23 de mayo de 2017

Poema con gatos



Cuando tenía siete años
cogí una libreta de rayas
y escribí con caligrafía recién aprendida
mi primer poema
sobre unos gaticos dormilones.
Escribí algunos más, todos cabían 

en aquella libreta que un día mi madre 
me trajo cruzando el Atlántico
para que no naufragaran.
Alguno era incluso sobre Fidel o el Che Guevara
pero ¡menos mal!
el primero, el de las letras redonditas,
era sobre unos gaticos que dormían.
Nunca tuve gatos,
así que quizás por eso
cuando mi hija tuvo siete años
¡ahora me doy cuenta!
le traje una gata que parió tres veces
y tuvimos durante un año
muchos gaticos que dormían y jugaban.
Ahora que voy a cumplir cuarenta y cinco
y me creo que sé todo de la vida,
ahora que he follado mucho con un hombre sensible y fuerte
que he parido dos veces
-una con anestesia y otra sin-
¡hay que parir sin anestesia para saber qué es la vida!
ahora que he dado teta durante diez años
ahora que me he caído de todos los guindos y de todos los ismos
de los comunismos y los feminismos
los machismos y los capitalismos
del caviar y de los huevos fritos
ahora voy de nuevo
a ponerme a escribir poemas
poemas de feisbú
que no cumplan ninguna norma de la poesía
y que nadie vaya a incluir jamás
en ninguna antología
de nuevos poetas.

Ileana Medina Hernández

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