5 de marzo de 2020

¿Por qué expulsan al Partido Feminista Español de Izquierda Unida?


Por Ileana Medina Hernández

El feminismo empezó diciendo que la biología no era importante, y que todo es un constructo cultural.
Este probablemente sea el debate más importante de la filosofía y la sociología de finales del siglo XX y de principios del siglo XXI: el género como constructo cultural y la negación de la biología y el cuerpo.
Las feministas clásicas a partir de Beauvoir comenzaron defendiendo esta idea para despojar a la maternidad como destino manifiesto de las mujeres, y a partir de ahí se fue extendiendo en muchos ámbitos.
Es obvio a día de hoy que las mujeres no tenemos que ser obligatoriamente madres, ni estamos predestinadas a realizar ningún tipo de actividad diferente a los hombres, excepto en tres asuntos: gestación, parto y lactancia, de vital importancia para la reproducción de la especie humana, al menos tal como la conocemos hasta ahora. Y es esa parte de la biología la que estas corrientes han ignorado olímpicamente.
De la misma idea matriz partieron las ideologías queer, que niegan todo tipo de identidad sexual fija.
Ambas corrientes -con sus múltiples variantes y olas- se han erigido desde la segunda mitad del siglo XX en importantes cuerpos teóricos que dominan las instituciones académicas, universitarias y políticas en Estados Unidos y en Europa.
Sin embargo, ahora mismo estas dos ramas hermanas, están enfrentadas entre sí. Pues el feminismo al fin y al cabo necesita la existencia de algo estable que pueda definirse como "mujer".
Las feministas alegan que las ideologías queer vuelven a invisibilizar la lucha de las mujeres diluyéndolas en esa masa amorfa donde las diferencias sexuales no existen.
Si afirmo que ambas corrientes son la plasmación ideológica del fin de la reproducción sexual humana tal como la conocemos, ¿nos asombraríamos? Ellas creen estar del lado izquierdo de la ideología, pero su pensamiento es totalmente funcional al transhumanismo, con el desarrollo tecnológico capitalista y con la robotización, lo que quizás no es ni bueno ni malo, incluso inevitable.
Las viejas feministas españolas están tomando de su propia medicina. Renegaron de la biología y cuando los debates sobre lactancia, se pusieron de parte del biberón. Cuando los debates sobre los permisos para criar, se pusieron de parte de la baja paternal.
Y ahora los trans/queer les están dando pau pau en las nalgas. Las acusan de tránsfobas y de insensibles ante fenómenos como la maternidad y la diversidad.

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