtb en España, y respeto tu persona, como procuro hacerlo con todos, simplemente por respeto a la dignidad humana. 

Igual que tú, defiendo los derechos de los homosexuales (puedes leer un artículo mío sobre lesbianas y maternidad aquí), defiendo la legalidad del aborto, y defiendo el derecho de todo ser humano a LA SOBERANÍA SOBRE SU CUERPO. 

Nadie puede ser obligado a hacer con su cuerpo algo que no desea hacer. Desde ese punto de vista TODA MUJER ES LIBRE PARA SER MADRE O NO Y, POR SUPUESTO, PARA LACTAR O NO. 

Embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad de las mujeres, y como tales, solo pueden existir desde el deseo, el placer y la voluntad, o no ser. Es una decisión privada, íntima y respetable. Lo dice muy bien esta imagen que me encontré hoy por las redes sociales: 


O sea, se puede ser pro-lactancia, y ser también homosexual, atea, científica, pro-legalidad del aborto (que no es lo mismo que pro-aborto, el aborto es un trago amargo no deseable, pero debe ser legal), pro-derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su mente... De hecho, ESA ES LA POSTURA DE LOS GRANDES ORGANISMOS INTERNACIONALES COMO LA OMS, UNICEF, etc. 

Mi respeto total y absoluto pues a todas las mujeres que eligen una cesárea programada, la epidural o el biberón, consciente, informada y libremente. Y mucho más a las que no tienen otra opción. De ahí parto. Soy yo misma, mi hermana, mi mejor amiga o cualquiera de nosotras. 

Llegados a este punto, ¿por qué seguir hablando entonces de lactancia?

Evidentemente no para convencer y mucho menos para manipular ni obligar  ni hacer sentir culpables a otras mujeres. 

Hablamos de lactancia porque las mujeres que queremos amamantar a nuestros hijos, nos encontramos aún con muchos obstáculos, reales y legales, que lo imposibilitan, o lo ponen muy difícil. Rutinas -invisibles de tan normales- que hacen que amamantar sea mucho más difícil en esta sociedad que no hacerlo.

Hay algunas medidas fundamentales por tomar, que son necesarias para no violar los derechos de las familias que amamantan y QUE NO PERJUDICAN EN NADA A QUIEN DECIDA NO AMAMANTAR. Medidas sociales similares a las de Noruega, Suecia y otros países nórdicos, considerados los mejores del mundo para tener hijos, con altos índices de lactancia materna y con la mayor participación femenina en los asuntos públicos. 

Son mucho más amplias e INCLUSIVAS las políticas sociales para proteger la maternidad y la lactancia, sin que suponga discriminación laboral para la mujer, que las que se toman para que las mujeres trabajemos, dejando a los bebés en manos de otros:

-Las bajas maternales (y también paternales, siempre opcionales) deberían ser más largas, y permitir la reincorporación de la mujer y el hombre a su puesto, sin discriminación. Para que un Estado se atreva a aprobar una medida como esa, hace falta el consenso, al menos a nivel teórico, sobre las bondades de la lactancia y de la crianza mamífera, si no, es imposible.

-Para que la lactancia funcione de forma placentera se necesita un coctel hormonal natural que solo se dispara CUANDO EL PARTO ES LIBRE Y RESPETADO. Hay que mejorar los protocolos de parto en los hospitales que permitan que las mujeres que quieran parir libremente (moviéndonos, gritando, haciendo el pino, en confianza o en intimidad o en compañía de quien queramos, etc…) podamos hacerlo. Y luego que no se lleven a nuestras criaturas sanas "por protocolo", y nos separen de ellas durante horas, porque con ello la lactancia corre peligro. Para cambiar esos protocolos hospitalarios (como ya se está haciendo) y permitir maternidades más libres, gozosas y placenteras, hace falta que esta información (científica) circule. La violencia obstétrica es aún muy habitual en nuestros hospitales. 

Si no, no podemos avanzar.

La que quiera parir por cesárea programada y no lactar, por supuesto es también muy libre de hacerlo. Pero eso es más fácil hoy en día, que lo otro. Lo otro requiere más cuidado, sensibilidad y conciencia por parte de los profesionales, de las autoridades y de las políticas sociales.

Si tú decides dar fórmula de leche de vaca a tu hijo, e incorporarte inmediatamente al trabajo, PUEDES HACERLO. NADIE TE LO IMPIDE. Solo tu conciencia es libre. Lo que digamos las demás, te la puede traer floja.

Sin embargo, para poder quedarte con tu hijo si lo deseas, amamantarlo exclusivamente por 6 meses, o cuidarlo una misma hasta que por lo menos camine, ¡¡¡necesitamos unos permisos que ahora no tenemos!!!

De eso es de lo que se trata. Tú, con la normativa legal y jurídica actual, pudiste hacer lo que quisiste. Yo y otras muchas mujeres, no.

Y ahora tú puedes preguntarme: ¿Y por qué deberíamos todos pagar con nuestros impuestos que tú te quedes en casa 6 meses o un año con tu hijo?

No puede ser porque me da la gana. Porque desgraciadamente las ganas de todos no pueden ser subvencionadas. Para yo poder responderte a eso, no me queda más remedio que echar mano de la ciencia. Que decirte, que te guste o no, mi leche es lo mejor para mi bebé. Que los bebés no pueden hablar, y que la salud física y emocional de las futuras generaciones hay que tenerla en cuenta. 

Que no es verdad ese disparate que dices de que "las ventajas de la lactancia no están demostradas en el primer mundo". 

En primer lugar, porque la lactancia materna no tiene ventajas ni desventajas. La lactancia materna es el funcionamiento de la especie by default, por defecto. Es como preguntarse las ventajas o desventajas de respirar con los pulmones en lugar de con un respirador artificial. 

Tengo tetas, y usarlas para lo que son, para alimentar a mi bebé, es mi derecho y el de mi bebé, que debe ser protegido por la legislación y no discriminarme laboralmente por ello. La lactancia es, ya no sólo un derecho reproductivo de las mujeres, sino de todos los seres humanos al nacer. 

La industria de la leche artificial está loca por imitar la lactancia natural, es su meta, pero jamás podrá. Porque la leche artificial es algo muerto. Y la leche materna es algo vivo, lleno de defensas e inmunoglobulinas: de hecho la leche materna es el único sistema inmunológico del bebé. (En ese artículo tienes muy bien resumidas y sustentadas todas las "ventajas" de la lactancia, o sea, los riesgos de la lactancia artificial, en el primero, el segundo, el tercero y el cuarto mundos). 

La superioridad de la lactancia materna sobre cualquier intento de sucedáneo no tiene discusión posible. Pero además, el pecho materno no es solo leche. Es contacto humano, es la sexualidad oral del bebé, es consuelo, placer para ellos. Nada comparable a chupar plástico. Además,  es gratuita, es ecológica, no tiene residuos, no hay que calentar ni esterilizar, siempre está a punto... Las ventajas para mujeres, bebés y familias son infinitas. Nunca un Estado ha subvencionado ni apoyado nada mejor. 

Esa evidencia científica no sirve para que tú amamantes si no quieres, pero SÍ DEBERÍA SERVIR PARA APROBAR NORMATIVAS JURÍDICAS QUE AMPAREN LEGALMENTE LA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA HASTA LOS SEIS MESES, por lo menos. 


Y esto, no tiene nada que ver con el Tea Party, ni con círculos ultracatólicos ni nada que se parezca. 


Es tu discurso (y el de muchas feministas de la igualdad, de hecho de las feministas que tienen poder en España como Amparo Rubiales, Celia Amorós, Edurne Uriarte, etc... que con su corpus teórico sustentan el trabajo de los Departamentos de Igualdad) el que se asemeja paradójicamente a las doctrinas teológicas y bíblicas, en los mismísimos fundamentos del patriarcado: no tenemos nada que ver con la naturaleza, no venimos de la evolución, no somos mamíferos ni monos, no hay determinismo biológico...  (¿nos creó acaso un Dios masculino con un toque de su dedo?)…

Pues resulta que no, que venimos de la evolución, que somos mamíferos, que somos primates, y que los bebés (o sea tú, que fuiste bebé, yo y todos) tenemos al nacer una necesidad y un deseo básicos: el del cuerpo y la leche maternos. Más aún los humanos, que gracias a nuestra alta inteligencia, nacemos más inmaduros que el resto de los animales. Y la satisfacción de esa necesidad, de ese deseo, es importante para nuestra salud, para nuestro sistema emocional, para nuestro sistema sexual, para nuestra felicidad y para nuestro crecimiento más pleno. ¿Puedes ponerte en el lugar del bebé que fuiste, del que tuviste, de los que vendrán? ¿No agradecerías todos los apoyos para poder amamantar, apoyos reales y sinceros, igual que el mismo respeto si finalmente no lo deseas o no lo consigues?

No tendría por qué, pero si por amamantar, las mujeres perdemos poder adquisitivo y aumentamos la precariedad laboral, lo que hay que cambiar es ese sistema discriminatorio, y no la lactancia. Mejorar nuestros derechos como mujeres y como madres, y conciliarlos con los derechos de los bebés, que somos todos.

El feminismo que supone progreso es el que tiene en cuenta a nuestros úteros, a nuestros embarazos, a nuestros partos y a nuestros bebés: son parte de nosotras. No podemos dejarlos por el camino. Y exigiendo que la ley y el sistema social apoye el cuidado, los vínculos de cuidado que necesitamos todos, es como lograremos sociedades más justas e igualitarias.


Claro está que cada mujer tiene que ser libre para amamantar o no, pero de lo que se trata es de CAMBIAR LOS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES Y CULTURALES que hacen que a las mujeres ya no nos funcionen las tetas (aun queriendo: son muchas las mujeres que quieren en principio amamantar y no pueden), y detestemos y "estemos en contra" de nuestras propias funciones fisiológicas.

Si de repente, a todos nos dejaran de funcionar los riñones, ¿buscaríamos qué es lo que estamos haciendo mal, verdad?

Si de repente todas las mujeres odiamos, "estamos en contra" o consideramos una carga menstruar, embarazarnos, parir y lactar, en lugar de resultarnos un privilegio, un goce, un derecho, una oportunidad y una responsabilidad social -o simplemente la normalidad y salud de nuestros cuerpos- que todos, hombres y mujeres, debemos proteger, muy mal vamos. Hacia la robotización y la autodestrucción de la especie.


De lo que se trata hoy en día no es de seguir alimentando el “sacrificio” de las mujeres: sino de darnos cuenta de que la maternidad puede y debe ser UN PLACER.

Todos los procesos fisiológicos femeninos han sido reprimidos y devastados por el patriarcado. Que está ahí también: en nuestras reglas dolorosas, en nuestros partos frígidos, en nuestras lactancias imposibles... Pero el parto, la lactancia y la crianza pueden y deberían ser muy placenteras, como el resto de los procesos fisiológicos lo son.

De lo que se trata es de recuperar nuestro poderío natural, y poco a poco, también nuestra autoestima y nuestros sistemas emocionales devastados… y exigir respeto a nuestros procesos, lo cual nos llevaría a partos como experiencias irrepetibles, a lactancias placenteras, a crianzas felices…

Es lo que necesitamos las mujeres y los bebés y también los hombres: todos. Conciliar al fin los derechos de las mujeres a tener una maternidad libre con los derechos de los bebés a ser cuidados y deseados.

Te invito a revisar lo que están escribiendo interesantes intelectuales, como las históricas feministas Casilda Rodrigañez y Victoria Sau, la socióloga Isabel Aler, la bióloga María Jesús Blázquez, la psiquiatra Ibone Olza, todas españolas… a revisar todo lo que se está descubriendo recientemente sobre la importancia del vínculo y la neurobiología del apego, a acercarte con interés y respeto a lo que están haciendo asociaciones como El Parto es Nuestro… y también, por qué no, a revisar tu historia personal herida con este tema. Y quizás después puedas escribir otro artículo con nuevos argumentos. 

Va por delante nuestro respeto a tu opción, y a la opción de todas las mujeres. Va también por delante nuestra disposición al diálogo, más que respetuoso, amistoso y constructivo. 

Un abrazo.

Ileana Medina Hernández

6 de octubre de 2011

La condición mamífera

Comparto por aquí el artículo mío que este mes, y en la Semana de la Lactancia Materna, ha publicado El Club de las Madres Felices:


Por Ileana Medina Hernández

"El animal humano se define por su carencia de instintos, porque la naturaleza es tan sólo en él una falta…”; “el hombre no es por ello el producto de una evolución natural, sino tan sólo el resultado de una ruptura con las leyes naturales”; “la sexualidad humana es libre por cuanto no está sujeta a ley natural alguna, se inscribe desde el principio en el terreno de lo simbólico”; “destituyo a la naturaleza lo mismo que a la cultura”…

Estas frases (extraídas del prólogo que el poeta español Leopoldo María Panero escribió para una recopilación de textos del Marqués de Sade) son un buen resumen de una poderosa corriente de pensamiento que ha atravesado por el mismo centro a la cultura occidental en sus más de dos mil años de historia.

En el siglo XXI, la postmodernidad está consistiendo en darnos cuenta de que muchas de las cualidades que habíamos tomado como esenciales, inherentes, al ser humano, no son tales, sino más bien relativas a un ser humano concreto, histórico y coyuntural: el ser humano de la civilización que se erigió desde el neolítico, de la civilización patriarcal.

El discurso feminista más conocido ha ubicado el patriarcado allí donde más se ve: en la dominación del hombre sobre la mujer (mujeres sin derecho al voto, sin derecho al divorcio, sin derecho al aborto, sin derecho al trabajo, sin derecho al poder económico, desigualdad salarial, violencia machista, etc….). De hecho, hoy los términos feminismo y patriarcado están -quizás por esa causa- desvalorizados por muchos, pues suenan a una guerra o revancha entre hombres y mujeres, que parece absurda.

Sin embargo, otros autores como Claudio Naranjo, han definido el patriarcado como algo mucho más amplio: como una forma de pensar y actuar compartida por todos, una forma de entender el mundo en la que el cerebro racional predomina (y domina, neutraliza) sobre los otros dos cerebros humanos: el cerebro límbico-instintivo, y el cerebro emocional.

El patriarcado así entendido, describe ese estado psico/físico/social patológico, caracterizado por la represión emocional, la separación cuerpo/mente y la escisión de la naturaleza, que ha caracterizado a la sociedad humana en los últimos cuatro o cinco mil años.

Wilhem Reich se percató de que ese proceso de represión emocional comenzaba desde el mismo momento del nacimiento. Y también que la represión emocional, la sexual y la social son las distintas caras de una misma represión vital.

Casilda Rodrigáñez ha explicado luego que ese proceso represivo está allí donde nunca hemos mirado: comienza y se reproduce precisamente con la supresión de la maternidad corporal, que priva al bebé mamífero humano de sus necesidades innatas.

La madre amorosa, empoderada, entrañable, primaria, original, disponible para su criatura a través de su cuerpo, de la lactancia, del colecho, del abrazo, del tiempo incondicional… ha sido aniquilada a través de la represión de la mujer durante varios milenios; a la vez que se ha institucionalizado el castigo, la soledad, la mano dura y la pedagogía negra desde el momento del nacimiento.

Así, la reproducción de la mente patriarcal, de la mente egoica y neurótica que hace posible la sociedad de la dominación, pasa por la negación de nuestra condición mamífera.

Porque el ser humano sí tiene un instinto, una necesidad, un comportamiento biológicamente programado, un deseo y un placer en el momento en que nace: el de succionar el pecho materno, de permanecer junto a él, de estar acompañado noche y día, de ser alimentado, portado y protegido durante meses y años sobre el cuerpo de su progenitora (y progenitores) como cualquier otro primate y mamífero.

Y es ahí, donde apenas hemos mirado, donde está el punto crítico de la civilización.

Curiosamente, los actuales corpus teóricos del feminismo de la igualdad, así como las teorías queer, al negar cualquier determinismo biológico en la construcción de la sexualidad, terminan convergiendo con su mayor enemigo, las doctrinas teológicas y bíblicas, en un mismo punto: la negación de la biología, de la naturaleza.

Ello es comprensible si consideramos que tanto las mujeres como los homosexuales hemos necesitado a toda costa “demostrar científicamente” nuestro valor social. Si la sociedad hubiera sido inclusiva con los seres humanos de todo tipo, forma, color y filiación sexual, tales desvaríos teóricos no serían necesarios.

Porque lo cierto, lo que desde Darwin es ya innegable para muchos, es que los seres humanos somos primates, somos mamíferos y somos animales, y tal ruptura simbólica con las reglas de la naturaleza no puede producirse, porque en ello nos va nuestra propia condición humana. (Nuestra "humanimalidad", al decir de la socióloga Isabel Aler). La neurobiología es cada vez más clara al respecto.

En ese sentido, las teorías ecologistas convergen con las teorías humanistas: nuestra humanidad está allí donde mismo están las otras formas de vida. La vida es un continuum. Y negarlo nos aboca a la destrucción que constatamos del resto de las especies vivas y del hábitat común de todos.

¿Puede existir un punto en el que feministas, homosexuales, católicos, ecologistas, humanistas, espirituales… podamos entonces convergir?

Sí, en el amor. En la importancia del amor, la tolerancia, la empatía, la solidaridad… para la supervivencia de la sociedad. Todos los valores éticos son expresiones sociales del amor. Y el amor es algo tangible, es una conducta concreta que se mama desde el principio, cuando nuestro cerebro y nuestro sistema emocional se empieza a construir: cada bebé que nace, inmaduro, igual que hace millones de años en la selva, trae inscrita una necesidad innata, el instinto y el deseo de succionar, y de permanecer arropado por el cuerpo maternante.

El neonatólogo Nils Bergman, director de la maternidad de Mowbray en Sudáfrica y uno de los mayores expertos internacionales en cuidados madre-canguro, lo explica y sustenta claramente:

“En términos biológicos, el Homo sapiens es un mamífero. Lo que caracteriza a todos los mamíferos es que tienen mamas (del latín ‘mammae’) destinadas a la alimentación de las crías. Las investigaciones biológicas en numerosos mamíferos han demostrado que los procesos neurológicos que tienen lugar durante la gestación (el desarrollo embrionario) están ‘altamente conservados’, es decir, son casi idénticos en todas las especies (Christensson, 1995). Los mecanismos endocrinos fundamentales de la gestación, son también notablemente similares en todas las especies (Keverne y Kendrick, 1994). Hay modelos de comportamiento programados por el sistema límbico de nuestro cerebro. Desde el nacimiento, todos los mamíferos presentan una ‘secuencia comportamental definida’ (Rosenblatt, 1994), que lleva al arranque y al mantenimiento del comportamiento de la lactancia. Existen diferencias en estas secuencias, cada especie tiene la suya propia. Un descubrimiento fundamental y sorprendente ha sido constatar que lo determinante es el comportamiento de la cría recién nacida; que es su actividad la que induce una respuesta cuidadora de su madre (Rosenblatt, 1994).”

Es en el momento del nacimiento, donde la ruptura con la naturaleza y con la condición mamífera se produce, perturbando el proceso de nacer (casi todas las culturas lo hacen de un modo u otro: separan al bebé de la madre y se lo llevan), socavando la lactancia, poniendo al niño a dormir solo, dejándolo llorar… y más tarde usando todas las estrategias conductistas de la crianza adultocéntrica, con una saga de violencia intra-familiar que todos heredamos.

Desde finales del siglo XX, los sociólogos (Giddens, Ibáñez…) se dieron cuenta de que es en la micro-sociología, en las conductas cotidianas, donde están las claves para comprender la macro-sociología, los grandes problemas de la humanidad.

Es hora ya de que aceptemos que la humanización del nacimiento, la crianza corporal, la educación desde el respeto y la empatía… es el principio de la justicia social. Y también del equilibrio entre la naturaleza y la cultura, el cuerpo y la mente, el intelecto y las emociones.

Ahí. Recuperando nuestra condición mamífera.

5 de octubre de 2011

Isabel Aler: "Transformar la ciudadanía en cuidadanía"

«Sigue pendiente reconciliar el derecho a la maternidad como una opción libre de las mujeres con el derecho de toda criatura a ser deseada y cuidada»

Reproducimos esta entrevista concedida por la socióloga y profesora de la Universidad de Sevilla Isabel Aler Gay, a la Revista Matronas Profesión, de la Federación de Asociaciones de Matronas de España.

Isabel Aler Gay (Barcelona, 1958), es Doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, especializada en Psicología Social y doctorada en Sociología de Género. Es también Profesora Titular en el Departamento de Sociología de la Universidad de Sevilla. Ha desempeñado, entre otros, los cargos de Jefa de Evaluación Sociológica (1985-1989) del Gabinete Técnico del Instituto Andaluz de Salud Mental (Consejería de Salud de la Junta de Andalucía), y de Vicedecana de Investigación y Relaciones Culturales (1996-1997) de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla. Fue miembro del Comité Científico del VI Congreso Nacional de Sociología (1998) y coordinadora del Grupo de Trabajo «Familia; Edad y Género» del IV Congreso Andaluz de Sociología (2008). Ha sido docente en el Plan de Formación de Formadores/as Sanitarios/as implicados en la Atención Perinatal en Andalucía (2008, 2009) y en el Diploma en Género y Salud (2008, 2009). Colaboró en la elaboración de la Estrategia Nacional de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad (2007). Fue ponente en todos los cursos extraordinarios sobre Maternidad de la Universidad de Zaragoza en Jaca (2004-2009), en la Conferencia de Clausura del III Congreso Español de Lactancia Materna (Sevilla, 2002), y en la Conferencia Inaugural del X Congreso Nacional de la Asociación Española de Matronas (Benalmádena, 2004), entre otros. Sus líneas de investigación tienen el objetivo de acercar los sistemas expertos a las experiencias sociales cotidianas de la ciudadanía y la cuidadanía: la construcción social de los géneros, el conocimiento y la ciencia; la conciliación de la vida personal, familiar y profesional; las trayectorias socioculturales de maternidad y paternidad; la familia y la escuela entre la ciudadanía y la cuidadanía, y la investigación participativa en perspectiva de género.

¿Cómo pueden conciliarse la perspectiva personal, social y de género de la maternidad en la sociedad española del siglo XXI, tal como expuso en su conferencia pronunciada en el VII Foro Salud y Género?

■ Haciendo de la grave crisis que padecemos hoy una gran oportunidad para replantearnos los fundamentos o-cultos de lo humano. Iniciándonos en un proceso de transformación de la ciudadanía en cuidadanía en el que es clave comprender la continuidad entre lo individual, lo social y lo cultural como evidencia sociológica.

En dicha conferencia, me referí a una línea de investigación participativa acerca de las limitaciones del concepto de ciudadanía que se nos muestra obsoleto para cambiar el rumbo actual hacia la autodestrucción planetaria, porque sigue anclada en la falsa disociación entre individuo y sociedad, en un ideal de individuo defendido con independencia de los vínculos sociales que lo constituyen en un proceso de interacción social continua entre su herencia genética y cultural. Defender la independencia o la autonomía de esta última (cultura) sobre la primera (biología), actuar como si lo fuera o como si la biología estuviese totalmente subsumida en la cultura, es una forma de pensar tan falsa y dañina como la contraria, sin otro objetivo que maximizar la protección de las libertades individuales al servicio de las élites mercantiles. La crisis actual es ¡una crisis de cuidado!, de los cuidados que hemos dejado de dispensar a los vínculos sociales que sostienen nuestra humanimalidad.

Dos ejemplos históricos al respecto: a) en el siglo XX se ha destruido la Vida del Planeta más que en toda la historia de la Humanidad anterior, al tiempo que se ha dado la mayor expansión de la protección occidental de los derechos humanos individuales,

y b) quienes hoy en nuestras sociedades cuidan a la población menor, mayor y enferma, son las mujeres, hijas, esposas, madres y abuelas, que siguen viviendo en unas situaciones socioeconómicas y de salud muy deficitarias a las que llegan y permanecen como resultado de dedicarse precisamente a dichos cuidados.

El individuo independiente de la sociedad (como «un-aparte» de la sociedad) se manifiesta como patología moderna de un individuo fragmentado, portador enfermizo del desencuentro social entre biología y cultura.

Para recuperarnos hay que situar los cuidados de la interdependencia constitutiva del individuo en el centro de la agenda política y económica, transformar el actual paradigma desde las mejores aspiraciones de la ciudadanía (libertad en igualdad, respeto a la diversidad) hacia una «cuidadanía» entendida como ciudadanía centrada en el cuidado de la interdependencia de los vínculos sociales que constituyen desde su origen a los individuos en la continuidad de tres niveles: el cuidado de la relación madre-criatura (personal), el cuidado de la ciudadanía de las madres (social), y el cuidado del trabajo de los cuidados de tod@s hacia tod@s en sus aspectos materiales, emocionales y morales (cultural: de género matricial no patriarcal).

Usted publicó un excelente trabajo sobre «La transformación de la maternidad en la sociedad española de 1975-2005». ¿Cuál es su diagnóstico de la situación en el momento actual?

■ Existe una versión posterior que abarca el periodo 1978-2008. Desde entonces se han aprobado, entre otras, dos Estrategias Nacionales coordinadas por el Observatorio de Salud de la Mujer (Atención al Parto Normal y Atención a la Educación Sexual y Reproductiva), que han sabido catalizar las movilizaciones de las asociaciones de usuarias y de mujeres que, desde diferentes foros públicos, vienen denunciado situaciones de maltrato en malas prácticas clínicas que incumplen la normativa legal o persisten en la desinformación, y en las que han trabajado con profesionales de la salud para localizar, definir, divulgar y promocionar buenas prácticas clínicas avaladas por la evidencia científica y el respeto a los derechos de las mujeres a decidir sobre las cuestiones que afectan a su salud y ciudadanía.

En los últimos años, se ha logrado llevar los procesos sociales que afectan a la maternidad al debate público, han dejado de ser asuntos privados de agenda política, pero todavía están lejos del lugar que les corresponde, siendo la maternidad un hecho social central para la reproducción de un tipo u otro de sociedad. En muchos sentidos las madres hemos salido de los armarios, trasteros, altares, dispensarios y quirófanos, de la obligación, la sublimación, la marginación y la patología, para recuperar lealtad en la autoestima, libertad y salud, conciencia política de género.

Sigue abierto el debate entre feminismo y maternidad, que pasa por desarrollar una visión amplia no autoritaria (la mía es la mejor) ni relativista (todas valen lo mismo) de las relaciones existentes entre las diferentes maternidades y las diferentes paternidades.

Sigue pendiente reconciliar el derecho a la maternidad como una opción libre de las mujeres con el derecho de toda criatura a ser deseada y cuidada, porque se trata de la relación biosociocultural entre una mujer más o menos madura y una criatura que se gesta en su cuerpo, según la situación en que viva la madre desde la continuidad personal-social-cultural referida, porque la forma en que la criatura es gestada y parida al nacer deja huella, porque al ser la criatura humana la que nace más vulnerable e inmadura de todos los mamíferos el primer año de vida, el cuerpo de la madre es el hábitat erótico necesario para su equilibrada relación de maduración.

La crisis puede ser una oportunidad de transformación hacia los cambios deseables o una trampa para la aceleración de los cambios sobrevenidos e impuestos. Las mujeres y hombres que deseamos maternidades y paternidades entrañables y saludables tenemos mucho que aportar todavía desde la continuidad entre lo personal y lo profesional. Y ello tiene un precio.

¿Considera necesario deshacer «los mensajes culturales» de la sociedad actual, ante el deseo de «no sentir» o «sentir lo menos posible» el proceso de embarazo y parto?

■ Es fundamental. La desconexión de nuestra conciencia corporal beneficia los intereses económicos de una minoría a costa del deterioro de los vínculos sociales que constituyen nuestra humanidad. La lógica capitalista virtual en que se mueven los intereses comerciales hoy contribuye a que el cuerpo como fuente de vida y sede de la experiencia esté siendo progresivamente secuestrado y suplantado por una imagen mental de nuestra apariencia corporal.

Se dice que nunca antes el cuerpo humano fue tan importante, ni tuvo tanta presencia en nuestras vidas, cuando en realidad es al contrario, está como ausente, y la gran mentira cultural es hacernos creer que el cuerpo humano se reduce a su apariencia.

Socializadas en una impostura cultural que nos oculta las rebeldías y alternativas que nuestra atrofiada conciencia corporal generaría de forma saludable –lo sigue haciendo de forma patológica– hacia un modo de vida tan nocivo que nos condiciona para que modelemos una apariencia según el canon mediático-mercantil si queremos ser (más) reconocidas socialmente, a costa de negar, descuidar y anestesiar la conexión cuerpo-mente y el tejido emocional que la sostiene.

Hay todavía mucha sumisión, mucha rabia contenida, hacia el mensaje cultural (y su respectivo tratamiento social) que programaba a las mujeres a parir con (mucho) dolor, y al que hoy se ha contrapuesto el mensaje que promueve la anestesia total que neutraliza la experiencia viva que lo acompaña. Se sigue confundiendo el dolor con el sufrimiento, se agudizan los miedos a sentir la conexión humanimal que nos constituye. Se nos o-culta que las hembras humanas estamos preparadas para gestionar el dolor placentero mucho más que para el sufrimiento que lo niega. Se nos priva de sentir la benefactora humanimalidad, de ser protagonistas y testigas del micro big-bang que se da en cada parto-nacimiento-crianza, de empoderarnos recreando nuestra compleja red de herencias.

Afortunadamente, una minoría creciente de madres con conciencia de género afrontan un sinfín de contradicciones y dificultades con el deseo de ir re-creando poco a poco «gen-eros-a-mente» la erótica con sus dos parejas de hecho en el decisivo origen temprano de la vida: sus criaturas, y los padres de sus criaturas cuidando de la pareja madre-criatura en la gestación, parto-nacimiento y amamantamiento.

Los avances en tecnologías sanitarias disponibles actualmente ¿constituyen siempre una práctica opresiva? ¿Pueden ayudar a la mujer?

■ Es evidente que la tecnología bien empleada puede ser una bendición si ayuda y no secuestra o atrofia el desarrollo de la conciencia corporal de las mujeres, el saber- dejar hacer de sus cuerpos en sus vidas. Es necesario repensar la evolución para recuperar la autorregulación, cuidar nuestra naturaleza humana mediante un nuevo equilibrio en la relación de nuestra herencia genética y cultural.

La feminista Sandra Haraway planteó hace varias décadas la importancia de la tríada animal-humano-máquina para redefinir hoy la naturaleza humana, evitando dogmatismos, y centrar el necesario debate público en la interacción actual de esos tres componentes, además retomar las riendas de los cambios sociales sobrevenidos y los deseables. Pero el debate se ha escorado de forma abusiva hacia la díada humano-máquina, marginando la díada básica animal-humano.

Hoy la innovación tecnológica es invasora y actúa casi como un dogma incuestionable en un campo abonado durante siglos para la desautorización de las mujeres mediante la delegación de su autoridad –de ser autoras– en un sistema de expertos controlado por un tipo histórico de varones, por un patrón cultural masculino que dirige «el sentido de» (y desprecia «lo sentido en») los avances y aplicaciones tecnológicos. Debemos cuidarnos también de la tecnología, y no sólo a través de ella.

¿Qué considera que esperan las mujeres de las matronas como profesionales expert@s en el proceso de maternidad?


■ Un trato respetuoso, una mirada empática hacia su singularidad como persona y su integridad como ser humano, y las de sus parejas de hecho (la criatura, el padre, el/la acompañante). Un saber hacer que sepa conciliar la expresión de sus demandas con sus necesidades a veces más o-cultas: alguien en quien poder confiar-se. Y genéricamente, esperan que la matrona les ayude a recuperar inicialmente su autoridad como madres, la autoría de un proceso secularmente secuestrado.

Para ello, es necesario: a) que las matronas estén reconciliad@s con su propia humanimalidad como garante de aprendizaje y práctica profesional en el manejo pertinente y, en su caso, aplicación respetuosa de tecnología, y b) que aprendan a reconocer y aceptar a las tres generaciones de mujeres que hoy habitan personal, social y culturalmente nuestro país: generación desmadre, generación enmadre y generación comadre.

Matronas Prof. 2011; 12(1): 28-30

4 de octubre de 2011

Queremos criar a nuestros hijos.

Se ha creado en Facebook la plataforma CONCILIACIÓN REAL YA, que hoy convoca la toma de la blogosfera bajo el lema: ¡Queremos criar a nuestros hijos!  

Por Ileana Medina Hernández

Queremos poder disfrutar de la extero-gestación, nueve meses tras el parto la cría mamífera humana aún es inmadura y necesita mamar y permanecer en contacto con el cuerpo maternante, como cualquier otro primate.

Queremos tener tiempo por las tardes para pasear con nuestros hijos, para hacer cosas con ellos en casa, para no hacer nada, para estar en familia.

Queremos trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Conciliar no es buscar un lugar donde aparcar a nuestros hijos desde que tienen  cero meses de vida.

Queremos repartir el empleo con los desempleados, aumentar las jornadas a tiempo parcial, aumentar las bajas y permisos maternales y paternales, reducir las jornadas laborales, trabajar por turnos, erradicar las jornadas partidas.

Queremos ser como las suecas: un año de baja maternal remunerada (o paternal, que elija la familia) y otro año más sin perder el puesto de trabajo.

Queremos que a las empresas no les cueste sustituir por otros a los trabajadores que están criando a sus hijos.

Queremos que los ricos paguen más impuestos, que repartan las riquezas, para repartir el empleo, repartir la igualdad, repartir la justicia.

Queremos que no se amparen en la crisis que unos pocos avariciosos crearon, para esclavizarnos aún más, para considerar un lujo el mantener un puesto de trabajo en condiciones cualesquiera.

Queremos que la maternidad, la paternidad, la crianza, los afectos y las emociones ocupen el lugar que merecen en nuestras vidas.

No queremos ser seres unidimensionales productores/consumidores, queremos tener vida propia, y tiempo para disfrutarla. Queremos ser humanos. Queremos la libertad.

Si hace más de 100 años, cuando la mujer no se había incorporado al trabajo público y no había ordenadores ni inteligencia artificial, se estableció la jornada laboral de 8 horas, ¿cómo es que ahora, con el doble de mano de obra disponible, y con todos los avances tecnológicos que permiten el aumento de la productividad, no podemos reducir la jornada laboral?

Queremos mostrar que una crisis no se soluciona en el mismo nivel de conciencia con que fue creada: tenemos que cambiar el modelo.

Queremos prestigiar las labores de crianza y de cuidado de los niños, de los ancianos, de los enfermos... y que todos, hombres y mujeres, dediquemos tiempo a ellas.

Queremos abandonar el enfoque adultocéntrico, y construir el mundo del futuro empezando por el principio: criando y amando a nuestros hijos.

En Facebook: Plataforma Conciliación Real Ya.

Otros proyectos relacionados:

Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles

Manifiesto Más tiempo con los hijos

Conciliamos.es

3 de octubre de 2011

Semana de la lactancia en España

En la mayoría de los países se celebra la Semana Mundial de la Lactancia en agosto, pero en España, quizás porque en agosto estamos en la playa :-) la celebramos en Octubre.

Esta semana, del 2 al 8 de octubre, la mayoría de grupos de apoyo realizan muchas actividades para aumentar la visibilidad de la lactancia en nuestras ciudades. La "maternidad impúdica" a la calle.


Fiesta de la Lactancia, celebrada ayer en Madrid, en el parque Berlín.
Foto tomada del perfil en Facebook de Entre Mamás.

En Madrid, ayer hubo una gran fiesta organizada por Entre Mamás, Besos y Brazos, Multilacta y otras asociaciones.

En Granada, una tetada pública organizada por Mamilactancia.  Y en Aragón, organizada por Lactaria. Y en Zarautz, en Gipuzkoa. Y en Badajoz. Y en Baleares, organizada por Abam. Y también en Valencia hubo otra fiesta organizada por la Asociación SINA, donde se leyó este Manifiesto al que me adscribo y reproduzco:

Manifiesto SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA 2011.

“Lactancia materna: Hablemos de ello”.

Desde las asociaciones Sina, Amamanta, La Liga de La Leche, La Safor al pit, RedvCanguro, Volem Crèixer, UNICEF y desde todo el movimiento social a favor de la lactancia materna, reconocemos:


• Que la lactancia materna es un Derecho de todas las familias.


• Que aumentar la duración de la lactancia materna tiene efectos positivos para toda la comunidad.


• Que el apoyo a las familias que eligen amamantar sus hijos e hijas pasa por una buena información, una buena atención sanitaria, el respeto social, medidas de conciliación familiar y laboral adecuadas y también por la implicación de todos sus miembros.


Tenemos en cuenta:


• Que la comunicación es un elemento esencial para proteger la lactancia materna y apoyar a las mujeres que lactan.


• Que hoy en día nos es posible comunicarnos a través de grandes o pequeñas distancias en apenas un instante.


• Que han surgido nuevos canales que permiten actualizar conocimientos y difundir información fiable y actualizada sobre lactancia materna.


Creemos necesario:


Trabajar en red más allá de nuestro tiempo y lugar, propiciando de este modo el debate y el diálogo a todos los niveles y en todos los ámbitos.

Y por lo tanto, pedimos:

• Que desde todos los ámbitos se difunda información fiable y actualizada sobre lactancia materna.

• Que las entidades, personas y organismos comprometidas con el apoyo a las madres lactantes dispongan de recursos para dar visibilidad a la situación de la lactancia hoy en día y atender a las madres.

• Que las familias puedan encontrar con facilidad recursos en su comunidad que les ofrezcan información y apoyo en su deseo de amamantar.


• Que se dé visibilidad y apoyo a las necesidades de las familias que amamantan.


¡¡¡Feliz Semana Mundial 2011!!! ¡¡¡Feliz Fiesta de la Lactancia!!!

En la ciudad de La Laguna, en Tenerife, la Asociación Besana organiza el sábado 8 una caminata familiar, a la que asistiré con mi familia. Porque celebrar la lactancia, es celebrar el amor, la salud, la alegría, la naturaleza, la maternidad, la historia, la condición humana.