7 de enero de 2021

El paquete ideológico de la Tercera Ola

 Por Ileana Medina Hernández




En 1979, antes de la presencia de internet en nuestras vidas, el sociólogo Alvin Toffler publicó con mucho éxito un libro llamado La Tercera Ola, donde dividía la evolución humana en tres olas civilizatorias. 

La Primera Ola, que abarcaría desde el neolítico hasta el siglo XVIII, era la Revolución Agrícola. El principal recurso era la tierra y la fuente de energía era el esfuerzo físico humano. 

La Segunda Ola, a partir del siglo XIX, fue la Revolución Industrial. Comenzó con la modernidad y la imprenta, y cuajó con el reemplazo del esfuerzo humano por la máquina de vapor y posteriormente la electricidad. La producción se vuelve masiva y en serie. 

Las revoluciones tecnológicas siempre vienen acompañadas de una transformación de clase dominante y su paquete ideológico correspondiente. La revolución industrial vino acompañada de las llamadas Revoluciones Burguesas, que se expresaron a través de los ideales de la Revolución Francesa (igualdad, libertad, fraternidad, derechos humanos) y la Constitución de la Independencia Norteamericana. Los ideales de los distintos liberalismos burgueses fundaron las llamadas democracias modernas.  Podemos decir que el "paquete ideológico burgués" fue el dominante en la segunda ola, aunque todo paquete ideológico trae su opositor y así inmediatamente apareció el marxismo como contrapartida a aquel. 

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI, comienza entonces la llamada Tercera Ola (que no hace referencia a la tercera ola del coronavirus ni al experimento sobre las ideologías autoritarias de Ron Jones ni a la tercera ola feminista, aunque sorprende la coincidencia y metafóricamente pueden ser significativas) sino a la tercera fase de la historia humana que coincide con la Revolución Digital. 

También ha sido llamada Aldea Global (concepto acuñado por Marshall McLuhan también mucho antes, en 1962), sociedad de la información, sociedad del conocimiento, globalismo, sociedad de la velocidad, y más recientemente, Nuevo Orden Mundial, conceptos cada uno que hace hincapié más o menos optimista o peyorativamente, en alguno de sus aspectos predominantes. 

Tiene su origen en la posmodernidad y en lo que también se ha llamado sociedad postindustrial o capitalismo tardío. La revolución industrial da paso a la digitalización, la robotización,  la Economía Intangible y al fin del petróleo, el carbón y las energías fósiles como fuentes de energía. 

Igual que sucedió con la revolución industrial y su paquete ideológico del liberalismo burgués, la Revolución Digital trae su nueva clase dominante (los grandes empresarios de las empresas informáticas, Microsoft, Google, Amazon, Facebook, etc..) y un nuevo paquete ideológico, cocinado en las universidades y centros intelectuales norteamericanos y europeos, que parece provenir del lado "izquierdo" (recordemos que el concepto de izquierda y derecha también tiene su origen en la revolución francesa, y la izquierda se apropió desde entonces de la noción de "progreso"). 

La Agenda 2030 de la ONU representa ese "paquete ideológico" en toda su dimensión, basada en los conceptos de ecología, desarrollo sostenible, el fin del hambre en el mundo, la igualdad de género, producción y consumo responsables, etc... 

En su lado distópico o negativo también se ha asociado a un plan "globalista" que significaría el fin  de los gobiernos nacionales y del estado-nación tal como lo conocemos, igualitarismo humano universal, robotización y sustitución del cuerpo humano y la biología por las máquinas, las prótesis digitales y la asexualización, etc.

Las llamadas "teorías de la conspiración" avisan sobre la existencia de este "plan" y de unas élites supuestamente unánimes en sus objetivos de establecer un gobierno único, colectivista y totalitario, similar a las distopías orwellianas o huxleyanas, en un hilo "secreto" cuya historia se remontaría desde los iluminati o los masones hasta el Club Bilderberg, derivando hoy día en un capitalismo totalitario con tintes comunistoides al estilo chino, cuya economía y modelo también lucha por su trozo de pastel en este nuevo orden. 

Se trataría al fin y al cabo de la lucha permanente e histórica entre un orden o evolución "natural" del mundo, digamos conservador, y unas fuerzas "progresistas" que pretenderían implantar la justicia social a la fuerza, derivando a veces en infiernos homogeneizadores y empobrecedores. Siempre hay digamos dos fuertes corrientes ideológicas enfrentadas, que a la vez que se enfrentan van generando la espiral del desarrollo, algo así como la espiral del ADN. 

Más que dada a creer en teorías simplificadoras que ven el mundo en blanco y negro donde unos cuantos "malvados" pretenden someternos (al fin y al cabo el poder siempre ha sido algo así, pero no tan así) interpreto lo que está ocurriendo como la expresión del cambio hacia esta nueva fase del desarrollo humano, con sus contradicciones típicas y luchas de poder económico por los recursos materiales y energéticos, a la vez que también se reajustan los conceptos de democracia y participación, la inclusión social, los papeles de los gobiernos y de las grandes trasnacionales, el imparable y veloz poder de las tecnologías y los cambios en la forma de entender la biología tal como la entendíamos hasta ahora. 

Como tengo hijos pequeños, me resisto a creer en el apocalipsis,  intentando mantener mirada lúcida y optimista a la vez, si es que eso es posible. 

Tecnología, Salud y Política se están reconfigurando en la nueva sociedad de los robots: la cura, la solución y el conjuro contra el mal, tal vez, siga siendo el Amor.

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