16 de mayo de 2018

Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo

Por Ileana Medina Hernández





Durante la primaria, la secundaria y el bachillerato aprendí matemáticas, español, física, química y esas cosas que uno nunca recuerda ni falta que hacen.
Luego llegué a la Habana, a la Universidad, y creo que de Periodismo no aprendí mucho, pero de convivir en condiciones inhóspitas para la vida humana, tener amigos, pasear, ir al cine, al teatro, leer todo lo que estaba al alcance... de eso aprendí y disfruté barbaridad.
Luego salté a Tenerife, y sobre el mundo verdadero y el amor romántico verdadero, aprendí un montón. Di clases, aprendí de mis alumnos. Me amó un hombre bueno, aprendí que el amor no es sufrir, sino gozar y regalar, curar y agasajar.
Luego vinieron los hijos, y sobre la condición humana, puedo decir que lo descubrí (casi) todo, que también puede ser nada. Un bebé en brazos resume de qué va esto de la humanidad, la civilización, la cultura, la biología, el bien, el mal y la puñeta. Se ponen las cosas en perspectiva. Se les da la importancia que de verdad tienen. La macropolítica pierde todo sentido (o lo cobra) cuando un bebé llora en la noche.
Y ahora que ya no tengo bebés, vuelvo a las amigas antiguas, y aprendo a hacer postres, a leer otra vez lo que se va decantando y va quedando, a escuchar música, a apreciar la belleza...
La vida es aprender y disfrutar cada etapa. Espirales que vuelven con más profundidad y comprensión. Crecer. Fluir. Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo.

1 comentario:

  1. qué bonito... aquí sigo leyendo blogs, aunque parece que con las redes sociales muchos se mudaron a otros mundos... me encanta lo que escribes, me siento identificada porque he tenido tres bebés, ahora niños de 4, casi 7 y casi 11... y da vértigo... la verdad es que seguimos aprendiendo, sin dudas, pero ya con casi 40 siento que he vivido y aprendido tanto en esta intensa última década que... cuesta volver a entender de qué va la vida... :-) ¡Abrazo!

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