Por Ileana Medina Hernández
La vida es insconsciente. Por eso la gente cree en Dios: sabemos, inconscientemente, que como dicen los advaitas, no es el ser humano el que hace.
La vida es algo muy complejo y maravilloso para depender de la voluntad o el ego de un puñado de sujetos, insignificante puñado de hormigas o humanos. Solo los tontos pueden creer que ellos son los que hacen.
La libertad individual no es hacer lo que uno quiera, sino permitir que cada uno venga a ser lo que es.
La vida se hace a través de nosotros. Y solo podemos aspirar a no ponerle demasiados obstáculos.
Páginas
14 de agosto de 2019
13 de agosto de 2019
El hombre y la tierra
Por Ileana Medina Hernández
Ayer abrí al azar dos capítulos de El Hombre y la Tierra. Recordaba con nostalgia la música trepidante, la voz grave, las pausas de dicción de Félix Rodríguez de la Fuente, que llegaron a mi infancia a través de la pantalla en blanco y negro de un televisor ruso.
Comprobé con asombro como a pesar de que las imágenes no cuentan con la calidad tecnológica de hoy, el médico Félix sigue siendo un fuera de serie: sentido de la dramaturgia, vocabulario cuidado, enfoque filosófico, riesgo físico y riesgo intelectual de un hombre precursor, visionario y valiente.
Comencé a ver El Lobo y El Águila Real.
En ambos, lo primero que se cuenta es la fase reproductiva, la lobera y el nido, los cachorros y pichones, la loba y el águila hembra en constante vigilancia. Ninguna tensión y estrés en la especie comparable a la tensión y el estrés que supone el cuidado y protección de las crías. Comprendí de pronto eso que las madres llevamos inevitablemente a cuestas: la alerta, el miedo, la vulnerabilidad, el alma por fuera.
Me pregunto cada vez que veo este tipo de documentales en qué momento el ser humano se separó tanto de la naturaleza, al punto de que los feminismos hoy en día puedan llegar a defender ¡en serio! que la maternidad es un constructo cultural patriarcal.
Decía el no tan loco Leopoldo María Panero que "el hombre no es el producto de una evolución natural, sino tan sólo el resultado de una ruptura con las leyes naturales”. Y quizás tenía razón.
Pero la pregunta hoy es si esa ruptura con las leyes naturales es compatible con la vida a largo plazo. Esa ruptura nos ha llevado a poner por encima de todo los valores, los derechos y los placeres individuales, lo cual no juzgo. La civilización occidental se ha erigido sobre el ego, el individuo, hasta el punto de que hoy hemos llegado a una sociedad donde los individuos vivimos muchos años, pero la natalidad tiende a cero. Probablemente, eso nunca ha sido lo que ha "interesado" a la naturaleza, a la vida. A la vida le interesa continuar, para lo cual lo más económico sería justo lo contrario: individuos que vivan poco pero se reproduzcan mucho.
La maternidad, entendida como la capacidad de las progenitoras y progenitores de proporcionar los cuidados para la supervivencia y entrenamiento de las crías de modo tal que puedan llegar a ser adultos fuertes y capaces, ha sido quizás el sentido primitivo de la vida y desde luego, en todas las especies el proceso que más energía, estrés y protección colectiva conlleva.
En las sociedades desarrolladas actuales sin embargo, la reproducción es en general un obstáculo para las dos dinámicas fundamentales: la producción y el consumo. Todos los procesos sociales, físicos y biológicos, tienden a la infertilidad, la reproducción no elegida, la baja natalidad, la maternidad frígida, la crianza difícil, la educación institucionalizada. Los individuos no somos "culpables" y nuestra supuesta "capacidad de elegir" tan solo refleja las tendencias sociales de una época y un orden social de prioridades.
Sin creer que es el apocalipsis, las preguntas son inevitables, mientras veo a la loba de Félix que no deja de rondar su cueva... y a los humanos, que al fin y al cabo, somos una plaga que no deja de crecer.
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«La entrada del neolítico es la del abuso y la del sojuzgamiento,
y en ella seguimos, inadaptados».
Félix Rodríguez de la Fuente
Ayer abrí al azar dos capítulos de El Hombre y la Tierra. Recordaba con nostalgia la música trepidante, la voz grave, las pausas de dicción de Félix Rodríguez de la Fuente, que llegaron a mi infancia a través de la pantalla en blanco y negro de un televisor ruso.
Comprobé con asombro como a pesar de que las imágenes no cuentan con la calidad tecnológica de hoy, el médico Félix sigue siendo un fuera de serie: sentido de la dramaturgia, vocabulario cuidado, enfoque filosófico, riesgo físico y riesgo intelectual de un hombre precursor, visionario y valiente.
Comencé a ver El Lobo y El Águila Real.
En ambos, lo primero que se cuenta es la fase reproductiva, la lobera y el nido, los cachorros y pichones, la loba y el águila hembra en constante vigilancia. Ninguna tensión y estrés en la especie comparable a la tensión y el estrés que supone el cuidado y protección de las crías. Comprendí de pronto eso que las madres llevamos inevitablemente a cuestas: la alerta, el miedo, la vulnerabilidad, el alma por fuera.
Me pregunto cada vez que veo este tipo de documentales en qué momento el ser humano se separó tanto de la naturaleza, al punto de que los feminismos hoy en día puedan llegar a defender ¡en serio! que la maternidad es un constructo cultural patriarcal.
Decía el no tan loco Leopoldo María Panero que "el hombre no es el producto de una evolución natural, sino tan sólo el resultado de una ruptura con las leyes naturales”. Y quizás tenía razón.
Pero la pregunta hoy es si esa ruptura con las leyes naturales es compatible con la vida a largo plazo. Esa ruptura nos ha llevado a poner por encima de todo los valores, los derechos y los placeres individuales, lo cual no juzgo. La civilización occidental se ha erigido sobre el ego, el individuo, hasta el punto de que hoy hemos llegado a una sociedad donde los individuos vivimos muchos años, pero la natalidad tiende a cero. Probablemente, eso nunca ha sido lo que ha "interesado" a la naturaleza, a la vida. A la vida le interesa continuar, para lo cual lo más económico sería justo lo contrario: individuos que vivan poco pero se reproduzcan mucho.
La maternidad, entendida como la capacidad de las progenitoras y progenitores de proporcionar los cuidados para la supervivencia y entrenamiento de las crías de modo tal que puedan llegar a ser adultos fuertes y capaces, ha sido quizás el sentido primitivo de la vida y desde luego, en todas las especies el proceso que más energía, estrés y protección colectiva conlleva.
En las sociedades desarrolladas actuales sin embargo, la reproducción es en general un obstáculo para las dos dinámicas fundamentales: la producción y el consumo. Todos los procesos sociales, físicos y biológicos, tienden a la infertilidad, la reproducción no elegida, la baja natalidad, la maternidad frígida, la crianza difícil, la educación institucionalizada. Los individuos no somos "culpables" y nuestra supuesta "capacidad de elegir" tan solo refleja las tendencias sociales de una época y un orden social de prioridades.
Sin creer que es el apocalipsis, las preguntas son inevitables, mientras veo a la loba de Félix que no deja de rondar su cueva... y a los humanos, que al fin y al cabo, somos una plaga que no deja de crecer.
6 de mayo de 2019
Día de las Madres ¿qué celebramos?
Por Ileana Medina Hernández
Se celebra el Día de las Madres pero:
-La maternidad está cada día más desprestigiada: se cree que puede comprarse, venderse y sustituirse por cualquier otra cosa.
-La maternidad jamás ha sido valorada: desde la maternidad virgen de María hasta la maternidad sacrificada de nuestras abuelas o la maternidad invisible de hoy en día (al día siguiente con cuerpo 10 y de vuelta a las labores visibles e importantes): ninguna es reflejo del verdadero papel de la maternidad mamífera humana.
-Los cuidados maternales no son remunerados ni reivindicados por nadie, más bien parecen una "carga" a repartir a ver a quién le toca menos.
-Los procesos exclusivamente maternales (gestación, parto y lactancia) son continuamente violados por las autoridades sanitarias, jurídicas o laborales, y han quedado afuera de la mayoría de reivindicaciones feministas.
-Los conservadores reivindican una maternidad "sacrificada" y los progres una maternidad "institucionalizada", dejando ambos fuera la posibilidad de una maternidad placentera, informada, conectada y poderosa.
-Como hijos nos debatimos entre una idealización de la figura materna o una rebeldía crítica, pero casi siempre desconocemos la realidad de nuestras vivencias infantiles.
-La forma de crianza generalizada a lo largo de los siglos ha sido y es cruel con las criaturas y también con las madres, a quienes solemos hacer responsables de todo pero también a quienes desconocemos en sus auténticas necesidades.
-Las sociedades desarrolladas tienden a natalidad cero y a la excesiva tecnologización de los procesos reproductivos.
-Los únicos procesos exclusivamente femeninos que existen han sido ignorados por la ciencia, apropiados por las autoridades masculinas y se habla sobre ellos aún desde una gran ignorancia, estereotipos, prejuicios y sin contar con la voz de las madres.
-La maternidad, el parto, la lactancia y las necesidades de la primera infancia siguen siendo grandes desconocidas, incluso en ámbitos supuestamente científicos, sanitarios y pedagógicos.
Los regalos y las flores están muy bien, pero la revalorización de los procesos y los cuidados maternales por parte de toda la sociedad, estaría todavía mejor.
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| Imagen de nacimiento en el agua. Tomada de la red. |
Se celebra el Día de las Madres pero:
-La maternidad está cada día más desprestigiada: se cree que puede comprarse, venderse y sustituirse por cualquier otra cosa.
-La maternidad jamás ha sido valorada: desde la maternidad virgen de María hasta la maternidad sacrificada de nuestras abuelas o la maternidad invisible de hoy en día (al día siguiente con cuerpo 10 y de vuelta a las labores visibles e importantes): ninguna es reflejo del verdadero papel de la maternidad mamífera humana.
-Los cuidados maternales no son remunerados ni reivindicados por nadie, más bien parecen una "carga" a repartir a ver a quién le toca menos.
-Los procesos exclusivamente maternales (gestación, parto y lactancia) son continuamente violados por las autoridades sanitarias, jurídicas o laborales, y han quedado afuera de la mayoría de reivindicaciones feministas.
-Los conservadores reivindican una maternidad "sacrificada" y los progres una maternidad "institucionalizada", dejando ambos fuera la posibilidad de una maternidad placentera, informada, conectada y poderosa.
-Como hijos nos debatimos entre una idealización de la figura materna o una rebeldía crítica, pero casi siempre desconocemos la realidad de nuestras vivencias infantiles.
-La forma de crianza generalizada a lo largo de los siglos ha sido y es cruel con las criaturas y también con las madres, a quienes solemos hacer responsables de todo pero también a quienes desconocemos en sus auténticas necesidades.
-Las sociedades desarrolladas tienden a natalidad cero y a la excesiva tecnologización de los procesos reproductivos.
-Los únicos procesos exclusivamente femeninos que existen han sido ignorados por la ciencia, apropiados por las autoridades masculinas y se habla sobre ellos aún desde una gran ignorancia, estereotipos, prejuicios y sin contar con la voz de las madres.
-La maternidad, el parto, la lactancia y las necesidades de la primera infancia siguen siendo grandes desconocidas, incluso en ámbitos supuestamente científicos, sanitarios y pedagógicos.
Los regalos y las flores están muy bien, pero la revalorización de los procesos y los cuidados maternales por parte de toda la sociedad, estaría todavía mejor.
19 de diciembre de 2018
La carencia o el amor
Por Ileana Medina Hernández
El estado psicológico normal de casi todos los humanos es de guerra.
Carencia, lucha, competencia, necesidad, mendicidad, urgencia de recibir algo a cambio, de obtener recompensa, atención, perdón, razón o desagravio.
Estado de miedo, de inferioridad, de rabia, de estrés, modo supervivencia.
Luchar, luchar, luchar, decimos, y nos sentimos héroes.
Pero el estado de lucha, huida o sumisión está diseñado por la biología para situaciones de peligro puntuales. Los humanos, debido a cinco razones fundamentales (a saber: la conciencia de la muerte, la conciencia del tiempo, la conciencia del yo, la sociedad basada en la dominación y la crianza maltratadora... entre otras) lo hemos convertido en crónico, en habitual.
Esto es a la vez la causa y la consecuencia del desamor. La falta de amor, por tanto, el miedo, la guerra, es el estado normal de la civilización humana.
De ahí que sea tan milagroso construir una relación de pareja (y menos aún familiar, grupal, social) basada en el amor real, que empieza por el amor propio, y son directamente proporcionales. Dos naranjas completas que se encuentran y no dos medias naranjas que cojean.
Mientras más completas sean las naranjas, más probabilidades habrá de que los dos círculos se encuentren en el centro. Mientras más agarrotadas estén las naranjas, más pequeñas, más heridas.. menos tendrá para dar y para llegar a la otra.
La "media naranja" busca que el otro la llene, y a veces por casualidad, nos encontramos dos amebas cuyos seudópodos se complementan, y a eso llamamos amor, pero es frágil, porque las formas son siempre cambiantes.
Ha de sobrar el amor, hemos de reencontrar el manantial de amor interior que somos, hemos de cultivar ser anchos, gordos, amplios y generosos en amor, para que los cambios, las cicatrices, las crisis... nos sigan dejando dentro del círculo que encuentra, abarca, contiene, nutre y comprende al otro.
El estado psicológico normal de casi todos los humanos es de guerra.
Carencia, lucha, competencia, necesidad, mendicidad, urgencia de recibir algo a cambio, de obtener recompensa, atención, perdón, razón o desagravio.
Estado de miedo, de inferioridad, de rabia, de estrés, modo supervivencia.
Luchar, luchar, luchar, decimos, y nos sentimos héroes.
Pero el estado de lucha, huida o sumisión está diseñado por la biología para situaciones de peligro puntuales. Los humanos, debido a cinco razones fundamentales (a saber: la conciencia de la muerte, la conciencia del tiempo, la conciencia del yo, la sociedad basada en la dominación y la crianza maltratadora... entre otras) lo hemos convertido en crónico, en habitual.
Esto es a la vez la causa y la consecuencia del desamor. La falta de amor, por tanto, el miedo, la guerra, es el estado normal de la civilización humana.
De ahí que sea tan milagroso construir una relación de pareja (y menos aún familiar, grupal, social) basada en el amor real, que empieza por el amor propio, y son directamente proporcionales. Dos naranjas completas que se encuentran y no dos medias naranjas que cojean.
Mientras más completas sean las naranjas, más probabilidades habrá de que los dos círculos se encuentren en el centro. Mientras más agarrotadas estén las naranjas, más pequeñas, más heridas.. menos tendrá para dar y para llegar a la otra.
La "media naranja" busca que el otro la llene, y a veces por casualidad, nos encontramos dos amebas cuyos seudópodos se complementan, y a eso llamamos amor, pero es frágil, porque las formas son siempre cambiantes.
Ha de sobrar el amor, hemos de reencontrar el manantial de amor interior que somos, hemos de cultivar ser anchos, gordos, amplios y generosos en amor, para que los cambios, las cicatrices, las crisis... nos sigan dejando dentro del círculo que encuentra, abarca, contiene, nutre y comprende al otro.
24 de octubre de 2018
Charla de Casilda Rodrigañez
Inserto aquí la charla de Casilda Rodrigáñez, auspiciada por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal:
18 de octubre de 2018
"La biología no importa: todo es cultural"
Por Ileana Medina Hernández
En todas las universidades se han creado cátedras de estudios de género, en todos los gobiernos centrales y regionales se han creado Institutos de Igualdad y observatorios de género, etc. Cursos, másteres y hasta grados universitarios sobre la cuestión de género son hoy multitud.
El objetivo explícito de estos centros es erradicar la desigualdad de derechos y oportunidades y los diferentes tipos de violencias que las mujeres hemos sufrido a la lo largo de la historia. Lo cual es por supuesto, incuestionable y nadie con dos de frente podría hoy en día cuestionar.
Sin embargo, la idea teórica central que atraviesa casi todos esos enfoques de género (algunos no, como el radfem, me han hecho aclarar), es la misma idea que atraviesan los estudios queer y lgtb y que hoy se ha convertido en dogma incuestionable en todos los ambientes políticos y académicos. Queers y feministas, amén de tener diversas corrientes cada uno, a veces se enfrentan (por ejemplo en relación con los vientres de alquiler) pero en general comparten una idea central que es la siguiente.
"LA BIOLOGÍA NO IMPORTA: TODO ES CULTURAL"
Este es la nueva idea que cualquiera que se atreva a rebatir es acusado de "biologicista", "determinista", "dogmático", "conservador", que discrimina a los homosexuales o que es cómplice de la violencia machista.
"El animal humano se define por su carencia de instintos, porque la naturaleza es tan sólo en él una falta…”; “el hombre no es por ello el producto de una evolución natural, sino tan sólo el resultado de una ruptura con las leyes naturales”; “la sexualidad humana es libre por cuanto no está sujeta a ley natural alguna, se inscribe desde el principio en el terreno de lo simbólico”; “destituyo a la naturaleza lo mismo que a la cultura”… Estas frases (extraídas del prólogo que el poeta español Leopoldo María Panero escribió para una recopilación de textos del Marqués de Sade) son un buen resumen de una poderosa corriente de pensamiento que ha atravesado por el mismo centro a la cultura occidental en sus más de dos mil años de historia, y que parece gozar ahora mismo de su mayor apogeo.
La evolución de pensamiento occidental a favor del individuo, presenta los derechos individuales como sagrados, y así se llega al derecho a la construcción de la propia personalidad como nos dé la gana. La evolución lógica de los derechos individuales llegó con la posmodernidad hasta los "márgenes", abarcando, como no puede ser de otra manera, a todo tipo de sujetos independientemente de su género, raza, condición sexual, etc.
Partamos del hecho de que ninguna persona debería sufrir discriminación de ningún tipo por ninguna característica individual, y que la sociedad debe trabajar por la integración, respeto y dignidad de todas las diferencias individuales.
Ahora bien, si asumimos como hacen las teorías queer (revísese por ejemplo la obra de Beatriz/Paul Preciado y su utopía anal) y buena parte de las teorías feministas, que todo es cultural y nada es biológico, que el sexo por tanto no existe en ninguna de sus variantes... ¿qué ocurrirá con la reproducción sexual humana?
Aquí es donde vemos que las teorías queer y las teorías feministas que niegan toda determinación biológica coinciden, son funcionales a-, son el síntoma sociológico, el plano ideológico, de las líneas del progreso tecnológico que conducen a la robotización. No son los causantes, ojo: son su reflejo en el plano de la teoría social.
La reproducción humana se ve cada vez más
sustituida por procesos artificiales: prótesis de coito (fecundación in
vitro), prótesis de embarazo (vientres de alquiler, ¿úteros
artificiales), prótesis de parto (cesárea), prótesis de teta
(biberones), prótesis de crianza en brazos (cunas, mecedoras, peluches,
luces, cámaras, acción) y luego somos absorbidos el resto de la vida por
las pantallas y las cada vez más sofisticadas formas de inteligencia
artificial que nos rodean: parece inevitable.
Tanto el desarrollo tecnológico hacia la robotizacióny la protesificación de nuestras vidas, como el fin de las identidades sexuales y de la sexualidad y la reproducción humanas tal como las conocemos, parecen dos síntomas concurrentes de un mismo proceso evolutivo, que en mi opinión poco depende de la voluntad humana, y que parece imparable.
No hago juicios morales. Ni sobre las personas adultas cualquiera sean sus preferencias sexuales y vitales, y mucho menos sobre niños cualesquiera hayan sido las formas de ser concebidos, gestados o criados. Solo llamo la atención sobre la relación existente entre unas cosas y otras.
No soy esencialista, biologicista, ni ningún -ista. No tengo ya siquiera una posición clara sobre qué es ser conservador y qué es ser progresista. Solo intuyo que hoy en día estos conceptos están más relacionados con la relación entre naturaleza y tecnología que sobre la relación entre izquierdas y derechas.
Este blog con más de 3 millones de visitas es en realidad un tratado sobre la condición mamífera humana y sus connotaciones sociales. Hoy sé que esa condición mamífera está en peligro de extinción, como lo está todo lo que llamamos "naturaleza". Si la biología no importa, la naturaleza tampoco. Y el futuro humano aparece relacionado con la robotización, de hecho los gurús lo cantan alegremente: la robotización es el siguiente estadío de la evolución humana y la muerte no existirá. De la transexualidad al transhumanismo.
He simpatizado con los ecologistas. Las personas tradicionalmente asociadas con lo "conservador" en política suelen estar en contra del ecologismo y a favor del libre desarrollo tecnológico/económico. Hay personas que se hacen llamar "ecofeministas de izquierda" y sin embargo están a favor del biberón, de los vientres de alquiler y de los permisos de m/paternidad iguales e intransferibles, por ejemplo. Hay personas de derechas homofóbicas a la vez que aplauden las tecnologías. No ven que todo converge en lo mismo.
Hay más que nunca un caos teórico que no se aclara, entre las izquierdas y las derechas tradicionales, las ideologías de género y las corrientes ecologistas, que introducen nuevos ejes en los mapas políticos y que hace del entrecruzamiento de todas esas variables un batiburrillo ideológico que ya casi nadie entiende.
Es importante intentar desmadejar los hilos y revelar las relaciones existentes entre unas cosas y otras. Luego que cada uno se posicione como quiera, o como pueda.
___________________________________________________________
ENTRADAS RELACIONADAS:
La convergencia hacia la robotización
La ideología de género y el futuro de robots
La condición mamífera
En todas las universidades se han creado cátedras de estudios de género, en todos los gobiernos centrales y regionales se han creado Institutos de Igualdad y observatorios de género, etc. Cursos, másteres y hasta grados universitarios sobre la cuestión de género son hoy multitud.
El objetivo explícito de estos centros es erradicar la desigualdad de derechos y oportunidades y los diferentes tipos de violencias que las mujeres hemos sufrido a la lo largo de la historia. Lo cual es por supuesto, incuestionable y nadie con dos de frente podría hoy en día cuestionar.
Sin embargo, la idea teórica central que atraviesa casi todos esos enfoques de género (algunos no, como el radfem, me han hecho aclarar), es la misma idea que atraviesan los estudios queer y lgtb y que hoy se ha convertido en dogma incuestionable en todos los ambientes políticos y académicos. Queers y feministas, amén de tener diversas corrientes cada uno, a veces se enfrentan (por ejemplo en relación con los vientres de alquiler) pero en general comparten una idea central que es la siguiente.
"LA BIOLOGÍA NO IMPORTA: TODO ES CULTURAL"
Este es la nueva idea que cualquiera que se atreva a rebatir es acusado de "biologicista", "determinista", "dogmático", "conservador", que discrimina a los homosexuales o que es cómplice de la violencia machista.
"El animal humano se define por su carencia de instintos, porque la naturaleza es tan sólo en él una falta…”; “el hombre no es por ello el producto de una evolución natural, sino tan sólo el resultado de una ruptura con las leyes naturales”; “la sexualidad humana es libre por cuanto no está sujeta a ley natural alguna, se inscribe desde el principio en el terreno de lo simbólico”; “destituyo a la naturaleza lo mismo que a la cultura”… Estas frases (extraídas del prólogo que el poeta español Leopoldo María Panero escribió para una recopilación de textos del Marqués de Sade) son un buen resumen de una poderosa corriente de pensamiento que ha atravesado por el mismo centro a la cultura occidental en sus más de dos mil años de historia, y que parece gozar ahora mismo de su mayor apogeo.
La evolución de pensamiento occidental a favor del individuo, presenta los derechos individuales como sagrados, y así se llega al derecho a la construcción de la propia personalidad como nos dé la gana. La evolución lógica de los derechos individuales llegó con la posmodernidad hasta los "márgenes", abarcando, como no puede ser de otra manera, a todo tipo de sujetos independientemente de su género, raza, condición sexual, etc.
Partamos del hecho de que ninguna persona debería sufrir discriminación de ningún tipo por ninguna característica individual, y que la sociedad debe trabajar por la integración, respeto y dignidad de todas las diferencias individuales.
Ahora bien, si asumimos como hacen las teorías queer (revísese por ejemplo la obra de Beatriz/Paul Preciado y su utopía anal) y buena parte de las teorías feministas, que todo es cultural y nada es biológico, que el sexo por tanto no existe en ninguna de sus variantes... ¿qué ocurrirá con la reproducción sexual humana?
Aquí es donde vemos que las teorías queer y las teorías feministas que niegan toda determinación biológica coinciden, son funcionales a-, son el síntoma sociológico, el plano ideológico, de las líneas del progreso tecnológico que conducen a la robotización. No son los causantes, ojo: son su reflejo en el plano de la teoría social.
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| Mecedoras de bebés |
Tanto el desarrollo tecnológico hacia la robotizacióny la protesificación de nuestras vidas, como el fin de las identidades sexuales y de la sexualidad y la reproducción humanas tal como las conocemos, parecen dos síntomas concurrentes de un mismo proceso evolutivo, que en mi opinión poco depende de la voluntad humana, y que parece imparable.
No hago juicios morales. Ni sobre las personas adultas cualquiera sean sus preferencias sexuales y vitales, y mucho menos sobre niños cualesquiera hayan sido las formas de ser concebidos, gestados o criados. Solo llamo la atención sobre la relación existente entre unas cosas y otras.
No soy esencialista, biologicista, ni ningún -ista. No tengo ya siquiera una posición clara sobre qué es ser conservador y qué es ser progresista. Solo intuyo que hoy en día estos conceptos están más relacionados con la relación entre naturaleza y tecnología que sobre la relación entre izquierdas y derechas.
Este blog con más de 3 millones de visitas es en realidad un tratado sobre la condición mamífera humana y sus connotaciones sociales. Hoy sé que esa condición mamífera está en peligro de extinción, como lo está todo lo que llamamos "naturaleza". Si la biología no importa, la naturaleza tampoco. Y el futuro humano aparece relacionado con la robotización, de hecho los gurús lo cantan alegremente: la robotización es el siguiente estadío de la evolución humana y la muerte no existirá. De la transexualidad al transhumanismo.
He simpatizado con los ecologistas. Las personas tradicionalmente asociadas con lo "conservador" en política suelen estar en contra del ecologismo y a favor del libre desarrollo tecnológico/económico. Hay personas que se hacen llamar "ecofeministas de izquierda" y sin embargo están a favor del biberón, de los vientres de alquiler y de los permisos de m/paternidad iguales e intransferibles, por ejemplo. Hay personas de derechas homofóbicas a la vez que aplauden las tecnologías. No ven que todo converge en lo mismo.
Hay más que nunca un caos teórico que no se aclara, entre las izquierdas y las derechas tradicionales, las ideologías de género y las corrientes ecologistas, que introducen nuevos ejes en los mapas políticos y que hace del entrecruzamiento de todas esas variables un batiburrillo ideológico que ya casi nadie entiende.
Es importante intentar desmadejar los hilos y revelar las relaciones existentes entre unas cosas y otras. Luego que cada uno se posicione como quiera, o como pueda.
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9 de octubre de 2018
"Quiéreme..."
"Quiéreme
Si no quieres que esté muerto
Porque todo es un desierto
Fuera de ti"
Esto que se describe aquí -tan bellamente por cierto, me encanta Aute- es el sentimiento de un bebé o un niño pequeño que no puede sobrevivir sin su madre.
Si el niño recibe suficiente amor, cuerpo, presencia y atención reales, crecerá siendo un adulto seguro, confiado y capaz a su vez de amar a otros.
Si ese amor primario falta, o se da mal, el niño se convertirá en un ser inseguro y neurótico que buscará toda su vida "que lo quieran", sin conseguirlo.
Y en ese equívoco y esa neurosis se basa todo el constructo de amor romántico falso y dañino que ha predominado en nuestra civilización en los últimos siglos.
Si no quieres que esté muerto
Porque todo es un desierto
Fuera de ti"
Esto que se describe aquí -tan bellamente por cierto, me encanta Aute- es el sentimiento de un bebé o un niño pequeño que no puede sobrevivir sin su madre.
Si el niño recibe suficiente amor, cuerpo, presencia y atención reales, crecerá siendo un adulto seguro, confiado y capaz a su vez de amar a otros.
Si ese amor primario falta, o se da mal, el niño se convertirá en un ser inseguro y neurótico que buscará toda su vida "que lo quieran", sin conseguirlo.
Y en ese equívoco y esa neurosis se basa todo el constructo de amor romántico falso y dañino que ha predominado en nuestra civilización en los últimos siglos.
"España no puede renunciar..."
No, señor presidente, y señores y señoras feministas que les hacen las políticas de "igualdad". Un país, cualquier país, tampoco debe renunciar es a que sus bebés estén bien cuidados. Los primeros años de vida de los humanos son determinantes en la formación de su sistema cerebral y emocional.
Los bebés humanos necesitan contacto físico permanente, leche materna durante años, calor humano, sueño a cualquier hora y acompañado, alimentos frescos, la presencia constante de sus figuras de apego y referencia para que su cerebro, su sistema neuronal y emocional, se formen óptimamente.
"The evolved nest practices include soothing perinatal experience, extensive affection (nearly constant in babyhood), responsiveness to needs to keep the child calm, multiple adult responsive caregivers, breastfeeding on request for several years, self-directed social free play and a positive supportive climate for mother and child. And no punishment." Dice la PhD Darcia Nárvaez resumiendo magistralmente muchas fuentes de investigación científica actualizadas.Esto garantiza para el futuro una mayor salud tanto física como emocional, una sociedad más pacífica y más equilibrada, menos violencia intrafamiliar, de género y social. Es la mejor inversión que puede hacer un país en políticas sociales, en felicidad colectiva, en su propia paz y bienestar.
Para ello, no es necesario la institucionalización de los bebés desde temprano, sino la extensión de BAJAS MATERNALES Y PATERNALES REMUNERADAS TRANSFERIBLES, que permitan que los cuidadores principales de los niños puedan estar con ellos, al menos durante 2 años, si así lo desean.
Eso sería hacer política social avanzada, de altos vuelos.
11 de septiembre de 2018
Entrevista para Madresfera
Comparto la entrevista que me realizó la periodista Mónica de la Fuente para la sección #GenteChachi de la Revista Madresfera.
Una entrevista distendida en la que cuento algunos aspectos de mi vida, pero también hablamos por supuesto sobre maternidad, crianza, políticas de conciliación, etc:
Aquí la tenéis:
Escucha"464. #GenteChachi con @ilmedinah de Tenemostetas.com" en Spreaker.
Una entrevista distendida en la que cuento algunos aspectos de mi vida, pero también hablamos por supuesto sobre maternidad, crianza, políticas de conciliación, etc:
Aquí la tenéis:
Escucha"464. #GenteChachi con @ilmedinah de Tenemostetas.com" en Spreaker.
3 de julio de 2018
El secreto mejor guardado
Por Ileana Medina Hernández
En todas las especies mamíferas el vínculo fundamental es el vínculo madre-criatura.
De la calidad y respeto de ese vínculo, depende la salud tanto física como emocional de las generaciones vivientes. Y también la calidad de todo el resto de los vínculos.
Si me preguntas cuál es el secreto mejor guardado de la humanidad, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es el daño que más se repite generación tras generación, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es la causa de todo el resto de las violencias humanas, te diría que la violencia primaria que se ejerce sobre las criaturas humanas en su fase primal: nacimiento, primeros meses y años de vida.
Si me preguntas qué cosa es salir de matrix, te diría que darnos cuenta de que la crianza "normal" que recibimos es tremendamente violenta con los bebés y los infantes humanos.
Si me preguntas cuál es el conocimiento fundamental que debería tenerse en cuenta para la salud física y mental de toda la sociedad, te diría que la protección y el bienestar de las bebés humanos.
Si me preguntas a qué llamamos destino, pues te diría que al futuro que está marcado por la etapa prenatal y perinatal.
Si me preguntas cuál es la base más importante de la sabiduría humana, oculta y escondida en todas los conocimientos paganos, crípticos y cabalísticos, te diría que ese.
Lo fundamental es el amor, y sobre todo el amor físico, presente y real que recibimos cuando somos bebés y niños pequeños.
Y eso es todo. Nada más, y nada menos.
En todas las especies mamíferas el vínculo fundamental es el vínculo madre-criatura.
De la calidad y respeto de ese vínculo, depende la salud tanto física como emocional de las generaciones vivientes. Y también la calidad de todo el resto de los vínculos.
Si me preguntas cuál es el secreto mejor guardado de la humanidad, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es el daño que más se repite generación tras generación, te diría que ese.
Si me preguntas cuál es la causa de todo el resto de las violencias humanas, te diría que la violencia primaria que se ejerce sobre las criaturas humanas en su fase primal: nacimiento, primeros meses y años de vida.
Si me preguntas qué cosa es salir de matrix, te diría que darnos cuenta de que la crianza "normal" que recibimos es tremendamente violenta con los bebés y los infantes humanos.
Si me preguntas cuál es el conocimiento fundamental que debería tenerse en cuenta para la salud física y mental de toda la sociedad, te diría que la protección y el bienestar de las bebés humanos.
Si me preguntas a qué llamamos destino, pues te diría que al futuro que está marcado por la etapa prenatal y perinatal.
Si me preguntas cuál es la base más importante de la sabiduría humana, oculta y escondida en todas los conocimientos paganos, crípticos y cabalísticos, te diría que ese.
Lo fundamental es el amor, y sobre todo el amor físico, presente y real que recibimos cuando somos bebés y niños pequeños.
Y eso es todo. Nada más, y nada menos.
2 de julio de 2018
¡PERMISOS TRANSFERIBLES!
En este momento de debate parlamentario y social, la Plataforma Feminista de Madres por la Ampliación de los PErmisos TRAnsferibles (PETRA) nos oponemos frontalmente a una ley que regule las prestaciones de maternidad y paternidad que no recoja estas exigencias sociales imprescindibles:
1- UNA AMPLIACIÓN DE LOS PERMISOS PARENTALES QUE GARANTICE EL DERECHO A LA LACTANCIA MATERNA.
2- LA TRANSFERIBILIDAD DEL GRUESO DE LOS PERMISOS INFERIORES A UN AÑO.
Y en la que previamente no se haya realizado para su elaboración:
- UN ESTUDIO DE OPINIÓN RIGUROSO QUE RECOJA EL POSICIONAMIENTO DE LA CIUDADANÍA SOBRE ESTE ASUNTO Y MUY EN PARTICULAR LAS DEMANDAS DE LAS MADRES.
- UN INFORME INDEPENDIENTE CON LAS CONSIDERACIONES AL RESPECTO DE EXPERTOS/AS EN PEDIATRÍA, SALUD PERINATAL, NEUROBIOLOGÍA PERINATAL, TRABAJO SOCIAL, ETC.
¿Por qué?
España está a la cola de Europa en tiempo de licencia remunerada disponible para las madres. Las míseras 16 semanas con que cuenta la madre que no permiten practicar los 6 meses de lactancia exclusiva que recomienda la Sociedad Española de Pediatría y la OMS -que también recomienda una lactancia complementaria de hasta los dos años o más-, ni tampoco conceden a la madre y al bebé el tiempo necesario para que puedan establecer con tranquilidad un vínculo que es básico para la vida y la crianza humana tal y como apunta la evidencia científica en el campo de la neurobiología del apego. La proposición de ley planteada por Unidos Podemos que aboga por la intransferibilidad de los permisos no permite la ampliación de la baja materna, y la obligatoriedad para las madres de incorporarse a su puesto laboral a las 16 semanas impide una lactancia o un maternaje en condiciones. En la práctica, una reincorporación a la vida laboral tan temprana supone, cuando hay lactancia materna, la casi segura interrupción de la misma debido al estrés y falta de contacto regular con el bebé.
Reivindicamos, por tanto, El DERECHO A EJERCER LA LACTANCIA MATERNA Y A MATERNAR en condiciones óptimas como derecho feminista y la posibilidad de la TRANSFERIBILIDAD de los permisos parentales, para permitir que cada familia se organice EN LIBERTAD y como considere más conveniente, de manera que las madres puedan elegir el modo en que deciden maternar.
Es este criterio, la TRANSFERIBILIDAD, el que se aplica mayoritariamente a las prestaciones y licencias parentales. Las licencias parentales remuneradas en Europa alcanzan en Suecia los 16 meses, en Noruega, Finlandia y Alemania los 14 meses, en Dinamarca los 12 y en Reino Unido los 9. Y en todos estos países la mayor parte de la licencia remunerada es TRANSFERIBLE; de modo que las madres suecas pueden disponer, si así lo desean, de 13 meses remunerados de crianza; las noruegas, finlandesas, danesas, alemanas, austriacas, eslovacas y checas de 12 meses; las francesas de 10 y las británicas de 9.
La implementación de unos PII como los contemplados en la proposición de ley que Unidos Podemos presentó al Parlamento, efectivamente otorgaría a los varones españoles el privilegio de tener los permisos paternos intransferibles y remunerados al 100% más largos de Europa: 4 meses frente a los 3 de Suecia e Islandia, y los 2 de Noruega, Finlandia y Alemania; mientras que las madres españolas, que con los PII no verían ampliada su baja en un solo día, seguirían siendo junto con las maltesas, las madres europeas con menos tiempo disponible de licencia remunerada. Incluso Islandia, una isla con una población como la de Córdoba, y paladín de la igualdad entendida como igualitarismo tiene 3 meses transferibles.
Es importante tener en cuenta la experiencia de los países que hace ya muchos años diseñaron sus sistemas de permisos parentales: cuando en Suecia y Noruega se implementaron cuotas paternas intransferibles allá en los 90, las familias ya disponían desde hacía mucho tiempo de 12 meses de licencia remunerada completamente transferible para la crianza. Aun hoy las mamás suecas siguen consumiendo al menos el 75 % de la licencia remunerada. Y en Noruega, en 2014 se decidió reducir la cuota paterna intransferible de 14 a 10 semanas aumentando el periodo transferible, debido al escaso uso que los padres hacían de ella; y en Dinamarca, la cuota paterna tuvo una corta existencia, y fue erradicada en 2002.
En todos estos países las familias organizan la mayor parte el tiempo de licencia remunerada como quieren, igual que se organizan para el resto del tiempo de crianza que no está remunerado. Sin cuotas obligatorias por ley. Nosotras abogamos firmemente por una sociedad más cuidadora en general, más sensible a las necesidades de las personas dependientes, en la que los trabajos de cuidado no sean invisibilizados, sean puestos en valor y remunerados, pero que nunca deben ser impuestos bajo el paradigma de la OBLIGATORIEDAD, pues entendemos que cuidar como obligación encierra una contradicción en sí misma.
Consideramos que se debería aplicar el concepto de EQUIDAD, y entender la igualdad como justicia en la diferencia no aplicando criterios idénticos antes situaciones diferentes, que en muchos casos acaba llevando a situaciones injustas. Se ha de respetar las diferencias inherentes a la fisiología del parto, postparto y lactancia.
Además, el proyecto de ley establece una discriminación de base para los bebés que se crían en familias que no encajan en el modelo de familia nuclear biparental: las familias monoparentales -que constituyen entre el 20 y el 25% de las familias con menores- solo disfrutarán de 16 semanas para cuidados remunerados, por lo que consideramos que no se está respetando un principio básico de igualdad y el proyecto de ley falla en la protección de las criaturas y las madres allí donde más necesaria es esa protección.
Las BAJAS DE MATERNIDAD DIGNAS debe ser una reivindicación feminista. Consideramos que tan feminista es reivindicar el derecho al aborto como el derecho a una lactancia y un maternaje en condiciones. Y además esto no debería ser solo una reivindicación del feminismo sino que debería estar ubicado en el sentido común que pone en el centro la vida por encima de los imperativos neoliberales y del mercado.
Creemos que es un error pensar en los permisos parentales como herramientas para frenar la discriminación hacia las mujeres en el mercado laboral. Consideramos que el peso de la discriminación no puede recaer sobre las madres y bebés. Las políticas públicas deben velar porque el peso de la discriminación recaiga sobre la sociedad y las empresas que ejercen la discriminación y el machismo. Por ello, hacer política feminista debería ser encontrar las fórmulas legales no para que nos adaptemos nosotras a las exigencias del mercado sino para que el mercado laboral se vaya adaptando y vaya encajando la crianza humana y sus necesidades.
- Si así lo sientes, firma esta petición de Change:
https://www.change.org/p/congreso-de-los-diputados-transferibilidad-de-permisos-parentales-y-protecci%C3%B3n-del-derecho-a-la-lactancia-materna?recruiter=8127540&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook_link&utm_campaign=share_petition&utm_term=psf_combo_share_initial
- Si deseas escuchar mi explicación sobre los permisos transferibles, aquí está la entrevista que me realizaron en Radio Ecca:
http://www.ivoox.com/ley-permisos-parentales-iguales-e-intransferibles-audios-mp3_rf_26776867_1.html
12 de junio de 2018
La fiereza de las madres lactantes
Por Ileana Medina Hernández
Las mujeres conectadas con nuestras crías a través del poderoso mecanismo biológico y emocional de la lactancia, hemos descubierto la fiereza de las madres mamíferas. La fiereza que se basa en el amor y en la ternura.
Hemos descubierto, conscientemente, porque hemos leído y estudiado, pero porque además lo hemos experimentado, que ningún momento oxitocínico es más importante en nuestra especie que ese trascendental momento de un parto/nacimiento sereno y respetado, más la conexión visceral de la lactancia.
Hemos descubierto que esa fuerza biosocial, esa fuerza emocional y biológica, ayudada por los mecanismos hormonales que funcionan cuando no son perturbados, es el vínculo más fuerte, el pegamento más fuerte que une la sociedad humana.
De la calidad de sus vínculos depende la salud emocional de una sociedad. Y el vínculo primario, el más fuerte, el más sólido, es el de una madre conectada psicológica y físicamente con sus crías. De la calidad de ese vínculo, depende la calidad de todo el resto de los vínculos afectivos de una sociedad.
Y, como leonas, monas o jirafas, defendemos nuestro derecho a ello. Las madres mamíferas saben, sabemos, que el amor y la ternura, a veces hay que defenderlos con fiereza.
La lactancia no es sobreprotección, es necesidad básica y vital de las crías humanas. El vínculo de apego primario ofrece la seguridad necesaria para que las personas puedan ser verdaderamente seguras e independientes después, más tarde, cuando llegue el momento.
Las madres que hemos leído y estudiado, pero que además hemos tenido la suerte inmensa de conectarnos con nuestros bebés, lo hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestras psiques. Hemos experimentado el placer, el poderío, la satisfacción de una relación sana y entrañable. No hay nada comparable.
Y el lactivismo se vuelve fiero contra quien haga falta: contra las feministas de la igualdad mal entendida (que nada han entendido), contra los pediatras vendidos a la industria de la leche de fórmula, contra los legisladores y políticos insensibles. No, jamás, contra otras madres. Cada madre hace lo mejor que puede y entiende, pero las autoridades médicas y políticas, tienen la obligación de actuar según la evidencia científica y según los derechos de las madres y de los bebés lactantes. Es indiscutible e innegociable.
Las mujeres conectadas con nuestras crías a través del poderoso mecanismo biológico y emocional de la lactancia, hemos descubierto la fiereza de las madres mamíferas. La fiereza que se basa en el amor y en la ternura.
Hemos descubierto, conscientemente, porque hemos leído y estudiado, pero porque además lo hemos experimentado, que ningún momento oxitocínico es más importante en nuestra especie que ese trascendental momento de un parto/nacimiento sereno y respetado, más la conexión visceral de la lactancia.
Hemos descubierto que esa fuerza biosocial, esa fuerza emocional y biológica, ayudada por los mecanismos hormonales que funcionan cuando no son perturbados, es el vínculo más fuerte, el pegamento más fuerte que une la sociedad humana.
De la calidad de sus vínculos depende la salud emocional de una sociedad. Y el vínculo primario, el más fuerte, el más sólido, es el de una madre conectada psicológica y físicamente con sus crías. De la calidad de ese vínculo, depende la calidad de todo el resto de los vínculos afectivos de una sociedad.
Y, como leonas, monas o jirafas, defendemos nuestro derecho a ello. Las madres mamíferas saben, sabemos, que el amor y la ternura, a veces hay que defenderlos con fiereza.
La lactancia no es sobreprotección, es necesidad básica y vital de las crías humanas. El vínculo de apego primario ofrece la seguridad necesaria para que las personas puedan ser verdaderamente seguras e independientes después, más tarde, cuando llegue el momento.
Las madres que hemos leído y estudiado, pero que además hemos tenido la suerte inmensa de conectarnos con nuestros bebés, lo hemos experimentado en nuestras carnes y en nuestras psiques. Hemos experimentado el placer, el poderío, la satisfacción de una relación sana y entrañable. No hay nada comparable.
Y el lactivismo se vuelve fiero contra quien haga falta: contra las feministas de la igualdad mal entendida (que nada han entendido), contra los pediatras vendidos a la industria de la leche de fórmula, contra los legisladores y políticos insensibles. No, jamás, contra otras madres. Cada madre hace lo mejor que puede y entiende, pero las autoridades médicas y políticas, tienen la obligación de actuar según la evidencia científica y según los derechos de las madres y de los bebés lactantes. Es indiscutible e innegociable.
16 de mayo de 2018
Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo
Por Ileana Medina Hernández
Durante la primaria, la secundaria y el bachillerato aprendí matemáticas, español, física, química y esas cosas que uno nunca recuerda ni falta que hacen.
Luego llegué a la Habana, a la Universidad, y creo que de Periodismo no aprendí mucho, pero de convivir en condiciones inhóspitas para la vida humana, tener amigos, pasear, ir al cine, al teatro, leer todo lo que estaba al alcance... de eso aprendí y disfruté barbaridad.
Luego salté a Tenerife, y sobre el mundo verdadero y el amor romántico verdadero, aprendí un montón. Di clases, aprendí de mis alumnos. Me amó un hombre bueno, aprendí que el amor no es sufrir, sino gozar y regalar, curar y agasajar.
Luego vinieron los hijos, y sobre la condición humana, puedo decir que lo descubrí (casi) todo, que también puede ser nada. Un bebé en brazos resume de qué va esto de la humanidad, la civilización, la cultura, la biología, el bien, el mal y la puñeta. Se ponen las cosas en perspectiva. Se les da la importancia que de verdad tienen. La macropolítica pierde todo sentido (o lo cobra) cuando un bebé llora en la noche.
Y ahora que ya no tengo bebés, vuelvo a las amigas antiguas, y aprendo a hacer postres, a leer otra vez lo que se va decantando y va quedando, a escuchar nueva música, a apreciar la belleza...
La vida es aprender y disfrutar cada etapa. Espirales que vuelven con más profundidad y comprensión. Crecer. Fluir. Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo.
Durante la primaria, la secundaria y el bachillerato aprendí matemáticas, español, física, química y esas cosas que uno nunca recuerda ni falta que hacen.
Luego llegué a la Habana, a la Universidad, y creo que de Periodismo no aprendí mucho, pero de convivir en condiciones inhóspitas para la vida humana, tener amigos, pasear, ir al cine, al teatro, leer todo lo que estaba al alcance... de eso aprendí y disfruté barbaridad.
Luego salté a Tenerife, y sobre el mundo verdadero y el amor romántico verdadero, aprendí un montón. Di clases, aprendí de mis alumnos. Me amó un hombre bueno, aprendí que el amor no es sufrir, sino gozar y regalar, curar y agasajar.
Luego vinieron los hijos, y sobre la condición humana, puedo decir que lo descubrí (casi) todo, que también puede ser nada. Un bebé en brazos resume de qué va esto de la humanidad, la civilización, la cultura, la biología, el bien, el mal y la puñeta. Se ponen las cosas en perspectiva. Se les da la importancia que de verdad tienen. La macropolítica pierde todo sentido (o lo cobra) cuando un bebé llora en la noche.
Y ahora que ya no tengo bebés, vuelvo a las amigas antiguas, y aprendo a hacer postres, a leer otra vez lo que se va decantando y va quedando, a escuchar nueva música, a apreciar la belleza...
La vida es aprender y disfrutar cada etapa. Espirales que vuelven con más profundidad y comprensión. Crecer. Fluir. Dejarnos penetrar por la verdad y la belleza del mundo.
3 de mayo de 2018
Los hombres de negro
Por Ileana Medina Hernández
a veces tengo ganas de morirme
todo el mundo a veces tiene ganas de morirse
pero si se entera el psiquiatra
saca el manual sado-maso
en su versión cinco
y te diagnostica un palabrejo
te diagnostica, te empastilla
y te da una baja laboral
porque estar enferma es no poder trabajar
si puedes trabajar no estás enferma
qué saben los psiquiatras de la vida
si llevan toda la vida estudiando lo que dicen otros psiquiatras
vestidos de negro
los jueces
los psiquiatras
los ginecólogos
los políticos
usan sotanas negras del armani
y a veces también tienen ganas de morirse
y se mueren.
21 de febrero de 2018
La convergencia hacia la robotización
Por Ileana Medina Hernández
Cada día lo tengo más claro: la tendencia del desarrollo es a cero hijos. Y de ahí a la reproducción artificial. Y de ahí a los robots como siguiente etapa evolutiva de la humanidad.
Las tendencias en las sociedades posmodernas convergen hacia ahí: la normalización de todo tipo de sexualidades e identidades sexuales, la normalización de la anticoncepción y el aborto, la normalización de las formas de reproducción tecnologizadas y de los vientres de alquiler, las bajas tasas de natalidad, la reproducción tardía, las altas tasas de cesáreas, las sociedades narcisistas y hedonistas donde lo único que importa es el placer y en las que los hijos, por supuesto, molestan, dan trabajo, suponen un esfuerzo que ni la sociedad está dispuesta a hacer más llevadera, ni los individuos de hoy en día estamos dispuestos a soportar.
Las teorías queer, una buena parte de las teorías feministas y gran parte de las teorías sociales más contempóraneas y progresistas no son, como nos quieren hacer creer, opuestas al capitalismo, sino son completamente funcionales al desarrollo tecnológico capitalista: todas convergen en sustituir el cuerpo, lo humano y lo que somos, por prótesis tecnológicas. Más vale que lo reconozcamos y luego vemos que hacemos con ello. La tensión política fundamental en el siglo XXI no es entre izquierdas y derechas, sino entre naturaleza y tecnología.
Desde el momento en que los humanos dejemos de reproducirnos sexualmente y nos reproduzcamos artificialmente, probablemente ahí se fije el fin de la especie humana actual y vendrán los robots como siguiente fase de la evolución. Hijo de máquina será una máquina. Quizás esas máquinas sean, como dicen los gurús más optimistas, hasta mejores que nosotros, con capacidad de tener emociones y sentimientos, y con espectro mucho más amplio de inteligencia, poderes y posibilidades. Quizás sea una fase "superior", transhumanista la llaman, de fusión de los humanos con las máquinas.
Quiero decir: hasta hace poco la "robotización" me parecía el apocalipsis y el fin de la humanidad, de la vida, del planeta y de todo. Me parecía algo que había que combatir con todas nuestras fuerzas: con amor, con crianzas corporales y cálidas, con políticas sociales a favor de la maternidad entrañable, con tomar las medidas para que la maternidad y la crianza puedan suponer más satisfacciones que trabajos y para que la sociedad en su conjunto apoye la reproducción, la crianza y la infancia como sus prioridades. De eso trata casi todo este blog.
Hoy ya no lo sé. Creo que el camino de la robotización es imparable. A menos que otra línea evolutiva, surgida de sociedades menos "desarrolladas", mantenga la reproducción sexual de la especie humana tal cual la conocemos, una linea de vida mamífera primate, al margen de la tecnología y de la vida hedonista, y que vaya por otros caminos que puedan convivir con la robotización, sin sucumbir a ella, lo que parece poco probable visto lo visto.
Tampoco sé si tomarme la robotización como algo malo, negativo, apocalíptico, o tomarla con optimismo y euforia como los gurús entusiastas, o simplemente con serenidad.
A veces es mejor no saber :-)
" Las
teorías queer, una buena parte de las teorías feministas y gran parte
de las teorías sociales más contempóraneas y progresistas no son, como
nos quieren hacer creer, opuestas al capitalismo, sino son completamente
funcionales al desarrollo tecnológico capitalista: todas convergen en
sustituir el cuerpo, lo humano y lo que somos, por prótesis
tecnológicas."
Cada día lo tengo más claro: la tendencia del desarrollo es a cero hijos. Y de ahí a la reproducción artificial. Y de ahí a los robots como siguiente etapa evolutiva de la humanidad.
Las tendencias en las sociedades posmodernas convergen hacia ahí: la normalización de todo tipo de sexualidades e identidades sexuales, la normalización de la anticoncepción y el aborto, la normalización de las formas de reproducción tecnologizadas y de los vientres de alquiler, las bajas tasas de natalidad, la reproducción tardía, las altas tasas de cesáreas, las sociedades narcisistas y hedonistas donde lo único que importa es el placer y en las que los hijos, por supuesto, molestan, dan trabajo, suponen un esfuerzo que ni la sociedad está dispuesta a hacer más llevadera, ni los individuos de hoy en día estamos dispuestos a soportar.
A ver. ¡Aclaro antes de que me llamen facha a gritos! No estoy en contra por supuesto, de casi ninguna de los puntos que se describen en el párrafo anterior (excepto los vientres de alquiler, pero quizás sean un paso transitorio hasta que se consigan los úteros artificiales). Me parece lógico que la sociedad humana,
basada en los derechos y las libertades individuales, normalice la capacidad de decidir de las mujeres, la normalización de todo tipo de sexualidades libres, y la no reproducción como un derecho humano. Por otro lado, el desarrollo tecnológico capitalista también es inevitable y creará cada vez más tecnologías capaces de lograr la reproducción artificial y de artificializar los cuidados de las crías.Las teorías queer, una buena parte de las teorías feministas y gran parte de las teorías sociales más contempóraneas y progresistas no son, como nos quieren hacer creer, opuestas al capitalismo, sino son completamente funcionales al desarrollo tecnológico capitalista: todas convergen en sustituir el cuerpo, lo humano y lo que somos, por prótesis tecnológicas. Más vale que lo reconozcamos y luego vemos que hacemos con ello. La tensión política fundamental en el siglo XXI no es entre izquierdas y derechas, sino entre naturaleza y tecnología.
Desde el momento en que los humanos dejemos de reproducirnos sexualmente y nos reproduzcamos artificialmente, probablemente ahí se fije el fin de la especie humana actual y vendrán los robots como siguiente fase de la evolución. Hijo de máquina será una máquina. Quizás esas máquinas sean, como dicen los gurús más optimistas, hasta mejores que nosotros, con capacidad de tener emociones y sentimientos, y con espectro mucho más amplio de inteligencia, poderes y posibilidades. Quizás sea una fase "superior", transhumanista la llaman, de fusión de los humanos con las máquinas.
Quiero decir: hasta hace poco la "robotización" me parecía el apocalipsis y el fin de la humanidad, de la vida, del planeta y de todo. Me parecía algo que había que combatir con todas nuestras fuerzas: con amor, con crianzas corporales y cálidas, con políticas sociales a favor de la maternidad entrañable, con tomar las medidas para que la maternidad y la crianza puedan suponer más satisfacciones que trabajos y para que la sociedad en su conjunto apoye la reproducción, la crianza y la infancia como sus prioridades. De eso trata casi todo este blog.
Hoy ya no lo sé. Creo que el camino de la robotización es imparable. A menos que otra línea evolutiva, surgida de sociedades menos "desarrolladas", mantenga la reproducción sexual de la especie humana tal cual la conocemos, una linea de vida mamífera primate, al margen de la tecnología y de la vida hedonista, y que vaya por otros caminos que puedan convivir con la robotización, sin sucumbir a ella, lo que parece poco probable visto lo visto.
Tampoco sé si tomarme la robotización como algo malo, negativo, apocalíptico, o tomarla con optimismo y euforia como los gurús entusiastas, o simplemente con serenidad.
A veces es mejor no saber :-)
15 de febrero de 2018
La ética del cuidado es la ética de DAR
Por Ileana Medina Hernández
Hay que ir más allá de la ética de la justicia, de la ética del bien y el mal.
Hay que ir a la ética del cuidado, que es la ética de DAR.
No se trata de qué es justo, de ser igualitarios, de esperar recibir a cambio lo mismo que das.
No de debatir constantemente qué es lo justo ni el reparto equitativo ni la línea del 50%, sino que estás dispuesto a dar, a conceder, más allá de que tengas razón o no.
Es como cuando vas en el coche y el que está delante de ti hace algo mal. ¿Le recriminas o estás dispuesto a ser generoso y pensar que cualquiera se equivoca y dejarlo pasar? ¡Eso pero en la vida! No de qué es lo justo, sino qué estás dispuesto a poner, a concederle al otro/a, a ofrecer, aunque seas tú quién dé más. Que cada uno dé lo que tiene, y complemente lo que el otro no tiene.
La ética de dar sin esperar nada a cambio, la ética de la ABUNDANCIA, DE LA GENEROSIDAD, incluso cuando tienes razón sobre la otra persona, dejarlo estar, dejarlo ser.
La abundancia no es solo material, es también de espacio psíquico, de abrir la mente y el corazón para que quepa todo, lo más posible. La abundancia es tolerancia, generosidad, espacio compartido hacia los otros: el más fuerte es el más compasivo, el más rico es el más generoso. La justicia es necesaria pero no suficiente. No se genera amor sólo desde la justicia.
Solo desde la ética del cuidado generamos amor nuevo: convertimos el dolor, el miedo o la carencia en amor y el amor en acción capaz de mejorar nuestro mundo interior y exterior.
Solo así generamos suficiente abundancia para que sobre, para que todos podamos convivir en la diversidad, con nuestros defectos y virtudes, con nuestros puntos fuertes y débiles, dando y recibiendo lo que tenemos cada uno/a para dar.
Hay que ir más allá de la ética de la justicia, de la ética del bien y el mal.
Hay que ir a la ética del cuidado, que es la ética de DAR.
No se trata de qué es justo, de ser igualitarios, de esperar recibir a cambio lo mismo que das.
No de debatir constantemente qué es lo justo ni el reparto equitativo ni la línea del 50%, sino que estás dispuesto a dar, a conceder, más allá de que tengas razón o no.
Es como cuando vas en el coche y el que está delante de ti hace algo mal. ¿Le recriminas o estás dispuesto a ser generoso y pensar que cualquiera se equivoca y dejarlo pasar? ¡Eso pero en la vida! No de qué es lo justo, sino qué estás dispuesto a poner, a concederle al otro/a, a ofrecer, aunque seas tú quién dé más. Que cada uno dé lo que tiene, y complemente lo que el otro no tiene.
La ética de dar sin esperar nada a cambio, la ética de la ABUNDANCIA, DE LA GENEROSIDAD, incluso cuando tienes razón sobre la otra persona, dejarlo estar, dejarlo ser.
La abundancia no es solo material, es también de espacio psíquico, de abrir la mente y el corazón para que quepa todo, lo más posible. La abundancia es tolerancia, generosidad, espacio compartido hacia los otros: el más fuerte es el más compasivo, el más rico es el más generoso. La justicia es necesaria pero no suficiente. No se genera amor sólo desde la justicia.
Solo desde la ética del cuidado generamos amor nuevo: convertimos el dolor, el miedo o la carencia en amor y el amor en acción capaz de mejorar nuestro mundo interior y exterior.
Solo así generamos suficiente abundancia para que sobre, para que todos podamos convivir en la diversidad, con nuestros defectos y virtudes, con nuestros puntos fuertes y débiles, dando y recibiendo lo que tenemos cada uno/a para dar.
24 de enero de 2018
AL AIRE
Por Ileana Medina Hernández
![]() |
| La salvación de la niña herida, Marian Angulo |
Dejar de fingir
dejar de simular fuerza o éxito o belleza
destaparnos
bajarnos de las tablas
deponer el personaje
hacer objeción de conciencia de la guerra
quitarse el uniforme el traje la coraza
que el pecho se destupa y quede amplio
latiendo y expandiéndose sin peligro
toca aquí
es sangre pero no hace daño
dejar de simular fuerza o éxito o belleza
destaparnos
bajarnos de las tablas
deponer el personaje
hacer objeción de conciencia de la guerra
quitarse el uniforme el traje la coraza
que el pecho se destupa y quede amplio
latiendo y expandiéndose sin peligro
toca aquí
es sangre pero no hace daño
quedar en carne viva
respirar a lo hondo con pulmones gigantes
reconocer la vulnerabilidad
las heridas
los agujeros
los miedos
aquí me duele
no soy tan valiente
ni tan inteligente ni tan perfecta ni tan fuerte ni tan exitosa
ni tan espiritual ni tan sabia ni tan sana
ni tan ni tan ni tan ni tan ni tan
sentir que ahí detrás nos maneja la necesidad de afecto, de mirada, de aprobación
la niña insatisfecha que sobrevive solapada
respirar a lo hondo con pulmones gigantes
reconocer la vulnerabilidad
las heridas
los agujeros
los miedos
aquí me duele
no soy tan valiente
ni tan inteligente ni tan perfecta ni tan fuerte ni tan exitosa
ni tan espiritual ni tan sabia ni tan sana
ni tan ni tan ni tan ni tan ni tan
sentir que ahí detrás nos maneja la necesidad de afecto, de mirada, de aprobación
la niña insatisfecha que sobrevive solapada
solo existe una herida y es unánime:
la falta de amor, la necesidad de reconocimiento
es eso lo que hay detrás de tu pantalla
de tu ropa
de tu máscara
de tu lucha
y de la mía
la falta de amor, la necesidad de reconocimiento
es eso lo que hay detrás de tu pantalla
de tu ropa
de tu máscara
de tu lucha
y de la mía
llegar a la verdad interior
sea cual sea
la verdad en el fondo del armario se hace terrorífica, fantasma de moho, llaga pútrida
pero si le da la luz
si le da la luz se cura sola
al aire
se hace bonita
se comparte y ya nada puede hacerte daño
sea cual sea
la verdad en el fondo del armario se hace terrorífica, fantasma de moho, llaga pútrida
pero si le da la luz
si le da la luz se cura sola
al aire
se hace bonita
se comparte y ya nada puede hacerte daño
sí, soy así ¿y qué?
es la humildad, la aceptación,
la herida sacada a la luz
lo que nos hace fuertes
lo que nos da permiso para brillar desde la verdad
y a la vez lo que nos hermana, nos iguala,
nos hace empatizar y reconocernos en el otro
abrazarnos y llorar
hacernos uno
porque tu herida es la mía
porque tu luz es la mía
y no es metáfora.
la herida sacada a la luz
lo que nos hace fuertes
lo que nos da permiso para brillar desde la verdad
y a la vez lo que nos hermana, nos iguala,
nos hace empatizar y reconocernos en el otro
abrazarnos y llorar
hacernos uno
porque tu herida es la mía
porque tu luz es la mía
y no es metáfora.
IMH
27 de octubre de 2017
Mis 10 mandamientos
(Es que, Jodo, caramba, 83 son muchos, los judíos sabían que incluso 10 ya son difíciles de cumplir.) Todo el mundo tiene los suyos, pues he aquí los míos:
1.- Salir a la naturaleza: La vida nos llega a través de la madre, pero ella no es más que el eslabón entre nosotros y la naturaleza, el canal a través del cual la materia se hace en nosotros . La naturaleza es la madre, la madre es la naturaleza. Si algo puede reparar el amor que nos falta, rellenar los vacíos crónicos, hacernos llegar la energía que necesitamos, es la naturaleza, la Fuente. La naturaleza es la que provee y nutre, en todos los sentidos. De ahí viene el alimento físico y espiritual. Respirar aire puro, abrazar los árboles, enraizar los pies desnudos en la tierra.
2.- Amar el agua: El agua es yin, y la sociedad en que vivimos padece un exceso de yang. El agua limpia, purifica, relaja, se lleva la mierda, literal y simbólicamente. Mares, ríos, lagos, manantiales, lluvia, piscinas, spa, chorros, bañeras, duchas... meternos cada vez que podamos en el agua. Del agua venimos. En el agua surgió la vida. Los monos de los que evolucionamos y los primeros humanos probablemente vivían cerca de los ríos y en las marismas. Las primeras ciudades se fundaron a la vera de los ríos. En el paraíso intrauterino flotamos en líquido amniótico. Un mar calentito y calmo es amnios reparador.
3.- Escuchar música: La música, como el agua, es fluido y nos permite fluir. La música nos conecta con los ritmos del universo, desde los tambores que imitan los sonidos del corazón, hasta las complejas filigranas de Bach o Mozart que expanden el espíritu y el plexo solar. Dicen que la música es la única de las artes que llega directo al corazón sin paso necesario por la mente. La música tiene propiedades curativas, alinea las energías, moviliza el cuerpo, mueve y conmueve.
4.- Cultivar el sexo: La energía sexual y la energía vital son la misma. La civilización humana se basa en una gran represión sexual, necesaria para el funcionamiento de la dominación. A los bueyes se les capa para que trabajen mejor. El sexo libera, conecta y sana. Moviliza todas las hormonas de la felicidad. Es un arte que debe cultivarse, y no solo físico. El sexo no es performance ni gimnasia. La intimidad sexual es intimidad emocional. El sexo se disfruta, nos cura y nos transforma cuando va acompañado de conexión emocional. No me refiero a amor (al menos no en el sentido romántico) ni a fidelidad. Sino a verdadera conexión, apertura de almas, confianza, seguridad, aunque sea ocasional. (Intuyo que se logra mucho mejor cuando se crece durante años con la misma pareja, o al menos esa ha sido mi experiencia.)
5.- Bajar al cuerpo: Claudio Naranjo y Christiane Northrup definen el patriarcado como la separación cuerpo/mente. La civilización a la que pertenecemos vive escindida. La escuela se dedica a cultivar la mente y las labores intelectuales son mejor pagadas y consideradas superiores a las labores físicas. Practicar deportes, mucho menos si son competitivos, no significa necesariamente atender al cuerpo. Bajar al cuerpo es vivir en él, habitarlo, sentirlo, conocerlo. El cuerpo es el lugar donde habitan las emociones, donde se acumulan los traumas (aunque los olvidemos) y donde se manifiesta el inconsciente en forma de enfermedad. No se trata tanto de domar el cuerpo como de amarlo tal cual es y sentir en él. Sentir.
6.- Ser consciente: Intentar estar presente en cada momento, y ser consciente de lo que hacemos, de lo que decimos, de nuestra postura corporal, nuestra respiración, nuestros miedos, nuestras verdaderas motivaciones para actuar como actuamos. El miedo está a menudo solapado detrás de muchos de nuestros impulsos. Meditar es todo aquello que hagamos siendo conscientes. Está de moda ahora el mindfulness, que intenta enseñar esto. No se basa tanto en concentración hacia afuera como hacia adentro. Hacer lo que estamos haciendo, estar aquí y ahora.
7.- Construir vínculos: El estudio más serio y extenso que se ha realizado hasta ahora sobre la felicidad, en la Universidad de Harvard, concluyó que felicidad es igual a amor. Que la felicidad depende de la capacidad de amar y ser amado. Se asocia a menudo la espiritualidad a vivir o meditar en soledad, pero eso es fácil :-) Lo verdaderamente difícil es construir vínculos de calidad. Pulir las fricciones con los otros, o sea, con determinadas partes de nosotros mismos. Reconocernos en el otro, descubrir lo que nos causa rechazo, ira, asco, miedo. Cuidar de otros. Descubrir nuestra capacidad para dar o estar con los otros, para acompañar sin juicios, para nutrir emocionalmente a otros o dejarnos nutrir. Si existiera algún "barómetro" para medir el desarrollo espiritual yo diría que es la calidad de los vínculos humanos que seamos capaces de establecer, la capacidad de amar, en real, día a día, no en abstracto.
8.- Honrar la infancia: Sea en nuestros hijos, en los hijos de otros, o en nuestra niña interior, el amor por los niños es directamente proporcional al amor propio. La infancia es la edad de oro de los humanos. Infancia es espontaneidad, alegría, sabiduría innata, libertad, libro en blanco donde todo es posible. El cuarto mandamiento bíblico debería ser cambiado por este, honremos a la niña que fuimos, a la que somos, a la que habita en nosotras. A la que no ha sido domesticada ni dañada por la cultura autoritaria. A la inocencia. A la verdad interior que clama por ser liberada de las normas y los límites impuestos. A la posibilidad permanente de renacer.
9.-Aceptar lo que ocurre: Aceptación no es resignación. Es serenidad, calma, seguridad. Es contemplar el mundo como si lo viéramos desde fuera, desde lo alto, comprendiendo el mapa de las fuerzas y energías, y saliéndonos del matrix de la dualidad del bien y del mal. Es salirnos nosotros mismos de estar siempre en un bando, negando el otro. Es no dejar que los acontecimientos nos dominen y provoquen en nosotros desasosiegos, miedos, iras, reacciones inmediatas. Aceptar es comprender que el mal puede disfrazarse de bien, o convertirse en bien, y viceversa. Que todo muta. Que a veces "Dios escribe derecho con renglones torcidos". Que los enemigos se parecen mucho entre sí, se retroalimentan y vibran en los extremos de la misma cuerda. Que todo es un continuum y una unidad. Que la realidad es la que es, y podemos atrevernos a mirarla con objetividad sin derrumbarnos. Que no hay nada que maquillar, negar ni rechazar. Aceptar es contemplar. Comprender. Confiar.
10.- Ser normal: Se puede ser único -de hecho todos los somos- y ser "normal". El mundo "normal" no es un desfile de seres grises, sino un desfile de muchos fueguitos individuales, cada uno único en fuerza, luz y color y a la vez formando parte del fuego total. La diversidad es lo normal. Los genios que salen a comprar el pan o los grandes artistas que cultivan el anonimato lo saben bien. Si existen los iluminados, no están todo el día en la tele ni en un púlpito, estarán probablemente haciendo un trabajo sencillo en un lugar sencillo. Se puede ser auténtico y arder con luz propia en el supermercado, en la oficina, en el metro o en la cola del paro. Vivir con luz en el mundo real. De hecho, la "normalidad" es la única que pone a prueba que nuestro fuego interior es de verdad auténtico, poderoso, inextinguible, con independencia del contexto. La búsqueda deliberada de la fama o la exclusividad revela ego no satisfecho. La exclusividad es separación y la separación duele. La unión con el todo, ser y ser en armonía con el todo, expande, alivia y cura.
Mis otros décalogos:
10 cuestiones de sexo que no sabía a los 20 años
"Décalogo de la madre feliz"
"No hay mandamiento que no pueda ser infrigido,
y también
los que digo y los que los profetas dijeron"
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
1.- Salir a la naturaleza: La vida nos llega a través de la madre, pero ella no es más que el eslabón entre nosotros y la naturaleza, el canal a través del cual la materia se hace en nosotros . La naturaleza es la madre, la madre es la naturaleza. Si algo puede reparar el amor que nos falta, rellenar los vacíos crónicos, hacernos llegar la energía que necesitamos, es la naturaleza, la Fuente. La naturaleza es la que provee y nutre, en todos los sentidos. De ahí viene el alimento físico y espiritual. Respirar aire puro, abrazar los árboles, enraizar los pies desnudos en la tierra.
2.- Amar el agua: El agua es yin, y la sociedad en que vivimos padece un exceso de yang. El agua limpia, purifica, relaja, se lleva la mierda, literal y simbólicamente. Mares, ríos, lagos, manantiales, lluvia, piscinas, spa, chorros, bañeras, duchas... meternos cada vez que podamos en el agua. Del agua venimos. En el agua surgió la vida. Los monos de los que evolucionamos y los primeros humanos probablemente vivían cerca de los ríos y en las marismas. Las primeras ciudades se fundaron a la vera de los ríos. En el paraíso intrauterino flotamos en líquido amniótico. Un mar calentito y calmo es amnios reparador.
3.- Escuchar música: La música, como el agua, es fluido y nos permite fluir. La música nos conecta con los ritmos del universo, desde los tambores que imitan los sonidos del corazón, hasta las complejas filigranas de Bach o Mozart que expanden el espíritu y el plexo solar. Dicen que la música es la única de las artes que llega directo al corazón sin paso necesario por la mente. La música tiene propiedades curativas, alinea las energías, moviliza el cuerpo, mueve y conmueve.
4.- Cultivar el sexo: La energía sexual y la energía vital son la misma. La civilización humana se basa en una gran represión sexual, necesaria para el funcionamiento de la dominación. A los bueyes se les capa para que trabajen mejor. El sexo libera, conecta y sana. Moviliza todas las hormonas de la felicidad. Es un arte que debe cultivarse, y no solo físico. El sexo no es performance ni gimnasia. La intimidad sexual es intimidad emocional. El sexo se disfruta, nos cura y nos transforma cuando va acompañado de conexión emocional. No me refiero a amor (al menos no en el sentido romántico) ni a fidelidad. Sino a verdadera conexión, apertura de almas, confianza, seguridad, aunque sea ocasional. (Intuyo que se logra mucho mejor cuando se crece durante años con la misma pareja, o al menos esa ha sido mi experiencia.)
5.- Bajar al cuerpo: Claudio Naranjo y Christiane Northrup definen el patriarcado como la separación cuerpo/mente. La civilización a la que pertenecemos vive escindida. La escuela se dedica a cultivar la mente y las labores intelectuales son mejor pagadas y consideradas superiores a las labores físicas. Practicar deportes, mucho menos si son competitivos, no significa necesariamente atender al cuerpo. Bajar al cuerpo es vivir en él, habitarlo, sentirlo, conocerlo. El cuerpo es el lugar donde habitan las emociones, donde se acumulan los traumas (aunque los olvidemos) y donde se manifiesta el inconsciente en forma de enfermedad. No se trata tanto de domar el cuerpo como de amarlo tal cual es y sentir en él. Sentir.
6.- Ser consciente: Intentar estar presente en cada momento, y ser consciente de lo que hacemos, de lo que decimos, de nuestra postura corporal, nuestra respiración, nuestros miedos, nuestras verdaderas motivaciones para actuar como actuamos. El miedo está a menudo solapado detrás de muchos de nuestros impulsos. Meditar es todo aquello que hagamos siendo conscientes. Está de moda ahora el mindfulness, que intenta enseñar esto. No se basa tanto en concentración hacia afuera como hacia adentro. Hacer lo que estamos haciendo, estar aquí y ahora.
7.- Construir vínculos: El estudio más serio y extenso que se ha realizado hasta ahora sobre la felicidad, en la Universidad de Harvard, concluyó que felicidad es igual a amor. Que la felicidad depende de la capacidad de amar y ser amado. Se asocia a menudo la espiritualidad a vivir o meditar en soledad, pero eso es fácil :-) Lo verdaderamente difícil es construir vínculos de calidad. Pulir las fricciones con los otros, o sea, con determinadas partes de nosotros mismos. Reconocernos en el otro, descubrir lo que nos causa rechazo, ira, asco, miedo. Cuidar de otros. Descubrir nuestra capacidad para dar o estar con los otros, para acompañar sin juicios, para nutrir emocionalmente a otros o dejarnos nutrir. Si existiera algún "barómetro" para medir el desarrollo espiritual yo diría que es la calidad de los vínculos humanos que seamos capaces de establecer, la capacidad de amar, en real, día a día, no en abstracto.
8.- Honrar la infancia: Sea en nuestros hijos, en los hijos de otros, o en nuestra niña interior, el amor por los niños es directamente proporcional al amor propio. La infancia es la edad de oro de los humanos. Infancia es espontaneidad, alegría, sabiduría innata, libertad, libro en blanco donde todo es posible. El cuarto mandamiento bíblico debería ser cambiado por este, honremos a la niña que fuimos, a la que somos, a la que habita en nosotras. A la que no ha sido domesticada ni dañada por la cultura autoritaria. A la inocencia. A la verdad interior que clama por ser liberada de las normas y los límites impuestos. A la posibilidad permanente de renacer.
9.-Aceptar lo que ocurre: Aceptación no es resignación. Es serenidad, calma, seguridad. Es contemplar el mundo como si lo viéramos desde fuera, desde lo alto, comprendiendo el mapa de las fuerzas y energías, y saliéndonos del matrix de la dualidad del bien y del mal. Es salirnos nosotros mismos de estar siempre en un bando, negando el otro. Es no dejar que los acontecimientos nos dominen y provoquen en nosotros desasosiegos, miedos, iras, reacciones inmediatas. Aceptar es comprender que el mal puede disfrazarse de bien, o convertirse en bien, y viceversa. Que todo muta. Que a veces "Dios escribe derecho con renglones torcidos". Que los enemigos se parecen mucho entre sí, se retroalimentan y vibran en los extremos de la misma cuerda. Que todo es un continuum y una unidad. Que la realidad es la que es, y podemos atrevernos a mirarla con objetividad sin derrumbarnos. Que no hay nada que maquillar, negar ni rechazar. Aceptar es contemplar. Comprender. Confiar.
10.- Ser normal: Se puede ser único -de hecho todos los somos- y ser "normal". El mundo "normal" no es un desfile de seres grises, sino un desfile de muchos fueguitos individuales, cada uno único en fuerza, luz y color y a la vez formando parte del fuego total. La diversidad es lo normal. Los genios que salen a comprar el pan o los grandes artistas que cultivan el anonimato lo saben bien. Si existen los iluminados, no están todo el día en la tele ni en un púlpito, estarán probablemente haciendo un trabajo sencillo en un lugar sencillo. Se puede ser auténtico y arder con luz propia en el supermercado, en la oficina, en el metro o en la cola del paro. Vivir con luz en el mundo real. De hecho, la "normalidad" es la única que pone a prueba que nuestro fuego interior es de verdad auténtico, poderoso, inextinguible, con independencia del contexto. La búsqueda deliberada de la fama o la exclusividad revela ego no satisfecho. La exclusividad es separación y la separación duele. La unión con el todo, ser y ser en armonía con el todo, expande, alivia y cura.
Mis otros décalogos:
10 cuestiones de sexo que no sabía a los 20 años
"Décalogo de la madre feliz"
17 de octubre de 2017
Oxitocina: el placer de ser madre
Artículo original de Irene García Perulero para la Revista Tu Bebé
Oxitocina: el placer de ser madre
Cómo la hormona del amor te ayuda a gozar (o no) la maternidad
Irene Perulero
Nada de eso, la naturaleza no deja nada al azar.
Seleccionó estos mecanismos neuroendocrinos durante muchos millones de años para garantizar la salud física y psíquica de la madre y de su hijo.
Los neurocientíficos consideran este primer contacto como una “ventana de oportunidad” en la que el cerebro de la madre puede “recablearse” e incluso “reparar” algunos mecanismos, porque justo en ese instante se activa el instinto maternal.
Sus funciones
Nunca en la vida de una mujer habrá niveles más altos de oxitocina en sangre que durante el nacimiento de sus hijos, tal vez solo durante su propio nacimiento.
También juega un papel destacado en el puerperio, ya que es la responsable de que la leche producida en la glándula mamaria salga cuando el bebé succiona.
La lactancia materna contribuye a que los niveles de oxitocina se mantengan altos, lo que favorece la construcción del vínculo de apego entre la madre y su bebé.
Esta gran presencia de la hormona del amor en el organismo de la mujer después de nacer el bebé está relacionada con una mayor habilidad para responder a las necesidades del recién nacido, así como un menor riesgo de sufrir depresión posparto.
La oxitocina en el puerperio “activa” los sentidos de la madre haciendo que detecte y responda con mayor facilidad e inmediatez a los reclamos del bebé. Además, consolida lo que se denomina “memoria materna”, que hace que las madres no primerizas se lo tomen todo con más calma.
La insuficiente liberación de oxitocina natural en el torrente sanguíneo, imprescindible para los nacimientos, la lactancia y los orgasmos, nos lleva a partos instrumentalizados, lactancias no placenteras y relaciones sexuales insatisfactorias.
El placer engancha
En los seres humanos todo está diseñado para que se formen vínculos: piel desnuda, las manos, los ojos en frente de la cara, el lenguaje oral, la música, la danza, la escritura, el parto, el sexo, la lactancia materna, las sonrisas, los gestos, la capacidad de reír, el humor, la pintura, el llanto, el consuelo, las caricias, los abrazos, la crianza… Y todo está mediado por la oxitocina, que tiene la facultad de producir placer y de activar los centros de recompensa.La naturaleza premia los comportamientos que mejoran la supervivencia de la especie, y cuidar de las crías, sin lugar a dudas, lo hace. El premio es el placer.
Mirar a un bebé activa todos los centros de recompensa del cerebro de los adultos, aunque no tengan hijos.
Los bebés están diseñados para que, si los miras, quieras cogerlos, y, si los coges, quieras cuidarlos.
La lactancia materna, el colecho, el contacto piel con piel, el porteo, la mirada, el tiempo, el dejarse llevar…, todas estas acciones aumentan las concentraciones de oxitocina en un círculo vicioso en el que no hay límites: cuanta más oxitocina, menos estrés, menos tristeza, más calma, más amor, vínculos más fuertes. Y más placer.
Ser madre debería ser un placer, de principio a fin, pero para eso es necesario proteger la oxitocina.
¿Y eso cómo se hace?
Pues muy sencillo.Tan solo permitiendo que se produzca de forma natural durante el parto, evitando que la mujer pase por situaciones de estrés o miedo, favoreciendo espacios donde parir desde la confianza, acompañada por quien la mujer elija, protegiendo ese primer tiempo tras el nacimiento, sin separaciones innecesarias, y fomentando la lactancia materna, el contacto físico, las caricias, el colecho, el porteo, el tiempo compartido entre las madres y sus crías.
Todo esto debería ser una prioridad de salud pública, pero no lo es en un mundo violento como en el que nosotros vivimos.
Guía Jurídica de Lactancia
La Clínica Jurídica Universitas Miguel Hernández ha publicado una Guía Jurídica de Lactancia en la que se recogen preguntas y respuestas relacionadas con la problemática laboral de las mujeres lactantes.
El trabajo es fruto de los talleres jurídicos llevados a cabo por la estudiante Mª Carmen Gómez Cerdán y la Profesora del Departamento de Ciencia Jurídica Rosario Carmona Paredes y ya podéis descargarla aquí.
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