21 de mayo de 2012

"La represión de la maternidad como feminicidio"

Autora: Prado Esteban Diezma
Vía| Mujer, verdad y revolución social
Publicado originalmente en CNT, nro. 382, octubre 2011, pág. 25.

El discurso sobre la obligación que se impone a las mujeres para que sean madres es una mentira impúdica pues es el aparato ministerial, todo él, el que asegura que las mujeres deben liberarse de las presiones que reciben para ser madres y lo hacen cuando la tasa de hijos por mujer es de 1,4 y sigue cayendo. Se produce así la paradoja de que son los poderosos quienes liberan a las mujeres de la presión de los sin poder que son quienes las someten.

Lo real es que las restricciones y obstáculos que se ponen a la maternidad son múltiples y
complejas, y casi todas vienen de las instituciones y el empresariado, comprenden la modificación ilegítima de la conciencia femenina que se hace a través del aparato académico, la universidad en primer lugar, los medios de comunicación de masas, los funcionarios del Estado del bienestar, la presión, que llega a ser intimidación, de las empresas y el escarnio público de la figura de la madre, especialmente si es de familia numerosa.

A la vez la ortodoxia de la “emancipación” define como los instrumentos de liberación de la mujer el trabajo asalariado y su inmersión en el sistema educativo. Así dos de los instrumentos más repugnantes del Estado capitalista son trasmutados en legítimos porque permiten, según dicen, salir a las féminas de la incultura, la ignorancia, el atraso y la sumisión a los varones. A esas dos horrendas realidades debe dedicar la mujer emancipada toda su energía, vivir para la empresa, para la profesión, para el medro y para creer ciegamente las pérfidas necedades del “saber” académico, renunciar a su propia inteligencia, a su soberanía individual, a la relación con sus iguales, a la proyección de sus objetivos vitales y por supuesto a la lucha contra el poder que es quien la libera.

Lo que está en juego en la actualidad no es la función maternal sino la propia condición humana de la mujer. El deseo de una parte del feminismo de que las mujeres se “liberen” de su biología a través de la negativa a reproducirse es muestra del discurso dislocado de ciertas corrientes de la modernidad que deploran la existencia humana en sus funciones superiores: la maternidad, como paradigma de la unidad esencial de la realidad de la persona en su multiplicidad física, psíquica, relacional, afectiva, volitiva e histórica lo es.

Además es producto de una misoginia esencial que considera que la inferioridad femenina deviene de nuestra singularidad física. El odio a lo femenino es la esencia del feminismo como culto a lo macho, deplorable construcción de género del Estado y los ejércitos, que poco tiene que ver con lo masculino. De lo que se trata, en última instancia es de construir una semihumanidad que haya perdido por completo la capacidad para existir en sí y por sí y sea en todo dependiente de las instituciones. El Estado no necesita hoy que las mujeres le sirvan como reproductoras pues su crecimiento depende del incremento del trabajo femenino, por un lado, y de atraer la cantidad óptima de inmigrantes según sus necesidades, por otro. Tal proyecto no tiene únicamente una finalidad económica sino que es un plan de modificación esencial de la sociedad humana, destrucción de todas las estructuras de convivencia horizontales, aculturación máxima, enfrentamiento social general, en primer lugar entre los sexos, y demolición refundadora del sujeto que permita entrar en una etapa de mega-dominación. Por eso la desnatalidad es hoy inducida desde las instancias del poder. Su recuperación es, de forma objetiva, un elemento de regeneración de la sociedad y la civilización, de limitación de la barbarie que impone el sistema en forma de conductas depredadoras e hiperconsumistas, asociales y dañinas, inmorales y descreídas, irreflexivas y nadificadoras.

La alienación femenina por el ejercicio de la maternidad es un estigma del mundo moderno, y más en concreto, de la formidable afirmación del patriarcado que hace la revolución liberal y no de la sociedad tradicional como se dice.  La madre sobreprotectora, desequilibrada, volcada en lo doméstico y ajena a la reflexión es una figura moderna fabricada por los expertos, el psicoanálisis, la universidad y los medios de comunicación de masas entre otros. La maternidad, por sí, no roba a la mujer ninguna de sus facultades y, por el contrario, puede incentivar el cultivo de nuevas habilidades, competencias y posibilidades para desarrollar tanto su talento e inteligencia como su creatividad, valía y excelencia espiritual, aportando, a la par, tales conocimientos a toda la sociedad.

Los impedimentos a la maternidad son múltiples, el embarazo ha sido convertido en una enfermedad, el acto de gestar es robado a las mujeres para quedar en manos de profesionales y expertos que rebajan y niegan la grandeza de una situación humana excepcional convirtiendo a la mujer en objeto de su gestación en lugar de
sujeto de ella. El hostigamiento hacia la paternidad es otra perturbación importante en las corrientes neopatriarcales del feminismo, para las que el padre aparece como el artífice del robo de la maternidad verdadera y la libertad femenina, el que expolia a la mujer de su prole y la reduce a recipiente de la gestación.

De esta forma se achaca al varón la responsabilidad de un orden que se fundamenta en las estructuras políticas del poder de las que emana el patriarcado (la sumisión antigua de la mujer) y el neopatriarcado (la moderna discriminación femenina) y que someten y obligan tanto a los hombres como a las mujeres. La desaparición de la trama de las relaciones de apoyo mutuo y el acoso a la paternidad forman parte de un mismo proceso que aísla a la mujer madre, impide su desarrollo como persona, la expulsa de la vida social y política, la margina de la forma más brutal, de manera que la maternidad queda convertida en una experiencia trágica, sombría y destructiva.

Los obstáculos a la maternidad tienen también un correlato en la restricción a la erótica de la fecundidad, el sexo hoy está sometido a limitaciones tan reales como las de las sociedades más represivas pues el impulso genésico debe obligatoriamente quedar excluido de las pasiones libidinosas. Para muchos individuos de los dos sexos la fertilidad tiene un carácter de aspiración íntima de una gran energía que deben maniatar para someterse a la gazmoñería sexual moderna que normativiza la vida erótica de forma categórica.

En conclusión, si no lo remediamos, el gran cataclismo que supone la desnatalidad traerá, entre otras muchas consecuencias, la destrucción del sujeto como destrucción de los hombres, las mujeres y los niños alterando tan profundamente sus ideas, conductas y deseos que el ser personal de los individuos estará en vías de desaparición en unos pocos decenios, constituyéndose un subhumano que será criatura del poder, pero no de sí misma.

La posibilidad de frenar las fuerzas exterminacionistas y devastadoras que se ciernen sobre la condición humana depende de que asumamos la responsabilidad individual y colectiva de recuperar nuestra humanidad y luchar por ella.


22 comentarios:

  1. Disculpa, peor tienes una percepción muy errada del feminismo. Te recuerdo que las mismas Beauvoir y Goldman criticaron fuertemente las trabas que existían en contra de una maternidad libre. Sus palabras estaban enfocadas en contra de la maternidad obligada, nunca en contra de la maternidad elegida. Las feministas tampoco hacen un llamado a librarse de la biología; sus principales postulados son que la biología no necesariamente determina nuestros gustos o roles.

    Si una persona hace un llamado a liberarse de la biología, al rechazo de la maternidad o al culto a lo macho y se declara feminista, sencillamente no lo es. Es hembrista.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando la Beauvoir dice que las mujeres "encierran en su interior un elemento hostil: la especie que las roe" ¿Hay que considerar que está apoyando la maternidad libre?

      Eliminar
    2. Es que precisamente ahí no estaba hablando de la maternidad libre...

      Los países nórdicos, como sabes, aplican políticas feministas en temas de maternidad. Hay igualdad, hay apoyo a la maternidad / paternidad en todos los sentidos (ayudas, derecho a baja) y nadie se siente discriminado cuando quiere ser madre o padre.

      El problema de España no es que esté "criticada" o "censurada" la maternidad como decía. Es simplemente que no hay políticas de conciliación laboral y familiar, que España es uno de los países que menos ayudas te da para tener un hijo y, como siempre, es la madre la que paga el pato (aunque el padre también se ve perjudicado). Muchas mujeres temen por su trabajo al quedarse embarazadas, lo que las suele echar atrás, y esto pasa porque el Estado no pone medidas para evitarlo.

      Si a esto le sumamos todas las trabas de las leyes económicas españolas, que afixian por completo a los emprendedores y a la pequeña empresa (a la grande, no), entenderemos que la inestabilidad económica y laboral lleva a muchas parejas a renunciar a tener hijos al no poder estar seguros de mantener su empleo.

      Mi pareja y yo queremos tener hijos, pero son nuestras graves circunstancias económicas y no otra cosa lo que no nos permite tenerlos.

      Eliminar
  2. Me siento identificada con lo que comentas, creo que casi en todos los paises ocurre esto.

    Las madres necesitamos contribuir a una legitimación de la maternidad, que se entienda que la maternidad no es tarea sólo de la madre, sino de toda una sociedad.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La gran paradoja de todo esto es que se ha considerado que las mujeres hemos estado hasta ahora "confinadas y predestinadas a la maternidad" cuando la maternidad ha sido -también- una institución devastada por el patriarcado.

      Sin una maternidad devastada, pobre, frígida, virginal, débil y sumisa... el patriarcado no hubiera podido reproducirse generación tras generación.

      Gracias, abrazos!

      Eliminar
  3. He enlazado esta entrada a un post de nuestro blog familiar por lo que dice el 6º párrafo sobre el crecimiento personal que supone la maternidad para las mujeres y cómo este crecimiento puede transmitirse a la sociedad a través del aprendizaje y la crianza. No me he extendido en ello, tan sólo queda interiorizado el concepto en el conjunto de "mejor persona" que la maternidad me ha ofrecido ser. Gracias por el espacio, por el post y por el blog.
    Saludos,
    Emma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo "encuentro con el otro" supone una oportunidad de crecimiento personal.

      Y no hay "encuentro con otro" más potente que la maternidad y la paternidad, que te remueva más, que te llegue más hondo... Podemos sepultarlo, mirar para otro lado, y repetir automáticamente lo que hicieron con nosotros y lo que todo el mundo hace, o podemos -y debemos- usarlo para crecer y mejorar la psicogenealogía familiar y social.

      Abrazos, Emma, gracias por compartir!

      Eliminar
  4. ¡Anda!¿No es esto lo que tu opinas?

    Hay una función femenina que actualmente es imposible asumir con entera libertad: la de la maternidad; en Inglaterra o en Norteamérica, la mujer puede al menos rehusarla a voluntad,gracias a las prácticas del control de la natalidad; ya hemos visto que en Francia la mujer seve a menudo forzada a recurrir a abortos penosos y costosos; a menudo se encuentra con lacarga de un niño que no deseaba y que arruina su vida profesional. Si esa carga resulta pesada,es porque inversamente las costumbres no autorizan a la mujer a procrear cuando le plazca.La madre soltera escandaliza, y, para el hijo, un nacimiento ilegítimo es una tara; es raro quealguna pueda convertirse en madre sin aceptar las cadenas del matrimonio o sin perderse. Si laidea de la inseminación artificial interesa tanto a las mujeres, no es porque deseen evitar elabrazo masculino, sino porque esperan que la sociedad va a admitir, por fin, la maternidadlibre. Preciso es añadir que, a falta de casas-cuna y guarderías infantiles convenientementeorganizadas, basta un niño para paralizar enteramente la actividad de la mujer; solo puedecontinuar trabajando si lo deja en manos de sus padres, de unos amigos o de los sirvientes.Tiene que elegir entre la esterilidad, que a menudo la siente como una dolorosa frustración, yuna serie de obligaciones difícilmente compatibles con el ejercicio de una carrera.

    ¿Sabes en que libro aparece?
    ........................................................................................."El Segundo sexo" De Simone Beavoir.

    Kuxille

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Prado Esteban Diezma26 de mayo de 2012, 12:31

      Creo que Simone de Beauvoir no propone la maternidad libre por el contrario deplora el cuerpo femenino, envidia a los hombres que portan un “privilegio biológico”, subrayo que es biológico, no político ni social y ello implica que la inferioridad femenina también es biológica por el hecho de que “todo el organismo de la hembra está adaptado a la servidumbre de la maternidad”. Beauvoir se avergüenza de ser mujer, deplora su condición física, biológica y envidia la del hombre, para ella la mujer es solamente un “macho imperfecto” como la define Averroes.
      También al “Segundo Sexo” pertenece lo siguiente “la gestación es un trabajo fatigoso que no ofrece a la mujer ningún beneficio individual y le exige, por el contrario, pesados sacrificios”.
      Syviane Agacinski ha acusado a Beauvoir de pretender reducir a la mujer a mano de obra, lo cierto es que mientras la francesa deplora la gestación no “ve” la destrucción personal que sufre la mujer en el trabajo asalariado. Beauvoir tuvo mucho poder, perteneció a las elites del poder en Francia, por ello no podía sentirse concernida con la triste condición de las asalariadas que sufrían humillaciones infinitas.
      Es otra Simone, contemporánea suya, Simone Weil, la que nos muestra lo que es el trabajo de fábrica para la condición humana, igual en las mujeres que en los hombres. Cuando Beauvoir habla de las mujeres que no pueden continuar su “carrera” por la maternidad ¿piensa acaso en las obreras de la Renault con las que Weil compartió penurias e iniquidades?
      Es significativo que “El Segundo Sexo” tuviera la más calurosa acogida en la España de Franco, un año antes de la publicación del “Segundo Sexo”, en 1948, Maria Lafitte, condesa de Campo Alange, mujer afecta al régimen y a la Sección Femenina había publicado “La Secreta Guerra de los Sexos” texto tan cercano en el contenido al de la francesa que llama la atención. En ese texto la maternidad se trata en términos similares a los de Beauvoir diciendo por ejemplo que “En general, nunca se concedió a la mujer la facultad de liberar su energía materna para emplearla en alguna actuación extramaterna… hasta hace poco, y aún todavía, solo parecía legítimo que la mujer satisficiera sus ambiciones dentro de la maternidad. Jamás se permitió poner otra meta a su instinto”. En la segunda edición, en 1950, Lafitte elogia el texto de Simone y ese mismo año, en la “Revista de Estudios Políticos” aparece un panegírico sobre el libro de la francesa de Mercedes Fórmica, falangista de primera hora.
      Lo cierto es que Beauvoir fue en su época y lo sigue siendo hoy una militante contra las mujeres y a favor del desarrollo del capitalismo más salvaje y deshumanizador que trata a las mujeres como pura mano de obra y siervas del Estado. Su misoginia es patente en la defensa que hace en un texto poco conocido de Sade, el perverso y criminal aristócrata que proponía el asesinato en masa de mujeres.

      Eliminar
    2. Es exactamente el mismo caso actual de Elizabeth Badinter, rica propietaria y feminista seguidora de Beauvoir, que ha reanudado el debate en pleno siglo XXI.

      También sucede en España: al final las mujeres del PP: Esperanza Aguirre, la Cospedal, etc... y las grandes catedráticas como Celia Amorós o Amparo Rubiales, encajan perfectamente en el modelo feminista de participación política.

      Nadie ha salido al balcón con más mujeres que Rajoy.

      La paradoja es que ese feminismo "de la igualdad" ha sido defendido y representado por mujeres ricas, entre otras cosas, porque LAS RICAS NUNCA HAN CUIDADO PERSONALMENTE A SUS HIJOS.

      Para ella dejar a sus hijos por triunfar o ascender en el poder político y económico no supone ningún "sacrificio", pues no los hubieran cuidado probablemente de ningún modo.

      Podemos hablar de "carreras interrumpidas" por la maternidad, en aquellas mujeres altas ejecutivas y altas profesionales, ministras, diputadas o empresarias... pero... ¿qué pasa con los millones de limpiadoras, cajeras de supermercado, oficinistas, auxiliares, etc... que son el grueso gruesísimo de las mujeres trabajadoras?

      ¿Les merece la pena sacrificar también su maternidad a cambio de qué? Si ni siquiera su salario les permite ser independientes económicamente.

      Es que al final volvemos siempre a lo mismo: el problema en realidad no es de género, es de clase.

      Y el feminismo de la igualdad no resuelve ese problema. Porque se basa en la maternidad subrogada: para que mujeres como Carme Chacón o Soraya Sáenz de Santamaría sean ministras, otras mujeres pobres tienen que limpiarle la mierda a sus hijos, porque no es verdad que lo hagan sus maridos.

      Eliminar
    3. Prado Esteban, creo que te contradices bastante.

      Es cierto que Simone de Beauvoir tiene un nosequé que la hace sentirse mal por ser mujer ... Sí, como todas. El otro día vi un vídeo de un "chico" que sufría el síndrome de 5 alfa reluctasa (creo que se escribe así, lo encuentras en Youtube), que consiste en que su cuerpo es insensible a los andrógenos, de forma que en realidad es físicamente una chica. Contaba que era como una chica normal, pero que no tenía la regla. Mientras oía a esta chica me sorprendí a misma al darme cuenta de que lo sentía al oirla era ¡ENVIDIA! Yo, que tras 20 años de convivencia con mi regla creía tenerla plenamente aceptada como parte de mí, resulta que no. No me he aceptado como mujer. Soy misógina por eso?

      “Segundo Sexo”: “la gestación es un trabajo fatigoso que no ofrece a la mujer ningún beneficio individual y le exige, por el contrario, pesados sacrificios”. Y no es cierto? Acaso la maternidad no exige amor incondicional (darlo todo sin esperar nada a cambio)? Acaso no es eso la generosidad que alabáis de la maternidad, lo que os hace mejores personas? Qué os molesta de este párrafo?


      Ileana, me parece fuera de lugar criticar el trabajo femenino como enemigo de la maternidad. En realidad, es todo lo contrario, las que no tenemos trabajo somos las que no nos podemos permitir tener hijos. Quizás alguna de vosotras tenga un marido forrado. Lo siento, no es mi caso. Y quizás valoreis mucho el trabajo de una cajera o una limpiadora, pero, oye, por algo se empieza. Trabajar de eso no es ninguna deshonra y yo lo he hecho.

      También me gustaría decir, no lo olvidemos, que hay muchas mujeres que no tienen hijos porque simplemente no quieren tenerlos. A algunas les gusta dedicar su vida a otra cosa y creo que no merecen que se les critique porque sí. También hay hombres que no quieren saber nada de hijos y no los criticáis. Ayudemos a las que quieren tenerlos, pero no critiquemos a las que no quieren porque entonces sí seremos misóginas.

      Eliminar
  5. Hoy reclama ella participar en el movimiento a través del cual la Humanidad intenta sin cesar justificarse superándose; no puede consentir en dar la vida más que en el caso de que la vida tengaun sentido; no podría ser madre sin tratar de representar un papel en la vida económica, política ysocial. No es 16 mismo engendrar carne de cañón, esclavos o víctimas que engendrar hombreslibres. En una sociedad convenientemente organizada, en la que el niño fuese tomado en gran partea su cargo por la colectividad y la madre fuese cuidada y ayudada, la maternidad no seríainconciliable en absoluto con el trabajo femenino. Por el contrario, la mujer que trabaja -campesina,química o escritora- es la que tiene un embarazo más fácil por el hecho de que no se fascina con supropia persona; la mujer que posea la vida personal más rica será la que más dé al hijo y la quemenos le pida; la mujer que adquiera en el esfuerzo y la lucha el conocimiento de los verdaderosvalores humanos será la mejor educadora. Si con excesiva frecuencia hoy, la mujer tropieza congrandes dificultades para conciliar el oficio que la retiene fuera del hogar durante horas y consumetodas sus energías con el interés de sus hijos, es porque, por un lado, el trabajo femenino es todavía,con excesiva frecuencia, una esclavitud; y, por otro lado, porque no se ha realizado ningún esfuerzopara asegurar el cuidado, la custodia y la educación de los niños fuera del hogar. Se trata de unacarencia social: pero es un sofisma justificarla pretendiendo que una ley escrita en el cielo o en lasentrañas de la Tierra exige que madre e hijo se pertenezcan exclusivamente
    el uno al otro; estamutua pertenencia no constituye, en verdad, sino una doble y nefasta opresión

    También del "El Segundo sexo" pagina 231.

    Por favor , no es verdad que Beauvoir odiara la maternidad libre.Odiaba la maternidad de SU ÉPOCA.Que si que era esclavizadora , como tú dices.

    Besos.Kuxille

    ResponderEliminar
  6. http://es.scribd.com/luisdo/d/23877165-Beauvoir-Simone-de-El-segundo-sexo-1949

    Este link , lleva a la obra completa , gratuita , online.
    Para que podaís contrastar la información.

    ResponderEliminar
  7. Sin embargo, a lo largo de la obra puede verse también un enfoque teórico que presupone un desprecio por la biología femenina: la ovulación, la menstruación, la lactancia, etc... como si fuera un "sacrificio", una guerra interior que la mujer debe mantener contra sí misma, y "en bien de la especie".

    Ese enfoque teórico ha sobrevivido en buena parte del feminismo y en buena parte de las mujeres: el de la menstruación, el embarazo, la maternidad, etc... como una "carga" que nos ha tocado...

    Ciertamente es un SENTIMIENTO, sensación, presente en buena parte de las mujeres (más que una teoría que pueda sustentarse) pero ese sentimiento puede interpretarse como una consecuencia misma del patriarcado y no algo inherente a la mujer ni a la especie.

    Ahí está el no pequeño detalle que abre la brecha entre los feminismos.

    En conclusión: muchas de las mujeres que "sintamos" la maternidad como una carga nos adscribiremos al feminismo de la negación; y las que no la sintamos así, la vivamos como un placer, tenderemos a pensar diferente: pensar que la maternidad como una carga no es algo "normal" ni lógico en ninguna especie viva, y que más bien es una "patología" social consecuencia del patriarcado.

    Porque pensamos como sentimos, y viceversa.

    Pensar la biología como un "obstáculo" es separación cuerpo/mente. Y la separación cuerpo/mente es precisamente la definición de patriarcado que más me gusta.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  8. De acuerdo , tienes razón.Uno de los cometidos de la obra es denunciar la situación de la mujer en 1949 , cosa que hace magníficamente.Y por supuesto , en una descripción detallada no podía faltar la descripción de ese SENTIMIENTO , que personalmente no creo que haya sido apoyado por el feminismo , sino que está muy muy ligado a nuestra cultural patriarcal.

    Así pues Simone expone al igual que tú el conflicto .Conflicto que no ha variado mucho en 63 años.Y en ambos se pretende la independencia femenina y el cuidado de "hombres libres".

    :)Kuxille

    ResponderEliminar
  9. Impresionante escrito... me ha encantado...
    Me quedo con "La maternidad, por sí, no roba a la mujer ninguna de sus facultades y, por el contrario, puede incentivar el cultivo de nuevas habilidades, competencias y posibilidades para desarrollar tanto su talento e inteligencia como su creatividad, valía y excelencia espiritual, aportando, a la par, tales conocimientos a toda la sociedad."
    Espero que algún día cambie está forma de entender la maternidad que hay actualmente. Deseo que las futuras generaciones entiendan la necesidad de cuidar la crianza y el desarrollo de los niños con mamas conectadas, con papas sostenedores... con una sociedad más amable donde lo femenino y lo masculino esten integrados!!

    ResponderEliminar
  10. Beauvoir escribe sobre la relación madre hij@ de una forma un tanto abstracta. Quizá no sea ocioso señalar que ella no los tuvo. Ni parece haber entendido mucho sobre la importancia del vínculo materno para los bebés. Cuando habla de que colectividad asuma el cuidado de los niños da incluso algo de miedo.
    En cualquier caso no es sencillo el compaginar maternidad y trabajo. Y eso no es sólo culpa del "capitalismo", ni menos del "liberalismo", porque lo que hemos visto de las alternativas comunista o socialista es mucho peor. Ni siquiera los kibbutzim de Israel son del todo satisfactorios para los niños, excesivamente separados de sus padres, y sobre todo de sus madres.
    Hay una asimetría inevitable, biológica y no sólo social o cultural,entre hombres y mujeres en relación a la maternidad.
    Mi propia experiencia como un padre que tenía la suerte de ejercer durante 24 horas apegado a su hija en sus dos primeros años me demostró sin lugar a dudas de la enorme diferencia que había entre el apego al padre y a la madre, al menos en el caso de la madre lactante a la demanda, como era nuestro caso. Hasta los dos años en que se destetó, la niña no soportaba una separación nocturna de su madre, sí de día si quedaba con su padre, pero las dos únicas separaciones nocturnas que sufrió, una al año y medio y otra ya destetada con dos años y un mes se me quedaron grabadas por el infierno de estrés que fueron para ella y para mí. Ni yo, ni sus abuelos maternos fuimos capaces de consolarla durante esas noches.
    Es evidente que una crianza con apego intenso plantea muchas restricciones de movimiento a las madres, salvo que se someta a los niños a experiencias dolorosas de llanto por ausencia.
    ¿qué hacer? No tengo una respuesta fácil.

    ResponderEliminar
  11. Yo no me separé ni una sola noche de mi hija hasta que tuvo 47 meses, le faltaba un mes para cumplir 4 años, cuando fui a Barcelona, paradojas de la vida, a presentar el libro sobre maternidad que escribimos entre varias blogueras.

    Creo que la solución más factible está en que podamos llevar a nuestros hijos con nosotras... Pero para eso hace falta otra cultura, otro tipo de civilización donde los niños estén más en el centro de la sociedad.

    Hace tiempo que no creo que la solución a los problemas del capitalismo estén en el socialismo o comunismo (recordar que soy cubana). Para mí no hay oposición ya entre capitalismo/comunismo, ambos comparten los mismos males que están en el centro de nuestra civilización.

    El cuidado de los niños por parte de la "tribu" (cosa que propone por ejemplo también Osho), en mi opinión no debe significar el separarlo de sus madres y padres para que los críe la comunidad, sino que la comunidad comparta y apoye el cuidado de los niños por parte de sus progenitores. Así es como entiendo el papel de la "tribu".

    Creo que se trata más bien de mirar a los demás primates y mamíferos. Los bonobos como utopía :-))))

    Salud!

    ResponderEliminar
  12. Ileana: ¿y trabajabas fuera de casa en todo ese tiempo?
    Yo estoy a favor de que se integre más a los niños en todo tipo de lugares, pero hay límites. Y los intereses de los niños pueden chocar de frente con los de las madres, especialmente a partir del segundo año de vida.
    Por poner un ejemplo cercano a muchas de las madres que participan aquí: hace unos años vino a mi ciudad Carlos González a dar una charla. El auditorio estaba lleno de madres con bebés o niños de dos y tres años.A los niños no les motiva mucho escuchar a un señor hablar, aunque ese señor hable del apego y demás cosas buenas para ellos . Pero al cabo de un rato los niños mayores empezaron a impacientarse y aburrirse. Había ruido, algún llanto y en general una situación que no era la mejor para escuchar una charla, empezando por el propio conferenciante. Sin embargo se notaba que todo el mundo hacía un esfuerzo para no quejarse y aguantar, incluido él mismo. Lo cierto es que yo comprendo el dilema de esas madres, que deseaban escuchar al pediatra, pero también veía que para algunos de los niños, y del resto del público, y para ellas y para el propio doctor,la presencia de aquellos niños creaba tensión e irritación, por mucho que se quisiera disimular.
    Es sólo un ejemplo, pero se puede pensar en multitud de situaciones, laborales o no, en los que estas tensiones serían desagaradables y difíciles de resolver.

    ResponderEliminar
  13. Sí, yo he trabajado todo este tiempo. Me refiero a no separarme de noche, de día sí que me separaba, a mi pesar desde antes de que cumpliera un año. Separaciones de más de ocho horas que no supe o no pude evitar.
    Tienes razón en que hay muchas situaciones en que los niños pueden aburrirse o que no son compatibles... Más, mientras más se "intelectualiza" la vida...
    La solución absoluta y feliz no existe, pero sí que se pueden intentar muchas cosas que sumando poquito a poquito, pueden integrar mucho más a los niños de lo que se hace hoy, tanto a nivel social como a nivel familiar.
    Si sumamos un montón de factores como estos:

    -Jornadas laborales más cortas
    -Bajas maternales y permisos más largos
    -Teletrabajo
    -Trabajo por objetivos y no por tiempo
    -Trabajos a los que puedan asistir niños
    -Normalización de los niños en los espacios públicos
    -Aumento de las microempresas, empresas pequeñas y familiares donde los niños sean bienvenidos
    -Colecho (aprovechar la noche como momento de compartir)
    -Ciudades adaptadas a los niños
    -Guarderías en los centros de trabajo

    Sumando ya todas esas cosas, aunque no sea perfecto, avanzaríamos mucho en crianza respetuosa y en que los niños reciban tiempo de calidad con sus padres...

    ResponderEliminar
  14. Muy de acuerdo.
    Y habría que insistir no sólo en la posibilidad de guarderías a cierta edad, sino en las actitudes que deberían tenerse en guarderías y colegios. Para los niños puede haber un abismo de diferencia entre estar con un adulto u otro, por su personalidad, y al margen de métodos, equipamientos y demás.
    Yo trabajé en centros para menores de cinco años en Londres varios años. Y a pesar de que en general eran sitios bastante abiertos y liberales, choqué en bastantes cosas con las mentalidades de los colegas y los expertos que venían a asesorarnos. Pero cuando veía cómo me recibían los niños, corriendo a la valla dando saltos de alegría me tranquilizaba y comprobaba que no podía estar haciéndolo mal.Algunos hasta tenían ansiedad de separación, pero no materna,llorar por separarse de la madre al llegar al centro, sino al revés, llorar por tener que volver a casa y dejar el centro.
    En una ocasión me contó una madre iraní, escapada del regimen de Jomeini, que se refirió a mí ante su niño de unos cuatro años como su profesor Juan.
    El niño la interrumpió indignado:

    -!Juan no es mi profesor!-
    -¿Cómo que no es tu profesor? !Claro que sí!- replicó la madre
    -!No, Juan es mi AMIGO!-
    Esa frase y alguna otra de niños con los que he convivido familiar o profesionalmente son mi mejor sostén en los momentos duros de la vida.

    ResponderEliminar
  15. Ileana, buena parte de las cosas que defiendes forman parte de esas reivindicaciones del "feminismo" que según Prado Esteban es el culpable de todo... A quién le pides bajas por maternidad más largas? Al Estado? No era tan malo? Y no estabais en contra de las guarderías?

    ResponderEliminar