28 de marzo de 2012

Adorada Virginia...


"Para ambos sexos —y los miré pasar por la acera dándose codazos— la vida es 
ardua, difícil, una lucha perpetua. Requiere un coraje y una fuerza de gigante. 
Más que nada, viviendo como vivimos de la ilusión, quizá lo más importante 
para nosotros sea la confianza en nosotros mismos. Sin esta confianza somos 
como bebés en la cuna. Y ¿cómo engendrar lo más de prisa posible esta 
cualidad imponderable y no obstante tan valiosa? Pensando que los demás son 
inferiores a nosotros. Creyendo que tenemos sobre la demás gente una 
superioridad innata, ya sea la riqueza, el rango, una nariz recta o un retrato de 
un abuelo pintado por Rommey, porque no tienen fin los patéticos recursos de 
la imaginación humana. De ahí la enorme importancia que tiene para un 
patriarca, que debe conquistar, que debe gobernar, el creer que un gran número 
de personas, la mitad de la especie humana, son por naturaleza inferiores a él. 
Debe de ser, en realidad, una de las fuentes más importantes de su poder."


Un día como hoy, hace 71 años, Virginia Woolf se llenó los bolsillos de piedras y se echó al río... 

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