21 de agosto de 2014

En la piscina

Por Ileana Medina Hernández


Es una piscina hermosa, de esas contenidas en piedra volcánica en la propia orilla del mar. Las olas que saltan por encima del muro la alimentan de agua constante. El agua está fría, el mar canario no cede mucho ni en agosto.
El bebé de 18 meses ve agua de cualquier tipo y grita "agua, agua", hay que agarrarlo bien o se tira de cabeza con ropa y todo.
Entra a bañarse con su papá. Chapotea feliz. La hermana mayor busca caracoles entre las piedras.
De pronto, mami se atreve y finalmente entra al agua (mami nació en las aguas del Caribe, diremos en su defensa :-)
Nada más verla, el bebé viene sonriendo y pide: "tetita, tetita". Aunque está gozando, siente frío y le apetece calentarse tomando teta.
Me baja la tira del bañador y allí mismo se engancha. Danzamos en el agua mientras mama.
Dos mujeres mayores, de esas felices amigas (o hermanas tal vez), que van solas y juntas a todas partes, que también estaban dentro del agua, estallan a carcajadas: "Ay, qué cosa más bonita. Es lo mejor que he visto en mi vida. Así está el niño de hermoso".
Luego, al salir, me sonríen, ven al niño correr y le ofrecen galletas.

2 comentarios:

  1. se donde es esa imagen :-) me alegro que disfrutes unos dias en mi isla.

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