2 de diciembre de 2015

¿Baja paternal intransferible?

 Por Ileana Medina Hernández.


Hay una propuesta política de "conciliación" que de pronto ha calado en varios o en todos los partidos políticos.

Se trata de una idea que ya viene hace años barajándose, desde una plataforma, la PPIINA. El núcleo de la PPIINA está formado principalmente por un conjunto de catedráticas, sociólogos o intelectuales, entre las cuales destacan algunas que hace años tuvieron mucho éxito para aprobar el matrimonio homosexual, y que ahora están influyendo con una nueva propuesta. La PPIINA tiene registrada en el Congreso de los Diputados desde junio de 2012 una Propuesta de Ley completamente redactada y lista para votarse.

Tienen el impulso de todo el feminismo institucional, de los institutos de igualdad y los másteres de género, es decir, del mainstream del pensamiento feminista que ha copado las instituciones administrativas y universitarias en España en los últimos años, convertido en un dogma políticamente correcto que nadie puede discutir, bajo riesgo de ser declarada neo-machista y cómplice de la violencia de género.

El debate entre ese feminismo intelectual predominante (el de la línea que va de Beauvoir a Badinter y a los institutos de igualdad, el de "da lo mismo una teta que un biberón" y que ha centrado su lucha en los derechos laborales) con otros feminismos o con otras partes de la ciudadanía, es muy extenso y tiene muchos puntos calientes (la maternidad, la lactancia, los cuidados, la igualdad, el alquiler de úteros, la adopción, el aborto, la prostitución, etc...). Muchos de esos puntos los he tocado en otros artículos de este blog.

En este caso, nos vamos a centrar en el permiso de paternidad intransferible. Se trata de decidir si dedicamos dinero público a pagar una baja maternal más amplia que las 16 semanas que tenemos actualmente, o si por el contrario estos recursos se dedican a una baja paternal intransferible y obligatoria, suponiendo que estamos de acuerdo en que hay que ampliar los recursos dedicados al cuidado de los bebés, que somos todas y todos, y son el presente y el futuro de la sociedad.

Los argumentos que se esgrimen desde la PPIINA son:

1.- Permisos iguales e intransferibles terminarán con la discriminación de las empresas hacia las mujeres por la maternidad.

2.- Cuando los permisos son transferibles, se los siguen cogiendo las mujeres. . “Como siempre sucede con los permisos transferibles, esas (...) semanas serían para la madre en la inmensa mayoría”, explica Mariano Nieto –co-portavoz de la plataforma.

Hay una gran cantidad de madres y mujeres que llevamos muchos años luchando porque se amplíe el permiso de maternidad en España. 16 semanas las consideramos muy insuficientes. Para muchas madres resulta violento, violentísimo, tener que separarnos de un bebé de 3 meses, que aún no se sienta, ni come otros alimentos, que solo mama y duerme en nuestro regazo, para incorporarnos al trabajo dejándolo en manos de otras personas.

Bien, la pregunta es ¿tenemos esas madres el derecho a un permiso más largo remunerado para permanecer junto a nuestros bebés? 

La respuesta a esa pregunta no puede ofrecerse desde una discusión entre madres, ni entre padres. No puede ser una pelea en que unas madres llamemos a otras desapegadas, irresponsables, malas madres... y las otras nos llamen posesivas, retrógradas, machistas o que dejamos al padre afuera (las dos cosas a la vez).

La única respuesta posible a esa pregunta, para aprobar una ley o tomar una decisión política, tiene que partir de una RESPUESTA CIENTÍFICA SOBRE LO MEJOR PARA LOS BEBÉS.
Todo lo demás, es pura discusión de opiniones personales, prejuicios, egos heridos y culpas no resueltas.


He aquí mis 10 argumentos:

1.- Los permisos de maternidad y paternidad son, por definición y en cualquier caso, un derecho de los bebés, una medida que se toma para la salud y el bienestar de los niños. Para las mujeres, las 6 semanas obligatorias de recuperación tras el parto. Lo demás, es un derecho de las niñas y niños.

2.- Por tanto, partir de un criterio como es la no discriminación empresarial, es poner en el centro a las empresas, y no a los bebés. Nada en contra de esto, pero no es un criterio pertinente a la hora de decidir sobre un derecho de los bebés humanos.

3.- Según el consenso científico, la OMS y la mayoría de asociaciones de pediatría y médicas, lo más recomendable para la salud de los bebés es lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses. La lactancia materna se ha mostrado científicamente como una de las más baratas y eficaces medidas de salud pública jamás existentes. Por tanto, una baja maternal decente, tendría que ser de mínimo, mínimo de 6 meses.

4.- ¿Y qué pasa en aquellas familias dónde no hay lactancia materna, o la madre prefiere incorporarse antes al trabajo y que sea el padre el que cuide, o es esto lo más conveniente para todos en ese momento? Pues muy bien. Estas familias, cualquier familia, podrá siempre transferir la baja a los padres. La legislación actual presenta como obligatorias solo las 6 primeras semanas y las 10 semanas siguientes pueden ser transferibles. Ninguna mujer actual es obligada por ley a tomarse una baja para cuidar. Las mujeres que quieren incorporarse a sus trabajos son muy libres de hacerlo, es más, son impulsadas por el mercado laboral a hacerlo. Con bajas iguales y obligatorias la ministra Carme Chacón, la vicepresidenta Soraya Sáenz o la presidenta Susana Díaz no hubieran podido, por ejemplo, compartir su licencia con sus maridos.

5.- Si las bajas transferibles nos la seguimos cogiendo las madres, como parece que ha pasado en Suecia, ¿muy bien y qué? Las mujeres somos mayores de edad, y podemos decidir. ¿O no va de eso el feminismo? Si las mujeres informadas decidimos quedarnos a cuidar nuestros hijos, ¿qué tiene eso de malo? La lactancia materna, por ejemplo, está siendo una decisión predominante de mujeres universitarias y cultas. Hoy en día nacer en una familia de clase baja o de bajo nivel cultural aumenta las probabilidades de ser alimentado con biberón, y por tanto aumenta las probabilidades de sufrir un sinfin de enfermedades. Es ciencia más que consensuada, no opinión. ¿Eso significa que las mujeres que elegimos la lactancia materna o que queremos cuidar estamos alienadas por el patriarcado? ¿Y a los hombres que eligen cuidar quién los aliena? Afirmar eso, que lo han hecho varias feministas, es además de infundado, paternalista y totalitario. De igual modo, yo podría afirmar que elegir incorporarse al trabajo es estar alienada por el patriarcado de Papá Empresa, Papá Capital o Papá Estado. Pero esa discusión es estéril. Lo importante es que podamos elegir, o sea, que las bajas sean TRANSFERIBLES.

6.- Cada familia debe poder elegir lo que es mejor para ella,  según sus características particulares. Es la pareja de progenitores la que debe ponerse de acuerdo. El bebé estará mejor con quien tenga mayor disponibilidad emocional para cuidarlo, o en cualquier caso, con la decisión que resulte más satisfactoria para la familia. Y la ley debe procurar, ante un gasto similar, que cada familia pueda elegir lo que quiere hacer, que al fin y al cabo son nuestros impuestos para usarlos en un momento vital muy importante.  La palabra igualdad no significa que todos seamos iguales ni que todos tengamos que hacer lo mismo al 50%. Ese deseo de que todos hagamos lo mismo, proviene de una profunda inseguridad y miedo. Es feo, y suena a totalitarismo, a mundo orwelliano, a una intromisión excesiva del Estado en la vida íntima de la gente. La libertad está primero que la igualdad, y la única igualdad deseable es la igualdad de oportunidades para que todos podamos ser diferentes, para que todos podamos ser quienes somos.

7.- La no discriminación en las empresas debe conseguirse de otros modos. Usar a los bebés, usar los derechos de los niños muy pequeños, tan solo porque ellos no pueden hablar, para conseguir una estrategia empresarial es mezquino y adultocéntrico. Grandes empresas mundiales como Google, Facebook o Netflix ya están empezando a dar ejemplo de permisos, en países donde incluso ni siquiera existe la baja maternal. La Asociación de Horarios Racionales para España está dando también su batalla. Los sindicatos deberían dar la suya que ya apenas sirven para nada. Debemos encontrar recursos y maneras para reducir el coste que para las empresas tiene una baja maternal y presionar a las empresas a modernizar su mentalidad, con menos presencialismo y más flexibilidad. La mayoría de mujeres son las que ocupan los trabajos precarios sí, y son probablemente las que más necesiten y agradezcan una baja maternal remunerada lo más amplia posible. Debemos pensar y ser creativos, en lugar de aprobar una ley facilona, simplista, igualitarista, con tufo totalitario.

8.- La igualdad en los cuidados en el hogar no se consigue peléandonos por no cuidar. La propuesta de la PPIINA, al provenir desde un ámbito académico y no ser una demanda social, da la impresión de que en el fondo queremos quitarnos el cuidado de encima. No conozco ningún otro derecho masculino que sea defendido por las feministas, ni ningún otro derecho social que lo impulsen otros sujetos que no son los interesados. Obligando a cogerse una baja no se obliga a cuidar. El cuidado, como el amor, no puede ser obligado. La evolución de la conciencia y de la capacidad de amar no se consigue por ley. Tendremos más posibles maltratadores dentro de casa, que no soportarán oír al bebé llorar o que se largarán al bar o al gimnasio mientras dejan al niño en manos de la abuela, o de otras mujeres más pobres en las que solemos delegar los cuidados. Si queremos revalorizar los cuidados realmente, debemos sentirlos como un deseo, como un privilegio por el que nos peleamos, y no como una obligación, como una carga que queremos compartir. Los niños y las niñas que sean bien cuidados y amados, tendrán más capacidad para cuidar en el futuro.

9.- El feminismo ganará su misión el día que incluya a los bebés, el día que se amplíe con vocación humanista hacia lo que somos todos y abandone el victimismo. De hecho, la única diferencia que existe entre mujeres y hombres es la gestación, el parto y la lactancia. Deberían ser tres temas principales en cualquier agenda feminista.
 
10.-Es importante ser capaces de ser sinceras con nosotras mismas. Conocerse a una misma es quizás el único feminismo, el único humanismo y la única revolución que nos falta por hacer. A veces, como aflora la culpa y la inseguridad si otras personas eligen una opción diferente, preferimos una ley que nos uniforme a todos por igual. A veces nos creemos con autoridad para decirle a los demás que es lo más que les conviene. Queda inconsciente el verdadero motivo por el que nos apuntamos a las causas. No creo que siempre nos interese de verdad defender un derecho de los hombres de las mujeres ni de los niños, sino que primero hacemos algo y luego necesitamos que las leyes y las teorías refuercen lo que hicimos o lo que pensamos, como correcto. Atrevámonos a elegir la píldora roja.
 

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Enlaces relacionados: 

Carta a las feministas que fueron antes que yo, por Mónica Felipe. 

Maternidad y feminismos: un reto para Podemos, por Mother Killer

¿Qué quieren las mujeres? por Irene G. Perulero

No nos vamos a enfrentar, por Ileana Medina

10 comentarios:

  1. Gracias por este texto, es lo que tenia yo en la cabeza. Añadiría que las familias que quieran que el padre y la madre sean totalmente iguales, pues que adopten, porque así la madre no tendrá un embarazo, un parto etc, cosa que evidentemente el padre nunca podrá tener. Es absurdo querer igualdad en algo así, queremos derechos para elegir si queremos usarlos. Gracias!!

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  2. Excelente, simplemente excelente, gracias por este artículo.

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  3. Es como si te hubieras metido en mi cabeza! Me encanta tu post! Comparto!

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  4. Dando en el clavo, con claridad y contundencia, como tantas otras veces. Gracias y felicidades.

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  5. Te aplaudo de pie guapa,
    expresas justo lo que yo quiero decir pero bien explicado

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  6. No podría estar más de acuerdo, Ileana. Y es que además, parece que por ser intransferible ya está solucionado. ¿Cuántos hombres serán obligados a renunciar a ella? A mi chico con el primero sólo le permitieron una semana, con la nena se plantó y tuvo consecuencias. ¿Acaso creen que saltar de 15 días a 6 meses hará que esto cambie? Me parece muy absurdo todo.
    Un besote.

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  7. Se me podrían caer las manos de tanto aplaudir. Por desgracia, creo que la tendencia es desapegarse de los niños lo antes posible con la excusa de la igualdad, y creo que veremos baja intransferible, custodias compartidas y pernoctas desde el primer mes, guarderías publicas desde el año y quizá incluso una rebaja en la edad de escolarización obligatoria.

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  8. Gracias por tu valentía... Porque sabes que algunos/as van a llamarte neo-machista ¿verdad? Desde hace meses, viendo las barbaridades que se hacen en nombre de la "violencia de género" (como si la violencia de un hombre a una mujer fuera por un abstracto "patriarcado" en vez de resultado de patrones de crianza basados en el desamor y el desamparo), tengo en la cabeza escribir un artículo sobre el asunto... Pero las escasas veces que he compartido una educadísima y tibia opinión en Facebook me han llovido críticas y han salido todas las hienas domadas por el feminismo a morderme.

    Yo no soy tan valiente como tú, de hecho mira mi miedo que comento como anónimo (dios, qué censura tan invisible vivimos en la realidad actual, es vergonzoso...) pero sé que algún día lo seré. Tiempo al tiempo :-)

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  9. Ay madre, qué partido político será el menos malo...

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  10. Me ha encantado; suscribo prácticamente punto por punto. Es una entrada muy necesaria en estos días de campaña en que algunos partidos pretenden enarbolar la igualdad como bandera electoral.

    Como dices, la igualdad deseable no es la que asume que todos somos iguales, sino la que entiende nuestras diferencias y les saca todo el partido posible en beneficio de todos, adaptando a las necesidades de cada uno las ayudas requeridas para igualar las oportunidades.

    No deja de sorprenderme que la lucha feminista se haya convertido en este punto en una enemiga de la conciliación bien entendida. Es imprescindible evitar la discriminación a la mujer por serlo, pero no debería ser a costa de quitarle a los bebés lo que por naturaleza más necesitan durante sus primeros meses. Pero es muy poco políticamente correcto defenderlo, parece ser.

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