16 de noviembre de 2015

Durmiendo con el enemigo



La violencia doméstica y la violencia terrorista tienen parecida naturaleza: son igualmente imprevisibles. Dormimos con el "enemigo".
El "enemigo" no es "otro", no es algo que esté allá afuera, algo que podamos definir y vallar. No lleva la etiqueta en la frente. Al enemigo lo elegimos, lo cobijamos y lo alimentamos nosotros mismos.
La vida es algo efímero y frágil, y por eso mismo un milagro maravilloso, cuyo equilibrio cualquier brizna puede romper. Somos un instante en el tiempo y una mota de polvo en el universo.
La luz nos muestra que la realidad no es dual. Es una.

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